domingo, 27 de diciembre de 2015

Mis demonios temen a la luz, igual que yo

Tengo ganas de verte y estar abrazados
en silencio,
sólo eso,
estar en silencio y abrazados
viendo el tiempo pasar ante nuestros ojos
mientras los dos seguimos igual
en silencio
y abrazados.

Protegiéndonos de nuestros demonios y fantasmas
en silencio, 
los dos ante la luz o la oscuridad
porque tanto da
ni yo temo a la oscuridad 
ni tú temes a la luz
pero a la inversa sí que es ya otro tema
y no quiero tener que enfrentarme sólo ante la luz,
porque temo desaparecer en ella
-ya sabes que la oscuridad con la luz se convierte en una sombra de lo que fue-
y yo no quiero ser una sombra, 
no quiero dejar de ser quien fue
o fui, mejor dicho,
y para eso te necesito a ti,
para protegerme de mí mismo y de ti,
de ambos,
para eso te necesito.

Te necesito porque mis demonios temen a la luz,
            igual que yo.
Y ante una luz cegadora
sólo la propia luz puede salvarme,
o mi propia oscuridad
si quiere,
si quiero,
si puedo,
si tal y conviene
o quizás no,
y ni mi propia letra me convence.

Por eso...

Necesito estar juntos
y abrazados,
en silencio,
sólo eso,
estar en silencio y abrazados,
en nuestro banco 
-no tenemos ningún banco
pero quedaba bien en el poema 
(puede que la explicación no tanto)-
viendo el tiempo pasar
y los problemas irse, 
o al menos pasar de largo durante un rato,
quizás después de acostumbrarme a tu luz,
pueda luego enfrentarme de nuevo yo sólo a mis problemas
como siempre he hecho hasta ahora,
o como por lo menos he intentado.

Ojalá estar juntos
y acurrucados
en silencio 
viendo las luces y sombras pasar de largo.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Ojalá no perderme

A veces me pierdo en la vida
y aunque corra
-o lo intente-
no doy alcanzado a la poesía.

A veces me pierdo en la vida
y aunque apueste
-sin miedo-
nunca doy ganado al amor.

A veces me pierdo en la vida
y aunque salte
-al vacío-
no doy atrapado el futuro.

A veces me pierdo en la vida
y aunque luche
-con fuerza-
nunca doy ganado a los sueños.

A veces me pierdo en la vida
-o quizás siempre-
y aunque la esquive
y me esfuerce
el pasado me alcanza
y quedo estancado en el presente.

Ojalá no perderme.

La (des)memoria de la poesía

La poesía es lluvia del alma
y eso es lo que hago
en mis noches de bajón,
dejarme llevar por los ríos de la memoria.

Aunque a veces simplemente me dejo llevar por las memorias de Escandar,
que a fin de cuentas,
las batallas perdidas
siempre pasan factura a todos.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Te he escrito tanto y me sigue pareciendo tan poco

He escrito mil versos
y mil más te escribiría
para decirte con mi estilo
de mierda
lo que solo sé decirte con poesía.

He escrito mil palabras
una tras otra cada día
para expresar este vacío
en la espera
hasta verte, y eso no me alivia.

He ordenado mil pensamientos
sabiendo lo que sentía
y a pesar de todo aun grito:
¡Berenjena!
sólo sueño con otra caricia.

He escrito mil versos
y un millón más te escribiría,
para plasmar este frío
que siento
por no poder ver tu sonrisa.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Ojalá una parada menos en nuestra distancia

Esa es la pena,
que no desaparezca

como un banco de niebla
en medio de la carretera,

y que los problemas volasen
como las hojas al viento,
pero hoy sólo se oye mi lamento
y aunque no lo esperase,
esta vez no consigo expresar lo que siento,

porque las miradas quedan lejos
y las palabras, tecleadas,
no me permiten besarte el alma por dentro
-ni por fuera-
y las caricias quedan a deber y facturadas

y mientras,
sigo esperando ese tren que me lleve a tu parada,
y bajarme,
para encontrarte,
(besarte, acariciarte y abrazarte,
sé que juntos haríamos arte)

pues la niebla ya no estará cuando te vea,
y es una pena,
que no desaparezca,
no quiero tener que soñar otra noche
junto a ti
esperando a que amanezca.

martes, 8 de diciembre de 2015

La magia de las casualidades

Es la magia de las casualidades
la que unió al verano
con el invierno
forjando el hechizo
de un otoño eterno.

