jueves, 30 de noviembre de 2017

Ámate en la cama

Tropiezo con el destino
cruel designio escrito.
Avanzo y me precipito,
nunca se me dio bien esperar quieto en el sitio.

Sorprendo el empedrado
con mis itinerantes andares
salvado
por los saltos al vacío cabeza abajo.

Katagena me observa con la mirada intensa
como un fragmento de llama que se agita incierta,
sin saber que es lo que nos espera
al otro lado de nuestros labios, sin tener ni idea.

Rompimos los esquemas y ahora solo nos queda
permanecer callados o lanzarnos sin pensarlo
explorarnos de cerca,
explotarnos de placer hasta que nos tiemblen las piernas.

Fingir que nos arrepentimos de bebernos por dentro y por fuera.

Sucumbir a lo que la carne muestra.

Marcarnos a fuego en el cuerpo los mordiscos de esta jugada maestra.

Somos los gemidos que unidos todos desean.

Tu mano en mi entrepierna
y mi lengua arriba y abajo,
dando vueltas,
mientras tu espalda se tensa y destensa
al son de mis dedos tocando melodías que te enseñan
mis sueños y fantasías susurrando tu nombre:       Katagena.

Que guapa estás con esa cara de recién follada.

Que guapo estoy cuando me dominas y arañas la espalda.

Que bonito

cuando no hay suficiente piel y aún así sobran las palabras.

No dejaré de llevarte tatuada
por mucho que nos versemos el alma.


Katagena.
Perdámonos en esta madrugada.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Entre la oscuridad y la salvación... Paz

Atesora palabras como quien hilvana finas hebras de vida, consciente de que a cada paso en falso que damos puede ser la caída definitiva.

Pisa, con más fuerza de la que él mismo es capaz de creer, no siempre se siente seguro en este tambaleante juego de luces y sombras que es el día a día.

Domina el silencio como un Carax que se mueve por el barrio Gótico entre la penumbra de las miradas que prefieren mirar a otro lado antes que soportar la idea de que no todos bailamos a su ritmo hedonista tildado de miedos a la reflexión.

Vigila, el pasado y el porvenir como una sombra que se consume tecleando y tecleando, porque cree no saber hacer otra cosa, como un David Martín componiendo su obra cumbre, desdibujando un laberinto de sinsentidos a la lumbre de la lux aeterna.

Deambula, mientras la ciudad de los malditos no logra percibir el calor que desprende su risa, ni las sonrisas que se guarda bajo llave solo para las ocasiones especiales. Su peso vale más que todo el oro que expoliamos en el Nuevo Mundo.

Conforma los recuerdos en álbumes de fotos que plasma en su memoria imperenne -quizás por eso le cuento las cosas que quiero que pervivan- pues nació con alma de escritor y como Homero recopila las grandes gestas en esa Odisea personal llamada las Increíbles aventuras de Brais (y de Iago -esto con letra muy pequeña, para que tampoco llamen la atención mis desastres; siempre se ha preocupado por destacar lo mejor de mí, a pesar de todas las discusiones y peleas-).

Sobrevive porque tiene todavía demasiada gente a la que cuidar, aún cuando pueda costarle seguir en pie. Pero él, que es así de desinteresado; prefiere que toda la gente importante sonría, ya se preocupará por sus propios problemas cuando el mundo sea un lugar mejor.

Atesora palabras como el artesano que tiene en su maquinaria ligera todo su espíritu, todos sus sueños, todos sus miedos; y aún a pesar de ello, o puede que por todo eso, no dejará de triunfar en todos sus empeños.

Tengo la suerte de tener al mejor hermano pequeño.

Aunque sea, 
en todos los sentidos, 
más grande que yo.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Somos una generación sin sueños porque ya no hay utopías en las que creer

"No voy a engañarte: 
lo que soy es lo que ves."
Sharif


Tengo 24,
soy feliz a veces;
Si vas a quererme piénsatelo bien.

Lloro a escondidas,
sufro con mis pesadillas
y temo a la desidia más que al final de la vida.

Me escapo a lomos de un verso
indomable
como el triste alienado que se cree libre.


Me persiguen los 24,
busco renacerme;
Y rasgarme estas heridas que yo solo me busqué.

Sonrío a la poesía,
disfruto con tus caricias
y aspiro a revivir al menos el inicio de la justicia.

Me evado al sentir un beso
reconfortante
como el feliz libertario que finge no servirles.


Me faltan los 24,
a veces resisto;
Y otras mi alma es un infierno que no me sostiene en pie.


Tengo 24,
persigo utopías;
Y consumo mis sueños resistiendo en estas líneas.

martes, 14 de noviembre de 2017

Bersos para cuando no me vesas

En la soledad
de mi ático
te busqué.

