jueves, 27 de enero de 2022

Creí que siempre tendría 20 años

Se resquebrajó algo en algún momento y no sabría precisar el instante...

Lo que sí podría es explicar cuando me hice añicos. No fue de una, sino un proceso gradual, poco a poco, de varios meses, de casi medio año. Un proceso por el que pasé de la incredulidad, a la negación, al dolor, al sufrimiento, a la ira, a la recomposición, a la resignación... Y de ahí a sospechar que en realidad lo que pensaba era cierto... Y lo que pensaba que era cierto resultó serlo...

Y se resquebrajó todo en un momento.



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Estábamos descubriéndolo todo, nos creíamos invencibles. Éramos jóvenes, a fin de cuentas.

Aunque quizás nunca dejamos de serlo del todo.

Creo aún serlo.


Y sin embargo, el pasado se desgarró y ahora siento que solo debo avanzar hacia algún lugar, sin saber bien a dónde ni cómo. Estoy perdido. Muy perdido. Y solo trato de caminar buscando algún camino en el que valga la pena caminar.



* * *



El tiempo se lleva a los colegas, a los amigos, a la gente que te acompañaba...


Los aleja...


Hasta que parece ya imposible encontrarlos de nuevo....


Intento evitarlo.... Me da miedo solo de pensarlo... Pensar en lo solo que me quedaré
cuando la gente que quiero
desaparezca de mi vida

como alguna vez me ha sucedido.




* * * * *




Me enfrento a situaciones complicadas. Que me nublan. Me sumergen. Me confunden...


Y yo trato de encontrar salida, para volver a permanecer a flote.




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Publiqué mi primer libro con 25 años. Creía que había llegado arriba de todo, que lo había conseguido todo. Creía que mi libro se vendería a toda velocidad. Que me lo quitarían de las manos. Que era una joya, un auténtico trabajo culmen de poesía. Creía que haría recitales con varias decenas de personas y que firmaría algún que otro libro. Que la gente comenzaría a conocerme. Creía, ilusamente que había llegado a lo más alto. En mis más disparatadas fantasías -esas que sabes que no serán ciertas, pero que te diviertes recreando- me veía haciendo incluso entrevistas, llenando salas...

Fue en ese momento cuando me di cuenta que no había llegado arriba de todo, que simplemente me había ganado un puesto en la línea de salida. El camino del escritor acababa de comenzar y el viaje era todavía muy largo.

Tenía por entonces 25 años. Y yo, disfrutaba comparándome con Miguel Hernández.


* * *


El siguiente libro fue un desahogo. Un grito de auxilio entre tanto dolor. Lo agrupé durante comienzos de 2018, unos meses después de maquetar mi primer libro, unos meses antes de publicar este primer libro. En cambio no lo envié a imprenta hasta que estuve preparado para hacerlo, dos años después.


* * *


Publiqué también un libro de cine quinqui y Eloy de la Iglesia. Casi 100 personas había pagado previamente por él a través de un crowdfunding. Pero en realidad nunca me sentí del todo merecedor de ello.

Después de mi primer libro, publicado sin méritos por una editorial que publicaba todo lo que le llegaba, nunca he sentido que mis libros se merecieran estar viendo la luz. Quizás por eso tampoco he insistido demasiado en promocionarlos.

Me he sentido un poco como un impostor.



* * *



Temo volver a enfrentarme al desafío de publicar un libro a través de una editorial tradicional. Aunque realmente debería intentarlo si quiero llegar a algún lugar próximo a mis sueños.




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La vida nos da reveses y no sabemos muy bien a veces como encajarlos. 

Yo ahora querría estar en Barcelona para buscar cobijo entre la luz cálida de esa ciudad. Iría hasta Sants, me sentaría en lo alto del paseo construido sobre una antigua línea de tren y mientras el sol acariciase mi piel... esperaría.

Esperaría hasta que llegara Mireia y me abrazaría y yo le abrazaría y me sonreiría y yo le sonreiría.


Y comenzaríamos a hablar

y hablar

y hablar.


Y ella me contaría a lo largo del día todas sus historias.


Nos sentaríamos en el rompeolas

y me contaría todas sus historias,
sus preocupaciones,
sus problemas cotidianos.

Y yo escucharía.


Y después de horas hablando

me miraría

y me diría

¿Y tú? ¿qué?