Es la magia de las casualidades
la que cruzó nuestros caminos,
sin siquiera pedirlo,
haciendo que el miedo
al futuro fuese un sinsentido.

Es la magia de las casualidades
la que nos acercó
rápido y directos
-como los mejores besos-
y que sin comernos ni bebernos
(en exceso)
hizo del amor libre
la cura de nuestra libertad,
las alas para alcanzar nuestros sueños.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Contigo el caos es poesía

Te quiero,
un montonazo,
quiero
tus mimos, tus miradas, y tus sonrisas;
tu forma de juguetear con el piercing, tu forma de mirarme y de taparte la cara;
tu olor, tus apretones de mano y nuestros silencios;
te quiero 
por tus borderías, por tus insultos y por lo especial que haces que me sienta con ellos;
te quiero 
por tu risa, por la risa que me sacas y por cómo logras que contenga el aliento;
te quiero 
de buenas y de malas,
todos los días de la mala suerte 
y todos los días que no son martes ni 13;

pero te quiero,
                      porque la poesía, 
                                                a tu lado, 
                siempre parece mucho más bonita.

Oscura noche del alma

Y en esta oscura noche,
desgarradora mirada del alma,
siento que la prosa no viene
y la poesía me falta,
el titiritero me abandonó
y sin hilos ni danza
no sé qué camino seguir,
no sé como mi destino avanza.

Y en esta noche oscura,
desgarradora mirada del alma,
la sinfonía del violinista
toca una fuga in sonata,
un miserere que como Becquer
arrulla a las ánimas que vagan
en medio de la oscuridad,
en medio de la falsa esperanza.

Y en esta noche oscura,
desgarradora mirada del alma,
cuando mi corazón deje de latir,
cuando mi sangre ya sea escarcha,
no sabré que pensar
sobre por qué la muerte descansa,
no sabré que decir
sobre que hoy ya no habrá mañana.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Estado amoroso actual: mi cupido se droga.

Hoy ha vuelto a sonar el contestador,
supongo que no quieres hablar conmigo,
y mientras me quedaba en silencio
al otro lado del hilo
unas palabras han resonado en mi cerebro
mientras escuchaba de tu voz que ya no quieres estar conmigo:

"Estado amoroso actual: mi cupido se droga."

No sé como reaccionar a esto,
así que me he ido al balcón
y con las vistas de Monte Alto y el cielo
me he sentado, con las piernas colgando,
mientras el humo del hachís se lo lleva el viento.

Hoy Coruña brilla más de lo normal,
supongo que es cosa del rocío;
incluso el frío se ha puesto a llorar,
y la escarcha inunda mi ventana
antes incluso de que llegue la madrugada,
mientras de fondo llega a mis oídos el rumor del Orzán.

Hoy ha vuelto a sonar tu contestador
mientras un amago de lágrima brilla en mi cara
al saber que tú estás harta de dirigirme la palabra
y yo estoy harto de sentir como el amor me ahoga;
esta ha sido mi última llamada,
espero que en el futuro nos vaya mejor que ahora,
no quiero volver a lamentarme
por descubrir que el estado actual del amor
es que Cupido se droga.



