martes, 30 de octubre de 2018

Yo te quiero hacer eterna

Quiero que nuestro amor traspase fronteras
derribe muros
forje trincheras,
quiero que hagamos del amor algo revolucionario
centrarnos en cuidarnos
querernos bien
respetarnos.

Quiero que nuestro amor sea un canto a la poesía
un sueño eterno
con el que levantar utopías,
llevar la rebeldía en nuestras venas
abrir caminos
levantar puños en la primavera.

Quiero que nuestro amor sea esencia en verso
caricias para la tristeza
sonrisas para los buenos tiempos,
dibujar esperanza en las miradas
luz en las noches
magia en las madrugadas.

Quiero que nuestro amor sea pura fantasía
cambiar la realidad
mudar todo de abajo a arriba,
escribir senderos para cuando nos perdamos
ser apoyo del otro
hallar magia en lo cotidiano.

Quiero que nuestro amor sea poesía que traspase fronteras,
esencia de fantasía que convertir en puros versos.

Quiero hacerte eterna con lo único que sé hacer con los dedos,
porque creo
que el amor puede ser revolucionario
si nos comprometemos a ello.

jueves, 25 de octubre de 2018

Por favor, no me hagas atender a la muerte, es tiempo del último cigarillo

En la luz de la noche
me perdí
creyendo ver en la mirada del niño perdido
todos los sueños que un día murieron
y ya no hay salida
por favor
ya no hay salida
para la existencia
solo podemos mirar hacia el último paso
y fumarnos el último cigarro
tratando de asumir el presente
y convivir con la ausencia
el dolor nunca se va del todo
pero se atenúa cuando aprendes a sobrellevarlo.

¿Lo entiendes?

El final está cerca
y lo sagrado ha ardido en mil pedazos
y por favor
no mires
por favor
no mires
solo quiero que se folle sobre mi tumba
como un monumento a la vida
como un monumento a la vida
y ya no queda humo
en esta ciudad perdida bajo el mar del Atlántico.

En la luz de la noche me perdí
creyendo ver entre sueños rotos
y los acordes se recomponen
tratando de salir a flote
y no hay piedad
no hay piedad
por favor
no dejes de escribir
por favor
no dejes de escribir
es lo único que te queda para sobrevivir día a día.

¿Lo entiendes?

Echo de menos Coruña.
Echo de menos la ciudad.
Echo de menos el barrio.
Echo de menos la libertad de un quinto piso.
Echo de menos su paz.
Echo de menos.
Echo de menos.

Adiós
mis amigos
adiós mi país
adiós mis sueños
adiós la luz.

Adiós
mis esperanzas
adiós
mi infancia
adiós
mi presente
adiós
mi foto en blanco y negro.

Adiós
mis amigos
adiós
mi país
adiós
mis sueños
adiós mi luz

Adiós mis esperanzas
adiós mi infancia
adiós mi presente
adiós mi foto en blanco y negro.

Adiós.
Adiós.
Adiós.

Solo quiero aprender a convivir con la ausencia.

Para poder sonreír.

Por ti.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Grietas en el espejo

El mundo se pierde como mis rimas,
cayendo en pozos de oscuridad,
tropezando en callejones de desidia,
solapando las emociones
en tétricas siluetas sin vida.

La muerte acecha en cada rincón
como un baile de sombras,
una danza fúnebre de ilusión,
cobijo fugado inerte
de rutinas apelmazadas sin voz.

La noche se confunde sin prisa
precipitándose hacia ninguna parte,
proyectándose sobre un fondo suicida,
sutil soliloquio sin vuelta
hacia ninguna parte, hacia ninguna salida.

El olvido inunda en cada estación
como trenes abandonados,
raíles de desesperación,
ángeles caídos ardiendo,
reyertas internas que astillan la razón.