Y sería el pistoletazo de salida para contar yo todas mis preocupaciones. Porque ella sabe que yo callo por sentirme pesado, por no cargar sobre los demás mis problemas. Porque mi mochila la llevo arrastras yo solo. Y mis amigas saben que ese equipaje pesa mucho y siempre que pueden me tienden una mano. Y yo, que soy así, necesito una invitación como esa para comenzar a hablar. Para contar sin parar todos mis problemas.

De carrerilla y sin aire. 

Saltándome todas las comas por el camino.

Hasta que llego al final y ahí paro, sin saber qué decir después de semejante retahíla. 

Y me dicen que es normal que me sienta así.

Y me aconsejan o simplemente me escuchan. Porque saben que muchas veces lo único que necesito es una amiga, al lado mía, que me escuche.

Y todo tras un sencillo, sincero y luminoso


¿Y tú? ¿qué?



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Y el resumen de todo sería que se resquebrajó algo en algún momento y en un instante todo se cayó.

Y solo quedaron ruinas

y escribo sin cesar para poder comprenderme yo.




Mientras creía que siempre tendría 20 años.

miércoles, 26 de enero de 2022

Toda la luz que ellas se merecen

A veces mis problemas me abruman,
me atrapan,
me sumergen;

Me impiden cuidar
a mis amigas,
estar ahí,
darle mi tiempo que se merecen.


Intento ser el amigo
que me gustaría ser,
no siempre lo consigo,
no siempre lo he conseguido,
pero lo intento
y me esfuerzo por ser.


Toda la luz que ellas se merecen.


Yo las ilumino,
las escribo,
las mimo;

Yo las abrazo,
las doy mi mano,
las impulso hasta límites insospechados.


Yo las quiero
como a mi sonrisa,
Yo las animo
como ellas me cobijan.


Y las cuido
y me cuidan.

Y me quieren
y enraízan a la vida.


Y yo las cuido
y me cuidan.

Y las quiero
y les brillo mi poesía.



Y soy su amigo
y ellas mis amigas,
y es así de sencillo
y es así de sonrisas.

martes, 25 de enero de 2022

Como una fotografía cruzando el puente de tu amistad

He echado a caminar
por senderos oscuros,
tendiendo puentes
entre miradas que me salvan.

Intento no mirar atrás,
para no tener vértigo de la caída,
pero fracaso al avanzar
sabiendo que lo que escuece
no es la vida, sino mis heridas.

Y entre tantas tinieblas
busco reconstruirme,
abrirme en dos el pecho
y refugiarme en quien nunca me hunde.

Me confunde
esta rutina de jugar a los dados con el destino,
sacar la baraja
y fingir que ni dios ni el dolor han existido.

Acariciarme el alma
sin miedo a saltar,
jugar a las prisas,
a las sonrisas,
a arderme la vida
sabiendo que quien no apuesta de más
no encuentra salidas
en esta libertad 
que es el mar que abrazo en poesías.

domingo, 23 de enero de 2022

Recítame rastreando historias tras huellas difusas

El sol atiza la mañana
como hierro candente
en la hoguera del día,
podría ser
que encontrase vida
entre todo este rastro de historias
que nos trajeron hasta aquí.

Las hojas perfilan sinuosas vías,
caminos, senderos, entradas, salidas,
y los pasos de los que nos precedieron
traen la sombra de lo que habitamos
mientras el presente se destila
entre mapas, leyendas y salmos.

¿Dónde quedan
los pasados que recuperamos?

Tierras yermas, vacías, despobladas,
cabalgando al son
de las expediciones y razzias.

Tierras frías, tierras secas,
implorando al viento, al polvo, al sol
que vengan nuevas horas en la mañana.

Son las canciones, son las poesías,
son las crónicas
que todo lo explican,
buscamos el rumbo
entre las líneas de lo que portamos:
saberes, poderes, territorios, gestas de héroes.

Y entre toda esta convulsa historia
in media res todo ha cambiado,
villas vacías,
nuevos poblados,
castillos en ruinas,
castros en lo alto fortificados.

En este medioevo
de orígenes insospechados,
rastreamos el prólogo
de este epílogo que habitamos.

Nos retrotraemos,
nos adelantamos,
nos sucedemos,
y nos remontamos.