lunes, 30 de noviembre de 2015

Hubo un tiempo en el que me perdí entre las tinieblas. Deambulaba sin rumbo sin saber como entré y menos dónde estaba la salida. Y viajé, viajé por ese tunel de oscuridad como si no hubiera mañana, y no lo hubo, no hasta que llegué a salir a superficie y con las tinieblas envolviéndome.
Me las arranqué de cuajo y las encerré en mi interior, quizás así evitaría volver a dañar a alguien, ya había hecho suficiente daño a la gente de mi alrededor. Y corrí, corrí con ellas hasta comprender todo el poder que contienen y aprendí a controlarlo. Aprendí a dominar la oscuridad de mi interior hasta hacer de ella una aliada, una poderosa aliada con la que jugar a mi favor en esta partida que es la vida.
Y ahí sigue, hasta el día de hoy, todas las tinieblas con las que convivo reducidas a una pequeña cicatriz de oscuridad que anida en mi pecho, con el objetivo de contar siempre con ellas y recordarme quien soy, quien fui y quien seré,
siempre, quien yo quiera.


jueves, 26 de noviembre de 2015

¿Alguna vez...?

¿Alguna vez te has preguntado lo que harías en tu último día de vida?

¿A quién besarías?

¿Con quien te acostarías?

¿Qué revolución liderarías?


¿Alguna vez te has preguntado lo que harías si el mundo se fuese a acabar hoy?

¿Seguirías vagando sin rumbo como un alma en pena o despertarías para intentar emitir un último grito de rebeldía?

¿Te chutarías un nuevo pico de caballo?

¿Continuarías comprando compulsivamente?

¿Qué tal ese constante devenir de festival en festival?


¿Alguna vez te has preguntado lo que harías si no hubiese mañana?

¿Seguirías autolimitando tus pasiones y deseos?

¿Seguirías sin permitirte salir del binomio de género establecido?

¿O te dejarías llevar por fin por tus esperanzas y sueños,

te dejarías llevar y descubrirías un mundo que para ti nunca había existido?


¿Alguna vez te has preguntado lo que harías si el futuro fuese tan inalcanzable como el pasado?

¿Cómo te evadirías?

¿A quién dirías "te quiero"?


¿Alguna vez te has preguntado lo que harías si no hubiese salvación?

¿Qué defenderías?

¿Por que lucharías?

¿Qué te replantearías?


¿Alguna vez te has preguntado lo que harías si llegase el final?

Hazlo,
pregúntatelo,
porque puede que ese día haya llegado,

y es hoy.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Defíneme amor

¿Quién puede definir el amor?

Me río del valiente que lo intente
pues está abocado al fracaso.

¿Me pides que defina el amor?

Y supongo que luego querrás que defina la existencia,
la felicidad y melancolía,
quizás el origen del universo o de la vida,
aunque puede que te conformes con que te defina los sueños, el dolor y la esperanza.

¿Me pides que defina el amor?

Y yo te digo que lo intentaré,
empezaré diciendo que es un sentimiento,
un puñado de hormonas que segrega el cuerpo,
una cosa de dios
o de la filosofía,
que nacimos para la belleza
o al menos eso decía Platón.

¿Me pides que defina el amor?

Y yo continuaré explicando la cuestión de género,
porque sin pararnos en el patriarcado
no comprenderemos lo que hoy en día
llamamos amor, aunque no sea cierto.

¿Me pides que defina el amor?

Y te respondo
que ¿cómo quieres que explique algo
que ni yo mismo entiendo?

¿Me pides que defina el amor?

Simplemente te diré que es lo que
ahora mismo creo que siento.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Tras de mí

Tras de mí dejé los recuerdos de una vida,
memorias que guardo en pequeñas cajas de tesoros
en el arcón que hay en el cabezal de mi cama.
Ahí, dentro de una de esas cajitas,
junto al azulejo de piscina y la castaña de la suerte
-de esas que no sirven para comer-
escondo un puñado de textos y fotos sobre lo que dejé al vivir.

Tras de mí dejé 5 amores,
uno de ellos, el más frustrado, fue el primero.
Dejé también una decena de besos sin dar,
varios de ellos de los que me arrepiento.

