martes, 16 de diciembre de 2014

Amores de otoño

Hasta ahora solo había escuchado sobre la existencia de los amores de verano; romances protegidos por la arena y las olas, a la velocidad de las fiestas y los festivales continuos, entre besos con fecha de caducidad.

Pero nadie me había hablado de los amores de otoño, forjados entre las hojas caídas y la fugacidad de un invierno que se acerca. Nadie me había dicho que amar en esta estación era lo más melancólico que existe, quizás porque nadie es tan loco como para intentar soñar en los meses de la lluvia, de las castañas y las setas, cuando la naturaleza se prepara para el duro invierno.

Y como nadie me había advertido; de golpe, descubrí que estos romances son incapaces de soportar el frío, pues sin preparación veraniega sucede lo mismo que en el cuento de la zigarra y la hormiga. Solo que esta vez no hay nadie para salvarte; condenando, de esta forma, tu corazón a la oscuridad del equinoccio de navidad.

El viento sopla y se lleva todo a su paso, dejando tu alma tan vacía como las ramas de los árboles o como las noches sin la melodía de los grillos.

Y lo peor es que lo sabías, sabías que pasaría. Pero tú, como un auténtico iluso quisiste soñar en la estación equivocada, dejando en evidencia toda tu ingenuidad. Y no podrás decir que no te advirtieron, porque la razón te lo repitió una y mil veces, aunque tu corazón la callase con un salto al vacío, una sencilla y destructiva orden: <<Quiero amar.>>

Y lo hiciste. Lo llevaste a cabo con todas las consecuencias de tus actos. Y perdiste.

Porque el cuento de la lechera en otoño no funciona.

Porque solo me habían hablado de los amores de verano.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Amores de otoño

Hasta ahora solo había escuchado sobre la existencia de los amores de verano; romances protegidos por la arena y las olas, a la velocidad de las fiestas y los festivales continuos, entre besos con fecha de caducidad.


Pero nadie me había hablado de los amores de otoño, forjados entre las hojas caídas y la fugacidad de un invierno que se acerca. Nadie me había dicho que amar en esta estación era lo más melancólico que existe, quizás porque nadie es tan loco como para intentar soñar en los meses de la lluvia, de las castañas y las setas, cuando la naturaleza se prepara para el duro invierno.


Y como nadie me había advertido; de golpe, descubrí que estos romances son incapaces de soportar el frío, pues sin preparación veraniega sucede lo mismo que en el cuento de la zigarra y la hormiga. Solo que esta vez no hay nadie para salvarte; condenando, de esta forma, tu corazón a la oscuridad del equinoccio de navidad.


El viento sopla y se lleva todo a su paso, dejando tu alma tan vacía como las ramas de los árboles o como las noches sin la melodía de los grillos.


Y lo peor es que lo sabías, sabías que pasaría. Pero tú, como un auténtico iluso quisiste soñar en la estación equivocada, dejando en evidencia toda tu ingenuidad. Y no podrás decir que no te advirtieron, porque la razón te lo repitió una y mil veces, aunque tu corazón la callase con un salto al vacío, una sencilla y destructiva orden: <<Quiero amar.>>


Y lo hiciste. Lo llevaste a cabo con todas las consecuencias de tus actos. Y perdiste.


Porque el cuento de la lechera en otoño no funciona.


Porque solo me habían hablado de los amores de verano.


martes, 2 de diciembre de 2014

Peniche

Peniche.

Tantos años soñando con venir a este lugar. Tantos años soñando con conocer este museo y ver sus historias, y por fin estoy aquí. A sus puertas. A punto de entrar.

Una placa nos saluda antes de cruzar este umbral de la historia. En honor a los antifascistas. La emoción fluye por mis venas, esto en España sería impensable. El Régimen supo perpetuar sus ideas y extender el falso concepto de "no abrir viejas heridas". Pero algún día eso cambiará y el movimiento antifranquista será reconocido oficialmente como lo que fueron: héroes.