Pues en esta mañana de sol que atiza
somos las poesías que cantamos 
con el alma en la mano, somos llama viva,
somos corazón sagrado,
somos cantos de misa
que entre montañas, valles y llanuras resonamos.

jueves, 20 de enero de 2022

Jóvenes y tontos

Son las 12 de la mañana
y la juventud se despierta
lista para un nuevo día
en el que seguir comiéndose la vida,
llorando por las esquinas,
pensar en terminar con sus rutinas,
sufrir en silencio
porque nadie les creería
si dijeran que no soportan más sus vidas.

Todavía el sol se levanta
y amanece un nuevo día,
un nuevo día como todos,
y yo sé
que se ha hecho tarde en esta tarde,
pero todavía estamos listos para divertirnos,
todavía estamos listos para acostarnos,
todavía estamos listos para bailar
en este frenético ritmo sin final:
del trabajo al bar,
del bar a trabajar,
de trabajar a follar,
de follar a la discoteca a pillar.

Me he despertado hoy
y he mirado por la ventana,
todavía es de noche,
pero me tengo que levantar,
me pongo mi mono de currito
y me encamino a mi lugar
en esta gran danza social;
si luego me quedan fuerzas
encenderé la tele,
veré un puñao de series,
de tiktoks
y me iré a sobar.

Descansad,
descansad,
que mañana todo esto volverá a comenzar.

Descansad,
descansad,
en este frenético ritmo que impide pensar.

Son las 8 de la tarde,
yo he dormido todo el día,
me encamino a mi propia espiral
de locos en este sistema
que aspiran cada viernes a bailar
hasta que llega el lunes
y la danza debe continuar.

Nos vamos a volver todos locos,
nos vamos a volver todos locos!

Todavía los jóvenes se levantan,
vamos todos buscando el amor todavía,
todavía la juventud, todavía
ellos van a divertirse en este estado de urgencia.

Entonces bailemos, finjamos existir,
¿quién sabe? Si cerramos los ojos, llegaremos a viejos.

Si cerramos los ojos,
viviremos mejor.

Son las 12 de la mañana
y la juventud se despierta
lista para un nuevo día.

Si cerramos los ojos,
viviremos mejor.

Rebusqué en mi pasado y solo me hice daño a mí mismo

Doy vueltas en un bucle sin final,
no hay salida,
nunca la habrá,
solo el dolor
me sobrevivirá,
el futuro se ha ido
y ya no sé donde está.

Querría gritar,
querría escapar,
querría fingir
que podría soñar,
pero todo se apaga,
ya no hay espera,
solo la vida
me traerá de vuelta.

En un remolino
de oscuridad
encontré el sin sentido
de esta realidad,
podría aspirar
a tener algo más
y ahora aquí
yo solo quiero llorar.

El mundo se ahoga
en una asfixia sin final,
¿dónde estaría
la salvación que jamás vendrá?

Solo quiero poder terminar con este infinito malestar.

martes, 18 de enero de 2022

Amistades

Llevo en mi mirada más amistades que caminos de vuelta,
muchas quedaron atrás,
otras eran de paso,
estaban ahí un rato, lo suficiente para enseñarte, cuidarte, arreglaros juntos
y seguir de largo
porque ese tiempo había pasado,
se había acabado.

También hubo muchas amistades de autopista:
Intensas,
muy intensas,
de amistad a flor de piel,
cervezas en la mano,
confesiones nocturnas,
mucho deseo de comeros a besos el mundo,
y una vez acabado ese refugio, ese cobijo,
tomar la primera salida,
despidiéndoos rápido con la mano
y con muchos abrazos,
para seguir cada uno
recorriendo su vida
haciendo promesas de reencontraros.

Muchas veces no pasa.

Otras muchas sí.

En Toledo os viví.

Y no cambiaría ni una sola palabra al deciros: os quiero.





También hay amistades
de esas
que se quedan,
que se cuidan,
se miman,
se hablan,
se esperan.

Amistades de esas que cuentas con los dedos
porque no te caben su amor en las manos.
Amistades que procuras frotarte los ojos
para creerte que no sueñas,
que intentas pellizcar
para darte cuenta
de que has ganado más
de lo que nunca jamás podrías esperar.

Amistades
que representan la felicidad,
abrazos que son paz,
caricias que son refugio,
te quieros que son hogar.

Amistades de esas
son de las que quiero todo el tiempo del mundo
para poderlas vivir, sentir y disfrutar.

AMISTADES, en mayúsculas, a pecho abierto,
esta es mi única verdad.