Tras de mí dejé varias amistades,
unas veces fue culpa mía,
otras tantas,
simplemente fue el tiempo.

Por el camino viví varios veranos de idilio,
aunque si soy sincero,
nunca tuve un verano típico de niño de pueblo,
y la verdad es que lo echo de menos.

Tras de mí dejé cicatrices a varias personas,
unas intencionadas, y otras experimentos,
a veces sobreviví tanto a costa de los demás
que ahora quedé a deber hasta el aliento.

Di pocos abrazos,
y demasiadas veces dos besos,
pero los escasos que di,
reconozco que fueron verdaderos.

Tras de mí dejé cientos de fotos,
casi 100 viajes,
y un puñado de cartas en castellano y francés
sobre un amor que creo que aun siento.

Me emborraché con colegas,
y con el hachís cumplimos el tópico
de disertar sobre la existencia,
y darlo todo en conciertos.

Tras de mí dejé 200 poemas,
y 300 canciones,
24 capítulos de una serie,
y un puñao de cortos por lo menos.

Cumplí un par de sueños,
aunque más de una docena están por cumplir.
Me perdí en veinte miradas,
y con la mitad sentí miedo.

Tras de mí dejé oportunidades perdidas,
fantasías sin cumplir
y alguna que otra borrachera 
en la que hice el amor sin apenas conocernos.

Por el camino leí cientos de libros, 
y la mitad me marcaron y sorprendieron,
varias películas para pensar
y dos guitarras que soportaron mis desafinamientos.

Tras de mí dejé medallas,
victorias y derrotas, 
y algún que otro talismán 
que sigo llevando al cuello.

Tras de mí dejé las memorias de una vida
que escribiré algún día en besos impresos,
mientras tanto quedan aquí,
por si alguien logra soñar junto a mis recuerdos.

A mi paso

¿Sabes?

Tengo reservado un pasado oscuro
de estos que no quieres mostrar,
no porque me avergüence de ello,
sino porque nadie lo entendería.

Un pasado de tinieblas
y de comprobar hasta dónde podía llegar,
e hice daño,
sí,
hice daño a gente que me importaba,
o quizás no lo suficiente y por eso me permití el derecho de hacerles daño;
no lo sé.

Tengo reservada una plaza en el infierno por un pasado oscuro,
pero no siempre fue así,
no todo fueron tinieblas y sombras,
aunque nunca supe discernir demasiado dónde estuvo la frontera,
dónde aun era yo y dónde comencé a destruirme a mí mismo,
supongo que ya no importa,
ocurrió                    porque tenía que ocurrir,
y descendí hasta mi propio infierno y aprendí a sobrevivir,
caí, sí,
pero me levanté y me reconstruí; 
no sé muy bien porque te cuento todo esto,
me imagino que porque ahora que soy todo oscuridad
las pocas luces que entran en mi vida brillan todavía más.

Es mi forma de decirte que me iluminas, creo,
aunque necesito recordarte que no tengas miedo
que mi plaza en el infierno es porque yo quiero,
porque dejé tras de mí un pasado oscuro,
sí,
pero sincero.  

sábado, 14 de noviembre de 2015

La danza de la melancolía en las tinieblas

En el último círculo,
en el pozo de mi oscuridad,
en la memoria de un grito del pasado que nunca pude olvidar,
se encuentra un sendero
que guía a la libertad
al libre albedrío de lo que jamás llegue a imaginar y soñar.

Camino por valles tranquilos
en los que me paro a repostar,
aunque allí no está Dios,
porque ni quiso,
ni querrá estar.

Y mientras soy yo el que toma las decisiones,
el que avanza en la oscuridad.

Y mientras soy yo el que guía mis pasiones,
el que entona la melodía sin escrito final.

Anhelo un tiempo en el que no tenía que pensar,
en el que seguía un camino marcado por los demás.

