martes, 30 de diciembre de 2025

Ruinas entre caminos

Se abren caminos sin saber realmente que los estamos recorriendo, como una suerte de divagar por la vida, por la rutina, por el día a día que nos atrapa y nos precipita ante su inesperada, pero necesaria sucesión de acontecimientos. Necesaria dicen, como si no se pudiese vivir de otra manera en este juego de soliloquios.

Yo abro mi libro y recorro carreteras de unas líneas de puntos que no terminan de llevarnos a ningún lado, porque a fin de cuentas no existen, pero nosotros sí, y como incandescentes llamas que nos consumen el oxígeno, nos ahogamos en vasos de agua medio vacíos que se vertieron al caerse en las esquinas de un mundo plano que viaja demasiado rápido para nosotros sobre los lomos de una tortuga gigante. Irónico.

Y a pesar de ello aquí estamos, construyendo vínculos, construyéndonos, mientras somos incapaces de relacionarnos con nadie más que no seamos nosotros mismos en esta era de individualismo  atenazante.

Ruinas
ruinas bailando entre sombras
no lugares distantes que se fugan de nuestros corazones
pechos vacíos saltando al vacío para que el vacío no nos devuelva el horror del precipicio

Ruinas

Ruinas que no soportarían más esta vida incomprensible donde nadie sabe hacia donde se dirige ni encuentra certezas ante este inestable caos existencial

Ruinas
ruinas con caminos abiertos
y nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario