lunes, 30 de octubre de 2017

Me quiero

"Soy libre, sin matices."
@Quecagonsery


No busco la gloria,
ni el reconocimiento,
ni siquiera el honor.

No busco la inmortalidad,
ni la superioridad moral,
ni siquiera el laureamiento.

Solo me busco a mí.
En toda mi plenitud.

Sentirme mientras beso,
mientras acaricio mi piel con mis dedos,
mientras leo,
mientras dibujo, estudio, o viajo muy muy lejos.

Escribirle a la noche,
hablarle al día,
recitar a los atardeceres poesía
y desperezarme cuando sale el sol y me saluda entre las cortinas.

Solo me busco a mí.
Con todas mis virtudes y defectos.

Soñar con mis tristezas y mis alegrías,
nadar entre la sed de las marea y el ansia de la brisa,
acurrucarme en la arena y sentir su roce,
tumbarme en las rocas y perderme al vaivén de las olas que rompen.

Enamorarme del reflejo,
explorarme entre leyendas, películas y versos,
sonreírle a los recuerdos,
y caminar entre las tinieblas como si fuese mi propio sendero.

Solo me busco a mí.
Encontrándome conmigo mismo mientras me deconstruyo.

No busco la admiración.
No busco el engrandecimiento.
No busco la aprobación.
No busco siquiera el respeto ajeno.

Solo. A mí. Conmigo mismo.
Con la gente que me importa.
Con mis amigos.
Con la compañera que siempre me apoya.
Con la familia que por suerte he tenido.

Solo. A mí. Conmigo mismo.
Me descubro
con emoción y sin permiso.

Estoy ocupado disfrutando de la vida y del porvenir.
A mí. Contigo. Con vosotros. Por fin.

Soy libre.
Sin matices.

* * *

Soy feliz.

domingo, 29 de octubre de 2017

Generación rota

Somos la generación que nació tras la caída del muro,
la que sufre la soledad de este mundo,
el frío de este sistema tosco y sucio,
el rostro del terror en una nebulosa escala de claroscuros.

¿Qué está bien
y qué es un triste paso atrás en los ideales por los que lucho?

¿Qué es moral
en una izquierda inundada por la falta de valores de la postmodernidad?

Somos la generación que creció en una burbuja de efigies
dónde todos se hacían ricos y todo era beneficios,
dónde protestar era un sinsentido
pues el espejismo de paz social estaba en el neoliberalismo.

¿Dónde fallamos
en un triste descenso de ideales?

¿Dónde nos equivocamos
para arrastrar ahora todos estos lodazales?

Somos la generación que maduró en una crisis estructural,
una cólera liberal que arrasa con toda justicia e igualdad,
que devora derechos y vomita precariedad,
pues construye alienación ante la falta de respuesta popular.

¿Cómo ponernos de acuerdo
cuando solo perdimos el tiempo en una disputa de eslóganes y emblemas?

¿Cómo delinear una hoja de ruta
cuando el siguiente paso se deshace como la arena en un desierto de ilusiones absurdas?


Somos la generación a la que le toca mover ficha,
organizarse, formarse y autoidentificarse como solo una;
dibujarse a sí misma como un ente al que nada le asusta,
una sonrisa ante la soledad inherente que todo lo enturbia.

Somos la generación rota,
la triste, la nihilista, la superficial y la sola,
la que todos tachan de vaga, malcriada y rencorosa;
pero recordad,
que si somos eso es por qué mirastéis hacia otro lado mientras la derecha todo lo trasforma.

Y ahora,
es a nosotros,
a la generación rota;
la que resiste,
la que sueña,
la que persiste;
a la que le urge redimirse de las derrotas.

Porque somos la generación rota
y vamos a poner el mundo patas arriba,

desde abajo, 
con el puño alzado, 
y ondeando la bandera roja.

sábado, 28 de octubre de 2017

Poeta: Que la trinchera sea nuestros versos

Llamo a esa Generación Rota,
a ese grupo de poetas que buscan dominar las letras,
un hueco en esta España yerma,
un arrebato de sueños entre difuminadas izquierdas.

Llamo a Eleutheria
y a Marta Synés
para que me muestren
la fuerza de todas las mujeres.

Llamo a Bolibic
y a Saudade
porque la resistencia y las libertades
van de la mano de los sentimientos personales.

