sábado, 26 de marzo de 2016

Ojalá hacer poesía con los cuerpos

Hoy te escribiría un poesía sucia
de esas que en la cama tanto nos gustan,
de mirarte a los ojos mientras me corro en tus tetas,
de agarrarte el culo y entre tus piernas comerte el coño
con todo mi amor y pasión y que grites como si acabases de ver a Dios.

Hoy me escribirías una rima impura
como esas sonrisas lascivas con las que me taladras el pecho
y esos besos con los que terminas mordiéndome el cuello
hasta que bajas a hacerme una de esas mamadas con las que termino con un te quiero.

Hoy escribiríamos una melodía penetrante
como cuando agarrados de la mano desafiantes nos desnudamos
hasta que los cuerpos hablando se quedan cortos
y vemos que susurrarnos los sentimientos a los labios
es la única forma posible de bebernos con calma pero acelerados.

Hoy escribirían arte sobre nosotros
como cuando al terminar nos perdemos en los ojos del otro
y descubrimos, como el primer día, que los corazones siguen un ritmo
y ese, es el más bello verso que me han recitado al oído
aunque luego me olvido y solo espero un nuevo beso que resuma todo lo aquí escrito.

Hoy te escribiría poesía
y tú me la recitarías a mí,
¿por qué no vamos a la cama
y nos convertimos en arte allí?

viernes, 25 de marzo de 2016

A menos kilómetros de distancia, hoy te echo de menos

Hoy te echo de menos y no podría decir que te lo dije
porque no lo vi venir
no vi venir que me faltarías en un día como hoy,
tampoco
vi venir que lamentaría todo el daño que te hice.

Hoy te echo de menos y tengo que aguantarme
porque jugué mis cartas
pero me marqué un farol cuando solo tenía una pareja
y claro,
tu tenías un repoker y yo no lo sabía.

Hoy te echo de menos y me toca verte desde la lejanía
porque fui de listo
y no llegaba ni a la ele para escribirte love en una pared,
nunca lo hice,
pero te prometo que algún día lo iba a hacer.

Hoy te echo de menos y me toca lamentarme
porque ni esta poesía
sin dirección ni remitente servirá para volver a verte
y lo que es peor,
que tú vuelvas a verme con el mismo deseo con el que (me) lo hacías.

Hoy te echo de menos y no podría decir que te lo dije
porque sería mentir,
no tenía ni idea de que me arrepentiría tanto de no sentir tus labios
de nuevo
junto a mí.

Y eso es lo que más me duele, 
saber que no lo vi venir la última vez que nos despedimos.

sábado, 19 de marzo de 2016

Paletas de versos (II)

Un día decidí escribir poesía
y la lluvia encharcó mi alma.

Paletas de versos (I)

Hagamos de la poesía nuestra trinchera.

jueves, 17 de marzo de 2016

Defender la alegría como una trinchera

Y hoy escribo otra línea con la defensa de la alegría
con la seguridad de que el sol sonría de nuevo en este oscuro día,
porque no vamos a rendirnos ni me gustaría
ver caer a mis compañeras de tablero en esta partida.

Y hoy escribo otra línea con la felicidad de vencer
porque paso a paso forjamos amistad con otro amanecer
porque venimos a plantar cara a la esperanza sin esconder
que sus manos están manchadas por sangre -y es nuestra- otra vez.

Y hoy escribo otra línea por nuestro futuro
robado, por nuestro pasado que no olvidamos y quieren hacer suyo,
por nuestras ganas de ser libertad y florecer de este capullo
porque somos victoria y ganaremos con la unión este pulso.

Y hoy escribo otra línea con orgullo de verdad
por ver que las lágrimas no son de dolor y sí de cristal
y nuestro corazón es por fin uno y late sin parar
porque somos pueblo y esta vez venimos a ganar.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Noches sin poesía (III)

Hoy no estás,
y solo me queda el humo de tu tabaco
como recuerdo de todas esas noches juntos.

Pedazos de un infierno (VI)

Jugué al ajedrez con Dios
y me perdí en mi propio infierno.

martes, 15 de marzo de 2016

Pedazos de un infierno (V)

Tengo tanto miedo de mis demonios
que hasta en el folio pienso que pueden ganarme la batalla.

Tuve miedo de lo que vi en tus pupilas

La noche olía a miedo,
-a miedo y sangre-.

Olía a miedo,
y es un olor que ha quedado impregnado en mi ropa,
-como la sangre-,
y lo que es peor
en mi memoria.

La noche olía a miedo,
-y a sangre-,
y ese olor tardará mucho en irse

de la vida

y de mi memoria.

Pedazos de un infierno (IV)

Tengo un puñado de recuerdos listos para ser disparados cuando me faltes en este amanecer.

lunes, 14 de marzo de 2016

Pedazos de un infierno (III)

Ven,
y acaricia
-como solo tú sabes hacer-
mi infierno.

viernes, 11 de marzo de 2016

Pedazos de un infierno (II)

Pequé de vanidad y me olvidé de no perder mis alas al caer.

Pedazos de un infierno (I)

Mi mayor defecto es el de arrastrar al infierno a quien intenta tenderme la mano.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Noches sin poesía (II)

Tengo reservada una plaza en el infierno
que es tu mirada.

sábado, 5 de marzo de 2016

La poesía se ríe de mí

Y hoy estoy de nuevo aquí
intentando evocar a una poesía
que huyó y se olvidó de mí,
supongo que estaba harta de que la usase
para ti
y decidió marcharse para no dejarse estropear así,
la verdad,
es que yo haría igual
porque para que hagan contigo lo que quieran,
mejor marcharse y seguir viviendo sincera.