Lo primero que te encuentras, tras entrar, es la sala de la memoria. Paneles con fotos de la época nos traen los gritos del pasado en forma de murmullos. Susurros de torturas y situaciones inhumanas, de aislamiento y hambre; pero también de fuerza y valentía, de esperanza y sueños, de coraje y resistencia.

Vas caminando, panel a panel, foto a foto; y cada una te lleva a una nueva historia, un nuevo relato gráfico de los recuerdos de este lugar.

El PCP y el URAP (Uniao Resistentes Antifascistas Portugueses) conocen su historia, y han sabido transmitírsela al resto del pueblo, porque la historia de la lucha antifascista es la historia del pueblo. La memoria de miles de personas resistiendo. Resistiendo para no dejarse derrotar por el Estado Novo.

Tras esto, de golpe, para sobresalto del alma, te topas con una lista de nombres y apellidos, 2487 concretamente. Y esos 2487 nombres te impactan en el corazón como si los conocieses a todos ellos. Al fin y al cabo compartís lucha; con décadas de diferencia, pero compartís la misma lucha. Ellos dieron su vida por valores que intentas defender, estás en deuda con ellos.

Tras permanecer quieto, de pie, en silencio, ante esa lista de valientes luchadores, te diriges a la siguiente sala: el parlatorio. Allí las familias podían verse en unas condiciones pésimas y con serias dificultades burocráticas. Pero lo impresionante de esta sala no es eso, sino las cartas. Cartas de presos a sus parejas, hijos, familiares. Poemas, dibujos, renglones escritos con esperanzas y sueños desfilan ante tus ojos, revelándote los sentimientos más profundos de sus almas. Un puñado de papeles escritos con mala letra, pero que para esas familias eran lo único que les daba fuerzas para seguir, para soportar ese infierno un día más.

Si continúas llegarás hasta la recreación del pabellón de celdas. Si en las anteriores salas había ruido de fondo, aquí el silencio es absoluto. Solo quieres estar a solas con las historias que te llegan del pasado. Relatos de luchas por los derechos en la cárcel y fugas exitosas, para continuar con la lucha clandestina.

El patio de la cárcel te recuerda dónde estás y las condiciones de los presos, siempre bajo una estrecha vigilancia. Relacionarse y organizarse era una ardua tarea; y aún así, los presos lograban superar la continua vigilancia y conseguían comunicarse entre ellos.

La lucha es cualquier acto contra la opresión, cualquier paso de cara al futuro, por muy pequeño que sea. Y ellos lo sabían.

La última parada es "O Segredo" como era conocida por los presos la sala de aislamiento. Cada preso que llegaba nueva era aislado de resto con la intención de destruirlo moralmente y desubicarlo, con el objetivo de alejarlo de la lucha. Cualquier preso castigado volvía al "Segredo". Pero no es solo un  símbolo de tortura, es también ejemplo de tenacidad y constancia, pues hubo quien logró fugarse del fuerte desde esta celda. En una fuga contra mar y marea, que parecía imposible.

La cárcel de Peniche.

Tras la Revolución de los Claveles el pueblo decidió convertirla en museo, para recordar a los héroes, pero no solo a los presos, sino también a todo el pueblo de Portugal. Pues la historia de la resistencia es la historia de un pueblo. Porque es el pueblo quien tiene la obligación de perpetuar su historia. Es el pueblo quien tiene que recordar su pasado de lucha en pos de un mundo mejor. 

Y es el pueblo el que debe mantener viva la llama de la memoria, para transmitir por siempre su espíritu de lucha y resistencia.

lunes, 1 de diciembre de 2014

En la memoria

El tiempo.
El tiempo se lo lleva todo, como un millar de hojas de calendario volando al viento.
Se cuela entre las grietas y va borrando los recuerdos de los que un día vivió alguien.
Sin pausa.
Sin prisa.
Solo poco a poco, pero de manera constante. Como las agujas de un reloj inagotable.
Tik.
Tak.
Tik.
Tak.