A la vuelta de la esquina solo hay más de lo mismo

Ando por el barrio con las manos en los bolsillos y la mirada perdida, sigo hacia adelante porque no queda otra, porque la esperanza es lo último que se pierde -dicen- y yo, pues bueno, pues me aferro a eso, siempre es mejor que nada. Nada es caer irremediablemente al vacío y ahí no se esconde nada bueno. Créanme, sé de lo que hablo, he pasado tanto tiempo allí metido que he llegado a creer que sería imposible salir de ese pozo de oscuridad.

Que no tengo nada en contra de la oscuridad. Que conste. Que vaya eso por delante.

Pero cuando te has perdido tantas veces en ti mismo creo que va siendo hora de buscar un poco de luz. Pues todos sabemos que las tinieblas solo pueden reflejar, pero no iluminar.


Ando por el barrio con las manos en los bolsillos, el frío se filtra por los resquicios del abrigo y yo, subo hasta arriba la cremallera y me enfundo el cuello escondiendo la barbilla en la palestina rojinegra que llevo anudada de cualquier forma, como el pelo alocado en mechones que bailan al viento. Busco salida en cualquier vía de escape, pero las puertas de emergencia están cerradas y no queda otra que asumir y aprender a convivir con la cotidianidad diaria, a ver si así aprendo a eso que llaman vivir.

Que podría sentarme y ver la vida pasar.

Pero cuando lo has hecho tantas veces por incapacidad y no por decisión propia; si al final logras tener esa libertad de elección, como que prefieres seguir caminando antes que caer en lo mismo y olvidarte de como se hacía eso -caminar-.


Ando por el barrio con las manos en los bolsillos, la música en los cascos, y el eco de mis pasos reverberando por las callejuelas. Dejando tras de mí un rastro de vaho al respirar. El aire helado me eriza la piel y trato de acelerar suavemente el paso para entrar en calor. El frío; es todo cuanto queda cuando ya no hay motivos para seguir, para elegir, para soñar. Todo lo demás son vanas ilusiones de creerse que uno controla la partida; sin ser esto para nada verdad.

Que podría creerme libre. Que a veces hasta me lo creo. Que quede claro.

Pero cuando has comprendido ciertos aspectos de la realidad te das cuenta de que no todo es como te lo pintaron. Y a veces, por más que lo intentes, no queda otra que fracasar. Que eso no quiere decir que no lo intentes. Pero los hechos son otros. Y a base de golpes y caídas, las palabras entran mejor con sangre. Y cristales de espejismos astillados en las yemas de los dedos.


Ando por el barrio con las manos en los bolsillos y la mirada perdida, sigo hacia adelante porque no queda otra, porque la esperanza es lo último que se pierde -dicen- y yo, pues siempre he sido más de soñar y tratar de volar.

Aunque luego todos nos imaginemos el final de la historia.



* * *



Ando por el barrio.
Las manos en los bolsillos.
La mirada perdida.
Y el eco de mis pasos perdiéndose por los callejones solitarios.

lunes, 22 de octubre de 2018

La luz de tus ojos reluce en cualquier país

El frío de octubre nos envolvía
mientras nosotros creábamos una coraza a nuestro alrededor.

Volábamos de la mano viendo trenes pasar
y nos aferrábamos al viento como olas a la mar.

La luz otoñal se diluía en los instantes
creando destellos eternos de vidrieras de color.

Soñábamos presentes fugaces al caminar
y nos perdíamos en nosotros saboreando la libertad.

La magia de las casualidades se revolvía
jugueteando por dentro como chispas de vida para dos.

Cruzábamos senderos y tiempos al viajar
marcando futuros recuerdos palpando la paz.


Los días de octubre nos envolvían arrullando nuestra voz
mientras bailábamos atardeceres ajenos a todo nuestro alrededor.

domingo, 21 de octubre de 2018

Destellos arrieros

Podría tratar de detener el tiempo
atraparlo entre los dedos y cerrar el puño a destellos
levantando estelas de arenas y terrenos
que se cuelan por los resquicios de los sueños.

