miércoles, 31 de diciembre de 2025

Mi 2025

Mi 2025 ha sido un viaje constante,
una aventura sin precipicios, pero sin final,
un avanzar y descubrir,
un aprender y caminar.

Viajes por la Bretaña,
horizonte atlántico en la piel,
salitre en la mirada
y brisa constante en el alma
para nunca detenerme.

Risas con Clementine,
sentirme volar,
comprender que el hogar
es allí donde haces del instante algo infinito
con tus amistades.

Excursiones por la Sarthe,
perderme por la Normandía,
aventurarme hasta la Borgoña
y sentirme libre en mis campos de trigo de Bernay,
donde cuidarme
es cuidar mi camino, mis sueños, mis aspiraciones, mis descansos y alivios.

Viajar por Mallorca
bañarnos en la luz mediterránea flotando en el mar,
y 50 días de campamentos,
las noches de estrellas, los descansos en la playa,
los tes matchas y el no dejar de crecer, inspirarme y aprender.

Y guiados, y viajes, y conciertos despedida.

Surcando la historia en Egipto
en sus doradas miradas de arena del desierto
reluciendo las paredes de sus templos,
haciendo nuestro milenios en el presente momento.


Y es que mi año 2025 ha sido el año de cumplir esperanzas y sueños.

¿Cómo ha sido tu año?

Este año
no tuvo manual de instrucciones,
pero nos enseñó igual.

Hubo días de playa
con sal en la piel
y problemas que parecían más pequeños
desde la orilla.
Atardeceres que prometían que todo iba a ir bien,
aunque no supiéramos cómo.

Viajamos sin saber exactamente qué buscábamos más allá de a nosotros mismos
e hicimos planes que cambiaron sobre la marcha
descubriendo que perderse
a veces también es llegar a algún destino.

Aprendimos a base de intentarlo,
caer, fallar, repetir
y entender
que no todo depende de nosotros
(y eso también es un descanso).

Reímos mucho,
de verdad.
Risas que salieron sin permiso,
momentos cotidianos, simples,
que ahora son imprescindibles para cuando nos asalta la tristeza o la soledad,
recuerdos de esos que dan calor en la tempestad.

Y es que las amistades pasaron de puntillas algunos días
y en otros vinieron para sostener el año.
Personas que fueron hogar,
otras que fueron lección.
Las que estaban en los buenos planes
y en los días raros.
Las que saben que algo pasa,
pero no preguntaron demasiado,
porque acompañar también es cuidar, sosteniendo, dando alas.
Y las que por mucho que lo intentaras, 
te permitieron comprender
que querer
no siempre significa quedarse,
pero que siempre deja algo a su paso.

Este año fue un buen año,
no de esos perfectos de reel de instagram,
pero fue un año real.
Fue un año de aprender, de caer, de insistir,
de avanzar,
de celebrar lo pequeño
y agradecer nuestras pequeñas victorias.

Y ahora que se va,
nos deja eso que no se pierde nunca:
los recuerdos,
las personas,
y la certeza
de que, a nuestra manera,
lo hicimos bien.

Y eso hace que haya valido la pena todo lo demás.

martes, 30 de diciembre de 2025

Ruinas entre caminos

Se abren caminos sin saber realmente que los estamos recorriendo, como una suerte de divagar por la vida, por la rutina, por el día a día que nos atrapa y nos precipita ante su inesperada, pero necesaria sucesión de acontecimientos. Necesaria dicen, como si no se pudiese vivir de otra manera en este juego de soliloquios.

Yo abro mi libro y recorro carreteras de unas líneas de puntos que no terminan de llevarnos a ningún lado, porque a fin de cuentas no existen, pero nosotros sí, y como incandescentes llamas que nos consumen el oxígeno, nos ahogamos en vasos de agua medio vacíos que se vertieron al caerse en las esquinas de un mundo plano que viaja demasiado rápido para nosotros sobre los lomos de una tortuga gigante. Irónico.

Y a pesar de ello aquí estamos, construyendo vínculos, construyéndonos, mientras somos incapaces de relacionarnos con nadie más que no seamos nosotros mismos en esta era de individualismo  atenazante.

Ruinas
ruinas bailando entre sombras
no lugares distantes que se fugan de nuestros corazones
pechos vacíos saltando al vacío para que el vacío no nos devuelva el horror del precipicio

Ruinas

Ruinas que no soportarían más esta vida incomprensible donde nadie sabe hacia donde se dirige ni encuentra certezas ante este inestable caos existencial

Ruinas
ruinas con caminos abiertos
y nada más.

lunes, 29 de diciembre de 2025

La luz del Tajo

La luz del Tajo inunda el paisaje
dotando a la mirada de esa cálida dulzura del río jugando con el mar,
amarillo bailando con el azul de la libertad,
calma reconfortante del estuario acariciando la paz,
pecho henchido en el armonioso caminar,
la luz del Tajo inunda el paisaje
y yo me siento volar.

domingo, 14 de diciembre de 2025

La vida feliz

Necesitaba irme y llegar a esta soledad.
Camus



Para ser feliz hay que aprender a sufrir. Solo quien recorre el camino de las desilusiones y desesperanzas puede algún día llegar a toparse con la plenitud de la calmada noción de una vida de confortable aliento. ¿Podemos acaso sonreír sin nunca haber llorado? ¿Podemos llegar a sentirnos plenos sin nunca habernos sentido vacíos?

Después del mayor dolor de nuestras vidas, tarde o temprano, llega la felicidad. Y es en esa cierta noción de consciencia vital
que sabemos que algún día por pura voluntad podremos abordar nuestras inquietudes
y aprender a vivir en felicidad.



- La vida feliz

jueves, 4 de diciembre de 2025

Polifacéticos amateurs

¿Creéis que se puede ser polifacético en plan amateur?
No una de esas personas que lo dominan todo, que lo hacen todo bien,
sino una persona que disfruta con muchas cosas muy diferentes y sin mucho en común.

Quiero decir...
Esperad que me explique...
Yo veo gente en instagram o tiktok
que son solo una faceta
una faceta experta
que sabe
que hace
una faceta que por especializarse solo en ella el algoritmo decide darle prioridad, fuerza, constancia,
beneficio de la duda
¿Qué duda?
Todas las que tengo cada día viviendo,
pero esa no es la cuestión
o las cuestiones
-no ahora mismo, al menos,
quizás luego-
y veo eso,
en redes
y luego estoy yo
que hago un poco de esto
y un poco de aquello,
un poco de mi vida sin filtros y en masa,
otro poco de poesía,
de historia,
de política,
bueno, un mucho de política,
y claro
el algoritmo se vuelve loco
o decide que no le doy beneficios
-beneficios a secas, ya sin margen de duda-
y no valgo para ello, decide instagram
o tiktok
o facebook
o quien sea
que quiera reescribir la historia a su antojo.

Y yo me pregunto:

¿No hay espacio para los polifacéticos amateurs que en realidad saben poco de mucho y mucho tampoco de poco?

¿No hay hueco para quien no sabe qué quiere
o que sabe que lo quiere todo?


Dicen que la felicidad no se mide en likes,
pero también dicen que no la da el dinero


Y mientras esperamos una revolución y que todo arda
pues yo disfruto con la libertad del pobre amateur polifacético que disfruta con muchas cosas teniendo poco.

Y eso
no es poco.