viernes, 17 de julio de 2026

A maxia dos campamentos

Se existe unha palabra sociada ó verán para quenes traballamos neste sector do ocio e do tempo libre esa é CAMPAMENTOS. Así, con maiúsculas, para que léase claro e conciso, porque nesas 11 letras agóchanse moitos dos segredos dos que quero falar nesta publicación, segredos que quero amosar ós país, nais, titores, avós, avoas e demáis persoas achegadas da rapazada que cada verán vai de campamento.

Porque eu sei que cando os nosos cativos e cativas retornan de novo a casa tras unha quenda de campamento, voltan cun sorriso no rostro e unha chea de anécdotas, historias, aventuras e amizades. Pero tamén sei que moitos dos que estades lendo isto gustaríavos saber o por qué, saber un pouquiño máis sobre o cómo, para sentirvos máis perto dos e das peques da casa.

Imos comezar polo comezo, valga a redundancia.

Os campamentos son espazos de lecer, iso todos o sabemos, mais tamén son moitas outras cosas, cousas nas que quizáis non nos detemos a pensar ou non nos decatamos delas.

Os campamentos son espazos de crecemento, durante 5, 8 ou 10 días, os rapaces e rapazas achéganse a todo un universo novo: un mundo con normas de convivencia propias, con persoas moi diferentes unhas doutras, con actividades e xogos quizáis nunca coñecidos anteriormente. Sair da zona de confort da cativada fainos crecer, isto é indudable, pero tamén se pode fomentar de forma activa ese crecemento, esa autonomía.

Un bo campamento é aquel que non só divierte, senón que tamén amosa. Amosa valores, amosa novas formas de ver a vida e o mundo que nos rodea. Nun campamento os e as peques achéganse a espazos de participación cos que nunca tiveron contacto previamente. A Asamblea ou Escoita Activa, un espazo que ten lugar todos os días, é o lugar perfecto para isto. Alí os nenos e nenas non só comprenden que a súa voz é importante, incluso comprenden que teñen a capacidade de mudar as cousas, que participar, dialogar e chegar a consensos é unha potente ferramenta que lles permite construir un pouquiño máis un campamento no que sentirse a gusto, no que sentirse seguros, no que sentirse cómodos. Aprender a ser escoitados é unha potente ferramenta que dota de autonomía, autoconsciencia e responsabilidade ós nosos fillos e fillas, porque comprenden que a súas necesidades son importantes, que é preciso reflexionar sobre elas e que amosalas ós demáis realmente da froitos e permite chegar a sentirse mellor cos demais e consigo mesmos.

Cada día o equipo de monitorado esfórzase por estar pendente de todas e todos os peques do campamento, comprender qué sinten, por qué o sinten, cómo poden traballar esas emocións. Ensinarlles que a resolución de conflictos é importante e que non basta con pedir perdón, senón que hai que aprender a reparar o dano feito ós demais para poder chegar a perdoar e evitar facer dano no futuro.

Sei que cando falamos de campamentos todos pensamos nas actividades que farán os cativos e cativas, aínda que é clave e é importante para desfrutar do campamento, temos que comprender que isto non o é todo. O maior dos sorrisos non ven das actividades espectaculares, ven do bo facer das e dos monis, ven de todas esas horas de traballo que hai detrás, desas reunións interminables falando dos peques e das peques, de cómo están, de por qué Xoan está enfadado con María, de por qué Miguel chora despois das chamadas, de por qué a dor de barriga de Nadia en realidade nos fala da añoranza que sinte pola casa...

E é que en definitiva, detrás dun campa inolvidable realmente está o universo que se crea entre monis e rapazada.

Porque se o equipo de monis desfruta do seu traballo e está ben coidado, eles serán capaces de volcar tódala súa enerxía e máis nos peques e se as peques están ben entonces calqueira actividade, sexa a que sexa, pode convertirse na mellor actividade do mundo.

Porque a maxia dos campas é ese mundo que se crea, ese microcosmos no que vivimos todos e todas durante unha quenda, ese universo que tecemos entre adultos e menores e que nos interrelaciona a todos e todas.