Llamo a esa Generación Rota
que busca al calor de sus notas
un rincón entre tanta soledad para que les acoja,
un refugio para huir en ciudades que nos abandonan.

Llamo a Kosti y a Escerezan
porque no hay revolución sin ideas sinceras,
no hay belleza sin la soledad que nos apresa,
no hay alegría sin levantar trincheras.

Llamo a Grecia y a Lura,
al amor, a la amistad, al sol y a la lluvia,
a la naturaleza y los barrios, a quien trabaja y a quien estudia,
a quien realiza donde y cuando puede contracultura.

Llamo a esa Generación Rota,
a ese grupo de poetas que logran luchar con todas sus fuerzas,
que construyen poesía a pesar de que no sea de altas ventas,
que todavía tienen esperanzas para aspirar a que la libertad sea nuestra.


Y por supuesto llamo a los maestros
a Escandar, Salem, Elvira y el resto,
porque sin ellos
no defenderíamos hoy la rebeldía con nuestros versos.




@Luriales                   @Desenjaulada_
@NereaCereza          @__Felurian_  
 @Danielainfinito        @_bolibic      
@Martalar                 @Albiti97   

Gracias por evadirme tantas veces con vuestra poesía.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Todo. Tú. Todo.

Como un verso susurrado al oído,
como un poema que te acaricia el viento,
como un beso que te protege del frío.
Así,
así es el amor que yo te profeso.

Como la inmensidad en un instante,
como todo el tiempo del mundo,
como el espacio de un segundo.
Así,
así de eterno será nuestro cuento.

Llévame a lomos de una rima indomable,
a hombros
para sentirme un gigante entre tantos locos,
un cuerdo enamorado
que sabe el nombre de las cosas como muy pocos
Saben

En qué abrazo me enamoré?

Un termostato al calor de un atardecer.

Un otoño en el que te encontré.

Así,
así,
así,
sin saber cómo.

Pero así,
que de verdad,
que el infinito a tu lado me sabe a poco.

Bailemos,
bailemos hasta encontrarnos y perdernos.

13 millones de veces.

lunes, 23 de octubre de 2017

Lucero del alba

La desesperanza del dolor incontrolable que se clave en la piel como una cuchillada salvaje, con la cínica certidumbre del hacer daño por crueldad, contra uno mismo, como una ristra de cuchillos afilados listos para atravesar el corazón, una y otra vez, a ver si así acallo la presión que siento en el estómago y el pecho.
Y mil voces. Una. Y otra. Y otra. Que susurran al oído con la estridencia de una bandada de graznidos.
Sufre.
Sufre.
Sufre.
Pon fin a todo esto.
Para siempre no existe. Ya lo sabes. ¿Por qué seguir si todo va a acabar mal irremediablemente?
Si todo. En fin. Va a acabar.

La imposible imposibilidad de detener la mente en un bucle sin interrupción. Como una técnica ilusoria que el alma no puede detener.
Fallaste.
Recuérdalo siempre.
Fallaste.

Y mil caledoscopios a través de los que mirar los espejos. Los reflejos. Los restos de uno mismo que quedan en este juego sin reglas al que llamamos vida.

La posibilidad de abrir mil posibilidades como Izanagi. Intentando cambiar un destino que los dados se negaron a ofrecer.
Pero todo. Ante todo. Por todo. No queda nada por lo que luchar.

Solo miles y miles de lágrimas y aullidos de rabia. Y dolor.

Mucho dolor.

Izanami.
Decide tu destino a cambio de perder la luz. De perder la visión. De perder el rumbo. De perderte. De perder.

¿Por qué ganar si luego mi mirada ni siquiera va a ser capaz de reflejar luz? Aún cuando nunca fui capaz de emitirla.

El túnel de tinieblas se ha abierto.
Nuevamente.
Ponte la capucha y prepárate.

Solo una sombra es capaz de desfilar por el desfiladero de la oscuridad. Siendo uno con la vidriera sin iluminación. Con el inesperado pasaje de blancos y negros que otorga la inexpugnable resistencia de la soledad.

Sigue. Que aun solo, solo queda seguir.

* * *

El cruel final fatal.

Ese. Era el trato.

A cambio de una ristra de sueños que duraran un rato.

Sonríe. Porque lágrimas nunca te van a faltar en este atardecer entre las inefables sombras del crepúsculo.

sábado, 21 de octubre de 2017

Calçadas empedradas nas que perdermos

Encontrarme por una calle de Lisboa
mientras el Tajo baña nuestros be(r)sos,
las paredes de saudade llenas de azulejos
y la poesía meciéndonos entre sueños.

Ese,
disculpa la intromisión,
era el cuento de una resistencia.

viernes, 20 de octubre de 2017

En esta realidad que desborda la ficción. tengo un caja llena de versos

"Sin aventuras no hay poesía."
Día Sexto


Somos las horas compartidas en una mano de cartas,
los instantes escondidos entre cientos de bersos perdidos,
vesos al abrigo de una tarde de otoño,
sentimientos en el pecho,
palabras que forjan imperios
de sensaciones de recuerdos,
de sonrisas que hacemos nuestras,
de nuestras huellas en las aceras
de todas las calles que recorrimos sin darnos cuenta,
las ciudades en las que aunque llueva
logramos almacenar el calor,
somos dos
en un baile de corazón,
rimas en un compás en clave menor,
memorias que construyen amor,
poemas sin dueño que nos hacen volar cada día más lejos,
somos los sueños que dibujamos entre leyendas y cuentos.

Me descorcho y brindo por las fronteras
caídas en nuestras ideas,
eres la estrella que destella entre todas las bellas corcheas
que nos funden entre las estelas
que marcan nuestro viaje de ida sin vuelta,
un luchar constante hacia el horizonte que se baña entre océanos de playas eternas.

Recito como si ahí afuera aún quedase tierra
en la que contener todo lo que escribo por tus piernas,
todas las fantasías que esbocé entre las noches inciertas
en las que no tenía tus labios para quitarme el frío
y ahora te susurro al oído
que tienes todas las letras que llevo a cuestas conmigo,
todos los abrazos,
todos los ríos de felicidad,
todas las horas de sonrisas,
todas las caricias,
todos los momentos que nos confundimos entre sábanas y cariños.

Arrullo pinturas y obras de arte,
recorro todos los parques, las montañas y los valles
tratando de encontrarte,
de lograr enamorarte con mis pobres métodos,
con mis versos, con mis miedos, con mis sueños y recuerdos,
con todas las formas que tengo de regalarte mi tiempo.

Tiempo,
regalarte mi pecho,
mi corazón
y mis senderos,
mis caminos con los que recorrer este mundo que es nuestro,
dame la mano si no tienes miedo a saltar al vacío,
que le jodan al destino
que siendo nosotros mismos no hay nada que pueda conmigo,
contigo,
conciertos eternos en los que recomponernos.

Saltemos y lancémonos,
que todas las batallas son pocas si estás cubriéndome la espalda,
no hay palabras
cuando somos canciones que brotan a borbotones entre las llameantes llamas de nuestras almas.

Y tengo todavía demasiado para escribirte
como para que quepa en unas pocas líneas.

Y recuerda
si ves a Wagner dile que le extraño mucho
pero mientras tanto sueña
porque el futuro es y será siempre nuestro.


Tengo una caja llena de versos que recitarte en esta realidad que desborda la ficción.

miércoles, 18 de octubre de 2017

El día en que nos prohíban sonreír habrán ganado

Hablar con la gente es como una medicina.
Sentirse útil en un mundo que disfruta haciéndonos sentir inútiles,
que nuestra vida es un vano intento por mantenernos a flote,
deshumanizándonos
porque siendo humanos ganaríamos la partida.

A nadie le interesa vernos sonreír
porque serían conscientes de su propia tristeza.
Es la dulce amargura del alienado,
sentirse libre en una jaula de cristal.

Al estado le gusta así,
las reglas del juego bien claritas.
Te aguantas
y las sigues.
Sino detenido,
castigado
y a la cárcel a esperar dos turnos para salir.
        A no ser que puedas pagarte la fianza.

Soñamos con ser libres porque los sueños son lo único que no nos pueden quitar.

Atrapadnos en mil cadenas
que nosotros seguiremos volando.

Y mientras tanto,
aprenderemos,
hablaremos,
y estrecharemos lazos.

Que la solidaridad sea nuestro mayor regalo.

Y el tiempo
ni nadie
podrá jamás doblegarnos.

Somos los sueños por los que luchamos.