¿Serviría jugar a los cuentos?
Cantar cantares de muy lejos
narrar narraciones sin saber pervivir por dentro
murmullos internos sempiternos.

Sucumbiría al entendimiento
dulce desfase de fantasmas incompletos
destellos inciertos perdidos alternos
lúgubres momentos que corromper ajenos.

¿Tropezaría el relente con el viento?
Subyugando el poder con el recuerdo
ambivalentes desfases someros
borbotones goteros que apelmazar sin miedo.

Podría tratar de detener el tiempo
pero los reos no encontrarían el sendero
los miedos desorientarían al trueno
y las noches caerían por su propio peso.

martes, 16 de octubre de 2018

Videodiario de la melancolía

Hoy no estás
otra vez
y el mundo sigue a nuestro alrededor,
pero yo,
yo me he quedado suspendido en tu recuerdo,
como un atardecer incapaz de dar paso a la noche,
como una vida que sobrevive a base de quizás.

Hoy no estás
y tu memoria me pesa más que cualquier losa sobre la que bailar
hasta morir,
porque sin ti estoy muerto en vida.

Hoy no estás
y yo recorro todos los rincones que respiran a base de ti,
que se aferran a tu olvido,
que amanecen de ausencias
y juegan a las escondidas con la felicidad.

Hoy no estás
y solo queda seguir,
hasta naufragar
entre sueños rotos que poco a poco me aniquilan.

viernes, 12 de octubre de 2018

Eloy de la Iglesia: El cine al servicio de la realidad

Después de mucho tiempo volcándome en dar un poco de difusión al cine quinqui, y más concretamente a la obra de Eloy de la Iglesia, he decidido dar el paso siguiente y tratar de publicar un pequeño libro/fanzine sobre este director para que su cine pueda llegar a mucha más gente.

Consciente de las dificultades económicas de nuestro tiempo he tratado de hacer que todas las recompensas sean lo más asequibles posibles, bajo la premisa de que la cultura debe estar al servicio del pueblo.

No será una obra grandiosa ni con grandes pretensiones, pero es un proyecto sincero y personal con el que tratar de dar voz a un periodo histórico que trataron, por todos los medios, que enterrásemos y olvidásemos:

Un análisis pormenorizado a la figura del director más importante de la Transición y máximo referente del cine quinqui.

Gracias por vuestro apoyo, vuestro tiempo y vuestra ayuda. Cualquier tipo de difusión se agradece ^^























PD:

"Este libro es un ejercicio de revisión histórica de una época y un director que fueron olvidados por el relato oficial de la Transición. Es un intento de dar voz a quien no la tuvo y de echar una mirada hacia atrás para recuperar una de las figuras cinematográficas más importantes de nuestra historia.

Es, en definitiva, el análisis de una realidad socio-política que fue clave en la formación de nuestro país actual y de un cine cuya finalidad fue siempre mostrar dicha realidad."

* * *

PD2:

Os dejo por aquí el link:

https://www.verkami.com/projects/21696-eloy-de-la-iglesia-el-cine-al-servicio-de-la-realidad

La tristeza es tropezarse más veces con uno mismo que con las sombras que nos rodean

Que dolorosa puede ser la vida cuando un verso no llega para vaciar tu océano de miedos
y las inseguridades se arremolinan en torno a tu persona
tratando de encontrar salida a tanto rebumbio de futuros perdidos en el cielo de las dudas.

Aprender a caer es cuestión de la partida,
de este juego de azar y probabilidades que es el caminar a pesar de todo,
sin mirar atrás demasiado
no vaya a ser que la melancolía inunde el pecho
y ya no haya forma de salir a flote remando.

Acertar y fallar
es todo uno en el binomio existencial,
pero que cruenta puede ser la rutina cuando atenaza los instantes de calma,
cuando redundan sobre uno mismo los momentos de perderse,
cuando
por más que lo intentes
no puedes controlar los factores externos.

