sábado, 31 de diciembre de 2022

Cerrando etapas

Volver a Le Mans fue como cerrar un poco una etapa. La última vez que había estado ante mi casa huía de allí, huía de Francia,
incapaz de soportar más el presente.

Solo quería volver a España,
hundirme en los brazos de mis amigas
y desaparecer de la vida.

Los kilómetros se sucedían en una frenética carrera contra mi insoportable cabeza.

Ahora,
que estuve de nuevo en Le Mans,
me sentí como si el tiempo no hubiera pasado,
como si fuese lo más normal del mundo estar allí,
un poco conmigo mismo más conectado.

No sé bien,
pero supongo que volver era permitirme estar de paso allí en lugar de huir.

Una especie de forma de cerrar etapas
para por fin poder seguir.

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Explorándonos (Tren Le Mans - París)

Moby - Lift me up



Estamos en el tren. Clem duerme. Escuchamos música. Yo escribo.
Hoy ha sido un día intenso, hemos hecho 3 trayectos en autostop hasta llegar a Le Mans. Aquí la noche se nos ha echado encima y eso, junto a la lluvia y el frío, nos ha convencido de que lo mejor sería coger un tren hasta París. Hemos hecho 200 km en autostop y estamos contentos. Es una gran victoria para nuestra primera experiencia. ¡La mitad del trayecto!

Ha sido increíble y muy intenso, un chute de alegría y emociones. Es indescriptible la sensación cuando alguien te para, cuando encuentras un nuevo transporte. El hecho de encontrar un nuevo modo para desplazarme me hace feliz. Siento que me exploro a mí mismo, que exploro otras formas de relacionarme con el viaje, de experimentar.

Ha sido un gran día.
Si el primero ha sido 
reencuentro,
y el segundo
explorarnos,
este ha sido
reconectarnos.

O quizás ha sido al revés,
no lo sé,
con Clementine todo se entremezcla
como un hechizo de sonrisas.

Me siento tan bien con ella,
tan en paz,
en la risa
y en los silencios,
en las conversaciones intensas
y en las sonrisas al mirarnos,
en las bromas sin sentido
y en los proyectos.

Nos encontramos en los recuerdos y los sueños.

Y nos permitimos ser libres
y volar.

Como almas que se permiten habitar
el efímero presente fugaz y eterno que acogemos con los brazos abiertos.

domingo, 25 de diciembre de 2022

- Atlántico

Habitar frente al Atlántico,
vidas frente al mar
infinito,
como un horizonte
inalcanzable
al que se hace necesario llegar
quizás ahí reside
la necesidad de ir más allá.


Tratar de vivir en toda su magnitud la palabra libertad.

sábado, 24 de diciembre de 2022

Espacios sin ternura

Las redes nos han redefinido:
construir nuevos espacios,
relacionarnos desde la no presencia,
desde el no contacto físico.

Huimos de lo profundo,
de lo cercano,
buscamos lo rápido
a golpe de clic.
Tener una respuesta
inmediata,
saber dónde estamos,
cómo estamos,
cuándo follamos,
cuándo será la próxima vez que nos veamos.

Crear vínculos afectivos desde la unión que nos separa.

Querernos lejos
porque cerca no sabemos.

Refugiarnos en quien tenemos al otro lado de la pantalla

¿Dónde estaremos mañana?

Nos queremos a nosotros mismos primero,
antes que querer a los otros,
porque yo,
solo yo,
y el individualismo.

Yo
como centro de todas las cosas.

Yo
como núcleo del universo.

Tejernos
sobre nuestro propio cuerpo
a través de una pantalla,
y así
ser frágiles y vulnerables
es más fácil
cuando podemos fingir
que el daño nos resbala.

Y es que solo sabemos refugiarnos en quien somos al otro lado de la pantalla.

jueves, 22 de diciembre de 2022

Amarillo luminoso (II)

La luz de la amistad,
las radiantes sonrisas
dibujando recuerdos,
alegrando sueños,
tejiendo
con sumo e infinito cuidado
el tiempo que atesoramos juntos entre las manos.

La vida es ese instante
que en un cálido cielo de verano
comprendemos
que siempre tenemos en quien permitirnos apoyarnos,
abrazarnos
sabiendo que nuestras miradas nos ayudan a calmarnos.

Y la brisa juega con los mechones,
y el mar mece las pupilas
y todo brilla
en un alegre amarillo luminoso.


Y nada más importa
porque estamos juntos siendo eternos por un instante.

Desnudando la vida

Al calor de la libertad
lejana
como mil sonrisas
alzando el vuelo,
yo
trato
de sentirme pleno
sabiendo todo lo perdido
y todo lo que todavía tengo.

Y es que no soy el que era,
pero también sé
que esa persona
ya no puede volver,
no, al menos,
al 100%.

Y escribo líneas de sueños,
acaricio mis alas
entre los abrazos nuestros
y me baño de besos
para crecernos en las distancias
sabiendo que si queremos
siempre nos tendremos
por mucho que nos desnudemos la vida.

lunes, 19 de diciembre de 2022

En este doloroso laberinto

Me encuentro muchas veces preguntándome qué podría haber hecho para evitar ser de esta manera, qué podría haber hecho para evitar encontrarme aquí...

Me entristece y me duele ser un inmenso pozo de lastimera vergüenza que siente dolor, de dolor que siente vergüenza al comprobar que nunca logró ser lo que esperaba. Solo una raya y otra y otra en el cuerpo, para ver así en algún momento logra brotar la sangre y su tenue calor impregna mi piel por unos instantes.

Ya no me lesiono, hace -creo- más de un año que no lo hago. No estoy seguro, estas cosas muchas veces son muy confusas. Y es que al final, en un ataque fuerte de ansiedad pierdes la mayoría de los recuerdos del momento, o confundes realidad y ficción, pensamientos que pensaste y crees que dijiste, cosas que dijiste y que crees que pensaste, imágenes, alucinaciones... un cúmulo de confusiones oscuras, como un torbellino, en el que ya no sabes qué es verdad y qué es mentira.
Por ejemplo, hay veces que tengo auténticas lagunas, días enteros en mi cabeza apenas existieron y en otras ocasiones el tiempo corrió tan lento que del shock mi cabeza decidió huir lejos. Supongo que en momentos así, encontrar una salida es urgente, de ahí las heridas que pueblan mi muñeca, ligeras, apenas perceptibles, hasta el punto de que nadie las ve. Pero yo sí. Yo sí sé que están ahí. Como un recuerdo constante de crueles momentos que sé que son reales, porque las cicatrices están ahí, palpables.

Pero como decía: hace mucho que no me lesiono. He podido irlo controlando. Aunque para evitarlo, cuando tengo un ataque de ansiedad fuerte, pienso una y otra vez en mi muerte. Como un bucle constante. Es una imagen clara, repetitiva. Un cuchillo afilado de cocina. Clavándomelo una y otra y otra y otra vez, sin cesar. Con fuerza. Con odio. Con desprecio. Sobre mí mismo. Y deseando que esa imagen mental sea real. A veces son tijeras también. Al final se resume en un objeto muy punzante y capaz de provocar mucho, mucho dolor. Con la esperanza de que así, el dolor físico acalle al dolor de mi interior.
Y lloro. Deseando morirme. Deseando suicidarme. Deseando estar solo en la vida para que de mi muerte nadie pudiera lamentarse. Y es que si estoy vivo es porque al final sé que mi muerte dolería a alguien. Si no fuese por esa gente, por no querer causarles dolor, me habría marchado hace mucho. Es irónico, hasta para la muerte no me siento libre.
Tengo deudas hasta en el infierno.
Y eso es doloroso.
Y triste.


