miércoles, 12 de agosto de 2026

Verán en San Simón

Desgránase o mes de agosto nesta Illa de San Simón. O verán vai avanzando paseniño, sen que podamos decatarnos do seu devagar se non fose polos reloxos e os calendarios, aínda que en realidad, aquí, no campamento non importan moito eses artefactos do mundo exterior e habitamos a nosa propia realidade, allea ó que acontece fora. Aquí somos máis de fixarnos nas mareas e nos ciclos da lúa para decatarnos de que o mes vai avanzando e que as quendas sucédense.

E é que xa estamos no cénit desta segunda quenda, día 12 de agosto. O tempo pasa tan depresa! Hoxe é o eclipse e á noite as Perseidas, lágrimas de San Xurxo que escintilean e adornan o ceo nocturno como un xogo de vagalumes que quedaron atrapadas nesa inmensidade escura que inunda e custodia os nosos soños.

E pese a esta abstracción temporal na que pode semellar que todo disólvese na similitude das quendas, en realidade acontece todo moito máis diferente do que se poida pensar. Pois ó final cada quenda é un microcosmos propio e diferente, un universo alternativo que non ten comparación: a rapazada é outra e veñen coas súas propias identidades e inquietudes, os monitores son os mesmos mais con novas vivencias, experiencias e aprendizaxes, e mesmo a illa, que poderíamos concluir que é a mesma, ela tamén cambia como cambian as follas que van caendo pouco a pouco, como cambian as correntes, os ventos e as mareas. Mesmiño o propio sol non se vai agochando polo mesmo recuncho a comezos de agosto e a finais de mes, senón que xoguetea, danza e explora novas latitudes.

Todo é idéntico de portas para fora da illa, aínda que en realidade nada é igual: todo cambia, todo muda, todo avanza, nese lento discurrir no que desgránase o mes de agosto nesta Illa de San Simón.

Mentres o verán vai avanzando paseniño, sen que podamos decatarnos de todo do seu avanzar.


Mais pronto será setembro e tocará voltar a empezar.

martes, 11 de agosto de 2026

Agosto se mece en San Simón (II)

Está tranquilo el día en el exterior, allá afuera, al otro lado de esta ventana desde la que observo el mundo desde mi oficina, el mundo sigue discurriendo a un ritmo cadencioso, calmado, suave, tranquilo. Le digo oficina, pero en realidad no es tal, pues este espacio de trabajo no resulta ser más que una mesa con otras dos mesas pegadas, mi ordenador y muchos papeles sueltos y desperdigados por toda la superficie de madera tratando de mantener yo el orden en mi propio caos. Una especie de universo en miniatura tendente a la entropía pero que se mantiene unido y cohesionado por fuerzas físicas que tiran de todas direcciones para que el desorden no reine por encima de todas las cosas. Y pese a ello, reina.

Supongo que eso es ser un campamento, un espacio de caos constante donde el orden nunca impera y domina todo la imprevisibilidad y la capacidad para adaptarse a cualquier situación que se presente. Pues el margen de respuesta muchas veces es muy breve.


lunes, 10 de agosto de 2026

Singuilingui bom

En esta noche de luna oscura
creí ver que habría salidas
y ahora aprendí a cantar singuilingui bom
y me creí más de lo que podría ser
cuando en realidad significaba que no había final
y ahora canto de nuevo singuilingui bom
y el mundo brilla como si todo fuese singuilingui bom bom bom.

Mira al cielo mientras la música lo martillea todo
y es que todo se ilumina
mientras se acelera
y gira y no para sin final.

Todo vibra
todo brilla
todo es un vendaval.

Todo brilla, 
todo vibra,
todo es un vendaval.

miércoles, 5 de agosto de 2026

A dónde?

Reina el silencio en la noche
guarda el olvido
de quien no encuentra camino.

Qué vacío,
qué dolor,
qué sin sentido

todo este camino sin rumbo ni orientación.