-Quizás por eso son externos,
porque no dependen de uno mismo-

Pero podría ser todo tan diferente y no dejaría de ser todo un cristo
padre señor nuestro
tiramos el reino de los cielos por el retrete y mejor
porque no había razón para creer en ello,
pero caminamos solos,
con nuestras dudas,
nuestros miedos,
y nuestra ausencia sistémica y sintomática de filosofía en vena.

Y ahí sí que falla todo,
sin religión
y sin filosofía
solo somos inertes cuerpos vacíos
carcasas sin futuros ni sueños
tratados de paz para los periodos de guerra interna
y miles y miles de hogueras ardiendo para cuando ya no hay luz que seguir
en la oscuridad de las miradas rotas.

Tengo un infierno de tinieblas listo para dispararse cuando sea necesario
-y autodestruirme,
convivir con el infierno es lo que tiene,
corres el riesgo de autodestruirte en cuanto lo liberes-.

Tengo un  infierno de tinieblas listo para dispararse cuando sea necesario
y utopías y fe a partes iguales
para creer en el colectivo y en el amor propio a uno mismo,
todo lo demás son vacuos intentos de engañarnos,
rebaños de corderos trashumantes que desfilar de norte a sur,
de este a oeste,
cuentos de falsas banderas que nos impusieron,
cunetas de olvido que se nos remueven por dentro,
dolor,
dolor,
y olvido en forma de castigos que nos enseñaron a capa y a espada,
y represión
-así de claro y sin medias tintas-,
décadas y décadas de represión
hasta que callamos del todo por miedo a estar peor de lo que ya estamos.

Que dolorosa puede ser la vida cuando no hay forma de vaciar en el mar un océano de miedos
y dudas para las tardes de lluvia
y sueños para los días de sol,
y un reguero de pólvora preparada para explotar
en mil pedazos
y aún así,
a pesar de todo,
o quizás por todo,
lo que nos queda es seguir y caminar.

Soportar el dolor,
guardarlo bajo llave,
y seguir y caminar.

martes, 9 de octubre de 2018

Me esfuerzo por no sucumbir a la tristeza

Otro día triste. Otro más.

El mundo gira ahí afuera y yo, en mi propia mente borboteo, pero en el exterior, el vacío se abre paso poco a poco, inexorablemente, hasta que ya no queda salida. Estoy a dos pasos de tirar la toalla de nuevo y eso me da auténtico miedo, porque no quiero volver a caer. Me mantengo en pie, como puedo, agarrado a un clavo ardiendo, mi cordura, pero a veces resulta tan imposible que llega a asustar.

Mi pecho pasa las horas a punto de estallar, como pura metralla que salta en todas direcciones, sin tener cuidado siquiera de dónde acabará cuando la ansiedad domine el camino irremediablemente. Mientras tanto aguanto, para intentar no caer, pero a veces resulta tremendamente complicado.

Otro día triste.

Las horas pasan en el calendario y los días se escurren en las agujas del reloj, que giran, y giran, y giran, hasta que no hay vuelta atrás. Y todo lo avanzado se derrumba. Sobredosis de mí mismo en mi propia mente pondrá mi esquela -así, en primera persona, porque quiero, porque puedo y porque total da igual pues ya estaré muerto-.

Otro más.

Y yo mientras tanto me aferro a la supervivencia que tanto me ha costado. A disfrutar los momentos de felicidad y saborearlos, para tener energía de sobra para los malos tragos, pero cuando estos negros momentos se abren paso en la bóveda celeste de nuestra existencia... ¿Qué nos queda? -pregunto yo- ¿Qué nos queda?

Otro día triste. Otro más.

