martes, 28 de septiembre de 2021

A mí alrededor solo hay locos

El universo implosiona 
en el instante qu´on s´achète, on se vend
au vent des hémisphères,
on se jette, on se prend
contre un peu d´éphémère.
Tendremos que elegir
la luz o la oscuridad.

Rappelle-toi...
Rappelle-toi...


Y quizás este sistema se ha vuelto loco
o quizás siempre lo estuvo,
puede que no
que seamos nosotros,
o puede que lo sean todos,
yo no lo sé...
yo no lo sé...
pero en la tabla del señor
se sientan todos a comer,
y los reyes se enriquecen
y nosotros miramos a otro lado,
es la naturaleza humana...

El obrero explotado
trabaja cada día
esperando encontrarle un sentido a su vida
¿pero cómo va a pasar eso?
dímelo tú
¿cómo va a suceder eso?

Yo no comprendo nada...

Es el juego de Dios,
donde el juego comenzó amañado,
tiramos los dados, las monedas y las cartas al aire
y salió la tirada perdedora.
Tranquilos,
llegaréis al paraíso,
pero no es lo que quiero,
yo solo busco la salida de emergencia.

Y en medio de idiotas que miran pantallas
que nos infantilizan,
mientras el poder nos prostituye,
y son las estrellas que caen,
y son los sueños que se apagan,
y la mierda que compramos y vendemos,
y la mierda que ya huele
y la mierda que será el paraíso
si es el paraíso que nos venden desde aquí.

Y yo solo quiero puños
y yo no quiero dinero
y yo solo quiero puños
y yo no quiero argent.


Y las conversaciones,
y los reyes en sus mesas,
y el poder que se ríe,
y millones de idiotas
caminando en círculos
dirección al final.

Y la infantilización,
y los sueños sin esperanza
y la paz que se muere
y el paraíso
el paraíso
siempre el paraíso.

Y el paraíso
el paraíso
siempre el paraíso.

Y el universo implosiona 
en el instante qu´on s´achète, on se vend
au vent des hémisphères,
on se jette, on se prend
contre un peu d´éphémère.
Tendremos que elegir
la luz o la oscuridad.

Acuérdate...
Acuérdate...


Y yo solo quiero puños
y ellos solo quieren argent
y yo solo quiero puños
y ellos solo quieren dinero.


Y la libertad llorando en un rincón
y la libertad llorando en un rincón


Y el universo implosiona 
en el instante qu´on s´achète, on se vend
au vent des hémisphères,
on se jette, on se prend
contre un peu d´éphémère.
Tendremos que elegir
la luz o la oscuridad.

Rappelle-toi...
Rappelle-toi...

sábado, 25 de septiembre de 2021

Sueño con victoria

Escribo con cada hebra de mi piel
dibujando futuros
con los que un día soñé y creo que podré
comprender
el camino que me lleve a vencer
en este mundo efímero
que ahoga los gritos
del loco suicidio donde los versos se han perdido,
y herido y caído
intento seguir con brío
para alcanzar mi destino
del verso centelleante
que abra una brecha de sangre
en esta realidad alienante
donde solo hay hambre
para paliar nuestras incansables
ganas de alcanzar el cielo
y no pases
que el camino será largo
y habremos llegado y vencido
cuando todo lo hayamos conseguido,
mientras tanto atino
y todo lo vivido
será un instante fingido
si no cambiamos todo 
desde el final al principio.

Ya no quedan gritos
en este mundo ficticio
donde los poemas que escribimos
son valientes desatinos
para transformar lo opresivo.

Y lanzo
un rastro de tinta
que envaso con prisas,
me gano la vida
y con una sonrisa
atino la rima
para sonar sin desidia
que espero distante
en forma constante
que todo se cambie
futuro boyante
de sueños
que un día fueron vivo combate.

Solo hay lance
cuando en este trance
el miedo se cambie
y ya no avance
el pasado hacia adelante.

Tenemos un rastro de sangre
somos juventud desbordante
el hilo que marca nuestro aprendizaje.
Avante.     Avante.




Recuerda
camarada
que solo vencen luchadores.

Vivir es viajar

Siempre he tratado de viajar todo lo posible. Siempre incansable. Al menos desde que tengo la autonomía suficiente para hacerlo. Comencé con viajes sencillos, organizándolos con ayuda en ciudades fáciles: París y Roma. Seguí complicándome un poco más la vida y aprendiendo en excursiones improvisadas sobre la marcha durante mi estancia en Caldas da Rainha. Ahí aprendí a viajar solo, ahí aprendí a viajar en soledad. Ahí aprendí a viajar con total libertad. Y desde ese momento siempre quise seguir viajando, más, más, hasta el punto de algún lograr vivir viajando. Soñaba con eso... Sueño con eso.