¿A dónde vamos cuando no queda más sendero que la desaparición?

lunes, 3 de agosto de 2026

Agosto se mece en San Simón (I)

El tiempo se mece en la isla, 
rodeado de todo, rodeado de nada, 
como una pausa latente
intermitente
que sin ser consciente se detiene en el instante que distante se aleja y se contrae y expande.

Arrullados por la brisa, bañados por el mar,
el sol nos cobija
y nos achica la ensenada de la ría
el horizonte de la libertad.

domingo, 26 de julio de 2026

Lo más peligroso no es el estallido, son las fisuras

A veces miro al vacío y el vacío me devuelve la mirada,
sin saber qué busco, encuentro respuestas dependiendo del momento vital en el que me encuentre: estos días
el horror vacui me habla de las relaciones.

De las relaciones y de las casas.

Espacios de memoria colectiva construidas en base a las vivencias de unos pocos individuos, las muchas de las veces apenas solo dos, pero que guardaban en su interior todo un mundo de arte, historia y arquitectura. Un poco así son las casas también. Un poco como las relaciones.

Y cuando todo tiembla y parece venirse abajo, pienso en que nos dejamos engañar por las películas, las series y los libros, por esas discusiones interminables de horas y horas que tiran todo abajo,
lógicamente,
y que parece imposible luego ya de reconstruir. 

Pero eso es más del mundo de la ficción que del mundo real. Porque en el mundo real, las cosas son muy diferentes. Lo más peligroso no suele ser la explosión, el estallido....

* * *

En ocasiones lo más peligroso no es el estallido,
muchas veces, la mayoría de las veces, la verdad, lo más peligroso son las grietas,
esas pequeñas fisuras que lo van resquebrajando todo poco a poco, muy poco a poco,
como hiedras venenosas que se cuelan entre los restos de un edificio,
como esas sombras que al caer la noche lo invaden todo y nuestra imaginación se encarga de dotar de vida.

Es eso, y no otra cosa, lo más peligroso, siempre es lo más peligroso. Porque una pared caída se puede levantar de nuevo, porque un techo que se hunde se puede sostener con un tabique, pero ¿esas grietas? Esas grietas lo devoran todo como termitas destrozando por dentro la madera, y antes de que te des cuenta,
tienes una casa en ruinas, a punto de derrumbarse, que se sostiene solo por la propia presión que ejerce esa misma hiedra venenosa que creció entre las hendiduras y que ahora sostiene el peso de los muros.

Y ahora eso está vivo,
pero cuando muera...
cuando muera y se pudra todo se hundirá por su propio peso
y no quedará nada más que restos y polvo de lo que un día fueron esas paredes que antes todavía contaban sus propias historias y ahora han pasado a formar parte de la memoria colectiva de la historia.

* * *

Polvo, restos, escombros y añicos.

Como una relación que no supimos cómo,
pero que poco a poco se apagó
porque ya nadie sabía cómo tapar
esas pequeñas grietas y fisuras diminutas que lo cubrían ya todo

hasta que todas se conectaron

y solo escuchamos el estallido

de un edificio que se desploma.


Sepultando todo lo que ahí había.

sábado, 25 de julio de 2026

Ya no regresará nuestro tiempo

El mundo se derrumba
los tiempos ya no volverán
y la vida se nos escapa entre los dedos
sin saber si algún día todo regresará.

Quién volverá
cuando miremos a los ojos al silencio?

Cuándo vendrá
el tiempo que los relojes de arena nos robaron sin saberlo?

Somos ruinas de templos ya olvidados,
las arenas volaron y ahora todo es desierto,
en el silencio,
habitamos en el silencio,
como títeres rotos y muertos,
como marionetas sin hilos incapaces de sentirnos vivos por dentro.

Buscamos el horizonte
y jamás hallaremos salida en ese canto de finales.

Y ahora,
entre el vértigo al vacío,
el mundo se consume, termina y ahoga.



- Ya no regresará nuestro tiempo