El mundo gira ahí afuera, como siempre, a pesar de todo, quizás por todo, gira, y gira, y gira sin final. Y mientras tanto yo, trato, por todos los medios, de seguir, aquí, en pie, para no caer. Lo intento. De verdad que lo intento. Pero a veces es muy complicado. Sobre todo cuando son factores externos a ti. Y mi propia mente que se llena de demonios y da vueltas, y vueltas, como un oscuro mecanismo que no se detiene hasta que llegue el final.

Otro más. Otro día triste. Otro más.

lunes, 8 de octubre de 2018

Le gaz

Males sin conciencia
tiran a los dados nuestro destino.

Mares sin consciencia
marinean el rumbo arriba y abajo superando olas.

Olas de plata y azul
y luna que riela.

Muerte.

Muerte al final del camino.

No mires hacia atrás,
no mires hacia adelante,
sigue,
sigue,
solamente sigue,
aunque la luna esté negra,
aunque la noche este nueva,
aunque no haya luz,
sigue,
sigue,
solamente sigue hacia adelante.

Como un marinero en alta mar
yo me perdí entre el humo
creyendo escapar del tiempo
como un corredor de fondo en una contrarreloj.

Absurdo.

Completamente absurdo.

Pero inevitable.

Perdí la conciencia entre todos los males
demonios de diferentes clases
tratando de detener el lento caminar.

Perdí la consciencia
y no queda otra que remar a contracorriente por salir a flote entre la tempestad.

Humo.

Humo de cigarros apagados.

Males sin conciencia.

Males inconscientes.

Marcan el final,
el final de todo cuanto pude soportar,
de cuanto pude avanzar,
de cuanto pude tragar.

Hacen falta defectos para ver virtudes.

Y las banderas ondean como la mar
levantando espuma a nuestro paso,
haciendo repaso de sueños.

Noches sin conciencia.

Noches sin consciencia.

Como perros en la noche aullando a la luna nueva.

Como lobos en la negra noche solitaria.

Como humo.

Como humo.

Como absurdo humo que no tiene hacia donde escapar.


*
*
*


Como humo que desaparece sin dejar rastro más allá.

Adiós, adiós, soñemos con soñar

En la luz de la noche
la oscuridad de todos los niños que soñaron
se pierden por los rincones
creyendo que podrán detener el paso del tiempo
y se engañan
esperando esperanzas que ya no volverán
no miréis más atrás
no miréis más a vuestras huellas
avanzad
avanzad
mientras los truenos retumban por los oídos sordos
ya no hay salida
a tanta mala suerte
y el final está cerca
sagrado sueño de mi pecho
y después de lanzarse al vacío
y contar
y contar
1,
2,
3,
salto mortal hasta descansar
por siempre jamás.

Los fumadores de fe
se han tragado todo el humo
y haciendo oes con los dedos
creyeron poder detener el tiempo
cuando todos
todos
sabíamos que ya no había vuelta atrás.
Y jamás
jamás
podremos comprender el final de la partida
no hasta que cojamos distancia y perspectiva.

Los soles ya no están
y lloran
lloran riéndose de nosotros
fútiles intentos de construir castillos que se derrumban entre nuestros dedos.
Demasiado fuerte.
Demasiado débil.
Nuestra propia mente es cárcel de cristal
laberinto del que tratar de escapar
refugio de fantasmas y demonios del más allá.

Adiós
mis amigos.
Adiós
mis hermanos.
Adiós
mi país.

Adiós
a la luz.
Adiós
a la oscuridad.
Adiós
a todo.

Ya solo queda caminar.

Adiós
mis amigos.
Adiós
mis hermanos.
Adiós
mi país.

Nos veremos cuando nos volvamos a encontrar.

Adiós
a la luz.
Adiós
a la oscuridad.
Adiós
a todo.

Ya solo queda caminar.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Gracias por el viaje. Es bonito, fácil y me hace feliz.

Tengo un cúmulo de presentes por si las dudas,
como esos pasados en que y si sí
y esos futuros en que y si no.
Y decenas y decenas de miradas hacia los lados
para ver dónde me encuentro ahora.