Sonreid,
porque vamos a ganárnoslo:
El mundo.

martes, 17 de octubre de 2017

Poesía de otoño

La lluvia cae por el patio de luces
con la tenue monotonía de los días que apenas dejan entrever un rayo de sol en la vida,
te sonreiría
¿pero de qué serviría si hoy estás tan lejos?
Todos los besos que te di
se acumulan en las paredes de la habitación
como las sábanas que se pegan al cuerpo en esas mañanas en que preferirías acabar con todo antes que seguir.

Qué decir cuando las despedidas se anotan en los calendarios con el dolor del porvenir,
¿Qué fue de ti y de mí?
Un acorde baile de dos,
un gemido del corazón,
un grito entre tanta desesperación.

Solo sé escribir cosas tristes,
aún cuando todo es luz y color,
y te juro
que no hay explicación,
pero siento que entre lamentos te expreso mejor las pulsaciones de cuando me haces ser mejor.

Yo,
que todos los suicidios habidos y por haber habré hecho,
he comprendido que tu voz es la razón para enfrentarme a Dios,
y entre brasas caminaría
si con eso consiguiese dibujarte una sonrisa.

No soy el calor que necesitabas,
pero sí el cúmulo de desastres que estaría dispuesto a todo por ti.

El loco cuerdo que te escribe con todo su amor.

El desgarro del alma convertido en versos para recitarte en el colchón.

Un juego de rimas que vuelan hasta el sol.

Com-permiso.
Com-perdón.
Compañera
De co-razón.

lunes, 16 de octubre de 2017

El día en que el infierno llegó a nuestras casas

Durante horas no he podido hacer más que contemplar, impotente, la devastación.
El resultado de tanta tristeza y dolor queda en estas líneas grabadas a fuego.


* * * * * *


La informaciones se cruzan por todos lados y en todas direcciones, las redes arden, arden de rabia, tristeza e indignación, como arde Vigo por todos lados, por todos los rincones, por todos sus alrededores. La noche fue larga y nadie sabía bien qué pasaba. Nadie tenía toda la información. Nadie podía hacer más que ayudar: Informar, twittear, llevar cubos, rastrear nuevos focos, luchar contra las llamas... Y mientras tanto, el calor sofocante que acicala el horror con la destrucción en la mirada. Con el pánico en los rostros.

Facebook poca información, hay que filtrar entre tanta gente de tantos rincones que lo único que puede hacer es enviar solidaridad en forma de fotos. De repente en los comentarios del post de Chacón se entrevén rumores de que arde el Castro. Twitter lo confirma. Nuevos focos, tras el de Plaza de España. Dos encapuchados en una moto. Con un bidón de gasolina. Dicen. Nadie puede confirmar nada. Y las autoridades tampoco muestran demasiado interés. Abel Caballero desmiente que sea provocado. La TVG llega tarde; mal; y a rastro a cubrir la información. Ni siquiera detienen la programación habitual en el primer canal. Si quieres saber qué pasa tienes que ir a TVG2, y lo único que saben es que nadie sabe nada. Que todos sufren. Que todos tienen miedo. Que todos tienen rabia. Pero para eso mejor te vas a twitter y ves la indignación de la gente con el hastag de #ArdeGalicia. Aunque en realidad es un #QueimanGalicia.

El fuego llega a Valladares y empieza a devorar La Florida. Redondela ve a pocos kilómetros el frente. Las protectoras piden socorro por los animales y el Zoo empieza a reubicar las especies. La Madroa está en llamas. El Cuvi es la siguiente víctima. Desalojan la residencia universitaria y la destrucción ya está al pie de las facultades. Llora el Galiñeiro en lágrimas de color negro; ese será el rastro que quede cuando se apague el fuego. Nigrán suplica por la lluvia. Será la única que nos salve porque no hay nadie más dispuesto a que todo se acabe. El ayuntamiento manda 3 brigadas de bomberos. El de Coruña. Madrid hasta por la mañana no va a enviar nada. Mejor tener movilizada a toda la Guardia Civil en Cataluña. La independencia importa más que los montes y los incendios. Total, ya estaba claro desde el momento en que aprobaron la recalificación de los terrenos quemados.

Samil es todo color rojo intenso y la Avenida de Europa debe de superar los 50 grados. El calor es asfixiante y el cielo se tiñe de un macabro otoño que golpea fuerte ante impotencia de los vecinos.