*
* *
* * *
* * * *


Y es que muchas veces me encuentro preguntándome qué podría haber hecho para evitar ser así.
Y creo que es la gran pregunta en la que caemos todos.
Y al final
por más vueltas que le demos
no encontramos respuesta,

yo por lo menos,

no logro encontrarlo.
Puedo encontrar momentos en que por X decisiones
todo se complicó,
pero sería como rastrear media vida.

No encuentras salida al laberinto.

Por ahí no

Me ha saltado una alarma,
fue solo un instante,
pero de todo ocurrió:
el cuerpo se me estremeció,
el pecho se me encogió,
algo se me clavaba hondo
y todo mi ser gritaba:
por ahí no.

No podía permitirme ser tratado así.

Todo mi ser gritaba:
por ahí no.

Y como si fuese esto un comic,
todo mi entorno tembló,
mi cabeza buscó salidas,
y lo primero que me vino fue 
dolor,
después tristeza,
y un tercer pensamiento que todo analizó
pensó en un sentido arácnido
que del derribo de mis límites
me avisó.

Y es que en esos breves instantes,
una alarma sonó
y todo mi ser gritaba:
por ahí no, por favor,
por ahí no.

Sentí dolor

Me ha saltado una alarma
me ha dicho:
por ahí no,
supe que no podía dejar rebasar ese límite
de nuevo
y grité
porque no encontré una herramienta mejor.

Je vivotais

Yo vivoteaba,
haciendo un poco de cada día,
hoy aquí,
mañana allí,
poco importaba,
realmente es que pocas cosas me importan.

Cuando tengo miedo
miro al futuro
e intento que llegue
que sus pasos me rocen solo
sin apenas tocarme los dedos.
Y cojo los trenes que pasan
pensando:
Correremos más rápido.
Correremos más lejos.
Como si el azar y la suerte
se confundiesen con la voluntad.

He hecho muchas cosas
Vivoteo
a fin de cuentas,
como quien picotea
de todos lados
sin llenarse nunca,
sin sentirse pleno,
satisfecho.

Y es que en este juego
yo he perdido el tiempo
sin saber qué quería,
qué quiero.

Aprendo,
para vivir,
para ponerme palabras a mi mente
y así poder seguir.

Poco más
y en eso ha consistido
vivir.

domingo, 18 de diciembre de 2022

A mis amigas

J´ai brûlé comme la mer
una nota de sol en mi sonrisa de papel
volar como si me tatuase la piel
dibujarme poemas para querer mi ser
comprender
comprender
que soñar es abrazar a quien me cuida una y otra vez.

- A mis amigas

viernes, 16 de diciembre de 2022

Ya no veo nada cierto

Y me buscaba
tratando de toparle sentido
a todo lo perdido
se borró de un plumazo lo vivido
y ahora apenas quedan un puñado de recuerdos
y millones de lagunas de todo el tiempo
que se me escapó entre los dedos.

No comprendo
por qué sigo caminando
sin tener nada por cierto
y es que solo quiero huir lejos
y es que solo quiero escapar lejos.

No me busquen
yo ya estoy muerto por dentro.

Solo permítanme arder
y desaparecer en la inmensidad del desierto.

Desaparecer en silencio.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Solo busco saber cuál es el próximo paso a dar

Solo busco saber cuál es el próximo paso a dar
hasta dónde soy capaz de llegar
mirando de frente a la ansiedad
y apartarla de un manotazo
-así de simple,
así de fácil,
como quien rompe cristales
en mil añicos
y los reflejos le muestran
mil partes diferentes
y ninguna a la otra iguales-.

Dar uno,
dar otro,
dar el siguiente paso.

Seguir subiendo,
seguir escalando,
entendiendo
dónde está el objetivo
que me he marcado.

Y subo
buscando el final,
siendo consciente
de que es en el camino
dónde debe residir la plenitud del instante,
la esquiva y efímera felicidad.

Y seguir,
sin mirar demasiado atrás,
para evitar el vértigo que este me pueda dar.

Solo seguir.
Solo soñar.

Buscando siempre cuál será el siguiente paso a dar.

Para llegar más y más allá.

Nuestros sueños

Yo te vi
en mi mirada,
brillando,
luminosa,
y supe que había caminos,
que había esperanza.

Te revelé mis más profundos sueños
y tú
sonriente
te lo cuestionaste todo
y te lanzaste a ello.

Viviste siguiéndolos,
los tuyos, los nuestros,
y ahora sigues viviendo
buscando la felicidad
en el camino que construyes por fuera y por dentro.

Y yo
al verlo
me lo planteo todo.

Y yo
al verlo
siento que me fallé
por romperlos.

¿En qué momento me creí
que no podría ser feliz?

¿En qué momento asumí
que no podría vivir así?

Y es que
¿por qué yo no?
¿por qué no estoy haciéndolo?

¿Qué me pasó por el camino?
¿En qué momento me dije a mí mismo que no podía?
Si yo
antes creía
que con todo podía.

Y tú,
y tu mirada,
y yo,
y mi sonrisa,
y un abrazo que no termina
y ojalá caminar de tu mano
descubriendo juntos la vida.

lunes, 12 de diciembre de 2022

¿Hacia dónde mirar?

Me escapo porque no soporto esta vida,
esta rutina que me asfixia,
cuento los días sin ninguna finalidad
no hay nada más 
que sumar y seguir,
seguir y sumar,
un cúmulo de bucles que no tienen resolución, solo eterna continuidad.

Miro hacia adelante
porque atrás solo hay ruinas.

Yo,
que antes vivía siempre en el pasado,
ya no tengo nada a lo que mirar
regodeándome en la perdida felicidad.

Atrás todo se ha roto,
hacia adelante solo hay un laberinto
piezas que no me permiten a ningún lugar llegar.

Y es que si el futuro no me promete nada,
y el pasado solo es un trabajo de arqueología
en el que observar pedazos de mí
que ya no reconozco,
entonces,
camino
solo
por caminar
porque no hay destino al que llegar
sin haberme perdido por el camino
ni haberme roto como si la vida no fuese ya conmigo.

jueves, 8 de diciembre de 2022

Huida hacia adelante

Acabo de publicar un libro y estoy con unas ganas tremendas de ponerme a crear un nuevo poemario. Soy adicto a la cegadora intensidad de vivir el instante. La energía que experimentas al arrancarle una nueva victoria a la vida. Robarle sonrisas al tiempo. Lograr vivir del encuentro
entre la poesía
y mi fuero interno.

Sobrevivir
es parte de mi camino incierto.

Soy adicto
a vivir a destiempos.

