lunes, 17 de junio de 2019

Além da vida

Un pueblo que no olvida
es un pueblo digno y libre.


miércoles, 12 de junio de 2019

Un día despertó

Pasan las noches
y el tiempo se fugó
solo buscamos nuestro reflejo en el espejo
y nos perdemos en la laguna de los sueños
nadando con peces de colores
el arco iris se confundió
y no supimos bien
donde empezamos y terminamos
a naufragar en la isla mágica de los naipes
el solitario se devora a sí mismo
y el destino crece en todos los sentidos como una coliflor
¿dónde estaré yo?
¿dónde estarás tú?
¿Cuál es esta maldición que nos salta de generación en generación?

Olvidamos el camino
y ya no encontramos sentido a tanta sinrazón,
despertamos colgados del aire
mientras Dios se ríe de nosotros
por no creer en él,
somos tan valientes que cuando supimos que existía
quisimos matarlo
y solo quedó un reguero de pólvora y sangre
y un minúsculo vacío que a partir de ese momento siempre nos acompañó.

Solo comodín ve más que los demás.

Y la serpiente
día a día
se muerde la cola
creyéndose que así todo volverá a empezar
cuando ya todo terminó.

¿Dónde estabas tú cuando Dios murió?

Naufragamos en la isla de los sueños
y buscamos
como locos cuerdos
nuestra imagen en nuestro propio reflejo
hasta que ya no supimos
quien era yo.

miércoles, 5 de junio de 2019

Lisboa recuenta junio con los dedos

Las calles se destejen tras los pasos de los días,
el tiempo vuela cuando todo se acaba
y ya no hay forma de atrapar la arena
que juega a reírse en nuestra cara
mientras nos afanamos en detener lo imposible.

Lisboa da sus últimos coletazos en esta etapa
y puede que las palabras falten cuando quiero hablar
pero quizás de alguna forma hallen salida
sin saber muy bien dónde está el final.

La poesía lusitana se afana por achicar el Tajo
entre lágrimas que se pierden tras la cortina de lluvia
y el sol se asoma con más fuerza que nunca
que cualquier lugar
que cualquier rincón
reflejando su luz en cualquier dirección
hasta inundar la bóveda de cañón
en un arcoíris de iriscentes retazos multicolor.


El viento siempre constante arrullando las hojas,
las calles irregulares con su manto de adoquines,
sus ventanas siempre viejas, sus cristales siempre sucios,
su reluciente decadencia ladera arriba,
nos enseñan las sonrisas que aderezan sus primaveras.


Ya las calles se destejen como el verano que se despereza,
los balcones se abren de par en par dejando entrar la vida,
la poesía del Tajo se asoma con desparpajo
y los claveles crecen en cada esquina
levantando empedrados que despiertan como una nueva era.

Se acicalan las aceras,
se desvisten los sueños,
se amodorran las palabras
y se saltan todas las normas las rimas
que risan tan brillantemente tu mirada
que espero
como agua
dulce
de primavera
arropando tus dedos en caricias que te esperan hasta que llegue el reencuentro.

Y mientras Lisboa deslumbra en esta acuarela en plena explosión de colores justo en el medio.

domingo, 2 de junio de 2019

Dame belladona

Traspaso
instantes perdidos en el viento
el mundo gira sin venir a cuento
y los dedos teclean en el modo automático
que sarcástico
como si fuese un poema clásico
que se esconde en los rincones del alma
dispara a rajatabla
todas las palabras que nunca encontrabas
cuando tratabas de dar nombre a las miradas
que se fugaban hacia la salida de emergencia
sin decencia
y con reincidencia
arrojo al vacío los latidos perdidos de la disidencia
azota
la lóbrega oscuridad que asombra
entre lágrimas de cocodrilo
que se van río abajo como el nilo desembocando en el pacífico
que sacrificio
el sin sentido del camino
dando vueltas como un felino
desorientado en la oscura sombra que asombra
la nobleza de la luna llena encogiéndose sin castigo
las murallas ya cayeron
y ahora solo quedan leyendas
con las que rellenar páginas y páginas de cuentos inciertos
de tiempos distantes que nunca sabremos si fueron ciertos
pero por lo menos entrevemos la caída del templo
como un fugaz encuentro
en pleno descenso hacia el infierno de mi fuego interno.

¿Qué entiendes tú por respirar?
Mátame despacio.

Dame ahora el veneno que vive en la luna de enero
salta al centro
y finge bailar al son de todos los fantasmas eternos
mientras los 2000 años a la espalda
se retiraban
hacia la cascada de mañanas
que son las sábanas apelmazadas
como el sudor de una noche de calor ardiendo
en cientos de incendios
que arrasan con todo a su paso de lejos
saltando los cerros
soltando versos
ungüentos de pechos
supurando sortilegios de cero a cero
espera un momento
mientras el sintetizador recompone el ritmo yermo
de esta canción de silencio
que es el armario lleno de polvo y estiercol
abriendo las puertas del balcón
saludando cada mañana al sol
difundiendo su calor a su paso
breve repaso
de fracasos
sobornando los fondos de los vasos
acristalados cristales haciendo retales de añicos los bares
mientras fregamos todos los platos rotos
y nos cortamos los pies como sobreviviendo solos
en el ático de la sesera que desespera
por sobrevivir al origami explosivo
corrosivo ácido de destierro
sobre los ciertos sabinos
asaltando los caminos para arropar las cartas sin destinatario
sorprendente llanero solitario que saluda alzando la mano
desde lo más lejano
de los tejados
de sincopados pasos,
Nakatomi tenía razón
y ya no queda voz para tanto apagón
para tanta bala de perdigón
para tantos gritos de horror en el paredón
arrojando sal a nuestro paso
para que no crezca nada tras nosotros
castigo maldito ignominoso
arde Roma
y vosotros
todavía danzáis cantos peligrosos
como si la matanza nos hubiese pasado de largo
sin temor a toparnos con la Muerte sonriendo a su paso.