Tras eso hice viajes a Salamanca, Madrid y finalmente el gran desafío que lo cambió todo definitivamente. Cogí un vuelo a Marsella y un vuelo de regreso desde Nantes. Por el medio una gran incógnita de destinos y 10 días para llegar de un punto al otro. Cada día entraba en internet en el móvil u ordenadores de albergues y decidía cuál iba a ser mi siguiente destino. Buscaba albergues y una vez en la ciudad los localizaba. Eso me llevó algún que otro imprevisto de última hora, como en Caen, dónde tuve que caminar 2 horas bajo la lluvia con la mochila buscando algún hotel que todavía tuviese habitaciones a las 8 de la tarde. Pero igualmente era gratificante. Era enero, así que pasé frío. Pero por dentro ardía de emoción cada día por poder estar viviendo eso que durante tanto tiempo había soñado: convertir mi vida en un viaje.

Desde entonces mi vida se ha convertido en períodos en casa donde ahorro para el próximo viaje y el próximo viaje dónde me siento totalmente vivo. Comencé a viajar en pareja y los viajes seguían sucediéndose. Hicimos nuestro primer viaje de mochileros en dos países distintos: París y el norte de Italia.

En mi erasmus en Lisboa hice mi primer road trip por el Alentejo y el Algarve.

También con los intercambios erasmus encontré nuevas formas de viajar.

Hice en pareja nuestro primer road trip con coche alquilado.

Y durante mi año en Francia ahorraba constantemente reduciendo mis gastos al mínimo para así poder cada fin de semana ir de viaje o de excursión a algún sitio. Recorrí la costa desde Bélgica hasta casi la desembocadura del Garona. El centro desde el País del Loira, la Auvernia y los Alpes. La costa mediterránea desde la desembocadura del Ródano hasta la frontera con Italia. Pinceladas de la Borgoña y del valle del Somme. Y todo el departamento de Sarthe.

Y viajé.

Y viajé.

Y desde entonces solo viajo. Porque mi vida no es algún viaje suelto. Mi vida es un viaje intercalado con pausas en mi casa en Vigo. Cobrando fuerzas y energías y medios hasta el próximo viaje que me lleve más allá.

Siempre más allá.

Porque vivir es viajar.

Miseria vital

Que desidia de vida,
que agobio
que todo,
que versos más rotos
por no intentar cobrarme lo que lloro,
imploro la pérdida de mis logros
y solo atino
a no ser otro
tumbado en el fango
inerte y loco.

Solo quiero ser el tiempo
que se llevó lo que ya no somos.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Si cierro los ojos solo veo racimos de uvas

A veces escribo para curarme y otras para hacerme daño. La mayoría, para vivir dos veces.
Carmen Ruiz Fleta



Mi vida es un ir y venir de sin sentidos
una suerte de vid
en la que la mitad de las uvas están verdes
y las otras, por el contrario, pochas.
Y no te queda otra que escoger
por ver si así llenas la caja al máximo
y no se puede las más de las veces.

Escribo para hacerme daño con frecuencia
porque para vivir haciéndome daño...
mejor escribirlo
y sufrir un poco menos,
al final el resultado es el mismo:
otra desilusión más
a la lista de sueños rotos.

Y la culpa al final es mía
por tener expectativas
y creer demasiado
en que el cielo se podía tocar con las manos
y no ha sido así

ergo

caí


No hay más secreto que ese:

caí.


Me comí el suelo.


Y ahora escribo
por intentar sufrir
un poco menos.


Al final es verdad eso de que uno escribe para hacerse daño.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Quiero contigo

Quiero una noche eterna
para encontrar en tu boca
todos los besos que me sirvan de respuesta.

Quiero una noche eterna
para que los miedos se vayan
y nunca estén de vuelta.

Quizás no hay más razones que la razón más básica y primitiva

Escribo por la mera necesidad de sobrevivir,
creo
no lo sé
no estoy seguro
y eso que me lo pregunto
con mucha frecuencia,
quizás demasiada.

Un día me preguntaste
que por qué escribía
y otra
y otra
porque cada vez que me ves
y cada vez que te veo,
tú, con tu inmensa inocencia
de luz y pureza,
me preguntas
con ese acento reconfortante
¿por qué escribes?

Y yo miro al suelo
en largo silencio
y luego al frente
y te respondo
con franqueza
y sin argumentos
que realmente no lo sé
que creo que es por sobrevivir.

Silencio

Chasqueo la lengua
y aclaro
que creo que es
- como todo el mundo -
por permanecer,
por no desaparecer,
aunque bueno
al final eso
también es sobrevivir...
Realmente no lo sé.

Y tú me miras
con tu infinito amor
y me dices que es un buen motivo
y que te gustaría leer algo que haya escrito
para comprenderme un poquito más
- eso último no lo dices,
pero yo lo sé -
y te sonrío
sin nada más que decir,
porque no voy a decir en ese momento
que me siento contigo en paz y calma,
y seguimos caminando
y hablando
y yo pensando
el resto del tiempo
que por qué escribo.

Y al final
por más que pasen los días,
los meses,
los años,
no lo sé.

Supongo que escribo como aprendí a vivir.

Para seguir.