Tan pura
como siempre.


En la soledad de mi ático te busqué en todos y cada uno de los rincones de esta casa, intentando percibir el más mínimo detalle de tu presencia, el más tenue aroma que pueda recordarme a las horas que pasamos juntos antes de que el tiempo se nos llevase por delante. Y te fueses. Tan lejos.

Tan pura, como siempre.
Así vives eterna en mi memoria. Como un instante certero que nunca se apaga por más poemas que te escriba a la una de la mañana, por más que pretenda no olvidar todos los días vividos como un beso que permanece vívido en mis sueños.

En la soledad te busqué. Y mi ático todavía huele a ti, a tantas y tantas horas en que hiciste tuya esta casa. Entrabas, cada día, por la ventana e iluminabas mi mundo, como la inmensidad del calor que me protege cuando tengo frío ante el vacío de un futuro incierto. Aunque cuando estás, por azar o por suerte, siempre tengo mucho menos miedo
a caer.

Siempre, tan pura, como tu sonrisa.
La prisa se llevo todo, menos tus fotos, tus textos, tus caricias y, tu rostro
vivo por nunca jamás en el olvido.

En la soledad
te busqué,
a ti,
tan pura.                                                      Y me guiaste a través de mi alma
hasta ese lugar
en que el amor queda recogido en el más mínimo poema que pueda sentirte,
en cada verso
que juré escribirte
hasta que ya no me queden fuerzas para permanecer en pie.

Aún cuando eso ocurra
yo seguiré
amándote.


En la soledad
de mi ático
te busqué.

Tan pura
como siempre.


Y por aleatoria casualidad
no he dejado de verte
cuando lo he necesitado

Aunque fuese a través de los restos del humo de tu cigarro.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Estoy enamorado de una choni

"Estoy enamorao´ de una choni."
Jarfaiter


Esa bandana al viento
atando el moño o resaltando su pelo suelto,
el piercing rojo en la lengua guiñándote un ojo
y el septum puesto mordiéndote las ganas de un beso.

Pateando el barrio con un piti en la mano
manejas el cotarro ondulando como el larios,
encima de la tarima bailando abajo y arriba,
perrea como una fiera mientras ella sola se libera.

Ya quisiera yo ser ese filtro en el que se marcan tus labios,
escribirte poemas mientras pasas de largo,
y el mundo gira como giran tus aros,
eres la reina sentada en tu pupitre de medio lado.

Tu culo en movimiento sintiendo el momento,
las discoteca entera al ritmo de tu cuerpo,
me rompes en un instante cuando en tu mirada me pierdo,
y esa línea negra que resalta la pasión que me quema por dentro.

Te defiendes en la vida como puedes y te han dejado,
si sales adelante es porque tú sola te lo has buscado,
y yo solo puedo sentirme suertudo y contento
por estar enamorao´ d´esa choni que rompe todos los esquemas impuestos.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Me sorprendí sonriendo a la muerte

"Esto es lo que quiero,
porqué esto es lo que tengo."
Vers[arte]

Deambulo por las calles pateando una piedra, indiferente, como el universo ante todos sus seres vivos. Hace frío, arrastro los pies con las manos en los bolsillos y la cara escondida tras una palestina que me tapa hasta la nariz. El abrigo bien enfundado. La desangelada vida del paseo marítimo muestra la soledad de la existencia, como solo la nocturnidad temprana del invierno es capaz de lograr. Las olas baten con fuerza contra la arena, incluso a veces alcanzan el muro. Los temporales unidos a las mareas vivas es lo que tienen.

Voy de un lado a otro, de una punta a otra de la gran ensenada, con la cabeza llena de pensamientos y fantasmas que revolotean a mi alrededor, deteniéndome cada poco a observar el mar. En silencio. No quiero romper la lluvia de melancolía que cae hoy sobre Coruña.

¿A dónde vamos?

No creo que haya nadie que realmente pueda dar una respuesta. Ni siquiera ese supuesto Dios en el que muchos creen.
Nadie sabe nunca nada y en su ignorancia miran hacia otro lado, intentando llenar ese vacío existencial con la primera evasión que encuentren a mano. Cuando estás solo, todo es mejor que sentirse solo.
El vertiginoso abismo que se abre ante nosotros cuando reflexionamos es más de lo que muchos pueden soportar. No les reprocho nada.

De este modo, la rutina discurre como un tren en marcha que se escapa a cualquier parte con tal de no estar aquí, donde todo ocurre y nada pasa.

Nos arreglamos frente al espejo porque preferimos no ver nuestro verdadero rostro.

Rotos no somos capaces de querernos, ¿cómo va alguien a enamorarse de nuestra sonrisa entonces?
Y menos cuando esta no está.