Porque se os nosos fillos e fillas voltan a casa cun sorriso, historias, anécdotas, aventuras e amizades, entón é que o traballo estivo ben feito e que o equipo de monis logramos facer que, novamente, a palabra CAMPAMENTO poida escribirse con letras maiúsculas na memoria de todos nós.

E iso é, a fin de contas, o verán. A maxia dos campamentos.

domingo, 12 de julio de 2026

No me sueltes en la cama, no nos dejaré caer

Susurros en la noche,
secretos piel con piel,
arquerías de espaldas, músculos tensados que no se ven,
escríbeme tus labios
sobre cada centímetro de mi ser,

sé mi lienzo, hazlo lento, solo déjame perder
el tiempo en tus manos en verano como poetas desesperados
que sucumben, que confunden, que se escapan como balas en la espalda,
somos locos, estamos solos, somos pocos los que descubrirán
este baile, esta danza, esta sensación de libertad.


A veces me pregunto qué me hiciste,
que ya no vivo, ya no siento, solo echo de menos las noches que me diste.

A veces me pregunto cómo hiciste,
que desde ti el sexo es algo que me descubriste.


Y mientras tanto yo me agarro a este poema desesperado sin papel,
intentando, haciendo algo, por tratar de comprender,
y si nos vamos, a otro lado, solo podremos entrever,
que ya no es vacuo, este abrazo, que lo único que quiero es volverte a tener.


Acicalo sensaciones entre mis miradas,
reluciendo balas plateadas para tu espalda estelada,
rompamos el guion y déjemonos ser, en esta noche que se nos escapa
y juguemos a ser Cas y Meg.

Y si algo me falta, yo lo sabré entender,
poniendo alas
a mis palabras,
con versos entre dedos y sonrisas cortantes y afiladas que conjugan dolor y placer.

Iriscente, renaciente, como ave fénix dispuesta a arder,
eres llama, eres alma, eres todo mi deseo que nunca sin ti sacié.

Reluciente, reincidente, como preso en tus versos yo seré,
eres calma, eres metralla, eres la tormenta que siempre contigo navegué.

Y en esta hora, que viene ahora, solo nosotros podremos comprender
que mientras haya ganas, haya batallas, estamos listos/pronto para ganar y perder.


Aprendiendo eso sí,
a ser música y poesía
en este nuevo amanecer.



No me sueltes, no nos dejaré caer.

lunes, 18 de mayo de 2026

Yo soy así y me gusta brillar

En ocasiones me veo volar
y sin saber cómo
yo echo a bailar.

En ocasiones me veo soñar
y sin saber cómo
yo me echo a bailar.

Y todo gira a mi alrededor
en luces y sonidos de color.

Y todo gira a mi alrededor
y el mundo parece brillar,
pero soy yo que lo lleno de color.

.
.
.
.
.
.
.
.

Y entonces todo brilla

y entonces todo vuela

y entonces todo gira

y entonces todo cobra sentido.

.
.
.
.
.
.
.
.

Solo mírame bailar
y podrás entender que es lo que está a pasar

Solo mírame brillas
y podrás admirarme desde mi escenario multicolor



Acompáñame en esta vuelta, en este giro, en esta libertad,

y todo soy yo.


Acompáñame en este giro, en esta vuelta, en esta libertad

y todo seré siempre yo.









Gira gira gira gira gira gira
brilla brilla brilla brilla brilla brilla
sueña sueña sueña sueña sueña sueña


LIBERTAD



.
.
.
.
.
.
.
.







En ocasiones me veo volar
y sin saber cómo
yo echo a bailar.

En ocasiones me veo soñar
y sin saber cómo
yo me echo a bailar.

Y todo gira a mi alrededor
en luces y sonidos de color.

Y todo gira a mi alrededor
y el mundo parece brillar,
pero soy yo que lo lleno de color.

domingo, 3 de mayo de 2026

¿Roto?

