jueves, 26 de enero de 2023

NUEVO VÍDEO RECITANDO


Para el vídeo de hoy he elegido un poema muy especial de una poeta muy especial. Conocí su poesía no hace mucho y ha sido la que me ha dado alas para afrontar este reto personal y atreverme a subir cada semana un vídeo mío recitando. Ha sido su poesía la que me ha dado las fuerzas para ir más allá y alcanzar esta libertad poética cuando creía que no podía alcanzarla.

Espero que os guste el resultado, le he puesto mucho cariño 💜

⬇️  Decidme en comentarios cuál queréis que sea el próximo poema o poeta que recite ⬇️ 

Libro: Sin publicar
Poema: No voy a pedirte que no tengas miedo
Autora: Julieta Álvarez

Semana 4: 26/01/2023



Podéis ver el vídeo en el siguiente link:

https://www.instagram.com/p/Cn4QTZEqmP1/



domingo, 25 de diciembre de 2022

- Atlántico

Habitar frente al Atlántico,
vidas frente al mar
infinito,
como un horizonte
inalcanzable
al que se hace necesario llegar
quizás ahí reside
la necesidad de ir más allá.


Tratar de vivir en toda su magnitud la palabra libertad.

sábado, 24 de diciembre de 2022

Espacios sin ternura

Las redes nos han redefinido:
construir nuevos espacios,
relacionarnos desde la no presencia,
desde el no contacto físico.

Huimos de lo profundo,
de lo cercano,
buscamos lo rápido
a golpe de clic.
Tener una respuesta
inmediata,
saber dónde estamos,
cómo estamos,
cuándo follamos,
cuándo será la próxima vez que nos veamos.

Crear vínculos afectivos desde la unión que nos separa.

Querernos lejos
porque cerca no sabemos.

Refugiarnos en quien tenemos al otro lado de la pantalla

¿Dónde estaremos mañana?

Nos queremos a nosotros mismos primero,
antes que querer a los otros,
porque yo,
solo yo,
y el individualismo.

Yo
como centro de todas las cosas.

Yo
como núcleo del universo.

Tejernos
sobre nuestro propio cuerpo
a través de una pantalla,
y así
ser frágiles y vulnerables
es más fácil
cuando podemos fingir
que el daño nos resbala.

Y es que solo sabemos refugiarnos en quien somos al otro lado de la pantalla.

lunes, 19 de diciembre de 2022

En este doloroso laberinto

Me encuentro muchas veces preguntándome qué podría haber hecho para evitar ser de esta manera, qué podría haber hecho para evitar encontrarme aquí...

Me entristece y me duele ser un inmenso pozo de lastimera vergüenza que siente dolor, de dolor que siente vergüenza al comprobar que nunca logró ser lo que esperaba. Solo una raya y otra y otra en el cuerpo, para ver así en algún momento logra brotar la sangre y su tenue calor impregna mi piel por unos instantes.

Ya no me lesiono, hace -creo- más de un año que no lo hago. No estoy seguro, estas cosas muchas veces son muy confusas. Y es que al final, en un ataque fuerte de ansiedad pierdes la mayoría de los recuerdos del momento, o confundes realidad y ficción, pensamientos que pensaste y crees que dijiste, cosas que dijiste y que crees que pensaste, imágenes, alucinaciones... un cúmulo de confusiones oscuras, como un torbellino, en el que ya no sabes qué es verdad y qué es mentira.
Por ejemplo, hay veces que tengo auténticas lagunas, días enteros en mi cabeza apenas existieron y en otras ocasiones el tiempo corrió tan lento que del shock mi cabeza decidió huir lejos. Supongo que en momentos así, encontrar una salida es urgente, de ahí las heridas que pueblan mi muñeca, ligeras, apenas perceptibles, hasta el punto de que nadie las ve. Pero yo sí. Yo sí sé que están ahí. Como un recuerdo constante de crueles momentos que sé que son reales, porque las cicatrices están ahí, palpables.