Empezarlo todo,
para vivirlo todo,
sabiendo que el reloj juega en mi contra
y entre destrozos
solo quedan en pie unos pocos trozos.

Caminar
como si en ello me fuese todo.

Vivir,
sentir,
viajar,
escribir,
experimentando la risa
en este frenesí loco
en el que el final
es la plena libertad que proporciona la felicidad.

Quiero volar,
necesito volar,
soñar con llegar siempre más allá,
siempre más allá.

Porque el aquí me quema
y yo solo puedo escapar hacia adelante
sin mirar atrás a la cotidianidad.


Vivir al límite
como única forma de continuar.

Miedo a este tiempo etéreo

Vidas en la carretera,
viajes buscándonos
¿Quiénes somos
si estamos perdidos en nosotros mismos?

Vidas en la carretera,
viajes buscándonos:
vacíos nos sentimos
perdidos en nosotros mismos.

Amores líquidos,
amores líquidos,
que dejan regueros de dolor.

No he vuelto a desvestirme delante de nadie,
por si acaso el siguiente golpe me deja peor.

¿Cuánto vas a aguantar sin saber del todo quién eres? ¿El que sonríe libre o el que resiste triste?

Me contradigo. ¿Vas a aguantar que unos días sean oficina y otras caravana?
[...]
Se proyectan sombras sobre los muros... ¿Quiénes somos cuando salimos afuera?
Carla Camaleònica



Me voy,
huyo lejos,
siempre que puedo.

Donde nadie sepa quién soy,
donde nadie sepa nada sobre mí.

Poder ser yo:
libre,
sin condiciones,
sin tener que estar pensando
en qué pensarán los demás, 
en si habrá consecuencias
por cualquier acto que no debería tener consecuencias.

Mira los muros,
allí se proyectan sombras,
sombras vagas, difusas, distantes...
de quienes somos.

Pero ¿quiénes somos
cuándo salimos afuera?
¿Quiénes somos
cuándo nos permitimos sonreír libremente,
vivir?

Tiendo al cambio,
al continuo mirar solo hacia adelante,
robarle risas al descuido,
tratar de sacar oxígeno,
para el resto del año,
a esas pocas oportunidades
en que puedo habitar el presente
sin atisbos de ansiedad,
sin miedos al qué pasará.

Y es que vivo pisando el acelerador:
huir,
siempre,
a dónde nadie me conozca
y permitirme
así,
sin límites ni ataduras,
a mí mismo conocerme.

Reconectar conmigo mismo,
para comprenderme
aunque al regresar pierda de nuevo un poco el camino.

Y así,
hasta la próxima,
volver a empezar
de nuevo el bucle infinito.




Carretera y ruta,
viaje,
campos de trabajo,
y un poco de paz en mi efímera libertad.

Salvemos las estrellas que todavía quedan

Bailamos en esta modernidad líquida
porque frenarse significa perder.

Quizás
habría maneras de salir del bucle sin final,
pero para eso tendríamos que detenernos,
reflexionar,
y eso sería caer,
caer precipitadamente en un pozo sin final.

Ser el último,
el último tonto,
el imbécil que no se agarra a este frenético baile,
sin final.

Modernidad líquida,
baila
y no mires atrás.

Pisa el acelerador
y vete lejos,
pon distancia de por medio,
huye
para no tener que luchar,
nadie quiere cuidar
¿por qué implicarse entonces
si nadie quiere responsabilidad?
Qué fácil es vivir así,
tropezando una y otra vez
y que todo dé igual,
solo mira el baile,
las estrellas hoy no te protegerán;
vive,
vive intensamente sin respirar
hasta que llegue el final.

Sucio ritmo acompasado de compases del que no se puede escapar:
modernidad líquida,
fluye
y deja que todo sea,
que todo encuentre solo su lugar.

Bailamos en esta modernidad líquida
porque frenarse significa perder.

domingo, 4 de diciembre de 2022

Versos para sonreírme

J´ai écris un poème de ma vie,
j´ai essayé de apprendre a vivre,
esprit libre,
les rêves de ma coeur s´habillent
de lumière incombustible
que me quita las penas
que me hace ser lliure,
sonrisas de destellos y salitre,
poesías de barrio que habiten
las calles, el cielo,
los versos que se desvisten
de noches de abriles
de primaveras que arrullan los veranos
que bailamos sin miedo a lo fuiste,
y es que tuviste,
tuviste
mis dedos escribiendo al viento
de todos los retos que me descubriste,
victorias, caídas, aciertos, abriste
las alas de mi espalda
y ahora por fin soy libre.

Solo vuela,
solo sueña,
que nada me quite la esperanza de vivir hasta que la vida por mí brinde.

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Íthaca

Quand tu reviendras
après ton départ
rappelle toi que on ne pourrons pas revenir,

souviens-toi à l´esprit qu´après le voyage
quelque chose aura cassé
pour toujours.

Troie a tout changé
tout,
et maintenant le futur est un millier d´îles
dans un océan de distances.

Aux portes de Blanchernas

Loin de tout ce que tu trouves
subtile et éphémère dans cette vie,
décide d´ouvrir des routes, des sentiers, l´agonie
par périr dans cette vallée de larmes
que est notre oubli.

Et garde ton esprit calme
exact
puis bien quand le passage des siècles se termine
nous ne serons rien de plus que de la poussière volatil,
livide,
dans ce désert des sables blancs
qui es l´empire du rêve.

lunes, 28 de noviembre de 2022

Nuevo libro: EL SUEÑO DE CONSTANTINO

Después de 2 años tengo una noticia maravillosa que presentaros:

EL SUEÑO DE CONSTANTINO verá hoy la luz.

Un nuevo libro de poesía en el que he estado trabajando desde 2020.

Y es que desde que en febrero de 2018 había recopilado Días Extranjeros, no me había vuelto a atrever a afrontar la idea de componer un libro de poesía. Es cierto que publiqué en junio de 2018 Generación Rota y que Días Extranjeros vio finalmente la luz en mayo de 2020. Pero a nivel trabajo interno del libro, no lo había vuelto a hacer desde 2018 en un libro referido a poesía. Y es por ello que ha sido un libro largo y costoso.

Tengo que anunciaros que es el libro del que más orgulloso me siento a nivel maquetación. Ha sido mucho, mucho, mucho trabajo, pero creo que el resultado es precioso y tal y como deseaba y esperaba que quedara. El gramaje de las hojas, el tacto de la portada, el nivel de impresión, la maquetación, tamaño de letra y tipografía... incluso la distribución interna del libro, me parece de un resultado exquisito. Es cierto que es mi libro, pero ¿quién mejor que yo para estar tan orgulloso del resultado obtenido?

Si he llegado hasta aquí ha sido gracias a mucha gente que me ha acompañado y también a ese número pequeñito de personas que siempre, siempre, SIEMPRE, está ahí cuando las necesito. Apoyar, escuchar, animar, impulsar, querer... son todas palabras que ellas hacen muy bien. Y es que yo con ellas me crezco y vuelo y me atrevo a soñar. Y este libro es un poquito eso, la sonrisa que me sale y el brillo luminoso de mis ojos cuando hablo de mis proyectos y de mis sueños. Y de eso ellas saben muy bien.