Con frecuencia me encuentro considerándome roto
como si algo en mi fallase
como si yo no pudiera mantener relaciones, conversaciones,
hablar
¿Soy capaz de hablar?

Quizás las personas no saben conversar y yo me infravaloro
aunque creo que es más lo primero
que yo no sé construir
que crecí roto
que algo en mí se rompió en mi mismo,
que yo mismo rompí
y que ahora
ya no hay vuelta atrás,
ya no hay solución,
y maldito
debo vagar por el mundo
con esta condena
que me condena
a vagar
con la maldición
de ser incapaz
de construir nada que pueda durar.

jueves, 23 de abril de 2026

Y por eso todo se rompió

Creí ver en la noche el sol
saliendo de la basura,
del contenedor;
me entretengo escuchando como suenan
mil palomas volando;
viajeros seremos,
y ahora sabemos
como late el corazón.

¿Adivinas el camino?

¿Adivinas mis notas?

Al final estamos en París,
caminando entre ecos vacíos...
que gritan joder,
joder en esta sacrosanta noche
tocando todas las piedades
que perdimos en sueños.

Te confieso que veo en gris
todo lo que toca la luz y mis brazos
ya no soportan este peso,
este peso que me condena,
dando vueltas entre las maravillas entreví el futuro
así,
sin precipitarme
al apocalipsis infanticida.

En lo más hondo de mi corazón sabía encontrar todas las respuestas a mis cuestiones.



Ahora permanece tranquila
bajo los techos estrellados de la noche,
reina el silencio,
el silencio de los ojos que no nos miran,
hay poemas, hay poesías,
que no nos caben entre los dedos,
y la ciudad está tranquila mientras los metros pasan.

Asfixia este canto
este canto que me cubre el pasado.


Somos cadáveres locos nocturnos
deambulando por callejones perdidos
y yo estaba bien contigo Alicia,
pero no entendía tus maravillas.

No entendía tus maravillas.

Alicia,
no entendía tus maravillas.

Y gritaba en la noche

Alicia
no entendía tus maravillas.





Y por eso todo se rompió.



- Y por eso todo se rompió

viernes, 17 de abril de 2026

Vibrato del frágil hilo que me conecta con el mundo

Hace tiempo que no escribo, quizás es que no tenga nada que decir. ¿Estaré vacío? ¿Me habré perdido?

Si no tengo palabras que broten de los dedos, ¿cómo sobrellevo la existencia?

¿Tiene acaso sentido?

No sé de dónde sale este incierto sentido poético que con frecuencia me atenaza, me acompaña, me protege, me sugiere, me suplica que de salida y rienda suelta a lo que me conmueve.

Y yo

incapaz

de escuchar

esa voz en verso

me desconecto
poco a poco
de mí mismo, de mi cuerpo

y no sé hallar la razón
para calmar el desconsuelo
de esta música literata
que sopla e imbuye el diacrónico palpitar de mi corazón.

lunes, 13 de abril de 2026

El laberinto del tiempo, el laberinto de los recuerdos

Hace un año estaba en Francia y hoy
yo
estoy desempolvando todos los folletos y mapas que me traje de allí,
ordenándolos,
quitándoles el polvo,
como se cuidan a los recuerdos
de quienes un día fuimos,
de quienes éramos,
de quienes queríamos ser,
mirándonos
frente al paso del tiempo
como un espejo
cuyo reflejo
nos devuelve la perspectiva de todo lo vivido, de todo lo ocurrido, de todo lo explorado.

Temo perderme,
no volver a ser el chico viajero,
ese chaval que era feliz recorriendo cualquier lugar por descubrir.

Sigo siendo ese,
pero cada vez puedo viajar menos,
y no cumplir mis sueños me aterra,
me aterra de una forma que jamás nadie será capaz de comprender.

Y hoy,
frente a mi yo de Francia,
junto a mis recuerdos
de aquellos instantes
en que era feliz,
temo
no volver a recuperar el pasado,
disolverme en el futuro
y perder
por el camino
las pocas ganas que me quedan de vivir.

¿Podré salir de este laberinto sin volver a sufrir?