Pero como decía: hace mucho que no me lesiono. He podido irlo controlando. Aunque para evitarlo, cuando tengo un ataque de ansiedad fuerte, pienso una y otra vez en mi muerte. Como un bucle constante. Es una imagen clara, repetitiva. Un cuchillo afilado de cocina. Clavándomelo una y otra y otra y otra vez, sin cesar. Con fuerza. Con odio. Con desprecio. Sobre mí mismo. Y deseando que esa imagen mental sea real. A veces son tijeras también. Al final se resume en un objeto muy punzante y capaz de provocar mucho, mucho dolor. Con la esperanza de que así, el dolor físico acalle al dolor de mi interior.
Y lloro. Deseando morirme. Deseando suicidarme. Deseando estar solo en la vida para que de mi muerte nadie pudiera lamentarse. Y es que si estoy vivo es porque al final sé que mi muerte dolería a alguien. Si no fuese por esa gente, por no querer causarles dolor, me habría marchado hace mucho. Es irónico, hasta para la muerte no me siento libre.
Tengo deudas hasta en el infierno.
Y eso es doloroso.
Y triste.


*
* *
* * *
* * * *


Y es que muchas veces me encuentro preguntándome qué podría haber hecho para evitar ser así.
Y creo que es la gran pregunta en la que caemos todos.
Y al final
por más vueltas que le demos
no encontramos respuesta,

yo por lo menos,

no logro encontrarlo.
Puedo encontrar momentos en que por X decisiones
todo se complicó,
pero sería como rastrear media vida.

No encuentras salida al laberinto.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Solo busco saber cuál es el próximo paso a dar

Solo busco saber cuál es el próximo paso a dar
hasta dónde soy capaz de llegar
mirando de frente a la ansiedad
y apartarla de un manotazo
-así de simple,
así de fácil,
como quien rompe cristales
en mil añicos
y los reflejos le muestran
mil partes diferentes
y ninguna a la otra iguales-.

Dar uno,
dar otro,
dar el siguiente paso.

Seguir subiendo,
seguir escalando,
entendiendo
dónde está el objetivo
que me he marcado.

Y subo
buscando el final,
siendo consciente
de que es en el camino
dónde debe residir la plenitud del instante,
la esquiva y efímera felicidad.

Y seguir,
sin mirar demasiado atrás,
para evitar el vértigo que este me pueda dar.

Solo seguir.
Solo soñar.

Buscando siempre cuál será el siguiente paso a dar.

Para llegar más y más allá.

lunes, 12 de diciembre de 2022

¿Hacia dónde mirar?

Me escapo porque no soporto esta vida,
esta rutina que me asfixia,
cuento los días sin ninguna finalidad
no hay nada más 
que sumar y seguir,
seguir y sumar,
un cúmulo de bucles que no tienen resolución, solo eterna continuidad.

Miro hacia adelante
porque atrás solo hay ruinas.

Yo,
que antes vivía siempre en el pasado,
ya no tengo nada a lo que mirar
regodeándome en la perdida felicidad.

Atrás todo se ha roto,
hacia adelante solo hay un laberinto
piezas que no me permiten a ningún lugar llegar.

Y es que si el futuro no me promete nada,
y el pasado solo es un trabajo de arqueología
en el que observar pedazos de mí
que ya no reconozco,
entonces,
camino
solo
por caminar
porque no hay destino al que llegar
sin haberme perdido por el camino
ni haberme roto como si la vida no fuese ya conmigo.

jueves, 8 de diciembre de 2022

Huida hacia adelante

Acabo de publicar un libro y estoy con unas ganas tremendas de ponerme a crear un nuevo poemario. Soy adicto a la cegadora intensidad de vivir el instante. La energía que experimentas al arrancarle una nueva victoria a la vida. Robarle sonrisas al tiempo. Lograr vivir del encuentro
entre la poesía
y mi fuero interno.

Sobrevivir
es parte de mi camino incierto.

Soy adicto
a vivir a destiempos.

Empezarlo todo,
para vivirlo todo,
sabiendo que el reloj juega en mi contra
y entre destrozos
solo quedan en pie unos pocos trozos.

Caminar
como si en ello me fuese todo.

Vivir,
sentir,
viajar,
escribir,
experimentando la risa
en este frenesí loco
en el que el final
es la plena libertad que proporciona la felicidad.

Quiero volar,
necesito volar,
soñar con llegar siempre más allá,
siempre más allá.

Porque el aquí me quema
y yo solo puedo escapar hacia adelante
sin mirar atrás a la cotidianidad.


Vivir al límite
como única forma de continuar.