viernes, 31 de diciembre de 2021

En el momento que nos inventamos el tiempo, nos inventamos también la propiedad (o quizás fue al revés)

Las cuentas que echamos al calendario 
son nuestro mayor intento de retener el tiempo,
¡como si fuese posible
robarle velocidad
a la finitud del universo!

Y es que arañamos la existencia
aferrándonos a nuestro presente
para que no se agote nuestro futuro,
pero deseando desesperadamente también
que nuestro pasado no sea demasiado breve.

Vaya baile de marionetas
que nos hemos inventado nosotros solos.

No había nada
y de repente
por una pequeña plantita que brotó
y regamos
surgieron surcos,
luego vallas,
finalmente murallas
y como alguien debía gobernar todo el cotarro,
terminó por haber reyes;
reyes cuyo único papel era proteger esa plantita
de otras ciudades
que tenían también sus propias plantitas,
pero demasiada población.

Ahí está la clave:
en la cantidad de gente
buscando recursos,
buscando tiempo,
buscando la manera de sobrevivir
porque les han impuesto la vida
y nos olvidamos de repartir equitativamente las cartas en este juego.

Si todos empezásemos la partida igual,
vale,
pero no pasa,
así que estamos dando vueltas
como gallinas sin cabeza
que corren
porque queda en ellas un último impulso vital latente,
espasmódico, incluso,
que salta como un resorte
cuando la vida ya se ha acabado.

Y nosotros igual.

Eso que llaman vida
se acabó en el mismo momento
en que no teníamos la libertad
para acceder a todas las necesidades básicas
que garantizasen nuestro bienestar.

Y si no hay esa posibilidad...
¿de qué me sirve a mí
que me digan que si quiero puedo,
cuando sin dinero
no puedo?

Con la primera plantita,
se sembró el camino a la primera ciudad.

Ahora que nosotros mismos podemos plantar
sin temor a lo que vendrá,
podríamos pensar
que va siendo hora de crear nuestro propio modelo de ciudad.

Más grande,
con más recursos,
con más igualdad.

Nuestro propio camino
a la verdadera libertad:
esa en la que todos podamos vivir
esa en la que podamos soñar.

Esa en la que el pueblo viva finalmente en paz.

sábado, 25 de diciembre de 2021

La Bretaña en poesía

Y en la noche de San Juan
cantan las sirenas
melodías de un querer
enamórate.
La dama del mar - Mägo de Oz


I

Bravas saetas de espuma
respirando el vendaval en el mar
la luz que salta en miles de azules
que reflejan el cielo,
que reflejan la libertad.



II

Las olas saltan en todas direcciones mientras el mar ruge en su constante fragor. El viento levanta destellos entre las nubes, y la brava costa busca como escapar de su recinto acotado por las mareas. Los cabos se recortan en el relieve y las agujas de espuma se dirigen allá donde marca el rumbo la corriente. El azul centellea en miles de tonalidades iriscentes. La luz se filtra entre los resquicios de la costa. 

¿Cómo describir la Bretaña francesa?

Si todos los poemas se me quedan cortos. Si todas las imágenes se me difuminan incapaces de plasmar el paisaje que durante días recorrí. 

¡Lo que daría por volver a estar allí!

¡Lo que daría por perderme entre sus arenas, sus acantilados, sus bosques, sus rincones de soledad y libertad.



III

El viajero se sumerge
como un cormorán
que persigue los peces
escurridizos
como sueños que saben nadar.

¡Oh, islas! ¡Oh, costas que nadie pudo domar!
¡Oh, esperanza,
huidiza amiga
que de la mano me guía
llevándome a dónde nunca pude imaginar!

¡Oh, vida! ¡Oh, libertad!
¡Oh, sonrisas,
llevadme,
llevadme a dónde por mí mismo no podría llegar!


IV

Luz del alma
invítame a soñar,
luz de la vida
enséñame a amar.

Solo tú sabes
que yo me puedo querer,
solo tú sabes
que puedo ser mucho más.

Luz del alma
invítame a viajar,
luz de la vida
guíame siempre en libertad.

viernes, 24 de diciembre de 2021

Nos pasa a los rojos

Porque nos dijeron "sé agua, amigo"
pero fuimos fuego
y el fuego se adapta, pero luego revienta.

Sheila @cel.m.r



Nos dijeron sé agua, amigo,
pero nosotros fuimos fuego,
ardimos en un segundo
y consumimos los sueños
esos que nos quitaron
mientras vendíamos nuestro trabajo por un mísero sueldo.

Y sabedlo,
ya no tenemos miedo
porque sabemos que juntos
arderemos, somos fuego
y el fuego se adapta
hasta que no puede más
y revienta el sistema
como una ecuación incapaz de encajar.

Somos la esperanza,
somos el poder popular.

Luchando por la vida,
luchando por la libertad.

Y en el horizonte
banderas rojas
ondeando de nuevo estarán.