El tiempo es relativo.
Para mucha gente el tiempo es solo una medición, una herramienta que nos recuerda que somos criaturas temporales.
Pero para toda la gente que vivió aquí, el tiempo era su verdadera cárcel. El tiempo era el recordatorio de cuanto llevaban aquí y cuanto les quedaba entre estas paredes.
Cuanto les faltaba para perder la razón o cuanto más podrían resistir.
El tiempo.
Ese ritmo constante que nos acerca al futuro y nos trae los gritos del pasado en forma de susurros. Recordándonos que entre estas paredes hubo una época en la que se destruía a los presos. Poco a poco, sin prisa; pues quienes estaban en el poder se creían eternos.
El tiempo.
El mayor enemigo de estos héroes. Cada minuto aquí los desgastaba. Y a pesar  de esto, el tiempo variaba. En el “segredo”, aislado del resto de la humanidad, el tiempo se distorsionaba hasta el punto de convertirse en cuatro paredes inmutables que semejaban perpetuas.

Tik.
Tak.
Tik.
Tak.
El tiempo.
Quien controla el tiempo puede controlar la mente humana. La PIDE, heredera de las técnicas de la Gestapo, lo sabía bien. Sabía que la mente solo podía ser destruida cuando cortas cualquier enlace con el mundo real, cuando obligas al individuo a buscar refugio en su propia mente. Y así hacían. Aislaban al preso al entrar en Peniche, con el objetivo de debilitarlo. Pero resistían. Gracias a sus recuerdos resistían.
El tiempo.
Ese avanzar constante que deja todo atrás a su paso.
Inexorablemente.
Ajeno a todo lo que destruye.
Sin importarle si eso es bueno o malo.
El tiempo.
Una de las pocas cosas que el ser humano todavía no ha podido controlar.
El tiempo avanza. Nos supera. Y la única forma que tenemos de hacerle frente es con los recuerdos, la memoria.
Los recuerdos tienen la capacidad de perpetuarse, de impregnar todas y cada una de las cosas que hay en nuestro entorno, para así formar parte de nuestra memoria.
La memoria pervive y se reafirma ante el paso del tiempo, transmitiéndose de unos a otros. Por eso el Estado Novo no pudo destruir completamente a los presos. Por eso su historia ha llegado hasta nosotros.
El tiempo puede con todo, excepto con la memoria, pues esta tiene la capacidad de fluir y transmitirse. Por eso estos ladrillos que ahora no son nada representan tanto, porque sabemos todo lo que ocurrió aquí para que estas paredes no engullesen la memoria de los presos y los condenase al olvido.
Porque la memoria es la base de la sociedad. Y un pueblo que olvida es un pueblo derrotado. Un pueblo condenado a repetir sus mismos errores una y otra vez.
Por eso se hace imprescindible ganarle la batalla al olvido. Y poder recordar así, el pasado de lucha y resistencia del que el pueblo se siente orgulloso.

El tiempo.
El tiempo se lo lleva todo, como un millar de hojas de calendario volando al viento.
El tiempo se lo lleva todo. Excepto una cosa:

La memoria de un pueblo.

viernes, 21 de noviembre de 2014

De la mano

"Si em dius adéu,
vull que el dia sigui net i clar.
I si l´atzar et porta lluny,
que els déus et guardin el camí,
que t´acompanyin els ocells,
que t´acaronin els estels."

El sendero entre el bosque era suave, paso por paso y siempre bajo la sombra constante de los árboles que impregnaban el aire con su olor y mezclado con el aroma de la humedad.
De repente, notó que le cogía la mano, con suavidad.
-¿Sabes? La vida son los pasos que damos mientras intentamos llegar a algún lado. A veces tropezar es inevitable, pero hay que levantarse, y lo hacemos. Lo hacemos porque es nuestro instinto. Seguir siempre y a pesar de todo. Somos supervivientes.
La miré extrañado. La verdad, no se en que momento había llegado a mi vida, pero ahí estaba, siguiendo este camino conmigo. Por algún motivo. Supongo que me consideraría alguien importante, alguien con quien vale la pena ir de la mano. Yo por lo menos lo veía así. Ella era importante. Me daba fuerzas para seguir. ¿Por qué no ir de la mano con ella por el camino?
-Tienes razón-. Asentí, sonriendo de corazón.
Ella me miró y sonrió. Cerró los ojos  es inclinó la cabeza hacia atrás. Relajó el rostro. Inspiró. Expiró. Volvió a mirarme sonriendo y exclamó -¡Venga! ¡Corré!¡Que aun nos queda mucho camino!
Y echaron a correr, de la mano. Sin pararse a pensar quienes eran y porque avanzaban juntos por ese camino.
Solo pensaban en vivir.

lunes, 18 de agosto de 2014

Amores soñados

Las personas se enamoran de sonrisas y de miradas, de besos soñados y palabras nunca pronunciadas.

