domingo, 28 de mayo de 2023

Mientras todos los recuerdos se caían

He huido
con los ojos abiertos
y el pasado me ha alcanzado.
He aceptado
con los ojos cerrados
cofres vacíos
y se me han ensuciado las manos.
He escrito mi vida
y no me he reconocido.

Elvira Sastre



No sabría cuál es la respuesta,
la mejor respuesta,
pero solo encontré preguntas
huecas
que nunca nadie quiso responderme.

Tuve que construirme mis propias palabras,
mis propias contestaciones,
mis explicaciones
tambaleantes
e inestables
que trataban de reconstruir todo el castillo de naipes
que se derrumbó de golpe,
sin previo aviso.

Fue ahí
donde empecé a reconocer los avisos.

Luego supe hallar la verdad
y tuve que elegir
caminar con los ojos abiertos
y el pasado día a día a mi lado arañándome
hasta dejarme sangrando.
O escoger los cofres vacíos sin corazón,
los ojos cerrados
y las manos sucias ante tanto
tanto
daño.

Creo que en ninguna de las dos opciones
existían formas razonables
y lógicas
de explicarlo.

Mi baile entre ruinas
fue como un paseo en el puerto de Roma.

Ostia.

Y Ostia.

Y Ostia.

Y yo bailando,
entre lágrimas vivas,
escuchando el silencio
de lo que pudo ser
y ya no fue.


He querido tanto
que me he olvidado.
He olvidado tanto
que me he dejado de querer.


Al final,
el resumen de todo fueron esos 4 versos de Elvira:
Quise tanto que tratando de olvidar
me olvidé
a mí mismo
en un rincón.
Olvidé tanto que tratando de querer
ya no me quise,
y yo
caí en un vacío
sin razón

de vivir.


No sé lo que podría haber sido,
pero sí se lo que no fue.

Y la felicidad salió huyendo
y el silencio que dejó
fue un inmenso mar de ruido
sin calma, ni tempestad,
solo el tiempo suspendido
en modo indefinido
como un presente sin principio ni final.

El dolor en la mirada
y en la espalda ruinas ardiendo,
mientras me aproximo
a esa explosión que todo se llevará.


Solo entonces,
espero encontrar la liberación que merezco aguardar.


- Mientras todos los recuerdos se caían.

domingo, 21 de mayo de 2023

Le Petit Prince

Suenan acordes de libertad
por las esquinas de esta tarde de primavera
que parece verano.

El tono cálido
de un sol que acaricia
se confunde
con los dorados campos de trigo
que cimbrean en mi cabeza.

Día Sexto en el altavoz,
mis mechones bailando con la brisa,
mientras entre mis manos asoma un libro.

Un número finito de veranos

Los veranos se desgranan año tras año como una sucesión de estampas, acuarelas marinas que atesoran nuestra historia, nuestro paso por este mundo. Ese tono azul luminoso que se desviste en los pinceles de Sorolla. La vida
impregnada
de mil sentimientos y sensaciones.
El viaje que nos lleva
hasta ese último mar
donde dejarnos flotar
descansando
infinitamente en paz.

Azul

Me atraviesan las emociones
o eso quiero creerme
para evitar-
me
sentir-
me
más vacío
de lo que realmente estoy.

Sonrío
tristemente
tratando
que no se me note demasiado.

No quiero piedad,
quiero compañía
y celebrar la alegría
y tratar de vivir la vida

por mucho que me cueste.

sábado, 20 de mayo de 2023

Derecho a ser libre

Solo mira como intento hacer una rima,
un salvaje intento por crecer sin tener remedio
¿cómo cantarnos los poetas como locos?
Solo arrojo respuestas a las preguntas de estos destrozos,
trozos a rotos,
mírame, y comprenderás lo que escribo al óleo.

Querría un poema de tedio y mar,
sorpresas en las metas,
comprando tickets para el conci,
salirme de la ruleta sin fines,
comprende que no hay teoremas para poner textos a estas letras,
descuida,
ya nadie es libre,
confunde la suerte con las manos,
compra ratios,
el siguiente anuncio será para quien llegue antes.

Imposible,
como un móvil sin trino,
como el veneno que nos quema,
colgándome por acantilados,
escalando por los barrios,
el tesoro es mi dominio,
y ahí abajo saltando como si no hubiese salida.

Derecho a la vivencia,
a la existencia,
a la experiencia.

Sucumbiendo a los miedos,
pasando el ritmo,
quitándome de este circo,
saltan los asteris * * * * cos
y puede que así sea cosa de vi      cios
somos de este si    tio,
pisándome los lati    dos,
comprendiendo que los templos son solo refugio
de mi tiempo,
somos dioses
sin creyentes,
sonrisas
sin tretas,
atardeceres
sin playas llenas,
el tiempo suspendido en este muro que pintamos con la palabra libre.