La solidaridad.
Es lo único que nos queda en plena pesadilla.
Entre tantos oscuras noticias puede que ese sea el único consuelo.

La gente se vuelca en la calle. Se buscan nuevos focos. Se propagan falsos rumores. Nadie sabe nada. Y a pesar de todo, todo el mundo intenta ayudar como puede. Twitter arde con información relevante. Y facebook se llena de comentarios en los posts de la gente de Vigo. Celia va con cubos de agua por el Castro, buscando posibles noticias inesperadas que nadie quiere que lleguen. Se necesita agua potable. La gente comienza a estar deshidratada. Llegan noticias de posibles incendios en Coruña. El cielo está gris desde hace horas. Los bomberos informan de que Eirís está controlado. Resulta cruel, pero apenas podemos preocuparnos por seguir la información de otras provincias, aunque Lugo y Ourense no están mucho mejor que el sur de Pontevedra.

La Xunta mira hacia otro lado. Acusa a Portugal. No pide ayuda.
Hace unos días despidieron a 500 brigadistas. No afectará a la lucha contra el fuego decía Feijoo. La coca de sus amigos empieza a afectarle. Eso, o se ríe en nuestra cara. Otro tanto la falsa solidaridad de Rajoy. Mucho apoyo en tweets, pero poco envío de bomberos. Mientras tanto Redondela sigue ardiendo.

Lura tiene miedo. Sufre. Como sufrimos todos en Vigo ahora mismo. Las horas pasan y la lluvia no da llegado. A estas alturas del juego seguramente sea lo único que pueda salvarnos. Que pueda salvar nuestra tierra. Que pueda salvar nuestro hogar.

Portugal es víctima del terror también. Braga sitiada. Ericeira, Caldas da Rainha, Foz do Arelho, Óbidos... Mi segunda casa en llamas. Mientras impotente no puedo hacer nada por ayudar. Nada más que compartir información, leer tweets y escribir. Y a pesar de todo, nadie sabe bien nada. Qué es verdad. Qué es mentira. Qué es un rumor. Qué es información verídica.

Los whatsapp vuelan. Todo el mundo pregunta a conocidos, familiares, amigos. Dicen que el fuego está cerca de Castrelos. No sé cómo estará la familia de Andrea. Le hablo, como llevo hablando horas con otras personas. Mi hermano está siguiendo también el incendio, la tristeza en sus palabras, tampoco puede hacer nada. El fuego llega a Vilar. Dicen. No están seguros. Es la zona de Arturo. Si llega allí está a dos pasos de Cabral. Lura está nerviosa. Intento tranquilizarla, aunque sea imposible.

La noche avanza. Aunque la oscuridad esté en una batalla constante con un atardecer de ceniza y llamaradas que no parece dispuesto a dar tregua. Las casas arden y a pesar de todo, la gente se niega a irse. Galicia entera no logra entender como siguen ardiendo hectáreas sin que las autoridades hagan nada.

Los informativos estatales tampoco dan cobertura. Apenas unos minutos. La ciudad más grande de Galicia rodeada por las llamas y Madrid mirando a Cataluña. Casualmente los que estaban orgullosos de sus rojigualdas, hoy ignoran a quienes llamaban españoles. Y nadie sabe nada. Y el periodismo no moviliza cámaras. Y las autoridades no dicen nada. Y el pueblo, no podemos saber nada. España, la implicada, está atenta a los hastags y aunque no puedan enviar más ayuda que apoyo moral, ya hacen más que las banderas de las falsas palabras solidarias.
Es triste que para estar informado tengas que ir a una red social porque las televisiones solo busquen sacar tajada.

Las llamas siguen avanzando en Redondela. Hispanidad y Plaza de España están apagados. La Avenida de Europa, tras 3 horas, controlada. Los vecinos de esa zona pueden ir a descansar. Otros aún tienen mucha noche por delante. Y mucha, Mucha, rabia.

Nadie sabe nada. Nadie entienda nada. Nadie se explica nada. Solo hay una cosa clara, el fuego no se apaga. Y si sigue Vigo en pie es porque el pueblo ha plantado cara.