Las personas desean sentir y amar, pero son pocas las que se atreven a dar el paso a riesgo de ser vulnerables y muchas las que prefieren recordar lo que nunca ocurrió desde la seguridad de su cuarto.

Las personas anhelan compartir con alguien su vida, pero se pueden contar con los dedos a quienes realmente se atreven a vivirla.

sábado, 5 de julio de 2014

Fractales de sueños

Hay días en los que sabes que vale la pena luchar por tus sueños.

Son días con un sabor diferente y un olor característico; días en que percibes nada más levantarte de cama que hay algo nuevo, algo fresco que te recuerda lejanamente al pasado y que al mismo tiempo se respira futuro en las notas musicales que trae el viento. Cómo si la última gota del rocío esperase a deslizarse entre los pétalos de las margaritas, susurrándote indecisiones y lágrimas que el corazón parecía incapaz de olvidar.

Es entonces cuando el reloj del tiempo vuelve a deslizarse y despierta del letargo de años en los que la vida parecía una pausa indefinida sin rumbo ni sentido.

Hay días en que las filigranas de las golondrinas mañaneras destilan acordes nuevos y los rayos del sol dibujan fractales esperanzadores que insuflan destellos de vida en el alma.

Porque hay días en los que sabes que los sueños se cumplen.



viernes, 27 de junio de 2014

Solo otro poco más de mi

Melancólico, difícil de entender, romántico...
Definirse a uno mismo no es fácil, supone un ejercicio complicado, pues la búsqueda de la palabra idónea es el arte de la dialéctica.
Viajero incansable y fotógrafo por necesidad de recordar. Soy un pobre chico que da tumbos por la vida mientras camina buscando a su amor perfecto.
Recordar el pasado es imprescindible y la sensación de vacío y gusto se llama saudade.
Ideas claras y escala de valores forjada con los años, luchar es no rendirse nunca y ser fiel a uno mismo.
Definirse a uno mismo no es fácil, pero es el mejor ejercicio para conocerse a uno mismo.

martes, 24 de junio de 2014

El Palacio de Cristal

El viento se colaba por las rendijas y tonteaba con las corrientes de aire jugando a componer melodías graves que recordaban al órgano de la capilla de su colegio.

Avanzaba despacio, guiado por una especie de halo de luz que serpenteaba a través de chispas azules. Cada poco tiempo, el fuego fatuo se detenía y desaparecía para reaparecer de nuevo a escasos metros de donde él se hallaba.

Pocos minutos después, una estructura gigantesca digna del trabajo de un titán se alzaba frente a él. El Palacio de Cristal era una reliquia del pasado, de un siglo en que la industria textil emergente había afianzado la posición económica de la nueva burguesía catalana. Construido como centro de ocio para las reuniones y fiestas de la clase dominante, había conocido su mejor época hace décadas. Ahora, tras el hundimiento de esas familias, y la posguerra, el Palacio de Cristal había sido abandonado; convirtiéndose, así, en un esqueleto de vidrieras que dejaban traslucir la luz a través de sus cristales semiopacos a causa del polvo del tiempo y la vegetación salvaje que poco a poco se ha ido hacienda dueño del lugar.

Guiado incesantemente por el fuego fatuo, se internó en la boca de la cristalera. El lugar era mucho más lúgubre de lo que exteriormente semejaba. Su esplendor pasado solo se reflejaba en las pocas imágenes de las vidrieras que habían sobrevivido al paso de los años.