Solo soy libre


libre


como libros que desvisten

el alma a gritos de lince

como viste

supiste

que este poema era mi declaración de independencia

para ser libre de una vez en esta ponencia

sin poner freno a mi felicidad incierta.





Solo soy libre


libre


libre


libre



libre.

viernes, 19 de mayo de 2023

Los poetas somos viajeros de vidas no vividas (Nuestro poético viaje III)

Releernos es un camino de introspección. Significa redescubrirnos a nosotros en retrospectiva, desde el presente, un vistazo del futuro que seríamos al presente que fuimos. Habitar esa fina línea del espacio-tiempo que nos permite suspendernos en la indefinición del instante.

Quizás por eso
los poetas jugamos a las trampas,
a la confusa naturaleza del universo,
a dar forma a lo informe,
a poner palabras a lo innombrable, a lo intangible, a lo inefable,
al juego abstracto de sentimientos y emociones
que son las ilusiones, fracasos y sueños.

Quizás por eso
los poetas crecemos malditos,
incapaces de habitar el presente nuestro.


* * *


Vivimos en la carretera,
en esa línea de puntos
que nos afanamos en recorrer
por los márgenes de la cotidianidad,
por los límites de lo socialmente admisible,
como viajeros de mundos que se descubren constantemente ante nosotros.

Gracias a eso también, pese a todas las maldiciones que sobre nosotros puedan caer,
y gracias a eso también, pese a toda la infelicidad que podamos cobijar,
también somos capaces de mirar con frecuencia al pasado,
destruirnos en mil pedazos,
y volvernos a construir
porque si podemos armar un verso con un escaso número de letras
¿por qué no construir una nueva ilusión con un escaso puñado de vivencias por cumplir?


* * *


Y es que los poetas somos viajeros de vidas no vividas.


* * *


Por eso desfilan ante mí todas esas reflexiones un día escritas, impresiones impresionistas de vidas ficticias que bien podrían ser las mías. Pues habité esos lugares desde la lejanía de la imaginación. Acompañando la lectura con pequeñas pinceladas que me redefinen a lo largo del tiempo que conviví con la volátil pareja de lectura-escritura. Eterna dualidad que nos habita
a los creadores de mundos,
titiriteros de sueños,
cuidadores del alma,
soñadores de la emoción.


* * *


Los libros son como los viajes: la mayoría de las veces los recorremos buscando lo que queremos ver en ellos, encontrando lo que ya llevábamos nosotros mismos dentro. Dejándonos volar, en definitiva, con nuestros sueños.

Y es que

Los viajes tienen un principio y un final. La melancolía empapa esos últimos pasos y todo a tu alrededor te recuerda que ya está, que esto se acaba, y no hay forma de huir.
Pero quizás esa es su magia.

Pues al final ¿habría viaje sin origen ni destino? ¿habría viaje sin saber que tarde o temprano regresarás?

Pues, latente, constante...

El mundo te llama tras los pasos de vidas que se consumen entre la historia de otros tiempos, y ahí, en esa magia del descubrimiento, reside la esencia del viaje que se aventura hacia donde nunca soñamos con llegar.

...
Adaptarnos a lo bueno y a lo malo. Saber que los sueños tienen su cara A y su cara B. La que todos observan y la que nadie quiere ver. Ser viajero consiste en convivir con esas dos realidades, jugando a los equilibrios, aceptándonos en los destiempos, en los tiempos muertos, en las alegrías, las tristezas y en todo el extenso abanico de ilusiones
...

Europa de ceniza, de miedos, de dudas, de melancolía. Las ruinas de un continente que se derrumba a cada paso, alargando tras de sí todas las sombras que proyectan sus pináculos y saetas que se desesperan por rozar el cielo.

Todo esa ceniza gris, corre por el cielo de la mano de esos infinitos atardeceres de fuego. Toda esa calidez, va de la mano también de la fría escarcha que se posa en nuestros ojos. Color mar de fondo, luminosa felicidad del Atlántico en la mirada. Sabor de sueños, aroma de libertad. Convivir con esa dualidad. El principio y el final.

La melancolía constante de la cuenta atrás: el viento de Ushuaia, las calles de Buenos Aires, las altitudes de Perú... El sentimiento de que todo se acaba y sin embargo ya no hay regreso posible para el viajero.

Y es que una vez te has ido
ya nunca jamás
del todo regresarás.

El viaje te recorre de arriba a abajo.

Solo resta disponerse a ir, una y otra vez,
siempre más allá.

Los poetas vivimos en los márgenes de la cotidianidad (Nuestro poético viaje II)

Releernos es un camino de introspección. Significa redescubrirnos a nosotros en retrospectiva, desde el presente, un vistazo del futuro que seríamos al presente que fuimos. Habitar esa fina línea del espacio-tiempo que nos permite suspendernos en la indefinición del instante.