* * *

Deambulo por el paseo marítimo como un desangelado perdedor que ha apostado más de lo que debía al destino. Y este, que no existe, ha preferido delegar en el azar todas sus responsabilidades.

Así nos va. Tropezando con la misma piedra una y otra vez. Hasta que la herida se hizo sangre.
Y el pus
una tibia infección entre toda la suciedad del día a día.

Nos tatuamos la piel para olvidar las cicatrices.

Yo, en cambio, -que soy un poco masoca- siempre me ha gustado grabar a fuego mis propios rituales personales. Historias que pocos saben. Sellos que dejan memorias a partes iguales.

* * *

Me gustan los laberintos. Son pequeños puzzles que resolver. Rompecabezas que comprender. Senderos por los que caminar hasta llegar a algún sitio, sin saber nunca dónde está el final.
Como la vida misma.

Quizás por eso siempre lo llevo al cuello. Para darme un toque de atención cuando me pierdo.
Todos tenemos algún infierno dentro, la cuestión es abrazarlo y besarlo como si fuese el cielo. La poesía despierta cuando somos capaces de lamernos los cortes y magulladoras, aunque estas duelan más de lo que somos capaces de admitir. 

Y por muy oscura que esté la noche, siempre hay lugar para las miradas rotas que vagan buscando su lugar.

* * *

Todos nos repetimos que hay que querernos.
La contradicción surge cuando solo amamos nuestras virtudes y detestamos nuestros defectos.

* * *

Deambulo por las calles con una capucha puesta.
La niebla me susurra leyendas
y la madrugada me marca la piel con el destello de sus velas.

* * *

Nunca supe bien qué es lo que me destierra,
pero esto es lo que tengo
y esto es lo que me espera.


Haga lo que haga,
no hay camino de vuelta.

* * *

Las tinieblas me protegen de todos los peligros que hay dentro y fuera.



https://www.youtube.com/watch?v=hTwpNqqqDqQ

viernes, 3 de noviembre de 2017

Lóstregos del pasado

Corre la lluvia por los cristales.

Cientos de luces muertas en las vidrieras
otorgan clarividencia a quien logra ver más allá
de todo cuanto ocurre delante de sí mismo.

Aquí paz
y luego guerra,
vigilia que se cuela
mientras se resquebraja el aura del poeta.

Esquirlas doradas,
miradas perladas,
palabras incontinentes cargadas de metralla.

El fuego griego arde
cuando todo parece perdido,
y yo,
ahogado,
bloqueo entre altibajos.

Rotos jirones de jinetes del pasado.

Cabalgan entre templos politeístas paganos.

La lluvia resbala por los cristales del día,
la noche -cruel sínodo imperenne-
zozobra ventilando la sombra
de una sempiterna esperanza.

Sogas anexionadas a mi garganta
desplazan las sincopadas llamas de la espada,
atrofiadas salvas de gloria eterna a la resquebrajada alma.

Sorpriderol de llagas.

Azuzan
y escapan.

Ya no hay nada.

Mi-tola(fu)xi(d)a

Yo también abrí la caja de Pandora.
Vers[Arte] (Lía)


Yo también abrí la caja de Pandora
dispuesto a ver toda su mitología en un instante.
Me pudo la curiosidad
¿qué quieres que te diga?
Y ya no hay vuelta atrás entre tantos desastres.

Sorprendí al destino
en un giro de guion,
y fundí todos mis recursos
en un cálido climax que sucumbió a leerte en braille.

Soy una nota discordante entre tanto dogmatismo presupuesto,
entre tantos valores y juicios dados por ciertos,
entre tanta moralidad del oprimido,
entre tanto y tan poco
futil intento
de respirar ante la falta de oxígeno.

Zaratustra no tiene todas las respuestas,
pero sí muchas,
y en cada fin y comienzo
la lucha entre lo falso y verdadero
me destruye y reconstruye una y otra vez
como un solitario de cartas en el que me pierdo.

Aposté todo a una por ti
-le dije al espejo-
y fracasé de calle ante el colapso de este tiempo.

Roma sigue en pie a día de hoy,
pero ya no es la misma que antaño.
Supongo que se entiende la parábola de a lo que me refiero;
-digo mientras rompo la cuarta pared
y miro a los ojos al público externo-.

En resumen eso es la poesía:
Abrirme en tiras desde dentro hacia fuera.
Por y para mí,
pero dibujando por el camino una acuarela de lírica y épica,
un conjunto de leyendas con las que dar forma a las ideas,
un juego de estrategas hacia la destrucción,
una dialéctica de la pasión,
el acto en potencia de la felicidad huida del corazón;

un arrebatador llanto de salvación.

Un digno final
para la inexpugnable ciudad de la desesperación.