Quizás,
si hubiésemos intentado algo,
quizás,
no habría todo explotado.

Y ya nadie tendría que ser nunca salvado.

Cruel vaso sin fondo en caída libre desde el cuarto piso de este ritmo arrasado por el Tajo.

martes, 28 de mayo de 2019

El castillo entre la bruma

Allá tras la ventana
se alza la bruma de la noche
de los castillos flotantes de sueños
que semejan inalcanzables a cien metros sobre el suelo,
y en la frente de la melancolía
la compañía bella
deambula por el camino que abre la niebla
podríamos tratar de atrapar la luna
y los poetas siempre creen ir más allá
pero solo pueden jugar a modelar la realidad,
la mesa de placer se ha abierto en mil pedazos
y los retazos de los espejos
nos reflejan caballeros sin cabeza
la eternidad solo nos hace gritar
cada vez más alto
como si Dios pudiera escucharnos
en su tétrico baile de sombras
títeres sin cuerdas que aciertan a fallar
dados sin final
trucados con infinitos resultados sin importar
sus seis lados
cuidado con tropezar cuesta abajo
solo hay tierra para los muertos
y el resto tendremos que seguir caminando
hasta que ya no haya gritos entre la eternidad
hasta que ya no haya bruma tras la que intentar ver
el castillo construido sobre la luna
solo es un sutil poema intentando ser más de lo que pudo llegar a soñar,
y sobre la luna por favor
llévame a gritar un poco más,
como si todos los sueños tuvieran salida
para esta triste partida
de dados trucados
de mazos de cartas con comodines olvidados
de ristras de cenizas revoloteando por todo lo alto
hasta posarse en nuestras pestañas de azufre
y la noche se sacude el frío
y la mirada vidriada
supura palabras sin anestesia ni calma
y ya no hay pausa
para las nubes que surcan el cielo
sobrepasando todos los sueños
levitando a más altura del suelo de la que pudimos aspirar
y sin cesar no hay final
para esta carta sin destinatario
la tabla se abre en mil esquinas sin cuidado
como una figura de papel
que revolotea sin lograr ver
dónde podrá deslizarse para caer
sin entrever
que ya no habrá tez
que refleje la luna perdida
entre los jardines prohibidos
sin acertar a soplar retales del pasado
los caballeros sin cabeza
blanden sus espadas, sus miedos y sus incertezas,
jugando a los equilibristas
por un trozo de parcela
entre la niebla
del castillo de la bruma,
la luna se esconde desnuda
como un poema que supura
poetas de altura
saetas de estrellas que se fugan
sortilegios caídos de arena,
tiempo que gira y se desliza
en los relojes sin cuerda,
recuerda que la cosecha espera
y mientras
en el castillo de la niebla
los poetas aullan a la luna
tratando de confundir a los sueños con sus propias letras
ya no queda guerra
para lograr la paz que inunda y anega
todas las lágrimas de las miradas de poemas
de los caballeros sin cabeza
que sueñan con morir en el castillo de la niebla
cubierta por la bruma de la luna nueva.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Nos bebimos el mar y ahora solo queremos toda el agua

Estoy tumbado en cama
lanzándote mensajes en una botella
por ver si río abajo
te llegan estos pedazos de sueños

con tenerte arqueada la espalda y la boca entreabierta

ya estaría en el cielo
pero solo tengo tus fotos y recuerdos
y algún que otro pañuelo en los que dejar correr los te echo de menos.

A través de una pantalla
la distancia entre mis dedos y tu mejilla es la misma,
supongo que por eso me acerco tanto a la cámara
por acortar días de distancia hasta el Encuentro.

En mayúsculas
porque ahí mis versos saben a poco
y la vida habla mucho
y todas las poesías que me monto en mi cabeza
no son nada comparado a ti

esa es la magia

una ristra de segundos a 25 fotogramas por minuto
como la distensión del infinito en tus ojos
y el eco de tu risa suspendido en el aire

y yo

cayendo en amor
  callándonos a besos
    colándonos al viento
      comiéndonos el mundo como si fuese todo nuestro.


Así es nuestro cuento
un atardecer en el que querernos.

martes, 21 de mayo de 2019

Tengo astillas en lo que debería ser mi corazón hecho añicos

Siento la ausencia en lo más hondo de mi pecho
comprimiéndome,
apretándome,
tirando de mi hasta lo más profundo del pozo,
por mucho que manotee tratando de mantenerme a flote.

Soy el extranjero de Camus,
perdido y denostado,
en su propio mundo interior,
porque el exterior le rechaza y repudia
por ver los monstruos que ellos mismos han creado.

Ya no tengo a dónde ir,
ni a dónde volver,
solo un eterno e infinito páramo sobre el que desplomarme cuando llegue el final.

Y mientras tanto,
polvo y polvo y polvo
tras de mí,
revoloteándolo todo,
sacudiéndolo,
ensuciándolo,
para tratar de no ver los recuerdos a los que aferrarme cuando me siento tan solo.

Con tal de poder regresar
a dónde ya no hay nada.

Política de tierra quemada a mi paso.

Hogueras exteriores
para no apagar
la incansable llama
que arde en lo más oscuro de mi pecho.

Ya no escribo desde un quinto piso
y ya no hay verso al que volver para regodearme en Monte Alto.

Solo un triste vacío
que me ahoga y asfixia
sin haberlo querido ni planeado.

Dejadme llorar,
y entre lágrimas
abrir las supurantes venas de mis brazos.