miércoles, 19 de junio de 2024

Relatos de Bulgaria (IV)

Voy dejando Bulgaria a medida que me acerco al aeropuerto, y toda esta semana se va flotando, volátil, como toda esta semana. Frágil en el corazón. Lleno de recuerdos e ilusión.

lunes, 17 de junio de 2024

Relatos de Bulgaria (III)

Con Marjana me siento como me sentía con Mireia: en un lugar en el que me costó adaptarme los primeros días y me sentía solo y desconectado, conecté con alguien con quien me siento cómodo y tranquilo y seguro; aunque no nos entendamos bien el idioma o hablemos poco. Dos personas que disfrutan de pasar el tiempo juntas hablando o paseando. Me siento muy bien con ella.

viernes, 14 de junio de 2024

Multilingual poem

Las sombras se giran en remolinos de días y el agua de la piscina ya no se escapa a ninguna parte, saltamos jugando a las escondidas y bailando frenéticamente supimos que todo seguía. Las luces intermitentes, parpadeantes, marcan compases de danzas, de bailes. Intentos fugaces de arrancarnos las sonrisas. Y el sol poniéndose tras el Mar Negro, paisaje de arena y playa y yo sentado en la arena leyendo. Avanzan los días, los acontecimientos. Y aquí permanezco, esperando a que salga el sol de nuevo, se marche la lluvia que inundó el día y perder el tiempo en la playa, en la piscina, mientras el alcohol y los idiomas se arremolinan alrededor mía.

jueves, 13 de junio de 2024

Relatos de Bulgaria (II)

Discurre el tiempo paralizado, me están costando mucho estos días, no quiero estar aquí, me siento solo, con horas muertas en las que no puedo hacer nada. Las actividades son aburridas y pese a que hay gente maja, el idioma y mi malestar me agotan.

Solo quiero que esto se acabe.

lunes, 10 de junio de 2024

Relatos de Bulgaria (I)

El calor pegajoso pegado a la piel mientras los pájaros cantan y los ágiles aviones saetean en filigranas rasantes el cielo. Estoy sentado entre las ruinas de las termas de Varna, descansando, escribiendo, bebiendo una marca energética estilo Monster pero llamada Hell. He dormido poco hoy, apenas 5 horas a intervalos de no más de 30-40 minutos (los más largos). Aprovecho ahora, en un banco, a recuperar fuerzas en las piernas y recargar el móvil. 

El cielo está plomizo y pese a ello brilla.

Me siento extraño. Hoy a la noche llegaré a Sunny Beach. Se nota que estoy cansado, las frases que escribo son inconexas.

He visitado el museo arqueológico, me ha gustado. Me ha permitido hacer repaso a la historia de Bulgaria y, sobre todo, de esta zona de la costa del Mar Negro. Ahora tengo un poco más de contexto para comprender esta realidad.

[...]

Voy a caminar, ahora que me siento más fuerzas y más descansado.

domingo, 9 de junio de 2024

Que buen viaje

En esta vida que da vueltas
nos topamos con la gente sin ser conscientes
de que los senderos
nos traerán donde queremos, sin saber comernos
los sueños,
tratando de acercarnos al fuego, a la lumbre,
me ilustra la noche estrellada que saca lustre
a las ilusiones que convierto en poemas, en canciones,
como quien estalla
en medio de un mundo de pantallas en una suerte de inesperada mirada
que brilla, que ahoga, que abarca
toda la suerte de este rumbo,
buen viaje te digo sin mucho apuro,
solo quiero hacer de la rutina una especie de risa,
que brille en el sol nika
y la victoria para quien la elija,
somos futuros consumiéndose a las prisas,
mírame y no me digas que no estás lista para el final de la partida.

Aquí seguimos firmes,
hablamos de senderos, de caminos,
de orgullos incomprendidos
de amores no cumplidos,
de abrazos autodefinidos,
de risas,
de cervezas,
de calles con la música en los cascos,
somos cantos
a la luna, al día, a la paz,
a la lucha que traerá libertad,
a la razón que el sistema nunca comprenderá.

Afrontando la vida
con saltos, con poesías,
con las sonrisas que todo lo equilibran.

Mis amistades me animan.

Siempre.

Mis amistades me animan.

domingo, 2 de junio de 2024

Prometeo a las puertas del infierno

Pero hice lo mismo que todo el mundo. No me embarqué. Ocupé mi puesto en la fila que vacilaba ante la puerta abierta del infierno. Poco a poco, fuimos franqueándola. Y con el primer grito de la inocencia asesinada, la puerta sonó detrás de nosotros. Estábamos en el infierno, y ya no hemos vuelto a salir jamás.
Albert Camus - El verano



Los héroes de otros tiempos han muerto, arrasados por el paso de los relojes. No quedan sueños cuando no hay libertad, y en esta cárcel de noches en vela y barrotes de oro
miramos a través de los cristales de nuestra inconmensurable ansiedad. Queremos. Queremos todo. Queremos la vida. Queremos la amistad. Queremos el amor. Queremos los sueños.
Y pese a ello solo podemos tener lo que no acertamos a querer, ironías de la vida, supongo.

Abrimos las puertas del infierno
y cuando eso ocurrió
ya no sabíamos qué hacer.

Ahora solo habitamos el infinito presente
sin más suerte
que la muerte por inanición vital:
una suerte de desidia que se ha apoderado de todos nosotros
haciéndonos incapaces de ver más allá de tres metros, planear más de un futuro a corto plazo y dejarnos inundar por horas y horas de vídeos que no duran de media más de un minuto.

Lo llamaban libertad.

Y sin saber cómo
la gente quiso creerlo

y ahora
quienes somos conscientes
vivimos aquí
encerrados, atrapados, sin posibilidad de salir de este trucado sueño.

Si Prometeo volviera y viera para qué ha servido su castigo,
elegiría dejar de ser divino,
encadenarse de nuevo
y sacrificarse para darnos el fuego, las artes y la humanidad,
porque sin esperanza por que todo cambie
¿qué nos quedaría?
Y pese a todo
Prometeo lo sabía
y eligió como cristo redentor,
pero sin deuda de nuestra parte,
sufrir por toda la eternidad
para que nosotros pudiéramos elegir soñar,
tener esperanza,
tener la libertad de amar y de construir futuros en los que ser mejor de lo que somos,
en los que no sufra nadie.


Abrimos las puertas del infierno
y mientras caen bombas en Gaza
elegimos mirar a otra parte.


Suerte que Prometeo no existió
y nosotros solo somos almas incapaces de salvarnos, de luchar por alguien
que no sea nosotros mismos.


La esperanza ardía
pero nadie vio su luz
hasta que fue tarde.



- Prometeo a las puertas del infierno