* * *


La noche ha dado paso al sol. Un sol, que igual que ayer, está cansado y agotado. El humo puede más que sus rayos y apenas logra superar la luz de una enana roja. O así es como nos vemos. Como enanos que no pueden hacer más que contemplar la desolación.
Vigo centro parece estar a salvo, pero en Redondela la batalla no ha cesado. Baiona ha visto un milagro y ha alcanzado la tan ansiada lluvia. El Val Miñor puede que esté a salvo.


* * *


El mediodía señala las más de 48 horas de constante batalla. Las vistas desde Cangas muestran el desastre, aunque este no será patente realmente hasta que la lluvia acabe con todo el calor y la tierra esté yerma. Baldía. Devastada. Cubierta por un manto de ceniza que impedirá que crezca la vida.

Y mientras todo arde.

Llora Galicia.

domingo, 15 de octubre de 2017

Cuando el humo se disipó ya no había palabras para tanta tierra quemada

Arde Galicia y los de siempre no hacen nada,
ni actúan,
ni envían refuerzos;
se limitan a esperar
para recalificar luego el terreno,
y mientras tanto,
Galicia sigue ardiendo.

El horror lo cubre todo
y la tristeza baña de gris el cielo,
la impotencia se cuela por los resquicios de las casas desalojadas,
y las gaviotas echan a suertes la vida con la pasta.

Dios no está, ni se le espera,
la lluvia no llega
y el viento hace de las suyas cuando arrecia.

Las miradas son de ceniza
al contemplar
sin fuerzas
como toda su tierra se quema.

La muerte acecha en cada rincón
y el corazón
de los bosques
llora de dolor.

La noche no hace más que arrasar con incertidumbre
sobre lo que quedará mañana al despertar,
y eso los que tengan la suerte de dormir,
otros ya han perdido todo ante sus ojos,
o la destrucción de las llamas se refleja ahora en sus rostros.

Galicia arde
mientras los responsables no hacen nada,
y nosotros sufrimos
Con frustración,
Tristeza
Y rabia.

Arde Galicia
y el fuego todo lo arrasa.

Arden nuestros bosques.
Arden nuestros hogares.
Arden nuestras casas.

jueves, 12 de octubre de 2017

Pago las consecuencias de creer que escribiendo introspectivo cambio algo

"El mundo no es bonito."
Still Ill


El mundo no es bonito,
el mundo es un torbellino,
un murmullo de gritos de auxilio
de horror y chillidos
que solo logra saber a roto,
a sentimiento muerto a trozos,
a pecho abierto con enfermiza sensación de alivio;
cruel sino
que logra asfixiarnos entre estertores de ritos introspectivos.

Solo me calmo
si encuentro el camino de vuelta a donde nadie me espera,
cruzo la senda que quema
como una supurante llamarada de garras,
como un alma desgarrada en miles de inesperadas cuchilladas de palabras.

No me ponen topes los faroles de mi cuerpo
y aun corrompo mi corazón
cuando encuentro sonidos sin razón,
cuando rimo sin ton ni son,
cuando ya no sé por qué continúo sin esperar sentido a tanto insufrible dolor.

Supongo que en reposo
me late a golpes de loco,
de informe cuerdo entre cerrojos,
entre cajones que me topo en cada esquina
como si la salida a tanta inesperada insidia se encontrase entre la agobiante brisa,
entre las prisas de llegar algún día
a una nueva vía de guía
como una estela sin vida,
como un poema sordo sin rima.

El mundo no es bonito por mucho que te digan
y aunque yo insista
en buscar color a tanta desidia
la cotidianidad me confirma
que no hay esperanza bajo este sol,
que solo queda el seguir sin tener motivo para las sonrisas,
que la muerte campa a sus anchas en esta dependencia,
que entre estas paredes solo hay enfrentamiento contra la sinrazón:
ya no quedan motivos para soportar el peso del corazón,
que solo espero encontrar esta jaula con vida
aunque a pesar de ello tenga yo que sufrir por todas y cada una de las heridas,
que soportaría toda la carga que me impondría,
que sostendría el destino sobre mi hilo
con tal de dar rienda suelta al tejido del amor que sobre esta casa desfibro.

Y aún a pesar de todo sigo escribiendo aunque no haya remedio
y solo por eso espero y deseo tener razón para que salga de nuevo el sol,

ya no tengo miedo a sufrir implosiones desde dentro,

puede que así logremos tocar la materia de la inmateria.

Torpe mecanismo al que siento envejeciendo.