Hoy estoy de nuevo aquí,
intentando cultivar la letra,
pero es que yo no soy poeta,
solo copio ideas y las moldeo en mi cabeza
para que parezcan de mi propia cosecha,
solo soy un jugador que intentando llegar a la meta
se pierde y se olvida del camino de vuelta.

Hoy estoy de nuevo aquí,
intentado convocar a la rima,
pero es que ni con ganas
la vida, pisa, pesa y pasa,
y me escupe a la cara
que la culpa es mía por jugar mal mis cartas,
ojalá no haber tenido nunca baraja.

Hoy estoy de nuevo aquí,
intentando convocar una sonrisa,
pero esta -la muy jodida- se ríe con alevosía
y me susurra con picardía
que me largue, que no piensa volver nunca
y que jamás llegará la caricia
en el alma
que me haga volver a sentirla
entre mis manos,
porque me pasaré el resto de mis días
con la ironía 
de vivir en condicional el resto de mi vida.

jueves, 3 de marzo de 2016

Te fuiste y aquí estoy yo, intentando que se note poco que te llevaste parte de mi alma

Echo de menos escribir sin sentido, perderme en la rima, cultivarla y mecerla, echo de menos escribir mientras los dedos eligen las teclas que pulsar sin que sean determinadas por un cerebro automático que no logra salir de los ritmos asfixiantes de una realidad alienante.

Echo de menos volar y sentir, siento que falta algo y no sé el qué, echo de menos viajar y eso que hace menos de 2 meses de mi último viaje, pero ya es demasiado tiempo para mí, no sé, puede que nunca logre encontrar el camino correcto para ser feliz. Mientras tanto aquí estoy; en una noche cualquiera; escribiendo cosas que no verán la luz (o que sí, quien sabe, nunca hay que fiarse).

Suena la música de fondo, no reconozco la melodía, pero suena pegadiza, a uno de estos típicos hits del verano que suenan en todos los bares, pero yo solo estoy atento al ruido del portátil mientras el humo del último cigarro forma un remolino que va ascendiendo hasta el techo y se pierde por alguna de las rendijas de esta fría casa.

El reloj, con sus manecillas, marca el ritmo del tiempo, el paso de la vida, y la noche avanza mientras pienso que debería acostarme; en menos de 5 horas debo estar de pie, pero hace tiempo que soy un zombi y ya no me guío por los mismos ritmos de antes; puede que ese sea el problema.

En la ventana se ve un mísero patio de luces que de luz tiene poco a estas horas, el cielo está negro y Coruña huele a muerte y suena a tumba, ni siquiera las gaviotas rompen con sus estridentes chillidos la afilada hoja de la noche.

Abajo, debajo justo del ático en el que estoy, oigo pasos; debe de ser alguno de los compañeros de piso, aunque tú, quien más me importa, hace tiempo que ya no estás aquí y tu presencia ha quedado impregnada en todos los rincones, desde los libros con tu olor hasta las sábanas que empapamos mil veces haciendo la pasión mientras el amor se quedaba en el colchón; ya luego de un polvo es más fácil decirnos "te quiero" mirándonos a los ojos (aunque fuese mentira).

Intento ver a través de la oscuridad, pero ni siquiera así soy capaz de distinguir dónde estás, no reconozco esa casa en la que habitas ahora ni esos labios que besas como besabas los míos mientras entre saliva y lengua se colaba algún mordisco -en la oreja izquierda-.

Intento ver a través de la oscuridad y solo veo recuerdos, recuerdos que no sirven ni para llenar la lata de cerveza vacía que ahora sirve de cenicero. Está tan vacía que ni llega para llenar de metáforas propias este texto, toda la obra es construcción de Escandar; aclaro esto por si algún día, por algún azar del destino, termina en este blog de mala muerte en el que ahogar las penas y pillar alguna enfermedad del alma, de estas que son crónicas y no tienen cura.

El reloj sigue marcando su ritmo, ajeno a todo esto, y es gracioso, porque nunca he tenido reloj en este piso, al menos un reloj que no haya sido digital siempre. El reloj que marcaba los segundos con un tik tak sonoro está en casa de mis padres, a salvo de ver como el tiempo se desintegra entre mis manos sin que él pueda hacer nada para evitarlo. Allí están ahora también todos los libros mil y una vez subrayados; como si gracias a eso estos dedos fuesen a impregnarse de conocimientos y de juegos de palabras; pobres ilusos, se creen que la magia crece en las palabras cuando la poesía nace del corazón. Pero oye, nadie dijo que el mundo fuese asumible para todos, y mientras unos entienden el funcionamiento del universo, otros se limitan a entender la chispa del alma. ¿Y yo? yo me limito a no dejarme morir por desidia de la esperanza, lo cual, a mí entender, es una noble azaña en este mundo de frenético consumismo en el que nunca se mira al qué pasará mañana.

* * *

Son ya las cuatro y en 5 horas me levanto de cama; así que miro al patio de luces sin luces e intento descifrar mi futuro entre la oscuridad; me fumo la última calada, y mientras el humo se pierde con desgana, termino estas líneas, cierro la pantalla y pienso: Que no estoy tan mal si todavía alguien logra ver brillo en mi mirada.