Quería también agradecer infinitamente a Laura por todo. Por estar brindándome la mano en las buenas y en las malas y apoyarme siempre de la mejor manera que sabe: invitándome a seguir. Y es que la selección de este libro la realicé junto a ella, con sus consejos, recomendaciones y con mi firme decisión de incluir lo que yo quería o dejaba de querer. Y es que tengo la suerte de que me esté acompañando diariamente en mi vida, porque sino, no sería nada igual. Y mi poesía no sería la misma. Y es que a fin de cuentas habría llegado de mil formas distintas a ella, pero ella me trajo la poesía con color a mar. Y gracias, gracias, GRACIAS, infinitas por este tesoro en la corriente de las mareas y de la vida.

Por 13 millones de atardeceres frente al mar.

Y no me enredo mucho más, solo deciros eso: que tengo nuevo libro, mi cuarto libro concretamente, mi tercer libro de poesía. Y que me harías infinitamente feliz si lo comprárais, si lo leyérais, si lo compartiérais y si lo recomendárais. Porque al final este blog también sois todas esas personas conocidas y desconocidas que asiduamente me leeis. Y sin vosotras tampoco sería posible esto. Por eso:
MIL GRACIAS INFINITAS.



PD: Ahora sí, el momento de publicidad:

El libro podréis comprarlo en bubok a través de esta web, tanto en formato físico como pdf.
El libro cuesta 10 euros y es un viaje a través de la historia y del presente, para conocer de donde venimos, a dónde vamos y dónde estamos. Un viaje poético, a fin de cuentas, en un mundo de claroscuros inestable y que constantemente parece que se derrumba. Vivir al límite en un bastión en llamas. La poesía dando vida a los sueños y arrullando el alma.

GRACIAS
GRACIAS
GRACIAS.


Libro: El sueño de Constantino
Autor: Iago Barreiro Prego
Nº de páginas: 64
Tamaño: 150x210 mm
ISBN Libro en papel: 978-84-685-7249-9
ISBN eBook en PDF: 978-84-685-7250-5
Fecha publicación: 28 de noviembre de 2022


miércoles, 23 de noviembre de 2022

5 años de libros




Hace 5 años terminaba de recopilar y maquetar mi primer libro: Generación Rota.
Mañana me llegará el ejemplar de muestra de mi nuevo libro y podré anunciar su publicación la semana que viene. Será mi 4º libro.
4 libros en 5 años, se dice rápido, pero en ese tiempo han pasado tantas cosas...
Mirar hacia atrás, mirar hacia mi primer libro es remontarme a poemas escritos en 2016 y 2017, yo todavía estaba viviendo en Coruña, incluso hay poemas en los que aún estaba en la carrera. Muchos son de luego, del ciclo, y alguno incluso de Santiago.
Mientras estaba todavía en Coruña, casi a caballo entre Coruña y Santiago, maqueté este primer libro que tanto esfuerzo me llevó. Estaba en medio de una depresión, o de ansiedad, o de qué sé yo, pero no estaba bien, y lograr publicarlo fue todo un esfuerzo. Estaba leyendo una antología de poesía actual española, más bien una especie de libro de unas charlas de los años 90, también en los trenes iba escuchando Melow.

Poco después, en febrero de 2018 recopilaría mi libro de Días Extranjeros, no me vi con fuerzas de publicarlo hasta Mayo de 2020.

Después en junio de 2018 lograría publicarlo.

En septiembre de 2018 me lancé a hacer un verkami para publicar un ensayo sobre Eloy de la Iglesia. No fui tampoco capaz de publicarlo hasta Agosto de 2020.

Por esas fechas regresaría a Vigo y decidiría terminar el ciclo.
Más de medio año en Vigo se me comenzó a hacer largo y se me presentó la oportunidad de irme de Erasmus a Lisboa. La aproveché. Como siempre que se me presentan oportunidades así.

Al regresar, ese verano me fui de campo de trabajo de nuevo. Me cambió la vida. La gente que conocí me marcó a fuego y todavía tengo a quién está siempre ahí al otro lado del espejo viéndome sonreír y crecer.

Todo lo vivido durante esos meses tras el campo de trabajo me hicieron ver que necesitaba cuidarme, crecer, avanzar, desarrollarme. Me puse a proyectar nuevas ideas, nuevos libros.

Vino el primer confinamiento y decidí escribir un nuevo libro. El primero de poesía que escribiría todos los poemas pensando en el futuro libro, en lugar de crear el libro recopilando poemas escritos independientemente. Era un nuevo reto. Por aquel entonces decidí también irme de voluntariado a Francia.

Tras publicar terminar El sueño de Constantino y publicar Días Extranjeros y Eloy de la Iglesia: El cine al servicio de la realidad, me fui a Francia.

Allí me atreví a soñar a lo grande.

Quería viajar.

Quiero viajar.

Al regresar, pese a que todo se me hizo cuesta arriba, proyecté un nuevo libro: A la sombra de los robles. Está a día de hoy el proceso paralizado, pero probablemente será mi futuro proyecto. Preciso de mucho amor propio, mucha felicidad y mucha valentía para llevarlo a cabo. Quiero estar a la altura de mi propio cometido.

Por el medio, me puse a maquetar El sueño de Constantino. Me llevó tiempo. Pero me ha llevado hasta aquí. Hasta el resultado de todos estos meses. Porque por fin, en noviembre de 2022, verá la luz.

Será mi cuarto libro, el resultado de tantos años de aprendizaje, de tantos años de sueños.

Porque eso es lo que me mueve, dejarme viajar por mis sueños.

Nos leemos pronto!

Escribir es un viaje por carretera

Som nòmades en la distancia.
Carla Camaleònica



Escribir es un viaje por carretera.

Es un viaje de esos que haces quemando los kilómetros de distancia,
observando el paisaje despacio mientras te mueves a cientos
de sueños por hora,
volando
la imaginación
hasta el encuentro,
consumirnos a versos
exprimiendo el instante,
vivir al límite
pese a todos
nuestros desastres,
y luego
por la mañana
lo que nos queda es eso:
miradas de montaña
y ojos de cielo
que nos recuerdan
que horas antes estuvimos ardiendo.

Efímeros eternos durante los instantes que dura el infinito entre tus versos.

Vuélame lejos,
libérame
como si fuese alas de viento,
hazme sueño,
hazme sonrisa de fuego.

Escribir es un viaje por carretera
y tú
eres el destino incierto.

martes, 22 de noviembre de 2022

Un instante fugaz

Y la pelota gira
y se eleva
y viene hacia ti
muy rápido,
más de lo que te da tiempo a pensar,
y es que si piensas
ya no te da tiempo a reaccionar,
debes dejarte llevar por ese primer pensamiento fugaz que dice:
adelante, atrás, a un lado...
Y golpea, un instante, tus brazos,
y ese instante todo se detiene
hasta que todo vuelve a avanzar,
y el balón a sus manos que elevan la bola y vuelve a girar
hacia ti
de vuelta
alto
y separado de la red
- como a ti te gusta - 
y tú saltas
y la pelota está en el punto más alto
y tu salto está en el punto más alto
y tu brazo está en el punto más alto
y tu mano está por encima de la red
y puedes ver,
porque por un momento todo se detiene y todo lo ves claro y ves todo a cámara lenta como si fuese el mundo girando alrededor tuya detenido y tú el único que ligeramente se está moviendo,
y puedes ver,
y puedes ver el otro lado
por encima de la red
y simplemente terminas el movimiento
y todo tu cuerpo fluyendo
destensándose
y golpeas la pelota
y haces punto
y es un mate
y es perfecto 
y todo ha sido perfecto
y caes
y tocas el suelo
después de haber volado
y gritas
feliz
contento
por ese punto
que te ha sabido a cielo.