Al poco, llegó a otra habitación, en la que, para su sorpresa, descubrió que el Palacio de Cristal no era ese lugar idílico que los libros describían. Colgando del techo, había cientos de marionetas fabricadas con un material, aparentemente, muy semejante a la carne humana. Se acercó más y comprobó que sus primeros temores eran fundados, pues algunas de las figuras todavía goteaban sangre; recordando, a todo aquel que se acercase, que hubo un tiempo en que habían sido humanos de verdad.

De repente, un halo de aire helado hizo desaparecer el fuego fatuo y cerró las puertas de golpe. Como si de una señal del mismísimo infierno se tratase, las marionetas giraron bruscamente la cabeza en dirección al intruso, mientras mostraban unas dentaduras que podrían haber sido alguna vez de un lobo. Instantes después, guiadas por una fuerza sobrehumana, comenzaron a avanzar en dirección al único ser vivo de la sala.

Horrorizado, echó a correr hacia las puertas, pero estas, probablemente forzadas tras el golpe de viento, se resistían a abrirse. Augurando al intruso que pronto sería uno más, otra de esas figuras del averno. Recordando que el Palacio de Cristal se cobra todas las almas que osan internarse en su reino de sombras y muerte.

miércoles, 18 de junio de 2014

Saudades del alma

"Curioseando en la Ría desde una vida de saudade. La vida está hecha de palabras escritas en la arena que marcan compases que solo recuerdan lo que nunca sucedió".

A veces el tiempo marca su propio ritmo y por mucho que te empeñes no podrás controlarlo sin resultar dañado. En esos momentos lo mejor que puedes hacer es coger la bici y pedalear fuerte para intentar ganarle la batalla al olvido. Es en esos paseos cuando acabo a orillas del mar o en un punto alto desde el que se abarca toda la Ria con la visión. El mar, valiente cuando quiere y calmado cuando da tregua, es el único que sobrevive a los relojes de arena.

Es en esos momentos de calma, con la sinfonía del viento arrullada por el silencio de la Nada, cuando puedes disfrutar de la melancolía y saborear sin miedo la saudade. Porque como dijo Manuel Bello en la patria lusitana allá por el 1660, la saudade es ese "bem que se padece e mal de que se gosta" (bien que se padece y mal que se disfruta). Pues cuando la sientes sufres pensando en todo lo que tenías y jamás volverás a tener, pero al mismo tiempo no puedes dejar de sentir ese estado de ánimo, pues es una droga que cuando su miel toca los labios de tu alma no podrás nunca más volver a dejar de saborearla con el corazón.
Porque aunque el pasado duele, cuando tienes miedo a lo desconocido como me ocurre a mí, siempre es mejor refugiarte en lo que tuviste y soñar con recuperarlo algún día.

Y es que el espíritu humano es una luz en busca continua de respuestas, su combustible, mientras te conjugas con otras llamas por algún tiempo para intentar ver más lejos en la oscuridad; por eso buscamos relaciones y amistades, por eso estamos vivos. Hasta que al final, los caminos se separan y solo queda el recuerdo de lo que no fue y pudo llegar a ser.

Porque la vida está hecha de palabras escritas en la arena que marcan compases que solo recuerdan lo que nunca sucedió.

sábado, 24 de mayo de 2014

Inercia

¿Qué haces cuando no hay camino? ¿Cuándo todos los senderos llevan a ninguna parte y hacia delante no hay nada y hacia atrás simple vacío? ¿Qué haces cuando seguir y dejar de luchar son sinónimos y te transmiten la misma sensación gélida que la soledad?

Cuando el tiempo pasa por pasar, cuando vives por la mera inercia de vivir, cuando simplemente sigues porque sabes que es la única opción que tienes…

Estoy harto de luchar, estoy harto de intentarlo, estoy harto…

Solo quiero parar, detenerme y descansar. Quedarme mirando la vida mientras esta pasa por la ventana y simplemente verla desde el ángulo en el que solo sea un espectador.

Quiero sentarme y sentir la vida, sentirme vivo. No tomar decisiones, no luchar, no sufrir. Solo ser un muerto en vida.


