sábado, 31 de diciembre de 2022

Cerrando etapas

Volver a Le Mans fue como cerrar un poco una etapa. La última vez que había estado ante mi casa huía de allí, huía de Francia,
incapaz de soportar más el presente.

Solo quería volver a España,
hundirme en los brazos de mis amigas
y desaparecer de la vida.

Los kilómetros se sucedían en una frenética carrera contra mi insoportable cabeza.

Ahora,
que estuve de nuevo en Le Mans,
me sentí como si el tiempo no hubiera pasado,
como si fuese lo más normal del mundo estar allí,
un poco conmigo mismo más conectado.

No sé bien,
pero supongo que volver era permitirme estar de paso allí en lugar de huir.

Una especie de forma de cerrar etapas
para por fin poder seguir.

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Explorándonos (Tren Le Mans - París)

Moby - Lift me up



Estamos en el tren. Clem duerme. Escuchamos música. Yo escribo.
Hoy ha sido un día intenso, hemos hecho 3 trayectos en autostop hasta llegar a Le Mans. Aquí la noche se nos ha echado encima y eso, junto a la lluvia y el frío, nos ha convencido de que lo mejor sería coger un tren hasta París. Hemos hecho 200 km en autostop y estamos contentos. Es una gran victoria para nuestra primera experiencia. ¡La mitad del trayecto!

Ha sido increíble y muy intenso, un chute de alegría y emociones. Es indescriptible la sensación cuando alguien te para, cuando encuentras un nuevo transporte. El hecho de encontrar un nuevo modo para desplazarme me hace feliz. Siento que me exploro a mí mismo, que exploro otras formas de relacionarme con el viaje, de experimentar.

Ha sido un gran día.
Si el primero ha sido 
reencuentro,
y el segundo
explorarnos,
este ha sido
reconectarnos.

O quizás ha sido al revés,
no lo sé,
con Clementine todo se entremezcla
como un hechizo de sonrisas.

Me siento tan bien con ella,
tan en paz,
en la risa
y en los silencios,
en las conversaciones intensas
y en las sonrisas al mirarnos,
en las bromas sin sentido
y en los proyectos.

Nos encontramos en los recuerdos y los sueños.

Y nos permitimos ser libres
y volar.

Como almas que se permiten habitar
el efímero presente fugaz y eterno que acogemos con los brazos abiertos.

domingo, 25 de diciembre de 2022

- Atlántico

Habitar frente al Atlántico,
vidas frente al mar
infinito,
como un horizonte
inalcanzable
al que se hace necesario llegar
quizás ahí reside
la necesidad de ir más allá.


Tratar de vivir en toda su magnitud la palabra libertad.

sábado, 24 de diciembre de 2022

Espacios sin ternura

Las redes nos han redefinido:
construir nuevos espacios,
relacionarnos desde la no presencia,
desde el no contacto físico.

Huimos de lo profundo,
de lo cercano,
buscamos lo rápido
a golpe de clic.
Tener una respuesta
inmediata,
saber dónde estamos,
cómo estamos,
cuándo follamos,
cuándo será la próxima vez que nos veamos.

Crear vínculos afectivos desde la unión que nos separa.

Querernos lejos
porque cerca no sabemos.

Refugiarnos en quien tenemos al otro lado de la pantalla

¿Dónde estaremos mañana?

Nos queremos a nosotros mismos primero,
antes que querer a los otros,
porque yo,
solo yo,
y el individualismo.

Yo
como centro de todas las cosas.

Yo
como núcleo del universo.

Tejernos
sobre nuestro propio cuerpo
a través de una pantalla,
y así
ser frágiles y vulnerables
es más fácil
cuando podemos fingir
que el daño nos resbala.

Y es que solo sabemos refugiarnos en quien somos al otro lado de la pantalla.

jueves, 22 de diciembre de 2022

Amarillo luminoso (II)

La luz de la amistad,
las radiantes sonrisas
dibujando recuerdos,
alegrando sueños,
tejiendo
con sumo e infinito cuidado
el tiempo que atesoramos juntos entre las manos.

La vida es ese instante
que en un cálido cielo de verano
comprendemos
que siempre tenemos en quien permitirnos apoyarnos,
abrazarnos
sabiendo que nuestras miradas nos ayudan a calmarnos.

Y la brisa juega con los mechones,
y el mar mece las pupilas
y todo brilla
en un alegre amarillo luminoso.


Y nada más importa
porque estamos juntos siendo eternos por un instante.

Desnudando la vida

Al calor de la libertad
lejana
como mil sonrisas
alzando el vuelo,
yo
trato
de sentirme pleno
sabiendo todo lo perdido
y todo lo que todavía tengo.

Y es que no soy el que era,
pero también sé
que esa persona
ya no puede volver,
no, al menos,
al 100%.