Lluvia sin fin

Cae fuera la lluvia constante, sin fin, día tras día, sin llegar a atisbar apenas unos pocos rayos de sol. Yo, frente al teclado, escribo. Sin ninguna finalidad, la verdad, simplemente sacar a pasear un poco las palabras en este día de lluvia tan inconsistente. Inconsistente porque estoy bien, o normal, al menos, no siento malestar, tampoco alegría, simplemente calma. Una calma que no se corresponde con el día de lluvia del exterior. Mi estado anímico pide sol. Sería un tranquilo día de sol en el que leer tumbado en cama mientras sus caricias de luz bañan mi rostro, tranquilamente, sin grandes sobresaltos. Pero llueve, así que tendré que conformarme y hacer lo mismo, pero sin sol. Porque fuera cae la lluvia, constante, sin fin.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Banyoles

Laberintos de piedra recorremos
en busca de respuestas que no tenemos
como solitarios viajeros
llevando por mochila
demasiados recuerdos,
ristras de sueños,
puñados de caminos que nos quieren conducir más lejos
de lo que materialmente somos capaces.

No conocemos las preguntas,
eso no evita que lo intentemos,
quizás por misteriosa ciencia infusa
tropezamos con lo que queremos.

Sin que supiéramos de dónde partíamos y a dónde queríamos llegar.

¿Quiénes somos?

Pobres locos soñadores por necesidad,
incapaces de hallar descanso
en esta turbulenta paz social en la que todo está continuamente a punto de explotar.

Basta una cerilla
y arderemos
efímeros
como los besos que eternos se dan frente al mar.

Solo camina,
bajo el eco de tus pasos,
y puede que logres topar lo que encuentras en las preguntas que no eres capaz de formular.

Pobre títere
que quiso cortarse las cuerdas,
llévame a dónde sea,
pero llévame,
no me dejes perder el norte en este laberinto de destiempos.

* * *

Encontré refugio entre estas piedras,
quizás sea cosa de la historia,
quizás sea cosa de que ya no te acuerdas.

Pero yo fui a un muelle
sobre un lago
en blanco y negro
y te vi chapoteando
con las piernas colgando
como si todo el olvido fuera
ese instante
y supieses que siempre
siempre
habría poesía
llamando a este mundo
para resistir
recordando yo por los dos.

Niña de la mirada siempre radiante.



SINOPSIS DE MIS LIBROS

GENERACIÓN ROTA


COMPRAR Generación Rota


Iago Barreiro Prego

Editorial Seleer

Junio, 2018


Este libro nace de la necesidad de reivindicar un mundo mejor. Es el sueño de una vida de aprendizaje, un mosaico de letras en las que abrirse en canal y con las que luchar día a día, tanto externa como internamente, para no olvidar jamás el pasado y construir juntos el futuro.

Es un intento de voz colectiva para todos los jóvenes que buscan su lugar entre tanta soledad y tristeza que bañan sus vidas, pero es también un canto a la felicidad y la rebeldía, un intento desesperado por poner las cartas encima de la mesa y decir alto y claro que se acabó el tiempo de estar callados.

Generación Rota es, en definitiva, un grito de amor, poesía y resistencia bajo un sistema que intenta ahogarnos por todos los medios.

Poemas viscerales del corazón a la trinchera.






DÍAS EXTRANJEROS


COMPRAR Días Extranjeros


Iago Barreiro Prego

Autopublicado

Mayo, 2020


Poemas de dolor y pérdida,
de tristeza y mar de fondo,
de casas vacías,
playas sin brisa
y heridas sangrantes
que nunca terminan.






ELOY DE LA IGLESIA: EL CINE AL SERVICIO DE LA REALIDAD

COMPRAR Eloy de la Iglesia: El cine al servicio de la realidad


Iago Barreiro Prego

Autopublicado

Agosto, 2020


Un análisis pormenorizado a la figura del director más importante de la Transición y máximo referente del cine quinqui. Un estudio de una época, de unas películas, de un contexto socioeconómico y político. Un homenaje a una década dura, a una generación perdida. Un intento de recuperar la historia silenciada, olvidada, que intentaron que callásemos. Es, en definitiva, Eloy de la Iglesia mostrándonos como el cine debe estar siempre al servicio de la realidad.






EL SUEÑO DE CONSTANTINO


COMPRAR EL sueño de Constantino


Iago Barreiro Prego

Bubok Publishing S.L.

Noviembre, 2022


Cuenta la leyenda que Constantino tuvo un día un sueño: ese sueño sería el germen de Constantinopla, la mayor urbe de su tiempo durante más de mil años. Una vida de luminoso esplendor siempre al borde del colapso final.

Esta es su historia. Un viaje lírico en el que proyectar su rastro con nuestro día a día. Un vistazo a quienes somos sabiendo de dónde venimos. Comprendernos en la inestabilidad del presente siguiendo las huellas del pasado.

Mantenernos firmes y en pie para seguir viviendo en el recuerdo.

Quedan 12 días para la llegada de El sueño de Constantino

Faltan menos de diez días para la publicación de mi cuarto libro: El sueño de Constantino. Y estoy muy emocionado, no solo por haber logrado publicar un libro en el que llevo trabajando dos años, sino también porque es mi segundo libro publicado a través de una editorial. Por eso, siguiendo un poco el paralelismo con Generación Rota, he decidido traeros la sinopsis del libro, para que sepáis un poco más sobre lo que os vais a encontrar entre sus páginas. Espero que la disfrutéis.

Cuenta la leyenda que Constantino tuvo un día un sueño: ese sueño sería el germen de Constantinopla, la mayor urbe de su tiempo durante más de mil años. Una vida de luminoso esplendor siempre al borde del colapso final.
Esta es su historia. Un viaje lírico en el que proyectar su rastro con nuestro día a día. Un vistazo a quienes somos sabiendo de dónde venimos. Comprendernos en la inestabilidad del presente siguiendo las huellas del pasado. 
Mantenernos firmes y en pie para seguir viviendo en el recuerdo.


martes, 15 de noviembre de 2022

Quiéreme libre o no me quieras

Quiéreme libre
o no me quieras.

Así,
directo
y sin anestesia.

Como las grandes historias,
como las grandes novelas.

Como las poesías que dan forma
a nuestras noches
ardiendo por la larga espera.

Quiéreme libre
o no me quieras.

Como me quieren mis amigas,
como mi alma me dice que me quiera.

Como la nieve cayendo,
como las olas golpeando la arena.