Somos los sueños de vivir en igualdad.



miércoles, 22 de diciembre de 2021

Tengo con quien caminar en mis caídas

Empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses.
Mario Benedetti




Empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses,
las sonrisas
mejor que las penas,
la esperanza
mejor que el dolor.

No sé bien en qué momento perdimos el rumbo,
pero sí sé cuándo volví a encontrarlo

y es que cuando tocas fondo
en lo más profundo
no queda otro camino
que hacia arriba.

La otra salida
es eterna
y ya estoy cansada de evocarla cada noche para callar el sufrimiento.


Todos estamos rotos pero enteros.

Ahí reside la ironía de todo,
juego de naipes que terminaron en ninguna parte,
dados trucados,
moneda de una sola cara,
sueño roto
en el fondo de un vaso de cristal hecho añicos.

Mira todos los espejos,
ya no te devuelven tu reflejo;
pero has aprendido a buscarlo por tus propios medios
y hasta ahora te está funcionando,
creo que eso ya es una pequeña victoria.


Empiezo a comprender las bienvenidas
mejor que los adioses
porque sé quien me sonríe,
quien me añora
y quien me tiende su mano
cuando todo mi mundo zozobra


Y todo eso
no lo he aprendido solo,
por eso gracias
no me olvido de como recogisteis con cariño mis trozos.





Todos estamos rotos pero enteros.
Mario Benedetti

martes, 14 de diciembre de 2021

Esperando la caída

Vivir esperando la caída,
el irremediable fin,
el saber que solo eres un tonto más de la lista
y que no sabes de nuevo cómo sobrevivir.

Te has perdido
y ahora no sabes salir,
te has hundido
y ahora solo puedes sucumbir.

El atenazante dolor que te paraliza,
que te asfixia,
que te quita las sonrisas
y te sumerge en la inmundicia
del lodo,
del fondo,
de lo más hondo
de esta miseria de vida.

A fin de cuentas,
solo te queda vivir esperando la caída.

Y todos sabemos que está a la vuelta de la esquina.

jueves, 9 de diciembre de 2021

La ciudad bruja

Esta ciudad es bruja, ¿Sabe usted, Daniel? Se le mete a uno en la piel y le roba el alma sin que uno se dé ni cuenta."
Carlos Ruiz Zafón - La sombra del viento




Ahora estoy frente al ordenador y mi mente a cientos de kilómetros, a orillas del mar, pero esta vez del Mediterráneo, a los pies de Montjuïc y con las piernas colgando en el rompeolas de la Barceloneta, comiendo pipas y el sol poniéndose a nuestras espaldas.

Tengo ansiedad. Así de crudo. Sin poesía. Sin versos bonitos. Me da miedo subir a un avión ahora mismo y volver a sentir la ansiedad que me devoraba en julio. Tengo miedo.

Mi mente va a mil revoluciones por hora y todas las huellas se desprenden del suelo y se aferran a mi mente y todo el dolor cobra forma en un torbellino de humo que me recuerda lo que he sufrido. Intento desprenderme de todo ello, pero no soy capaz. No lo sé. Quizás sí. Pero una parte de mí me dice que no soy capaz.

Sudores fríos...

Aún por encima me pongo música que no ayuda y todo me grita que deje de creerme este espejismo, que yo sé que es mentira, que mi mente sabe que es mentira, que la mentira sabe que es mentira. Todo es mentira. Y yo finjo seguirle el juego a las ilusiones que se romperán intentando arrastrarme y romperme a mí también en mil pedazos. Y no quiero.

Necesito a mis amigas. Por eso mi mente vuela y se va a cientos de kilómetros, para llegar junto a Mireia y recorrer la magia de la ciudad bruja. Y comer pipas en el rompeolas. Y ver el sol poniéndose a nuestras espaldas. Y tener el Mediterráneo a nuestros pies.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Amarillo luminoso

Cuando miro lo que tengo
me siento afortunado
porque tengo amigas
que valen toda la luz del mundo.

Cuando me pierdo
me detengo
miro a los lados
y sonrío
porque sé que ellas estarán ahí
esperando a que me pueda levantar
para tenderme la mano.

Cuando todo pesa
ellas me abrazan
y me cogen un asa de la mochila,
con ellas la carga es más ligera.

Cuando todo me sonríe
ellas me sonríen todavía más
porque mi felicidad
es también un poquito de su felicidad.

Y cuando estoy con ellas,
todo brilla,
todo es amarillo luminoso,
todo es poesía.

Porque cuando estoy con ellas
la brisa nos acaricia,
el sol se bebe las prisas
y la vida sabe a libertad, a risa.

Sí, lo grito,
soy feliz
cuando estoy con mis amigas.

lunes, 6 de diciembre de 2021

Un constante segundo en el viento

Descascaba la vida
mientras saboreaba el fruto del cielo,
podría comprenderlo
pero me negué
a ver más allá de ello,
solo intento
consumirme más rápido que el hielo,
salpicarme de reflejos
de sol y agua
y en cataratas
beberme todo el universo.