Y escribo líneas de sueños,
acaricio mis alas
entre los abrazos nuestros
y me baño de besos
para crecernos en las distancias
sabiendo que si queremos
siempre nos tendremos
por mucho que nos desnudemos la vida.

lunes, 19 de diciembre de 2022

En este doloroso laberinto

Me encuentro muchas veces preguntándome qué podría haber hecho para evitar ser de esta manera, qué podría haber hecho para evitar encontrarme aquí...

Me entristece y me duele ser un inmenso pozo de lastimera vergüenza que siente dolor, de dolor que siente vergüenza al comprobar que nunca logró ser lo que esperaba. Solo una raya y otra y otra en el cuerpo, para ver así en algún momento logra brotar la sangre y su tenue calor impregna mi piel por unos instantes.

Ya no me lesiono, hace -creo- más de un año que no lo hago. No estoy seguro, estas cosas muchas veces son muy confusas. Y es que al final, en un ataque fuerte de ansiedad pierdes la mayoría de los recuerdos del momento, o confundes realidad y ficción, pensamientos que pensaste y crees que dijiste, cosas que dijiste y que crees que pensaste, imágenes, alucinaciones... un cúmulo de confusiones oscuras, como un torbellino, en el que ya no sabes qué es verdad y qué es mentira.
Por ejemplo, hay veces que tengo auténticas lagunas, días enteros en mi cabeza apenas existieron y en otras ocasiones el tiempo corrió tan lento que del shock mi cabeza decidió huir lejos. Supongo que en momentos así, encontrar una salida es urgente, de ahí las heridas que pueblan mi muñeca, ligeras, apenas perceptibles, hasta el punto de que nadie las ve. Pero yo sí. Yo sí sé que están ahí. Como un recuerdo constante de crueles momentos que sé que son reales, porque las cicatrices están ahí, palpables.

Pero como decía: hace mucho que no me lesiono. He podido irlo controlando. Aunque para evitarlo, cuando tengo un ataque de ansiedad fuerte, pienso una y otra vez en mi muerte. Como un bucle constante. Es una imagen clara, repetitiva. Un cuchillo afilado de cocina. Clavándomelo una y otra y otra y otra vez, sin cesar. Con fuerza. Con odio. Con desprecio. Sobre mí mismo. Y deseando que esa imagen mental sea real. A veces son tijeras también. Al final se resume en un objeto muy punzante y capaz de provocar mucho, mucho dolor. Con la esperanza de que así, el dolor físico acalle al dolor de mi interior.
Y lloro. Deseando morirme. Deseando suicidarme. Deseando estar solo en la vida para que de mi muerte nadie pudiera lamentarse. Y es que si estoy vivo es porque al final sé que mi muerte dolería a alguien. Si no fuese por esa gente, por no querer causarles dolor, me habría marchado hace mucho. Es irónico, hasta para la muerte no me siento libre.
Tengo deudas hasta en el infierno.
Y eso es doloroso.
Y triste.


*
* *
* * *
* * * *


Y es que muchas veces me encuentro preguntándome qué podría haber hecho para evitar ser así.
Y creo que es la gran pregunta en la que caemos todos.
Y al final
por más vueltas que le demos
no encontramos respuesta,

yo por lo menos,

no logro encontrarlo.
Puedo encontrar momentos en que por X decisiones
todo se complicó,
pero sería como rastrear media vida.

No encuentras salida al laberinto.

Por ahí no

Me ha saltado una alarma,
fue solo un instante,
pero de todo ocurrió:
el cuerpo se me estremeció,
el pecho se me encogió,
algo se me clavaba hondo
y todo mi ser gritaba:
por ahí no.

No podía permitirme ser tratado así.

Todo mi ser gritaba:
por ahí no.

Y como si fuese esto un comic,
todo mi entorno tembló,
mi cabeza buscó salidas,
y lo primero que me vino fue 
dolor,
después tristeza,
y un tercer pensamiento que todo analizó
pensó en un sentido arácnido
que del derribo de mis límites
me avisó.

Y es que en esos breves instantes,
una alarma sonó
y todo mi ser gritaba:
por ahí no, por favor,
por ahí no.

Sentí dolor

Me ha saltado una alarma
me ha dicho:
por ahí no,
supe que no podía dejar rebasar ese límite
de nuevo
y grité
porque no encontré una herramienta mejor.

Je vivotais

Yo vivoteaba,
haciendo un poco de cada día,
hoy aquí,
mañana allí,
poco importaba,
realmente es que pocas cosas me importan.

Cuando tengo miedo
miro al futuro
e intento que llegue
que sus pasos me rocen solo
sin apenas tocarme los dedos.
Y cojo los trenes que pasan
pensando:
Correremos más rápido.
Correremos más lejos.
Como si el azar y la suerte
se confundiesen con la voluntad.