Quiéreme libre
o no me quieras.

Y si así tú supieras
todo lo que en mi vida
he hecho que yo mismo me perdiera,
entenderías por qué,
por qué ahora quiero ser verso en el viento,
viaje en mi pupila de duermevela.

Sueño que me sueñas
y solo en ese instante
encuentro placer
al sufrimiento 
de la constante rutina impuesta.

Quiéreme libre
o no me quieras.

Así,
con todo,
sin más reglas.

Como la vida que anhelo,
como la vida que en mis sueños me espera.

Quiéreme libre
o, por favor, no me quieras.

Olas contra mi ventana

Asola la tristeza mi corazón escuálido
y ya las guerras que perdimos
se ríen de nosotros,
resulta patético ser incapaz
de mirar hacia atrás,
quizás por eso
todo esto
es un patético juego
en el que no parece haber salida
más allá del súbito e inesperado final.

Escribo frente a esta ventana
perteneciente a la casa en la que vivo ahora.
Una calle transitada, un valle nocturno pincelado a punteadas luces parpadeantes en el relente de la lejanía,
y una triste certeza
en la revelación que me dice que no hay felicidad
en esta vida que me espera.

Yo lo sabía,
no miento,
yo lo sabía,
tampoco me mentía.

Pero la inevitable e ineludible responsabilidad
se aferra a mi cuello
como un peso
que me asfixia
y poco a poco me hunde
en ese profundo pozo
que ojalá me ahogue del todo
antes de sufrir una lenta e insoportable agonía.

Mira la respuesta,
huir
sería la única puerta de emergencia.

Vivir
libre,
quemando carretera,
lejos de cualquiera
que trate de hacerme menos libre.

Y es que quiéreme libre
o no me quieras.

Ese es mi límite,
esa es mi única carta que me queda.

El resto es sufrir,
sufrir largamente
esperando algo que 
-sin dar un volantazo a mi vida-
no llega.

Solo quiero que me quiera

Libre

Con todos mis matices, con todas mis atlánticas tormentas.

domingo, 13 de noviembre de 2022

Antes de Puente Milvio

Antes de La Batalla de Puente Milvio, Constantino tuvo un día un sueño. En ese sueño se le aparecía la cruz junto a unos ángeles que le revelaban que bajo ese estandarte vencería, que bajo ese signo la batalla sería suya. Constantino hizo grabar ese símbolo, el crismón, en todos los escudos de sus legionarios. La batalla resultó a su favor, bien por intercesión divina, bien porque se impuso el mejor estratega en el combate. 
Tras eso Constantino se convirtió en el emperador único de Roma y llevó a cabo reformas que perdurarían durante cientos de años. Entre ellas, quizás la decisión más importante, fue la de convertir la antigua urbe de Bizancio en el Cuerno de Oro del Bósforo en la nueva capital del Imperio. A partir de entonces se conocería como Constantinopla y sería la capital de un imperio de mil años, un imperio que se perpetuaría en el tiempo y gracias al cual el helenismo y la antigüedad clásica llegó hasta nuestros días y que sirvió de muro de contención frente al islam salvando así unos pequeños e incipientes reinos cristianos medievales en Occidente.

La historia siguió su curso y Constantinopla, un imperio esplendoroso, pero siempre en constante retroceso ante sus enemigos, terminó cayendo el 29 de Mayo de 1453 frente a los turcos otomanos. Una convulsión entera recorrió el mundo y el orbe no volvió a ser igual, quizás porque la pólvora llegó para quedarse, quizás porque las fortificaciones cambiarían para siempre, quizás porque esto propició una nueva concepción universal o quizás porque esto aceleró la búsqueda de nuevas vías marítimas.

Constantinopla es la historia de una civilización en constante crisis y esplendor. Quizás un poco por eso decidí escribir durante el primer confinamiento un libro que tratara sobre todo ello, sobre todo lo que había ocurrido, sobre todo lo que estaba ocurriendo. Tiempos inciertos como los que habían tenido que vivir los bizantinos. Convulsiones constantes, crisis perpetuas, caos... a fin de cuentas, un mundo que se termina y otro que empieza... sin saber nunca cual será el resultante (al menos mientras nosotros estamos viviendo el presente).

El sueño de Constantino es un poco eso, el resultado de ese viaje poético que entre marzo y mayo de 2020 decidí llevar a cabo.

Tardé muy poco en recopilar estos poemas.

Tardé un poco más en maquetarlo.

Por el medio estuve en Francia y hablé a Clementine sobre el libro. A ella se le iluminó la mirada como siempre que le hablo de mis libros y de mis sueños y me dijo que le gustaría leerlo la próxima vez que nos viéramos. Le dije que sí, que lo vería como algo palpable y cierto.

Quizás pronto la vea, y yo, pese a mis pozos emocionales y mis bailes de altibajos, he decidido acelerar este proceso y atreverme a terminarlo. Porque es cierto. Lo reconozco. Lo que más me cuesta de un proceso creativo, de un proyecto, no es comenzarlo, ni siquiera seguirlo, es terminarlo. Tengo un miedo horrible a no lograr el resultado por mí mismo esperado. Tengo un miedo terrible a no lograr alcanzar la meta que me he marcado. Y me boicoteo, y lo retraso, y evito por todos los medios no llegar al final del camino recorrido, al final del camino marcado.

Pero hoy estoy aquí, pudiendo decir que este proceso ha terminado, que me he atrevido, que lo he logrado. Hoy puedo decir que a día 13 de noviembre de 2022, más de dos años y medio después de haberlo comenzado, El sueño de Constantino es ya una realidad.

El libro ya ha llegado a la editorial y ha comenzado el proceso de impresión. En menos de una semana tendré en mis manos el ejemplar de muestra. Y será entonces, cuando revise que todo está bien, que todo está en orden, que podré anunciar a todo el orbe, a todo el oikoumené, que El sueño de Constantino ya ha sido publicado.

Porque sí. Porque hoy por fin puedo decir que lo he logrado. Que he vuelto a cumplir un sueño, una meta, que es ya una verdad muy cierta.

Y es que en 2018 publiqué Generación Rota. A mis 25 años.
En 2020 Días Extranjeros y el libro de Eloy de la Iglesia: El cine al servicio de la realidad. Tenía por aquel entonces 27.
Y ahora, ya con 29, próximo a la treintena, ha llegado para quedarse El sueño de Constantino.

Y espero que lo disfrutéis tanto o más como yo lo he disfrutado escribiéndolo, corrigiéndolo, mimándolo y queriéndolo.

Nos leeremos pronto.

De aquí, al próximo sueño!

domingo, 6 de noviembre de 2022

Sinopsis El sueño de Constantino

Cuentan las leyendas que Constantino tuvo un día un sueño: ese sueño sería el germen de Constantinopla, la mayor urbe de su tiempo durante más de mil años. Una vida de luminoso esplendor siempre al borde del colapso final.
Esta es su historia. Un viaje lírico en el que proyectar su rastro con nuestro día a día. Un vistazo a quienes somos sabiendo de donde venimos. Comprendernos en la inestabilidad del presente siguiendo las huellas del pasado.
Mantenernos firmes y en pie para seguir viviendo en el recuerdo.