¿Qué hacer cuando no hay camino?

viernes, 23 de mayo de 2014

BirdBoy

Volar.

Sentirse libre.

Huir de esta realidad asfixiante que no deja de convertirte en un instrumento más.

Otra raya.

Abre las alas, déjate llevar y libérate de todo lo que te aprisiona.

El tiempo corre, hacia adelante, hacia atrás, se detiene y vuelve a fluir.

No pienses, no temas, deja tus miedos a un lado o solo serás prisionero de ellos.

Sueña.

Puede que algún día vuelvas a ser quien eras y llegues a ser quien esperabas ser.

Otra calada.

Sabes que no hay forma de huir, sabes que no hay forma de correr, sabes que solo escapa tu mente mientras tu cuerpo no deja de ser otra marioneta más.

Fractales de tiempo que vuelan en direcciones contrapuestas mientras la arena marca las manecillas de un reloj escrito de antemano.

Simplemente otra y otra, y otro polvo que te permita sentirte amado; mientras cada mañana te despiertas solo en tu cama, pensando en quien será la siguiente persona que libere tu mente durante unas horas.

Porque la realidad es alienante, porque la realidad ahoga, y porque sabes que no hay otra forma de huir de ella.


Simplemente otra, y otra, y una lista infinita de rayas para huir y volar a tu isla en medio del mar, donde nadie se ahoga.

Porque solo eres un chico pájaro que nunca despegará.

jueves, 8 de mayo de 2014

A toda velocidad

Soñaba con ser libre, tocar las nubes del cielo y oler el rumor de las olas.

Soñaba con volar de nuevo, ser un alma libre sin rumbo ni responsabilidades.

Cada año era una sucesión de hojas arrancadas del calendario que marcaban los tiempos para la llegada del verano, su estación mental.

Amaba el verano, sentir la libertad en los pulmones y el calor en el alma. Amaba la sensación de no parar quieto ni un solo instante, sin horarios, sin rutina. Levantarse a la hora que el cuerpo lo pidiese, leer cuando la mente lo pidiese, saltar y correr cuando el cuerpo le llamase, comer cuando fuese necesario, y besar cada vez que se lo suplicase el corazón.

No era una persona de promesas de amor, no es que nunca se hubiese enamorado, pero esa época había quedado atrás. Él era una persona libre y como tal así vivía, tampoco le mentía a nadie ni le hacía daño, ambos sabían lo que esas relaciones suponían y cuál era la línea que no se podía rebasar. Sin promesas, sin sueños rotos, sin corazones dañados; solo ellos dos, el momento y las ganas.

Como buen vividor de la vida sabía apreciar sus pequeños momentos: el cabalgar las olas, los rayos de sol secando su piel e iluminando su mirada, las hogueras al anochecer, las cervezas en la playa, y el viento jugueteando con su pelo.

Soñaba con soñar. Hay quien sueña con lo que nunca llegará y hay quien vive en un sueño. Él vivía simplemente, recordando el pasado, soñando el futuro y viviendo a tope el presente. La velocidad era una constante en su ritmo diario, y en esas situaciones no te puedes permitir perder ni un solo instante en pensar en lo que nunca sucedió y anhelar lo que nunca ocurrirá. Lo que él soñaba era para cumplirlo, las esperanzas rotas eran para los perdedores y él tenía bien claro que era un ganador. No significa que hubiese nacido con una estrella y que todo le saliese bien, al contrario, era una persona en muchas cosas mediocre, pero esa falta de cualidades era suplida por una incansable fuerza de voluntad que le llevaba siempre a triunfar. Una vez le llamaron negado, un mes después había superado con creces el nivel de esa persona.

Vive al límite, lo alcanza y lo supera con estilo, riéndose de él por el camino y alcanzando las metas que se propone. Su máxima es mirar la vida por encima del hombro. Si algo le supera, lo esquiva y le planta cara desde otro ángulo. Se dio cuenta de que todo depende del punto de vista, y los problemas que parecen insuperables se convierten en nimios cuando sabes apreciarlos de la forma correcta.