Supongamos que hablamos de ello,
solo lo supondremos,
y los trenes pasan
y el frío atenaza los dedos
y yo recito poemas,
leo libros,
y atesoro el tiempo.

Y entre todo ello encuentro el instante perdido que arranco a los relojes del desierto,
ya verás como pronto seré uno de ellos.

Un constante segundo en el viento.

sábado, 4 de diciembre de 2021

No pienso echarme atrás en lo que he dicho

Caminando entre túneles de sombras
que nos llevan a ninguna parte
creímos en nuestros sueños
y aprendimos que nada tenemos,
solo caminamos
por lograr avanzar,
sin retroceder,
nada me puede hacer cambiar.

Y es que el protagonista nunca debe renunciar,
sino la historia no tendría ya sentido o final.

Aprender a volar,
aprender a surcar
los cielos hasta que nada quede
hasta llegar siempre más allá.

Quiero ser libre,
quiero paz,
quiero el descanso
y saber que nunca dejaré de luchar.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Todas las miradas

Tous les regards tous les regards de tous les yeux.
Apollinaire




Todas las miradas
todas las miradas de todos los ojos,
pudiera ser
que en ellas me viese
y se reflejase un nosotros,
pero somos almas rotas
caminando en círculos
buscando salidas
buscando caminos
buscando maneras de quitarnos el frío
en esta orilla
donde un día nos perdimos.

Y ya no sabemos cómo llegar a ningún lugar,
tú lo sabes,
yo lo sé,
él lo sabe,
todos lo sabemos,
todos lo saben.

Y ya no sabéis cómo llegar a ningún lugar,
pero mientras os bebíais
os olvidasteis
de que también os bebíais a mí
y yo me quedé sin sed

y a partir de ese día caminé deshidratado
intentando saciarme
sin encontrar nada
que me quitase la sed,
la sed esa que quitasteis

sin que apenas importase.


Y no hablo de agua,
hablo de vidas,
de felicidad,
de esperanzas.

Y no hablo de agua,
hablo de sonrisas,
de sueños,
de caricias en el alma.


Y no hablo de tantas cosas...
porque no sabría ponerles nombre,
pero sí sé
que ahora
hecho añicos
busco miradas
que reflejen lo que un día tuve:

todo un mundo en mi interior.


Que ahora está vacío.


No pasa nada,
lo sé,
yo solo me reconstruiré,
pero qué difícil es destruirse para volverse a construir!



Aprender,
caer,
aprender,
seguir.


En eso consiste todo:

En aprender 
e intentar sonreír.

Non había escapatoria

A cortina de auga atravesaba o mundo e deixaba caer todas as inquedanzas por un futuro que día a día esnaquizábase. Qué facer? Viñera buscar respostas e nada atopara. Tan só todos os demonios que dende facía anos a perseguían. Non había nada que facer, sempre estaban alí, velando por ela, supervisando que ninguén máis a zorropicase contra os cantís das inquedanzas e as dores non esquecidas. Eran insaciables, e quizáis por iso mismo daban tanto medo. Non había escapatoria.

A chuvia o asolagaba todo, e os borbollóns de auga caían incasabeis como noites oscuras sen estrelas que se acochaban do pasado e do porvir. A tristura bañaba o seu rostro e as bágoas confundíanse ca soidade que acariñaba a súa lastimeira vida que non remataba nunca por se esborrallar de todo. Por máis que o intentanse, o pasado sempre a alcanzaba. E mira que ela, coa súa testarudez, tentara deixar tras de sí todas as incertezas que a asfixiaban cada noite en vela que pasaba tragando teito. Non había nada que facer. Non había escapatoria.

A fervenza que se desdebuxaba ante os seus ollos aquelaba tirabuzóns e remoliños que xogaban cas súas incertezas. Habería cura para un pasado tan esnaquizado en miles de cristais e espellos? Xa non había moito que reconstruir, pero ela intentaba unha e outra vez verse reflexada na mirada que lle devolvían os corpos inertes que consumía tras de sí, non fose ser o demo e alí atopase algunha solución. Aunque non había. Ela sabíao. Non había escapatoria.

A cortina de agua bañabao todo. Constante. Inquedante. Tristeira. A soidade que producía o paixase a través da finestra non daba lugar a outra cousa que a máis desacougante tristeza. Como se centos de cabazas se vacíasen, e só quedase a desesperante calma que abolla tras a maior das tormentas: hai paz, pero non liberdade na alma. E iso e o que ela sentía. Unha profunda e agonizante soidade que deixa só tras de sí o maior e más profundo esquecemento. Non hai lembranzas cando confundes vidas e soños. As veces só lembramos o que desexábamos vivir. E ó final, non chegamos máis aló ca o océano das ilusións rotas... Esnaquizadas... Como ela... Non hai máis. É así. Non hai máis.... Renunciamos a vivir e xa non sabemos a onde queremos chegar. E a fin de contas... Non había xa nada máis que facer. Ela sabíao mentres sorría tristemente. Non había nada que facer. Non había escapatoria.








A felicidade esborrallárase e só quedaba vivir para esquecer.