Acariciada luz / Mis sonrisas

Echo la vista atrás
y pienso en mi suerte:
teneros es luz,
una llama
en un mundo de velas;
y yo con vosotras ardo
más intensamente
que el sol que mi mirada refleja.

Y es que felicidad
sois vosotras:
la palabra amigas.

En lo alto del prado oteando el paisaje mientras el sol me relaja

Cantan en Mayo,
en Mayo cantaban,
las primaveras
que los campos bañaban.

Brincando en el cielo,
posadas palabras,
adoraban mi aliento
el verdor de mañana.

Bailaban a saltos,
a saltos brincaban,
la vida de luz
que el sol reflejaba.

Soñando versos,
briznando la parada,
surcaban el pecho
las praderas del alma.

lunes, 17 de enero de 2022

Primavera en mi ventana

Mediodía de primavera entras por mi ventana,
luz limpia,
diáfana
alegra el día, 
alegra la mañana.

Escribo poesía,
para inundarme el alma
de todas mis alegrías,
de toda la calma que hoy me embarga.

Quiero vivir
desbordando la vida,
quiero sonreír
regalando abrazos que iluminan.

Hoy el día
me reconforta la mirada,
el pecho se hincha,
la brisa me acicala
y mientras escribo poesía
la vida se engalana.

Quiero vivir
desbordando alegría,
desbordando de felicidad mi alma.

jueves, 13 de enero de 2022

Cuando todo se ha resquebrajado

Cuando no encuentras motivos,
ni personas,
ni razones...

Cuando todo te deja atrás,
levantarte
cuesta esfuerzos,
cuidarte
pesa días,
comer
es la peor de las rutinas...

Cuando no sabes ya
cómo encontrar la salida,
cómo gritar que querrías
auxilio para sobrevivir a la vida,

Cuando no sabes ya
cuál es la próxima oportunidad
que tendrías...


Quizás
es que es ya demasiado tarde
para poner soluciones
a los descalabros
que suponen
tus caídas.

Quizás
el lodo, el fango, la arena,
las sonrisas... 
ya no pueden soportar
el peso de tus ruinas.

Quizás
va siendo hora
de hundirse
para calmar tus cicatrices,
tus sufrimientos, tus heridas.



Solo así,
quizás,
quede espacio
para resucitar tu poesía.

Desorientada tristeza que todo lo embarga

Invasora soledad que todo lo llevas contigo,
como el viento en la noche
levantando polvaredas y frío,
solo busco cobijo
en esta suerte de triste existencia,
caminando sin final
el ciclo se torna y no termina el camino.

Una vuelta y otra y otra
en un círculo sin salida
¿dónde quedan las esperanzas
en esta fatigosa vida?
¿dónde quedan los sueños
en esta lastimera rutina?

Escapar,
saltar,
huir,
solo saber
por fin
cómo sobrevivir.

Y así
y así
no hay plan para sobrevivir.

Y así
y así
escribo mi dolor
para que alguien se apiade de mí.

Rompiente de olas en Etretat A orillas de Etretat Olas rompiendo en Etretat

Miro el instante como frente a una pantalla,
un reflejo,
un pedazo que no me pertenece en la inmensidad del tiempo.

Solo respiro
tratando de encontrar
camino
en el destierro de mi cuerpo.

Inerte incorpóreo
que sucumbe
en el infinito desierto.

Un trozo, un fragmento,
un alma a rotos
que se agrieta en los espejos.

Miro al instante
y no me reconozco en este desaliento,
el mar se ha olvidado
arañando al viento
y yo,
ajeno, inerte y deshabitado,
miro al frente
como si hubiese salida
en los cementerios que resquebrajan mis cimientos.

No hay tiempo en las ruinas
solo el vacío que devuelve mi reflejo.

sábado, 8 de enero de 2022

Cálmate con las manos en los bolsillos

No te inquietes
en mi cabeza estamos llenos.

No te preocupes
en mis ganas quedan esperanzas.

No me mires
no me mires
ya solo tengo ristras de palabras.

Y salta
y salta
podrás encontrar la poesía que me salva.

No te inquietes
en mi cabeza estamos llenos
y llena está mi alma
cuando nada ni nadie me para. 

No te inquietes
todavía hay mañanas en las que saltar sin alas.