Las vidas no vividas se esconden en algún rincón de las paredes
y de la habitación cuelgan los recuerdos
carteles de otros tiempos
fotografías que te vigilan escrutinando
-mejor que tú mismo-
tus propios sueños.

Llegar a casa por las tardes con la rutina a cuestas
y dejarse caer con el libro ya listo sobre la almohada
es todo uno,
quizás el mejor remedio para el cansancio,
pero ya no se oyen tus pasos por el pasillo
y yo no estoy ya frente a esa ventana que tanto me ha inspirado.

Las vueltas que dan los años;
presente, futuro, pasado;
aún hay motivos por los que seguir.

Las estanterías se llenan de tus ausencias
y más cerca no significa más tiempo,
echo de menos ese rincón en el que acariciarte
y desvestirnos las ganas para hacernos infinitos
y -todo lo que tú ya sabes- durante un breve instante eterno.

Que sonrisas hay para largo,
-eso ya lo sé-
y esperanza se pinta de otoño en tu mirada,
pero a veces desearía retroceder un poco
y recuperar lo perdido.

Lo siento,
se me ha caído un poco de melancolía por la mejilla,
en seguida me recupero.

No te vayas de mi vida,
-si quieres, claro-
porque libertad se escribe en tu espalda muy bien con mis dedos.

lunes, 1 de octubre de 2018

El cine al servicio de la realidad

No todo va a ser poesía siempre, por mucho que me guste y disfrute dejándome llevar por la libertad de los versos. Es por eso que llevo meses y meses, por no decir años, dándole vueltas a una idea que no deja de rondarme la cabeza y esta era -dicha idea, por supuesto- hacer una especie de fanzine/libro/ensayo/vete tú a saber qué sobre el cine quinqui. El texto ya estaba listo, había tenido que hacer un trabajo en clase sobre un director del séptimo arte y yo había escogido a Eloy de la Iglesia. Así que... ¿qué me detenía? El que me detenía estaba claro: las inseguridades, los miedos, esa oscura parte de mí, muy presente desde hace un par de años por desgracia, que no dejaba de susurrarme dentro de mi propia mente que no lo conseguiría, como un eco que resuena una y otra vez reverberando por las paredes: fracasarás, evita el dolor, así que ni lo intentes. Y por no llevarle la contraria o no ser capaz de saber como llevársela, le hacía caso y continuaba con la desidia de mi rutina.

Hasta hoy.

Bueno, no hoy, porque es algo que me he propuesto firmemente hace ya un mes, pero podríamos decir que hoy; que me embarco un poco a hablar de esto, aunque en realidad hablo de ello y de nada; por fin me he atrevido a dar luz verde a ese pequeño proyecto ensayístico que revoloteaba por el horizonte de las metas, y esta semana, la próxima a más tardar, sacaré al público un crowfunding que me permita financiar esta idea que, si hay suerte, saldrá adelante y me permitirá autopublicar ese pequeño libro-fanzine. La temática es sencilla y se basa en la premisa de analizar la figura de Eloy de la Iglesia y su obra cinematográfica desde una perspectiva de clase, con las herramientas que la izquierda nos ha brindado, y así comprender como el cine puede estar al servicio de la sociedad. Cultura hecha por el pueblo y para el pueblo.

Soy consciente de que esto no es nada nuevo ni es la obra literaria del siglo, pero tampoco lo pretendo. Un pequeño acercamiento a la historia del cine aunando algunas de mis pasiones: la historia, el audiovisual, la temática social, la literatura... Un pequeño homenaje a la clase obrera, una suerte de recuperación de la memoria histórica de nuestro pasado más inmediato: la Transición y los años 80. Espero que lo disfrutéis casi tanto como yo al descubrir esa pequeña faceta de España que siempre nos quisieron ocultar.

Resistir es poesía