lunes, 15 de abril de 2024

Inexorable azar

El tiempo corre para todos,
relojes que cuelgan invisibles del cuello
mientras la arena
se escurre
lentamente
de forma constante
sin que haya forma ni remedio
por evitarlo,
por cambiar el sentido,
por darle un giro al futuro y un vuelco al camino.

Habitamos en los límites,
en esos túneles de sombras,
de claroscuros,
de patadas que le damos al destino
tratando de arañarle segundos,
ensayando que nos creemos que podemos dar un volantazo
y encaminarnos por otro sendero que nosotros mismos abrimos.

Y pese a ello,
no pasa.

El reloj sigue discurriendo,
la arena sigue cayendo,
y nosotros nos seguimos acercando
sin remedio
al final del rumbo que nos ha venido impuesto.

Solo somos títeres en manos de un dios muerto.

jueves, 11 de abril de 2024

Ahora que la vida nos dio una segunda oportunidad, yo me veo perdiendo el sentido

Ahora que la vida nos ha dado una segunda oportunidad
yo miro de frente al horizonte y me quedo sin saber bien qué hacer.

Siento que la poesía no circula por mis venas,
no del modo que me gustaría,
y que todas las luces que me arropaban me han abandonado.

Escribo frases inconexas, incapaz de dar forma a mis pensamientos,
cuando antes
-todavía lo recuerdo-
era capaz de componer auténticos artificios con mis dedos.

No sé qué ha pasado.

Pero no me encuentro.


Y tumbado en cama
trato de encontrar esa calma,
esa pulsión poética,
esa pasión literaria,
que sentía frente a una ventana en Monte Alto,
frente a los campos de Caldas,
asomando los pies en un balcón de Lisboa en Almirante Reis.

Trato de buscarme
y no me encuentro
ni en los recuerdos de los campos franceses,
ni en las olas de Riazor consumiéndome en un piso de la Calle Finisterre.

No sé qué ha sido de ella,
pero la poesía se ha marchado
y yo he quedado vacío
como una carcasa hueca,
como un incorpóreo que nada comprende.

Quizás en otro momento todo tendrá sentido

pero yo ahora lo veo todo negro

o cuanto menos
en una sucia escala de grises
que a nadie importa
ni siquiera a la apatía que experimento yo mismo.

Quizás crecer esa eso
dejar de encontrar a la vida sentido.



- Ahora que la vida nos dio una segunda oportunidad, yo me veo perdiendo el sentido

lunes, 8 de abril de 2024

No quería mirar para no asumir que era verdad

Camino por baños vacíos
rebuscando en las papeleras
en las que perdí mi dignidad
mientras te reías de mí.

La vida s´ha trucat.

Y miro al DNI
como si ahí hubiera respuestas,
pero solo dice quiénes éramos,
no quienes somos ahora,
creo que por eso nunca entendí
que el viento todo se había llevado.

Polvo.

Solo quedó eso.

Mientras lloraba tumbado en cama.

La vida s´ha trucat.

Y en ese instante me quedé.



- No quería mirar para no asumir que era verdad

domingo, 7 de abril de 2024

A orillas del Lago Mälar

Se acuna el sol en este mar en calma,
la vida discurre en silencio
meciéndose como el agua en la orilla,
la paz en el aire
y el cuerpo lleno
de calma,
recuerdos,
instantes,
atardeceres de hielo siguiendo rastros de sueños.

La libertad fluyendo.

Y yo,
sentado
escribiendo
frente a un poema de primavera
viendo como el atardecer es capaz de suspender el tiempo.

Me espera el barco,
pero yo no quiero,
echo a caminar hacia el bosque
y entre su vegetación me pierdo...

Se me llena de aire el pecho

libre en el silencio.

Sigue habiendo grietas

Cotidianidad de lo absurdo
nos perdemos en duelos no curados
y las heridas se desangran.
Sin saberlo.
Jugamos a los dados y perdimos 3 a 0,
banales intentos
de sabernos ciertos,
¿dónde está la verdad?
si habitamos una realidad
que se diluye sin preverlo.

Rotos
cosidos
como mal podemos.

Perdemos el tiempo
y solo corremos tratándonos de huir,
de huir lo más lejos.

Miro tu foto

y solo me veo hueco por dentro.

viernes, 5 de abril de 2024

Se lo han llevado todo

¿Quiénes somos cuando hemos perdido todo nuestro pasado?
¿Cómo avanzar si ya no podemos recordar?
¿Cómo no perdernos
cuando ya no podremos recordar de donde hemos venido?

Y es que el olvido lo ha invadido todo
como un manto de negrura
que no deja pasar nada,
y la memoria se ha ido
y ya nunca volverá.

Poesía de un ensayo flamboyant

He sido bueno toda mi vida ensayando.
Ensayando...
Ensayando el qué?
si no sé hacer nada,
si me he dedicado a no hacer nada.

Toda mi vida ensayando...
sin hacer nada.

Y es que hay algo que no encaja entre yo y el mundo
y yo yo no sé qué es...
pero esta noche comienzo a comprenderlo...
y eso me hace daño.

Y es que me desplazo
para no permanecer:

La terapia del desplazamiento.