Anhelo un tiempo que quedó atrás,
en el que toda esperanza naufragó para nunca volver a flotar.

En el último infierno,
en la celda de oscuridad,
en la memoria de un grito del pasado del que nadie logró escapar,
se encuentra una vía
que ilumina la senda de la verdad.

En el último cielo,
en el falso más allá,
sólo reside un sitio en tu memoria,
una parcela en la que bailar,
hasta que amanezca tu oscuridad.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Borja, ¿Quién entiende el corazón?

¿Quién entiende el corazón? Borja.

Tema complejo donde los haya. Puedes enfrentarte a cualquier adversidad, darlo todo en cada partido, bajar a tu propio infierno y resucitar, ¿pero quién entiende el corazón?

Hace no tanto te diría que era asunto fácil, pero ahora... ahora es una noria impredecible, y eso qué los ciclos de una noria suelen ser la cosa más predecible que puede haber. Pero oye, tal como a veces viene, otras va, y bueno, mientras tanto aquí estoy, intentando entender algo imposible de cuantificar desde el lado humano y reducido a un puñado de hormonas desde el lado biológico. Estudiado desde todos los ámbitos y misterioso a partes iguales, y aun así la humanidad no ha dejado de intentar comprenderlo desde casi el origen de la filosofía, casi al mismo tiempo que el intento de comprensión de la felicidad, y nadie ha conseguido arañar, a penas, la superficie de este misterio.

¿Una pareja o varias?

¿Con distintos sexos o con el mismo?

¿Hormonas o algo más espiritual?

¿Monoamor o poliamor?

Y mientras tanto aquí estoy, con el corazón en distintos pedazos del planeta.

Una tarde invernal a orillas del Tormes, una caricia al oído susurrada en francés, una puesta de sol a orillas del Atlántico y un verso resumido en un martes 13.

Pedazos de alma despertigados por todos los rincones de esta basta tierra, y mientras tanto aquí estoy, viviendo en las tinieblas hasta que algún día mi corazón vuelva a ser mío; viajando por la vida como un incorpóreo sin más salida que intentar dar un nuevo paso en su propio camino.

Y otro beso,
y otra caricia,
y otro día sin entender demasiado bien este misterio de la vida.

¿Quién entiende el corazón? Borja.

Porque yo no, 
y creo que el amor nunca ha ido demasiado conmigo.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Hijo de Caín

En la oscura noche del alma te he encontrado y te perdí,
mientras me buscaba.
Como un incorpóreo sin sombra ni luz, sólo tinieblas, tinieblas que desconfiguran y desgarran el alma a medida que te acercas.
Y Caín ya no llora,
pues nadie escapa al destino fatal que marca un reloj de arena fantasmal.
Y la luna ya no suspira,
pues en el mar se dejó reflejar; y vió que su cara oculta dominaba ahora sobre lo que un día fue todo verdad.
Y llora,
llora por no poder olvidar todo el daño que un día hizo
a los demás, pero sobre todo
a sí misma,
y llora,
porque su reflejo ahora es oscuridad.
Y los hombres temen a lo desconocido,
¿y qué mayor desconocido que la oscuridad, las tinieblas?
nadie sabe la verdad,
¿qué verdad?
tú verdad,
"ya mandaré a alguien irla a buscar",
todos los humanos son igual
mejor que les traigan las respuestas antes que buscarlas ellos.
Y temen a la oscuridad. Ya lo creo que temen a la oscuridad. La temen, como temen a la noche, como temen a la sombra, como temen al lobo, como temen al tiburón;
y la temen. Ya lo creo que la temen. La temen como se teme a lo desconocido, como se teme a lo poderoso, como se teme al destino.
Y la temen
porque no se atreven a abrazarla.
Y mientras Caín llora,
llora porque uno de sus hijos ya la abrazó,
pero no por miedo ni orgullo, simplemente por sorpresa,
porque su hijo no sucumbió,
sino que ahora viaja por las tinieblas como un ser sin vínculos que no teme dejar atrás el pasado y el futuro; como un ser solitario que ha aceptado la soledad como su principal aliada en la búsqueda de su verdad.