Relajado

Y estoy en casa
tranquilamente
y todo está en paz
mientras me pierdo en recuerdos
de este verano
y los campamentos
y siento el sol,
el calor
y la calma en el pecho.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Que empiece la guerra. Crucemos el Rubicón

Crucemos el Rubicón
desatemos todo el caos de este mundo
ardiendo en esta madrugada
hasta que saciemos toda la sed.

Sucumbamos al deseo
y contemos con los dedos
los intentos de ser una y otra vez
instante sin dejar de arder.

Crucemos el Rubicón
arrepintámonos sin pensar
en las consecuencias,
el futuro ya llegará.

Solo quiero escapar
de este presente consumido,
ser noche de placer
no saber qué va a suceder.

Crucemos el Rubicón
y quitémonos lento las prisas
sabiendo disfrutar el momento
vaciándonos a besos.

Quédate en esta noche
hasta que todo termine,
ya mañana veremos
qué es lo que hicimos.

Crucemos el Rubicón.

Sin presente.

Consumiéndonos en esta canción.

Crucemos, por favor, el Rubicón.

martes, 1 de noviembre de 2022

El acto rebelde, de mantenerte fiel a ti mismo

Tú tan rima,
yo tan verso libre.

Quizás por eso solo sabíamos jugar.

Arriesgábamos el futuro
por vivir a las prisas,
y creíamos que así
podríamos salir de aquí.

Me escapé en mil senderos,
me busqué en mil caminos,
solo quería ser mi destino
y construirme yo solo a mí mismo.

Saciarme lento y despacio,
viviendo con lo puesto
y arrancándome el tiempo
en un torbellino de desalientos.

Arder en el instante
como un inconstante viajero,
que me queme el alma
mientras se deshace el cuerpo.

Volar hasta alcanzarme,
dejarme llegar,
no saber dónde terminar
ni saber cuál será el siguiente paso a dar.

Gritar,
para descansar.
Callar,
para recordar.

Ser constante
para olvidarme
de que nada pasará
hasta que me deje soñar.

Explícame dónde estás
y quizás entre murallas y nieve
yo sepa dónde encontrarte,
dónde dejar de buscar.

Tus labios de cristal
se dibujan tras la realidad,
sabría ser paz
si tuviese margen para saltar.

Solo arder,
solo escapar,
solo seguir
y llegar hasta el final.


Tú tan rima,
yo tan verso libre.

Quizás por eso solo sabíamos jugar.




En mis ojos, enero, pero en mi alma, verano.
Dorian Gray - Sharif

martes, 25 de octubre de 2022

Frente al espejo en blanco y negro

Buscándome me encontré
amaneciendo rumba
como la última vez,
me acerqué
para dejarme ser,
Y sé y sé
que no volveré a tener
el tiempo para verme amanecer
entre los versos
de este cuerpo
que se difumina entre la niebla de los recuerdos.

Pero tengo los sueños,
los libros que escribo
y los kilómetros que quemo
ardiendo hasta el infinito
en un efímero instante eterno.



Ven, acércate, no tengas miedo.

Haciendo cuentas

Algunas veces cuando miro atrás
echo cuentas de la vida
y no sé bien cómo
salgo a deber
en deudas:
libros no escritos,
viajes no hechos,
besos no dados,
abrazos perdidos,
y una larga lista
de desmemorias,
ausencias
y olvidos.

Y trato de seguir
pese a todo lo vivido
como un constante latir
que no sé bien
desde cuándo ha existido.

lunes, 17 de octubre de 2022

Retales de la cotidianidad: Fragmentos del día a día

Unas llaves en un piso recién alquilado,
las vistas por la ventana la mañana de un sábado,
una primera compra en el Alcampo,
una Petra durmiendo,
un contrato,
un Sena observándome desde el rascador,
una foto en el espejo del ascensor,
un puzzle de lego con vistas de Azores,
un cuadro de vidrio desde el Rosellón,
un felpudo abriendo las puertas de un hogar.

Pequeños retales de la cotidianidad.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Llorando recuerdos

Hoy estoy muy triste. Me quedan apenas 5 días en esta casa y el saberme encerrado para siempre me entristece. No me agobia, no tengo ansiedad, simplemente me entristece el saber que en mucho, mucho tiempo no podré viajar porque para poder hacerlo tendré que largamente tendré que arañarle euros a modo de ahorro al reloj de arena de esta fatigosa vida.

Estoy triste por eso. Y por irme. Y por dejar atrás toda una vida que ahora estará guardada solo en las paredes de mi casa. Hace un mes soñaba con tantas cosas y ahora solo me resigno a vivir con el único consuelo y presión de que tarde o temprano debía dar este paso que todo el mundo esperaba de mí que diese.

No por ello estoy menos triste.

Mi juventud queda atrás y por delante solo queda algo que con suerte es el resto de mi vida: una larga sucesión de décadas en las que vivir para ser infeliz y finalmente morir.

¿Por qué estará tan mal visto poner final a las cosas antes de tiempo?

Nos ahorraríamos tanta, tanta, infelicidad.


* * *


Cuando estoy triste me viene un recuerdo. Lo identifico con la tristeza.

Laura y yo estamos en un parking en la Bayona francesa, ella habla por teléfono con Ana y Pablo y yo escucho feliz en parte por ella, por verla feliz, y muy triste por mí, consciente de que ya no formo parte de su vida, que en silencio y sin darme cuenta ella me ha echado de su día a día. No sé cómo ha ocurrido, pero sé que no es mi lugar porque por más que intente hablar ella me evita, me culpabiliza y me aparta de su futuro. Y yo, triste e incapaz, patéticamente me aferro a un clavo ardiendo, a que en Vigo todo irá bien, que veo fantasmas donde no los hay.

Todo es verdad. Existían mis miedos, mi dolor. Pero lo que más recuerdo de ese día es esa profunda tristeza de pura y absoluta impotencia.

Hubo más días de viaje, pero recuerdo ese día como el más triste, supongo porque esperaba ser feliz.


* * *


Nunca he vuelto a serlo, feliz, me refiero. La felicidad es un don que no se me ha concedido y mi vida es una constante insatisfacción.

Sigo con heridas. Es cierto.

Y hoy me siento muy triste y me llora el corazón.

martes, 27 de septiembre de 2022

Desde aquí no se ve nada

Yo creo que se está forzando a sí mismo, poniéndose entre la espada y la pared.
Tekkon Kinkreet -Taiyô Matsumoto



Déjate inundar por la oscuridad,
será la única forma que tendrás de sobrevivir en este barrio. 

No creo que seamos sinceros, pero ¿para qué serlo? 

Seguir adelante es cuestión de perspectiva: 
¿Eres feliz?
No.
Pero sigo vivo. Creo que con eso basta.
O al menos es suficiente respuesta.

Y miles de gotas de sangre corriendo por mi cara.

No es sudor.

Es olvido.

Solo fingí ser uno conmigo,
para luego perderme en este laberinto de tinieblas.

¡Grita!


Cuando lleguen los cuervos
ya no quedará nada de este lugar.