Seguimos coleando, manténgalo en la mente...
                                                                           aunque el mundo no sea bonito.

miércoles, 4 de octubre de 2017

(Contra) el canto del cisne: (Cultura)

Soy la lluvia, soy el viento,
soy todos los aullidos y lamentos
los campos llenos de soldados muertos,
las aldeas abandonadas
y las ciudades superpobladas,
soy el llanto tenue de la libertad
cuando disparan en nombre de la paz,
soy el campesino y su sudor,
la rabia y el dolor
del que ha visto nada más nacer el horror.

Soy los sueños y las pesadillas,
las fantasías,
las ironías
y las poesías,
soy todas las noches en vela
todas las horas que pasas en largas listas de espera,
los cielos sin estrellas,
todos los besos, caricias y miradas desde la otra acera,
soy esos armarios que te obligaron a cerrar,
esas infancias sin lugar al que escapar,
todas las palizas por soñar,
todas las salidas de emergencia cerradas cuando llegabas a ellas.

Soy la música y los instrumentos,
las orquestas, los bailes y los cuentos,
todas las leyendas muertas,
todos los libros que ardieron en hogueras,
las películas que se censuraron
y todos los actores abandonados y olvidados;
soy las imágenes vistas de cerca,
las letras que despiertan conciencias,
las historias cíclicas que se repiten aunque no quieras.

Soy el trabajador de ese tejado,
la madre que cuida de los hijos sin que nadie le dedique cuidados,
las revueltas y las calles llenas,
las manifestaciones y las huelgas,
las protestas, las asambleas y las esperanzas que yacen en algún lugar, sin fuerzas.

Soy el norte y soy el sur,
soy la luna y el sol,
soy el que viaja en bus,
el que huye, el que emigra, el que se refugia, el que busca dinero para comprar salud.

Soy el oeste y el este,
la voz que grita en medio del cielo celeste,
los enfermos de la peste,
de las colonias y de las huestes
de aquel que se proclamó liberador,
de aquel títere que alguien situó,
de todos aquellos que solo soñaron con mantener el control,
que nunca dudaron cambiar de color
con tal de que el pueblo solo sienta el dolor.

Soy indio,
soy cubano,
soy todos los que lucharon sin rendirse por lo que soñaron,
soy europeo y africano,
asiático y americano,
soy el engañado de todas las historias de viajes para lucrarnos.

Soy la madre,
y el padre,
y la hija explotada
y el niño soldado,
soy la vida,
soy la muerte,
soy la guerra
y la paz,
soy todas las ganas de cambiar algo.

Soy el mundo,
soy el mar,
la naturaleza, las montañas y hasta el volcán;
soy los peces,
y la hormiga al trabajar,
soy la memoria,
y la cultura popular.

Soy Sarajevo e Iraq,
las Malvinas, Chechenia y Afganistán,
soy la falsa primavera árabe,
soy la maniobra inteligente,
el que muere ante un dron sin piloto pilotado,
soy el soldado vietnamita que muere por defender su poblado,
soy el norcoreano,
el palestino,
el fervor del pueblo al echar de Cochinos al mercenario.

Soy el futuro y el pasado,
el presente que nos han robado,
el caído ante una jeringuilla en su brazo,
el que ve como lo aplasta el estado,
el olvidado,
el callado,
el cadáver en una fosa enterrado.

Soy la bandera roja ondeando,
soy el Reichstag liberado,
soy el rojo y negro en una columna luchando,
soy el brigadista solidario,
el voluntario alistado para echarte una mano,
el enfermero,
el obrero
y el parado.

Soy la médica que ha estudiado,
la choni,
la escritora,
la que pasa 10 horas en el sector servicios currando;
soy el becario,
el pobre universitario,
el poligonero que escucha rumba y bakalao en tu barrio.

Soy la Guerra Fría,
la isla combativa,
las voces que en la cárcel siguen insumisas,
soy la guerrilla en la jungla,
la que trabaja en el campo para sobrevivir otro día,
la que suda como único pago a su desventura,
la que muere sin grandes actos funerarios,
soy Peniche y Guantánamo,
todos los caídos en un Valle de héroes falsos,
los defensores de Stalingrado,
el miliciano y el partisano,
el incansable estudiante que reparte panfletos incendiarios frente a un supermercado.