Y Caín llora,
porque por fin un hijo suyo ha alcanzado la libertad.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Lluvia del alma

Ojalá sacarte los colores con susurros que te acaricien el alma.
Me estás derritiendo el corazón y lo estás teniendo en tus manos.
Eres la sonrisa que me acuna por las noches e ilumina las mañanas;
mi sonrisa es producida por el calor de tu dedos en mi espalda
mientras me transportas con tu mirada a lugares imposibles de atrapar con adjetivos.
Eres la alegría de mi corazón, eres ese brindis de fin de año lleno de propositos, pero esta vez, se cumplen,
eres la chispa que brilla, el calor de un atardecer, eres ese ultimo rayo que te llena de ganas para volver a creer;
eres el sol que me da vida cada día, eres esa lluvia que me inspira, eres mi noche favorita;
eres la brisa de la esperanza, eres el sueño de una noche de verano, eres la intensidad de un amor a las orillas del Atlántico.


A dos bandas (Luriales y Petauroak)

jueves, 5 de noviembre de 2015

Oscuridad

Arrastro otra nota de solfeo
como un alma desgarrada perdida en las arenas del tiempo.
Salto al vacío como un siervo
como un loco enajenado alimentado por el miedo.
Soy suicidio sincero
canto fúnebre de ánimas al viento.
Soy acorde de cristal,
vaho frío sin camino hacia la libertad.
Soy infierno sin salida, soy sendero al más allá,
soy llanto de ultratumba sumido en la oscuridad.
Soy todo eso y mucho más,
soy todo lo que anhelaste soñando soñar,
imaginando un futuro de cinismo que me permita avanzar
eligiendo mi propio destino, eligiendo con mi código moral.
Soy infierno, soy oscuridad,
soy tinieblas, soy demonio para los demás.

martes, 27 de octubre de 2015

A veces

A veces no entiendo,
me callo,
no entiendo el mundo,
no entiendo a la gente,
no entiendo la necesidad de entender
sin curiosidad.

A veces me canso
de no
poder
decir lo que pienso,
de no poder expresar lo que siento,
de tener
miedo
a hacer daño.

A veces cogería
y me largaría,
no a veces
sino siempre,
pero luego recuerdo que soy un cobarde
y se me pasa.

A veces
me escondería
de ti,
de mí,
de la gente,
de todo.

A veces...
me estresa pensar,
a veces.

Libertad, amor

A mí mientras me des mimos...

Era una noche fría de octubre, pero a su lado el calor humano se hacía mucho más intenso, como una fogata en medio de la estancia que caldease todo el cuarto. Hacía frío, sí, pero a su lado todo se pasaba mucho mejor, abrazándonos, hablando, diciéndonos cuánto nos queríamos, pero también hablando de amores platónicos y fantasías... ¿Debían seguir siendo fantasías?

A mi mientras te sigas liando conmigo...

Era una noche fría de octubre, pero en sus labios se almacenaba toda la energía del universo, el calor de toda una vida contenida en un cálido y reconfortante beso, fundiéndonos como si no hubiese mañana, como si sólo nos quedase la otra persona para llegar vivos al día siguiente. Nos susurrábamos sueños, alegrías y victorias, nos arrullábamos con pesadillas, penas y derrotas; pero nos teníamos la una a la otra, siempre la una a la otra; pero ¿si discutíamos? Si algo de nuestra relación nos preocupaba... ¿con quién compartirlo? Sí, tenemos amistades, pero aun así... quizás en otros brazos los problemas también se ahuyentasen, quizás en otros labios el calor humano también se pudiese transmitir con esa facilidad pasmosa que ocurre entre personas químicamente afines. ¿Por qué sólo poder evadirme con mi pareja?