Adora el verano, lo saborea y lo reinventa; es su estado de ánimo, su estación y su ritmo vital; quizás por eso solo aflora su verdadero ser en esa época del año. Y cuando eso ocurre el resto solo puede intentar acercarse a él y admirarlo, mientras aspiran a cruzarse en su vida durante  un breve período de tiempo.

miércoles, 23 de abril de 2014

Destino, vida, esperanza

Supongo que el destino no se puede controlar.
No me refiero a que el destino está fijado ya desde el momento en que naces, sino que habló del destino como futuro, y el futuro en si mismo es incontrolable. Es cierto que tu puedes intentar guiarlo y fijar un rumbo, pero este camino va a ir inevitablemente marcado por el azar, el azar de la vida.
Los pasos que damos día a día, minuto a minuto, forjan las acciones inmediatas, y estas a su vez las siguientes,  generando un efecto dominó  que alza sus alas volando hacia el futuro como una mariposa.
Los granos de arena que caen lentamente en el reloj lo hacen sin dirección fija aparente, marcados por el metrónomo incesante del orden en el caos.
Supongo que el destino no se puede controlar, y eso es frustrante. La cantidad de errores, caídas y fracasos que cometes a lo largo de tu vida son incontables, nadie puede llevar la numeración de ellos, pero al mismo tiempo son la infinitesimal parte de los minutos que suponen vivir.
Supongo que el destino no se puede controlar, pero quizás ahí resida parte del chiste de vivir, en que nunca sabrás cual es el siguiente paso y si este es hacia arriba o hacia abajo, como unas escaleras que te llevan hacia el triunfo o el fracaso, cielo o infierno, arriba o abajo, dualidades y polaridades que rigen el mundo y su constante cambio.
Supongo que el destino no se puede controlar, supongo que solo queda vivir, vivir con la esperanza de que lo que te depare el porvenir sea algo bueno.
Supongo que solo queda vivir con esperanza en el destino.

Supongo que solo queda la esperanza.

domingo, 6 de abril de 2014

La serpiente que muda de piel hasta llegar a ser un dragón

No soy nadie.

No se quién soy.

Solo se una cosa:

Cuando no sabes quién eres puedes aspirar a adquirir conocimientos e irlos incorporando a los tuyos. Si tienes el conocimiento universal por fuerza tendrás que saber quién eres. Si todo lo ocurrido hasta ahora no te convence puedes encontrar sustitutos a esos elementos e irlos incorporando. Así, hasta que logres ser la persona que quieres llegar a ser.

domingo, 30 de marzo de 2014

"Crecer"

La primera vez…

La primera calada, tos y ojos llorosos. Todo son risas, relax y tranquilidad. Tonterías, chorradas, chistes. Tranquilidad, irrealidad, sueño. No hay nada de que arrepentirse ¿no?

La primera borrachera, euforia y alegría. Eres el dios del mundo, todo puedes hacerlo y no hay nadie que pueda detenerte. Noches épicas. Lagunas. Mañanas en las que el mundo da vueltas y no sabes ni que ha pasado ni si la has cagado. ¿Le habrás dicho a alguien alguna estupidez? ¿Puede que debiera arrepentirme de algo de lo que hice?

Los primeros alucinógenos, fracciones de tiempo y fractales de colores. Tu mente razona más rápido que el segundero del reloj. Tus problemas e ideas se intensifican, pero no hay nada que impida encontrar una solución. Los colores cambian y los objetos se mueven. La realidad es diferente ¿Qué podría pasar para algo fuese mal?

El primer tripi, plenitud, el mundo está en mis manos. La realidad está en tu palma y el mundo en sintonía contigo. La felicidad se mide en la cantidad de ácido que hayas tomado. ¿Existe algo mejor? O ¿me he salvado de milagro de un mal viaje?

La primera pastilla, la primera vez que pruebas MD, la primera vez que descubres el cristal… Experiencias inolvidables, increíbles, supremas. La propia droga se define a sí misma: éxtasis. Y como ella todas las demás. ¿Acaso hay algo mejor que estar bajo sus efectos? ¿Me puede dar la mala o es un mito?