Mi manera de esperarme a mí mismo.

De permitirme reconectar conmigo mismo,
de darme espacio,
de quererme,
de respetarme,
de no perderme en algún torbellino de oscuridad.

Dice la legua francesa que imposte es la parte bajo la puerta,
esa parte que sujeta todo el peso del arco
¿el arco de qué?
¿de la puerta?
¿del personaje?
¿de mi historia?

Supongo que por eso
el impostor intenta soportar,
por la ilusión
de fingir habitar una vida que le rechaza una y otra vez.

Y es que ya sabes
yo necesito otra cosa,
no sé el qué,
pero necesito encontrar mi lugar en el mundo,
toparme con el sentimiento de que quizás se esté acompañado y libre.
Podría ser...
Podría ser...

Y es que mi fortuna
y mi malestar
es que lo desconocido es lo que me hace vibrar,
y así estoy
precisando constante movimiento,
permanente intensidad
para sentir que habito una vida que vale la pena habitar,
sino
yo me marchito.


Nos sonreímos.
De eso van todas las conversaciones del mundo.

De sonrisas.

Y es que yo ardo,
deslumbro,
consumo el fuego interno
y brillo como el sol en el cielo
cuando encuentro efímeramente el sendero.

Mientras tanto
no tenemos opción
¿qué es no tener opción?
¿pasar toda nuestra vida haciendo qué?

Ensayando,
ensayando como radiantemente felices ser.

Esbozo de lo que fui

Ando al borde de los equilibrios
en este caminar inestable,
ruinas desmoronándose
en vidas que se emborronan
incapaces nosotros de recordar
quienes acaso algún día fuimos.

Es a lo que más temo
a la pérdida del recuerdo,
al olvido.

Versos en la mirada

17/12/2022 19:27

Permaneció la inclinación al cisma:
un natural deseo de hacerme daño en la herida.
Pasolini





Dialéctica entre yo y los libros

16/12/2022 22:33

La nube en pantalones

Y asaltemos el cielo navaja en mano, y quitemos con sangre las manchas impuras de esta vida, arranquemos de nuestro día a aquellos que nos hacen imposible el sobrevivir. Levantémonos, levantémonos, que hemos venido a por todo y este mundo muy pronto será nuestro.



19/12/2022 14:04

El chaval de Las insurrecciones singulares soy yo. Clementine me ha dejado para leer un libro que soy yo en todas las reflexiones, sensaciones y sentimientos. Le he abierto mi alma y ella la ha comprendido y leído al 100% sabiendo quien soy yo, mejor de lo que sé yo mismo de yo. Me ha cuidado, querido y sonreído. Recomendando este libro y ahora a miles de kilómetros de distancia me ha desarmado sin yo haberlo prevenido.

Retazos de viajes, remanentes de sueños

16/12/2022 21:00

Me quiero perder por Praga, por Budapest. Explorar esos lugares nunca vistos y mucho leídos. Ni siquiera he visto apenas fotos de esas ciudades, para no crearme imágenes previas más allá de los libros, poder llegar allí y descubrir esos sitios, descubrirme mientras me vivo.



19/12/2022 10:18

Me gustaría volver a Clermont Ferrand, seguir las huellas de Alesia bajo el atardecer y su neblina fresca que nace en el campo cuando el sol se retira y la luna se alza. Los rastros del tiempo, buscar remanentes de sueños entre los rincones de paisajes que retengo en la memoria que un día me salvará. Buscar, encontrar, explorar
lo que queda por descubrir y avanzar.



22/12/2022 14:43

Me pierdo por carreteras de Portugal persiguiéndome a mí mismo, tratando de aferrarme a quien soy, sea quien sea que yo sea. No lo sé. Me pierdo muchas veces, pero cuando los kilómetros quedan a mi espalda y solo piso el acelerador, entonces comprendo que la vida puede ser mucho más de lo que vivo día a día.
Y eso es a la vez
triste,
ilusionante
y esperanzador.



22/12/2022 15:11

El viaje y los amigos, los recuerdos y sus claroscuros, las vidas que proyectábamos y vivimos, las vidas que vivíamos y proyectábamos. Y miles de kilómetros a nuestras espaldas, siendo amigos y por más que pase el tiempo, nada más importa.

Antología del sufrimiento

jueves, 4 de abril de 2024

Desgarrado

¿Para qué habitamos esta vida
que se esfuma
en un instante y sin darnos cuenta
perdemos nuestra memoria?

Hoy he perdido mi facebook. No sé cómo, pero he perdido más de una década de recuerdos. De un plumazo. Toda la carrera, todo el erasmus en Caldas, todos los viajes, todas las fotos... han desaparecido. He perdido todo.

Todo mi Diario de un Erasmus en el que relataba día a día mi experiencia con fotos y breves textos. Todo. Mis proyectos de fotos de Portugal, todo lo de la carrera. Y me siento vacío. Desgarrado.
Sin sentido.
Me siento como que de golpe me han robado más de 10 años de mi vida, más de 12, sin yo poder hacer nada por impedirlo.
Enfadado, vacío, triste...
Me siento que todo lo he perdido.