He hecho muchas cosas
Vivoteo
a fin de cuentas,
como quien picotea
de todos lados
sin llenarse nunca,
sin sentirse pleno,
satisfecho.

Y es que en este juego
yo he perdido el tiempo
sin saber qué quería,
qué quiero.

Aprendo,
para vivir,
para ponerme palabras a mi mente
y así poder seguir.

Poco más
y en eso ha consistido
vivir.

domingo, 18 de diciembre de 2022

A mis amigas

J´ai brûlé comme la mer
una nota de sol en mi sonrisa de papel
volar como si me tatuase la piel
dibujarme poemas para querer mi ser
comprender
comprender
que soñar es abrazar a quien me cuida una y otra vez.

- A mis amigas

viernes, 16 de diciembre de 2022

Ya no veo nada cierto

Y me buscaba
tratando de toparle sentido
a todo lo perdido
se borró de un plumazo lo vivido
y ahora apenas quedan un puñado de recuerdos
y millones de lagunas de todo el tiempo
que se me escapó entre los dedos.

No comprendo
por qué sigo caminando
sin tener nada por cierto
y es que solo quiero huir lejos
y es que solo quiero escapar lejos.

No me busquen
yo ya estoy muerto por dentro.

Solo permítanme arder
y desaparecer en la inmensidad del desierto.

Desaparecer en silencio.

miércoles, 14 de diciembre de 2022

Solo busco saber cuál es el próximo paso a dar

Solo busco saber cuál es el próximo paso a dar
hasta dónde soy capaz de llegar
mirando de frente a la ansiedad
y apartarla de un manotazo
-así de simple,
así de fácil,
como quien rompe cristales
en mil añicos
y los reflejos le muestran
mil partes diferentes
y ninguna a la otra iguales-.

Dar uno,
dar otro,
dar el siguiente paso.

Seguir subiendo,
seguir escalando,
entendiendo
dónde está el objetivo
que me he marcado.

Y subo
buscando el final,
siendo consciente
de que es en el camino
dónde debe residir la plenitud del instante,
la esquiva y efímera felicidad.

Y seguir,
sin mirar demasiado atrás,
para evitar el vértigo que este me pueda dar.

Solo seguir.
Solo soñar.

Buscando siempre cuál será el siguiente paso a dar.

Para llegar más y más allá.

Nuestros sueños

Yo te vi
en mi mirada,
brillando,
luminosa,
y supe que había caminos,
que había esperanza.

Te revelé mis más profundos sueños
y tú
sonriente
te lo cuestionaste todo
y te lanzaste a ello.

Viviste siguiéndolos,
los tuyos, los nuestros,
y ahora sigues viviendo
buscando la felicidad
en el camino que construyes por fuera y por dentro.

Y yo
al verlo
me lo planteo todo.

Y yo
al verlo
siento que me fallé
por romperlos.

¿En qué momento me creí
que no podría ser feliz?

¿En qué momento asumí
que no podría vivir así?

Y es que
¿por qué yo no?
¿por qué no estoy haciéndolo?

¿Qué me pasó por el camino?
¿En qué momento me dije a mí mismo que no podía?
Si yo
antes creía
que con todo podía.

Y tú,
y tu mirada,
y yo,
y mi sonrisa,
y un abrazo que no termina
y ojalá caminar de tu mano
descubriendo juntos la vida.

lunes, 12 de diciembre de 2022

¿Hacia dónde mirar?

Me escapo porque no soporto esta vida,
esta rutina que me asfixia,
cuento los días sin ninguna finalidad
no hay nada más 
que sumar y seguir,
seguir y sumar,
un cúmulo de bucles que no tienen resolución, solo eterna continuidad.

Miro hacia adelante
porque atrás solo hay ruinas.

Yo,
que antes vivía siempre en el pasado,
ya no tengo nada a lo que mirar
regodeándome en la perdida felicidad.

Atrás todo se ha roto,
hacia adelante solo hay un laberinto
piezas que no me permiten a ningún lugar llegar.

Y es que si el futuro no me promete nada,
y el pasado solo es un trabajo de arqueología
en el que observar pedazos de mí
que ya no reconozco,
entonces,
camino
solo
por caminar
porque no hay destino al que llegar
sin haberme perdido por el camino
ni haberme roto como si la vida no fuese ya conmigo.

jueves, 8 de diciembre de 2022

Huida hacia adelante

Acabo de publicar un libro y estoy con unas ganas tremendas de ponerme a crear un nuevo poemario. Soy adicto a la cegadora intensidad de vivir el instante. La energía que experimentas al arrancarle una nueva victoria a la vida. Robarle sonrisas al tiempo. Lograr vivir del encuentro
entre la poesía
y mi fuero interno.