El primer pico, paz, evadirse. Por fin sientes lo que muchos antes que tú han vivido. No hay sensación más placentera. Huyes de la realidad, de los problemas, pero estos siguen ahí. Paro, explotación, drogas, sida. Toda una generación ha sido exterminada por lo que ahora corre por tus venas, la miseria humana en su máxima expresión. El viento trae notas de tristeza y silencio sepulcral. Familias enteras destruidas por sus efectos. Tu vida pende de un hilo en el vacío. Ahora eres feliz, ¿pero luego? ¿Qué hay después?

Vivencias, sensaciones, sueños y deseos de huir. Todo parece mejor con ellas, pero ¿de verdad es todo perfecto? ¿Hasta cuándo?

Yo pregunto:


 ¿Valió la pena? 

jueves, 20 de marzo de 2014

Vínculos, cadenas y libertad

Las personas solo son estorbos, vínculos innecesarios que te impiden ser libre.
La soledad es la única fuente de libertad. ¿Acaso no es tu vacío propio ese lugar al que acudes cuando buscas respuestas? ¿Acaso no es allí donde te refugias en momento de tristeza o dolor?
La soledad es el único lugar donde se es completamente libre, donde nadie te dice que hacer, donde nadie opina, donde nadie juzga.
La soledad es el único lugar donde puedes tomar tus propias decisiones sin importarte nada ni nadie, sin vínculos que te aten.
Las personas solo son vínculos que entorpecen la búsqueda de la libertad. Cada vez que haces algo siempre tienes que pensar en el ¿qué dirán, qué opinarán, le sentará mal a X persona?
Las personas solo son obstáculos, vínculos que te atan. Los vínculos solo son trampas, cadenas que te encierran. Las cadenas solo son dolor, cárceles de cristal desde las que pretender sentirte libre.
La soledad es la única fuente de completa libertad, porque los vínculos solo son estorbos fugaces a la espera de dañarte.

Romper los vínculos te hace libre, romper los vínculos te evita dolores innecesarios, romper los vínculos te hace fuerte. Romper los vínculos, es en definitiva, el único camino hacia la libertad.

miércoles, 5 de marzo de 2014

El secreto de la felicidad

El secreto de la felicidad no es acostarse con alguien, sino tener alguien con quien levantarse.
El secreto de la felicidad es tener a alguien a tu lado cuando te despiertas, poder observarle y ser tu la primera persona que ve cuando esta se despierta.
No tiene porque ser una pareja, lío o algo por el estilo; sino simplemente alguien a quien quieras y aprecies; alguien que sirva para darte un motivo por el que levantarte y sonreír nuevamente al comienzo del día; alguien con quien compartir la felicidad; alguien, simplemente, que sea importante para ti.
El secreto de la felicidad no es acostarse con alguien, sino tener alguien con quien despertarse.

jueves, 13 de febrero de 2014

Luz-Sombra

Cuanto más te acerques a la luz, mayor será tu sombra. Pero no tengas miedo... Y no lo olvides... Tienes el arma más poderosa de todas. Tan solo recuerda: Tú eres... el que abrirá la puerta...

miércoles, 12 de febrero de 2014

Quiero vivir

Quiero vivir, estoy harto de hacer siempre lo mismo, los mismos planes, las mismas cosas, la misma rutina. No quiero salir por ahí a beber y evadirme de una realidad que no me gusta, no quiero beber por beber porque no tengo nada mejor que hacer y lamentarme por todas esas cosas que me gustaría hacer y no hago. Estoy harto. Estoy harto de que la gente diga que eso son las pequeñas cosas de la vida. No aguanto más, quiero salir ahí y hacer esas cosas de las que me lamento que nunca he hecho. Quiero salir y hacer cosas que me hagan sentir vivo. No quiero salir solo para hablar y lamentarme, quiero vivir con el corazón palpitando, que todos los días tenga ganas de levantarme y comerme el mundo. Quiero poder abrir la ventana todas las mañanas y que el sol me de los buenos días. Quiero, en definitiva, vivir y sentirme vivo, saber que no soy un muerto y realmente mi corazón late.

Simplemente, quiero vivir.