miércoles, 29 de junio de 2022

Derribando todas las ruinas, logramos construir algo nuevo

Quizás,
cuando todo falle
y el amor nos abandone
y pase de largo,
será el momento
en que nos demos cuenta
de todo lo que tenemos,
de todo lo que perdíamos
por no prestarnos
el tiempo debido
a explorarnos.

Somos frágiles,
somos vulnerables,
¿por qué mentirnos a nosotros mismos?
¿por qué mentirnos
a quien aparentemente amamos?

Somos frágiles,
como pobres muñecos de trapo.

Quizás entonces
cuando todo falle,
nos demos el derecho
a frenarnos,
mirarnos,
y aprendernos a cuidarnos.

Decía alguien,
que la mejor receta contra el amor,
contra los celos,
contra el duelo,
era llenarnos
de emociones tan intensas
que nos permitan sobrevivir
sin esa droga de intensidad
a la que ya nos habíamos acostumbrado.

Decía ese alguien 
que viviésemos,
que viviésemos como siempre hubiésemos deseado;
que nos diésemos tiempo,
que nos cuidáramos.

-Vivid otras intensidades tan intensas como el enamoramiento.

Id más allá- decía.

Ya sean fascinaciones propias,
que nos gratifiquen, que nos calmen,
que nos permitan reposar intensamente.

Ya sea la militancia política,
que nos permita avanzar por algo más,
construir algo más allá de nosotros.

O nosotros.

Construir un nosotros.

Vivir nuestras más profundas amistades.

Cuidarlas,
cuidarnos,
besarnos,
abrazarnos,
querernos,
amarnos,
por encima de todo,
por encima del tiempo,
por encima del mar que nos envuelve,
por encima del viento que nos protege.

Vivir nuestras más profundas amistades para salvarnos.

Para salvarnos de nuestras ausencias,
de nosotros,
de nuestros duelos,
de nuestros pedazos de alma a rotos.

Vivir,
vivir intensamente,
para cuidarnos
y crear un instante eterno en el que querernos,
construir un sincero y leal nosotros.




Y eso
y eso es lo que yo hago
quereros 
como me quiero 
cuando con vosotras mi alma está en reposo.

Derribamos todos los muros, pero no logramos construir nada nuevo

Nos replanteamos todo,
hasta el fondo mismo de la existencia,
tratamos de huir, de quedarnos;
de destruirnos, de cuidarnos;
de forjarnos con esmero,
de fluir sin dañarnos;
de pasar de medio lado,
de echar a correr y luego quedarnos.

Nos replanteamos todo
con tal de no sufrir,
sufrimos
al cuestionarnos,
al examinarnos,
al mirarnos con lupa
y descubrirnos vulnerables,
frágiles,
rotos,
deshumanizados.

Tratamos de derribar todos los muros,
pero por el camino
no logramos construir nada nuevo.

Y así estamos...

Viviendo entre lágrimas,
heridas,
y semáforos en rojo
que nos dicen
no sigas,
no sigas,
te vas a hacer daño,
y nosotros
sin mirar,
con los ojos cerrados,
cruzamos.

Y así estamos...

Sin saber bien a dónde vamos.

lunes, 6 de junio de 2022

Tú tenías todas las respuestas...

Girando en la vida
buscando una rima
que cobre sentido
que me saque de este bucle
eterno sin final,
¿qué quedará
cuando ya no pueda más?
Finjo saber escribir
para no admitir que verso mal,
que sueño mal,
que caigo sin rumbo
en un sendero inacabado hacia ningún lugar.

¿A dónde irán
las prisas que nos consumieron
viviéndonos sin pensar en nada más?

¿A dónde irán
las sonrisas que quemamos
como papeles que dejar atrás?

Ya no sé a dónde voy,
hace años que no lo sé,
y lo peor de todo
es que puede que nunca jamás
lo vuelva a saber.

viernes, 3 de junio de 2022

Si no vuelvo más...

Me vengo arriba
me lanzo al infierno,
sucumbiendo al tiempo incierto
de este interregno eterno
que no quiere nombrar seguimiento
de mi suerte ni mi lealtad,
¿quién me iba a gritar?
¿Quién me intentaría explicar
que todavía quedan ganas
por ser solo uno más?

Siento en mi pecho
estas letras a modo de testamento,
Elvirus sonando en los altavoces de mi desvelo,
y yo que no sé bien por qué todo sería
una especie de ruina sin prisas
que se agotan sobre mi vida.

Pienso en todo lo perdido
y en todo lo que esperaba...
y me llevan estas melodías
a un embalse lejos del mar,
a la sombra de las estrellas
pensando en mis amigas,
en las sonrisas que bajo los robles vivía.
Y como una cortinilla
de cine,
de amago de poesía,
salto de un recuerdo a otro
y me encuentro a las tantas de la mañana
quitándonos el frío en los Cárpatos
cuidándonos de los otros,
salvándonos a nosotros,
descubriendo lo que decían nuestros sueños
de aprender de nuevo a volar,
y en las ruinas de este imperio de palabras
todavía queda la Romania
que no se lleva el tiempo
que sobrevivía a las prisas
de vivir más allá de las risas,
de vivir más allá de la vida.

Solo querría...
solo querría volver a recorrerme entero
y encontrarme en esta batalla
entre tumbas y lápidas
de cementerios que cuelgan sobre el mar,
¿quién me vendría hoy a buscar?
¿quién vendría...?
¿quién vendría a llevarme a visitar la ciudad maldita,
de polvo,
de cenizas,
de sonrisas y pipas a orillas del rompeolas
y es que contigo yo nunca estaré sola,
y es que contigo -tú lo sabes y yo lo sé- nunca estaré sola.

Piérdeme en Sants el tiempo,
que quiero vivir en todos tus espejos,
que quiero ser eterno hasta el fin de los sueños.

miércoles, 1 de junio de 2022

Bajo las últimas horas de luz

Entre brisas de miradas
sucumbí al deseo
y el cielo se abrió en dos
llevándome mucho más lejos
de lo que imaginé sin razón.

Cruenta
y falsa ilusión.

Perece en el camino

el tiempo,
el olvido,

yace inerte el paso

y la tarde se calma
como tarde de mayo,
que en junio estamos
y cantan los pájaros
y canta la luz del sol
iluminando los últimos tejados.

¿Dónde hay paz?

Descansa,
descansa,

descansa el pecho,
descansa la mirada,

respira aliviado,

respira la tarde que se respira en el alma.

El grito silencioso del desahogo

El grito silencioso del desahogo que nadie quiere escuchar.

Una noria constante

sin ciclo

sin final,

sin vuelta al principio

ni posiblidad de empezar.


Me duelen las heridas

que nadie puede callar,

me gustaría poder contar mis sueños,

pero de las pesadillas nadie quiere hablar,

me traga el olvido

quizás sea mejor así y callar.


No puedo hallar sitio ni lugar,

el destino se marchó

y ya no quiso regresar.


Podría callar,

podría callar,

pero me ahogo

sabiendo que no tengo descanso ni paz.


Ya no queda para mí ningún lugar.