Llevas el rostro marcado por la muerte
y pese a todo,
aquí estamos.

Sucumbiendo ante el tiempo.


Si queréis sobrevivir aquí, debéis volveros muy fuertes.


Déjame respirar, quizás ahí haya respuestas.


Que no se te empañe el corazón...
Eso equivale a la muerte.

Observa bien...
Es el poder de las tinieblas.


Sufres porque te engañas a ti mismo.
Debes liberarte.




¿En qué crees tú?

¿En qué tienes fe?


Tekkon Kinkreet -Taiyô Matsumoto

lunes, 26 de septiembre de 2022

Me cansé

Et j´en ai marre de toi
je sais c´est dur mais c´est comme ça,
mais c´est pas moi, non c´est toi,
moi j´allais bien avant tout ça.

Therapie Taxi - J´en ai marre



Y perdí la suerte
de ti,
fingí la sonrisa
en mí,
y sé que es duro,
pero las cosas son así.

No soy yo,
pero irá bien todo yo solo.

Sé que es duro,
pero las cosas son así.

Desnorté el rumbo
y ya no sé qué hago aquí.


Este es el último día
y gané en olvidos,
sucumbí en derrotas
y no queda ya nada
para aparentar ser feliz.



Estoy solo
conmigo,
y ahora camino solo,
hacia adelante,
siempre solo.

Sé que es duro,
pero no eres tú,
era yo.

Sé que es duro,
pero no soy yo,
eras tú.

Y me salvé yo solo
con mil kilómetros en la ruta,
pensando que todo iría bien,
quitándome las dudas
a base de gasolina y chupas.

Y ya no hay más,
soy yo,
ya te lo he dicho,
que quiero ser feliz.

Y ya no hay más,
soy yo,
que quiero intentar ser feliz.

El lento paso del tiempo cuando nada más que el presente importaba

Echo de menos a mis niños de 4ème del MFR. 

Echo de menos su risa, 
pasar el tiempo hablando con ellos,
jugar al fútbol,
divertirme,
sentir el aire francés,
darles clases de inglés,
grabarlos en teatro,
sentarme a vigilarlos mientras debían ir a sus habitaciones,
los trucos de magia de Diego y su forma de hablar,
las bromas de Timothé,
el oh, oui de Braian,
el juego de ingenio de Kylian,
el respeto y cariño en silencio de Diego el futbolero,
el continuo interés de ... no recuerdo su nombre.

Las noches,
los días,
las tardes,
las mañanas.

Las comidas,
las cenas,
la breve estancia en el colegio durante el confinamiento de mi casa,
permaneciendo allí,
allí durmiendo,
pasando más tiempo del que tenía que pasar,
porque me divertía.

Las tardes caminando entre el frío y el silencio.

Me gusta el silencio de los pueblos. Viviría en un pueblo. Tranquilo. Sin más preocupaciones que el lento discurrir del tiempo. Sin mayores preocupaciones que vivir mi tiempo.

Ver las vacas pastar, los caballos, los gatos, los perros... Los pájaros en el cielo, los murciélagos dibujando la noche con sus vuelos. La vida en pause, como si nada más que el instante importara.

Sentarnos en los muros de piedra de la escuela,
viendo los tractores trabajar,
segando la hierba,
dejándola secar
en balas de heno.

Horas así,
con la música,
los tractores
y el extenso silencio en el que el tiempo no tiene prisa.

Dejándonos descansar en el presente eterno.




*
* *
* * *
* * * *




Echo de menos un poco todo eso.

Vivir allá,
en el campo,
dejando los días pasar,
cuando nada más importaba
que mi bienestar.



Había perdido muchos de esos recuerdos.

Por eso los escribo,
para no perderlos de nuevo.

El otoño ha llegado y trae frío y recuerdos

Hace frío estos días.

Hace frío estos días
y eso sumado a que estoy ordenando toda la habitación y todas las cosas de Francia que todavía me quedaban por guardar, hace que sienta unas irresistibles ganas de viajar.

Camino por las mañanas y huelo el frío aire
y siento que estoy en otros lugares,
en otros sitios.

El otoño ha llegado y la nostalgia viste el corazón.

Me gustaría estar en Francia,
hecho de menos Francia.

Va a comenzar una fase nueva en mi vida
y el vértigo me envía directamente a otros recuerdos,
a otras huellas,
a otras vidas no vividas que no pude vivir,
que no me atreví a vivir,
que solo supe soñar.

Y echo a caminar
por los recuerdos y sus senderos
y me gustaría estar caminando por los campos segados dónde el frío
comenzaría a vestir de invierno la campiña francesa,
los paisajes de animales escondiéndose,
ciervos correteando entre berreas
y conejos saliendo de vez en cuando de sus madrigueras.

* * *

Hace frío.

Y los recuerdos cobran vida en mi pecho:

La nostalgia,
el dolor,
el vacío.

El sucio sufrimiento no curado
que se niega a irse
cuando los pensamientos intrusivos
surcan veloces
mi destruida mente.

* * *

Hace frío.

Y me gustaría estar en otros lugares,
en otros sitios.

Sintiendo el otoño en los campos de colores rojizos.

* * *

Y no me malinterpreten.

No estoy tan mal.

Pero tampoco estoy bien.

Salí herido

y no sé bien cuándo las cicatrices dejarán de ser mi piel.

* * *

Hace frío estos días.






Te crees que salí ileso,
me miras y te piensas que estoy bien.
Ileso - Sharif y G Sony

domingo, 25 de septiembre de 2022

Me devora el olvido

Lo peor que me ha pasado en la vida es la ansiedad y la forma en que vivir al límite me ha hecho perder y olvidar centenares de recuerdos. He perdido meses enteros de mi vida en mi memoria, miles de instantes que me gustaría atesorar y no puedo porque pese a ser recuerdos buenos, el dolor que siento por todo lo malo que había alrededor me impide permanecer mucho tiempo en esa evocación. Mi mente, desesperada, me pide huir y así, me resulta imposible saborear todos esos momentos que podrían alegrarme el alma.
Sufro por no poder vivir mis recuerdos. Me entristece cuando tengo un pensamiento fugaz y durante unos segundos lo recuerdo, porque pese a sonreír, inmediatamente se ven envueltos por un torbellino de oscuridad. Una densa nube negra los devora y solo queda el dolor, la tristeza y el malestar. El puro sufrimiento de que todo era bonito y de repente todo fue puro y simple dolor. El vacío mirándome directamente a los ojos. Y yo incapaz de hacer nada por evitarlo.

Sufro por mí. Por quién fui. Por quién soy.

Sufro por seguir anclado a esa versión de mi mismo que me impide ser feliz, porque ser feliz sería huir desesperadamente hacia adelante y no regresar jamás. Sin perdones, sin segundas oportunidades. Simplemente lanzarme hacia mis sueños y nunca jamás mirar hacia atrás.

Y no puedo. 

Una parte de mí me dice que no puedo.

Y así sigo.

Sufriendo.

Incapaz de revivir todos mis buenos momentos vividos
para permanecer
por siempre
en el asfixiante dolor
del triste recuerdo.

Sufriendo.