Quizás por eso
los poetas jugamos a las trampas,
a la confusa naturaleza del universo,
a dar forma a lo informe,
a poner palabras a lo innombrable, a lo intangible, a lo inefable,
al juego abstracto de sentimientos y emociones
que son las ilusiones, fracasos y sueños.

Quizás por eso
los poetas crecemos malditos,
incapaces de habitar el presente nuestro.


* * *


Vivimos en la carretera,
en esa línea de puntos
que nos afanamos en recorrer
por los márgenes de la cotidianidad,
por los límites de lo socialmente admisible,
como viajeros de mundos que se descubren constantemente ante nosotros.

Gracias a eso también, pese a todas las maldiciones que sobre nosotros puedan caer,
y gracias a eso también, pese a toda la infelicidad que podamos cobijar,
también somos capaces de mirar con frecuencia al pasado,
destruirnos en mil pedazos,
y volvernos a construir
porque si podemos armar un verso con un escaso número de letras
¿por qué no construir una nueva ilusión con un escaso puñado de vivencias por cumplir?


* * *


Y es que los poetas somos viajeros de vidas no vividas.


* * *


Por eso desfilan ante mí todas esas reflexiones un día escritas, impresiones impresionistas de vidas ficticias que bien podrían ser las mías. Pues habité esos lugares desde la lejanía de la imaginación. Acompañando la lectura con pequeñas pinceladas que me redefinen a lo largo del tiempo que conviví con la volátil pareja de lectura-escritura. Eterna dualidad que nos habita
a los creadores de mundos,
titiriteros de sueños,
cuidadores del alma,
soñadores de la emoción.

Los poetas crecemos malditos (Nuestro poético viaje I)

Releernos es un camino de introspección. Significa redescubrirnos a nosotros en retrospectiva, desde el presente, un vistazo del futuro que seríamos al presente que fuimos. Habitar esa fina línea del espacio-tiempo que nos permite suspendernos en la indefinición del instante.

Quizás por eso
los poetas jugamos a las trampas,
a la confusa naturaleza del universo,
a dar forma a lo informe,
a poner palabras a lo innombrable, a lo intangible, a lo inefable,
al juego abstracto de sentimientos y emociones
que son las ilusiones, fracasos y sueños.

Quizás por eso
los poetas crecemos malditos,
incapaces de habitar el presente nuestro.

martes, 16 de mayo de 2023

Todo el futuro debería ser nuestro sueño

Todavía un día se levanta
en esta vida de ensueño,
todos giramos como una noria
y volvemos de nuevo a la rutina,
yo dormí todo el día,
me acosté demasiado tarde
y todavía me quedan sueños por dormir.

La juventud se pregunta ¿dónde está?
¿Dónde está
la esperanza que ya no queda?
¿Dónde está
el futuro que nos prometieron?
¿Dónde está
el fruto de todo nuestro trabajo?
¿Dónde está
el mundo que algún día nos pertenecería?

Todavía la gente se levanta,
hemos dormido demasiado,
volvemos al baile,
como siempre,
y todos los engranajes están en marcha.

Quizás juntos...

Quizás juntos...

Pero es que somos jóvenes,
y ellos son idiotas,
pero es que somos jóvenes,
y todo el futuro debería ser nuestro sueño.

Y todo el futuro debería ser nuestro sueño...


La juventud se pregunta ¿dónde está?
¿Dónde está
la esperanza que ya no queda?
¿Dónde está
el futuro que nos prometieron?
¿Dónde está
el fruto de todo nuestro trabajo?
¿Dónde está
el mundo que algún día nos pertenecería?


Todavía un día nos levantaremos,
aunque sea demasiado tarde,
quizás nuestro horizonte tome forma,
aunque seamos jóvenes locos para siempre.

Suena la música y ya nada nos queda

Festa de les llums de la tardor.
Grauera - Zoo



Yo escribía como si las prisas no me consumieran, 
y ahora mírame
solo camino por el barrio
con la mirada olvidada,
solo calla,
no mires donde todo se acaba,
la vida no nos para,
quietud inesperada,
quizás el músico se parecía más al poeta.

Y ahora respiro con pasión,
un palacio en el cielo,
palabras que se escapan,
noches estrelladas,
¿dónde estaremos esta madrugada?

Que el poeta baile bajo la inmensa estepa,
el cielo es un mundo que nos quema.

Solos sin salida,
no hay velas que apagar ni barcos para navegar.

Notas distantes
de vidas consumidas.

Suena la música, escúchala, esto es una ficción, y ya nada nos queda.

Que el poeta baile bajo la inmensa estepa,
el cielo es un mundo que nos quema.