Malade

Tú me recuerdas a mis sueños
a esos pedazos que se caen,
ya lo sé,
ya lo sé,
es cosa mía,
yo ya lo sé,
y el tiempo avanza
y no pasa nada
y todo cambia
y me levanto de la vida
y cada mañana
pienso en por qué no me quedaría en cama
y yo lo sé,
yo lo sé,
que al momento encuentro algún motivo para ser
y querer
y tener
todo lo que me proponga
en las noches
que la luna
me revela los restos de poesías
que quedaron en las esquinas
cuando todo lo demás fueron ruinas
y yo solo creía
que tú me salvarías
en lugar de dejarme caer.

Tú me recuerdas en mis sueños
que el daño ya está hecho
que solo yo puedo creer
en que puedo sanar sin perecer
y no sé,
y no sé,
cómo lo haré,
solo sé,
solo sé,
que lo intento una y otra vez.

Tú me recuerdas a mis sueños
cuando me sonreía por tenernos,
cuando me reía de los obstáculos de la vida
y ahora me siento a escribir
buscando respuestas,
buscando palabras
que me curen el alma,
buscando plasmar el reflejo que devuelve mi mirada
cuando la poesía de la salvación me salva;
y son mis palabras
y son mis amigas
y son mis esperanzas
y son mis ganas de vivir a prisas,
de comerme la vida,
de disfrutarme en esta sonrisa
que me arrancan las victorias de mis días.

Solo mira,
solo mira,
yo me recuerdo a mis sueños
en que la poesía me da alas
y echo a volar como si nada ni nadie me parara.

Solo salta,
solo salta,
y deja que el horizonte atesore mis ganas.

viernes, 7 de enero de 2022

Recordarme a mí mismo que debo ser feliz

Hay días en los que brilla mucho el sol que entra por mi ventana. En esos días lo que me apetece es relajarme. Ordenar la habitación primero mientras escucho música y luego tumbarme en cama a leer disfrutando de la luz natural. Quizás después estudio un rato, o escribo, o ando simplemente por internet. En días como estos me pongo a fantasear y soñar y proyecto ilusiones sobre la luz que entra en la habitación. Hoy por ejemplo me he puesto a dibujar viajes en mi cabeza, pequeñas excursiones que llevar a cabo: Chaves, Bragança, Sanabria, Salamanca... Con la idea de llevar a cabo alguna de estas excursiones durante esta semana. También he leído a Aniko, escribiendo ella en Islandia y me han entrado ganas de ir hasta el país del hielo a disfrutar de su tranquilidad, su soledad y su frío.

Por mi mente se filtran también recuerdos de la Bretaña y me he puesto a escribir el prólogo del libro que voy a hacer sobre la historia de la Bretaña. Podría decir que hoy lo comencé, veremos si es el resultado de un largo proceso o de una escritura mecánica, acelerada y casi febril con el que vomitar el libro entero en unas semanas.

Otro gran proyecto para este año es terminar de reunir los poemas para mi libro A la sombra de los robles. Quiero que vea la luz pronto, como una forma de mantenerme alegre y feliz y poder reencontrarme conmigo mismo siempre que lo necesite.

Quiero viajar, aunque sea solo. No quiero arrastrarme en la apatía y el no hacer nada. Si la gente de mi entorno se deja caer en mi apatía no es culpa mía, no es problema mío, no tengo que caerme yo también en esa apatía de no hacer nada satisfactorio nunca. Tengo derecho a viajar. Tengo derecho a ser feliz. Y tengo derecho a permitirme ser libre. 

Quiero viajar. 
Así que voy a viajar. 
A dónde me apetezca y me lleve mi alma para sentir en mi pecho el viaje y su libertad.

sábado, 1 de enero de 2022

Liberando emociones de viaje

Estoy impaciente por el viaje a Azores. Dentro de 10 días volveré a estar recorriendo el archipiélago y tengo unas ganas increíbles de un roadtrip por esos paisajes salvajes y verdes con Laura. Hace dos años, por esas mismas fechas, estuvimos en la isla de Sao Miguel, esta vez, dos años después, estaremos en Terceira. No sé nada de la isla y eso le da todavía más emoción a la cosa porque no sé con qué me voy a topar, no sé cómo serán los bosques, las montañas, los volcanes, la costa, los prados... No sé qué veré así que todo es un gran misterio por resolver, toda una isla por explorar en más de 3 días de viaje.

Estoy impaciente por viajar.