Sobrevivir
es parte de mi camino incierto.

Soy adicto
a vivir a destiempos.

Empezarlo todo,
para vivirlo todo,
sabiendo que el reloj juega en mi contra
y entre destrozos
solo quedan en pie unos pocos trozos.

Caminar
como si en ello me fuese todo.

Vivir,
sentir,
viajar,
escribir,
experimentando la risa
en este frenesí loco
en el que el final
es la plena libertad que proporciona la felicidad.

Quiero volar,
necesito volar,
soñar con llegar siempre más allá,
siempre más allá.

Porque el aquí me quema
y yo solo puedo escapar hacia adelante
sin mirar atrás a la cotidianidad.


Vivir al límite
como única forma de continuar.

Miedo a este tiempo etéreo

Vidas en la carretera,
viajes buscándonos
¿Quiénes somos
si estamos perdidos en nosotros mismos?

Vidas en la carretera,
viajes buscándonos:
vacíos nos sentimos
perdidos en nosotros mismos.

Amores líquidos,
amores líquidos,
que dejan regueros de dolor.

No he vuelto a desvestirme delante de nadie,
por si acaso el siguiente golpe me deja peor.

¿Cuánto vas a aguantar sin saber del todo quién eres? ¿El que sonríe libre o el que resiste triste?

Me contradigo. ¿Vas a aguantar que unos días sean oficina y otras caravana?
[...]
Se proyectan sombras sobre los muros... ¿Quiénes somos cuando salimos afuera?
Carla Camaleònica



Me voy,
huyo lejos,
siempre que puedo.

Donde nadie sepa quién soy,
donde nadie sepa nada sobre mí.

Poder ser yo:
libre,
sin condiciones,
sin tener que estar pensando
en qué pensarán los demás, 
en si habrá consecuencias
por cualquier acto que no debería tener consecuencias.

Mira los muros,
allí se proyectan sombras,
sombras vagas, difusas, distantes...
de quienes somos.

Pero ¿quiénes somos
cuándo salimos afuera?
¿Quiénes somos
cuándo nos permitimos sonreír libremente,
vivir?

Tiendo al cambio,
al continuo mirar solo hacia adelante,
robarle risas al descuido,
tratar de sacar oxígeno,
para el resto del año,
a esas pocas oportunidades
en que puedo habitar el presente
sin atisbos de ansiedad,
sin miedos al qué pasará.

Y es que vivo pisando el acelerador:
huir,
siempre,
a dónde nadie me conozca
y permitirme
así,
sin límites ni ataduras,
a mí mismo conocerme.

Reconectar conmigo mismo,
para comprenderme
aunque al regresar pierda de nuevo un poco el camino.

Y así,
hasta la próxima,
volver a empezar
de nuevo el bucle infinito.




Carretera y ruta,
viaje,
campos de trabajo,
y un poco de paz en mi efímera libertad.

Salvemos las estrellas que todavía quedan

Bailamos en esta modernidad líquida
porque frenarse significa perder.

Quizás
habría maneras de salir del bucle sin final,
pero para eso tendríamos que detenernos,
reflexionar,
y eso sería caer,
caer precipitadamente en un pozo sin final.

Ser el último,
el último tonto,
el imbécil que no se agarra a este frenético baile,
sin final.

Modernidad líquida,
baila
y no mires atrás.

Pisa el acelerador
y vete lejos,
pon distancia de por medio,
huye
para no tener que luchar,
nadie quiere cuidar
¿por qué implicarse entonces
si nadie quiere responsabilidad?
Qué fácil es vivir así,
tropezando una y otra vez
y que todo dé igual,
solo mira el baile,
las estrellas hoy no te protegerán;
vive,
vive intensamente sin respirar
hasta que llegue el final.

Sucio ritmo acompasado de compases del que no se puede escapar:
modernidad líquida,
fluye
y deja que todo sea,
que todo encuentre solo su lugar.

Bailamos en esta modernidad líquida
porque frenarse significa perder.

domingo, 4 de diciembre de 2022

Versos para sonreírme

J´ai écris un poème de ma vie,
j´ai essayé de apprendre a vivre,
esprit libre,
les rêves de ma coeur s´habillent
de lumière incombustible
que me quita las penas
que me hace ser lliure,
sonrisas de destellos y salitre,
poesías de barrio que habiten
las calles, el cielo,
los versos que se desvisten
de noches de abriles
de primaveras que arrullan los veranos
que bailamos sin miedo a lo fuiste,
y es que tuviste,
tuviste
mis dedos escribiendo al viento
de todos los retos que me descubriste,
victorias, caídas, aciertos, abriste
las alas de mi espalda
y ahora por fin soy libre.

Solo vuela,
solo sueña,
que nada me quite la esperanza de vivir hasta que la vida por mí brinde.