Soy la historia y la igualdad que por fin se alcanza,
la cultura de masas que nadie aprecia,
las ganas de acabar con las injusticias,
las vidas que buscan vías para triunfar en esta partida.

Soy las llamas de la venganza,
la hora de romper la baraja y las cartas,
el momento de estallar en la batalla,
el pueblo internacional y solidario que viene a plantar cara.


Soy el mundo,

soy la construcción de los sueños,

soy la victoria de las esperanzas.

domingo, 1 de octubre de 2017

¿Qué hacer cuando no hay nada por lo qué hacer algo?

El porvenir se ha perdido en un cúmulo de susurros nebulosos que nos impiden ver a más de dos palmos de nuestra nariz.

Miramos al mundo y no sabemos bien qué pensar, qué sentir.

La suerte se fugó en un tenue e informe sin sentido a orillas de nuestra propia mente.

Miramos al futuro y no somos capaces de ver mayor ilusión que el seguir por inercia, como si así, de algún modo, de repente todo cobrase sentido y la desesperanza no estuviese esperándonos en cada esquina de las calles de esta inerte ciudad.

Nunca supimos bien qué queríamos y supongo que por eso ahora deambulamos sin rumbo aguardando a la más mínima señal que nos impulse a avanzar.


El mundo está loco ahí afuera,
pero aún así,
de alguna informe forma,
no queda otra vía que la línea recta.


Temo al no saber dar más de dos pasos seguidos, a la soledad, a la pérdida interna en cientos de pesadillas atormentadas que supuran letras a lomos de un folio en un oscuro ático desde donde escuchar los estridentes chillidos de las gaviotas a las tantas de la madrugada.

La amistad se fractura en cada vano intento de resquebrajarlas, y el sopor del dolor es más constante que las fuerzas de voluntad necesarias para no rendirse.

Viajo por una autopista que me exige más peajes que paradas de descanso, y entre paso y paso, levanto los brazos mirando al cielo. Puede que allí encuentre alguna respuesta.

La vanidad del universo se ha filtrado por cada rincón de la neblina y la oscuridad permanente abre caminos de tránsito en busca de nuevos horizontes.

La magna venganza de alcanzar la inmortalidad se corrompe entre las grietas de las armaduras que construimos a través de las tinieblas, y el no saber qué hacer con tanto poder no hace sino que preguntarnos por nuestras verdaderas intenciones al vivir.


¿Grandes esperanzas?

Grandes sueños.

Y a lo lejos, ángeles que nos acompañan siempre siguiéndonos desde lejos.

Puede que los senderos del cementerio estén más vivos entre muertos.

Yo,
por lo menos siento
que el corazón ya no me cabe en el pecho
cuando pienso en el angustioso sentimiento del destino incierto.



Algún día miraremos atrás y sonreiremos.

Pero mientras tanto no queda otra que resistirnos a prendernos fuego,
no, al menos,
hasta que no acabe el juego.

6 meses después, el parte del 1 de abril se vuelve a retransmitir, pero en vez de radio, por todas las televisiones

"Venceréis pero no convenceréis.

Venceréis porque tenéis la fuerza,
pero no convenceréis porque os falta la razón."
Unamuno


Mataron a la democracia bajo un estruendoso aplauso.
Se escuchaba en el Congreso,
en el Senado
y en las comisarías de todo el estado.

Mientras tanto
en los barrios,
en las calles en las que nos criamos,
gritábamos bien alto
que no nos rendiríamos sin haber luchado.

Y la batalla comenzó,
y perdimos por goleada
aunque la violencia con la que nos aplastaban
daba la vuelta al mundo en una pantalla.

Y le dimos rt,
y nos solidarizamos,
y nos preparamos para otro asalto,
y aunque las reglas han cambiado
seguimos intentando luchar por lo que soñamos.

Mataron a la democracia
mientras España cantaba cara al sol,
por desgracia no fue hace cuarenta años,
sino ayer, hoy y mañana,
y la ideología rancia
salió de nuevo a la luz,
y aunque llevaba años escondida
estaba lista para justificar la represión
siempre por España, por la unidad y por dios.
Que esperpento todo,
todo por querer callar nuestra voz.


Mataron a la democracia
y entre banderas rojigualdas se escondió,

hoy no estaba lista,

pero llegará el día en que amanezca hermanada con la tricolor.