Solos sin salida,
no hay velas que apagar ni barcos para navegar.

Notas distantes
de vidas consumidas.

Suena la música, escúchala, esto es una ficción, y ya nada nos queda.

martes, 9 de mayo de 2023

Buen viaje en la sonrisa

Cuando nos sonríe la vida
nos aferramos a lo que nos despereza
como si fuera una huelga de tristeza
¡qué nos venga
la alegre ruta
que nos arrulla!

Y es que quiero que te guste
este chico que se luce
como el sol y sus mechas que relucen,
pulseras de colores,
noches de estrellas,
olores de Atlántico,
libro en la mano
y mochila de viaje en la mirada de verano.

Y es que espero que el viento me lleve
como horizonte que te acoge
y libertad en la risa de poesía,
que el mundo se sonroje
si tus labios son el buen viaje
que me lleva a dónde
los sueños son el futuro que construyo en mi nombre.

viernes, 5 de mayo de 2023

Poeta del paisaje

Eternizar lo momentáneo, hacer del paisaje poesía, del constante cambio acuarela impresionista. Todo fluye, y en ese constante vagar de estaciones la vida toma forma hasta brillar por sí misma.

Los árboles danzan,
sus hojas filigranas de luz
sombras de cobijo,
estelas de baja obturación
relucen en la mirada que describimos.

La vida entera en un poema,
la naturaleza reluciente abrigo,
por una vez que nada yerra
se desviste la primavera y se baña conmigo.

Cándida ilusión,
ágil mente despierta.

Sonrisa cantante,
este sol que me acaricia y alegra.

Viva la naturaleza, que viva en esta alma nuestra.

Sin rastro entre los pasos de ceniza

Laberintos de soledad recorren nuestras vidas. 
Buscamos encontrar las respuestas a cómo engañar a nuestros demonios, y en el fondo estamos solos, 
condenados a querer a alguien sin salvación.
Solo recordamos lo que nunca sucedió.

Tras de nosotros no hay más que el vacío. Frío. Sin explicación.
El demonio destructor que nos obsesiona. La nada tras la oscuridad.

Calles de cenizas que se resquebrajan bajo cielos de escarlata,
la vida que se apaga,
inerte,
por los rincones de esta ciudad en ruinas
que se olvida de nosotros y de nuestros pasos.

¿Quiénes éramos?

Si acaso habitantes olvidados sin rumbo y desnortados.

Me sentía terriblemente cansado. Quería rendirme y no sabía a qué.

Solo creemos que nuestro destino es engañar a la muerte antes de que ella nos engañe a nosotros.

Durante años he huido sin saber de qué.

Creí que, si corría más que el horizonte, las sombras del pasado se apartarían de mi camino.


Ahora sé que no hay salida,
y que solo estamos condenamos a vivir lo ocurrido,
una y otra vez.

Mientras tanto la ciudad se desangra en palabras huecas, vacías, cargadas de desmemoria.
Y el cielo se olvida de nosotros.
Rostros ajenos
en rincones en los que fuimos eternos.

Sucumbimos al tiempo
y ahora habitamos por inercia.

Pronto pereceremos.


No sabemos a dónde iremos 
¿Cómo vamos a llegar a alguna parte así?


En la luz oscura
yo te vi, al fin.

jueves, 4 de mayo de 2023

Luminosa juventud

Aquellos cuerpos,
con los pantalones de verano
[...]
¡Esas hondas miradas! Esa necesidad de sonreír.

Pasolini


Mirábamos de frente a la vida,
como reflejos del Mediterráneo
brillando nuestras pupilas,
relucíamos
fulgurantes de inquietud,
perseguíamos al destino,
lo hacíamos nuestro.

Radiante juventud
que todo lo conquistaba.

Sonreíamos,
conscientes de exprimir el instante.

En nuestras manos,
divino futuro.

Nos aferrábamos al constante movimiento
y ahí supimos
que todo sería nuestro.

Ah,
en este sol se encontraba toda mi dicha.
El verano era nuestra alma,
estación de ilusiones y sueños,
el amor se cobijaba entre las sábanas y nuestros dedos,
arena de playa hasta en el pelo,
corramos más rápido,
que no nos alcance ni el tiempo.

Si esta luz me diera aliento,
suspendido hilo rubio,
sabrías de que te hablo
cuando frente al cristalino mar
viésemos nuestro cálido reflejo.

Qué libertad experimento
cuando habitamos sonrisas
en este efímero infinito nuestro.

lunes, 1 de mayo de 2023

Un adelanto del fin del mundo

Los tiempos perdidos,
fugados.

Los viajes soñados,
no realizados.

Las mentes enfermas,
inertes.

Insatisfacciones vivientes,
tristes dementes.

El infierno se ha abierto
y ya no hay donde esconderse.