A mí mientras follemos...

Era una noche fría de octubre, pero en su cuerpo todo era muy diferente... No voy a relatar lo que ocurrió porque todos hemos visto películas para adultos, sólo diré que era algo hermoso e intenso porque ambos se querían, aunque a veces uno de los dos pensaba en otras personas, no siempre el mismo, se alternaban, pero no de forma premeditada, como es obvio. Se querían, sí, pero... ¿por qué limitar el placer de sus cuerpos a su pareja? ¿por qué no poder compartir su intimidad con terceros?

Algo no funcionaba, estaba claro, y ambos eran conscientes: No eran libres. Estaban restringidas por la persona a la que más querían, y esa restricción les estaba asfixiando lentamente.

Era una fría noche de octubre cuando lograron por fin abrir las alas.

Era una fría noche de octubre...

pero a partir de ese momento todo fue mucho más cálido.


"A mí mientras me des mimos, te sigas liando conmigo y follemos...
fóllate a quien te de la gana.
Bases de una relación abierta."

domingo, 25 de octubre de 2015

Orgasmos de oscuridad

Orgasmos de oscuridad,
momentos en los que las tinieblas inundan tu corazón
dotándote de una sensación de fuerza,
encharcándote en un baño de poder y cinismo.

Orgasmos de oscuridad
que te convierten en otro ser,
una sombra de quien fuiste,
el reflejo de los recuerdos de quien eras.

Orgasmos de oscuridad
que te llenan de retazos de sueños,
de memorias olvidadas
al calor del fuego negro.

Orgasmos de oscuridad
sellados en una estrella de cinco puntas,
porque no todos pueden luchar contra la moral del oprimido.

Orgasmos de oscuridad
al calor de un anticristo.

Orgasmos de oscuridad
a la luz de las tinieblas.

Orgasmos de oscuridad
que llenan tu corazón de fe.

Canción de cuna para un bohemio

Hoy te echo de menos
en mi cama,
estás lejos
y no puedo dormir.

Me levanto y cojo un abrigo
- siempre me advirtió mi madre
de los peligros de los catarros,
las gripes y pulmonías;
por este orden y cada día -
cojo las llaves y salgo a la calle
hace frío,
es martes y Madrid está desierto.

Los pies me llevan por bulevares sin tráfico,
sin coches
y acabo
entrando
en un bar,
no es feo, non es ostentoso,
no destaca,
ni saldrá en fotos de facebook con amigos.

Es la clase de bar al que va quien no logra conciliar el sueño.

Pido una cerveza y me siento,
miro a la gente
y pronto el camarero me sirve
y le pregunto por el baño,
voy y me miro al espejo,
la soledad me demacra
y resignado
me lavo la cara
y pienso:
¿Quizás debería volver a casa?
Las gotas resbalan por mi rostro
y me voy.

Nadie dijo que mi vida fuese interesante.
Teníais demasiadas expectativas en este poeta
y ya bastante tiene con su vida
como para preocuparse por otros.

sábado, 24 de octubre de 2015

Hoy hace un año

"Hoy hace un año de ese beso
que cambió mi mundo,
hoy hace un año desde que te conocí,
y lo recuerdo por todo lo que me diste,
mucho más de lo que yo pude aportarte a ti."

Hoy hace un año desde que te conocí,
y la verdad es que estos míseros versos no sirven ni para transmitir un tercio de lo que me hiciste sentir;
pero lo escribí ayer a las 4 de la mañana,
y oye,
algo había que hacer con ellos
porque no se merecían caer en el olvido por culpa de un escritor de mierda.

Hoy hace un año desde que te conocí,
y aunque tú no lo sepas
hiciste por mí mucho más de lo que jamás te podré devolver:
me hiciste aprender y crecer,
me diste una oportunidad de volver a creer y confiar
más en mi mismo,
porque ya sabes que lo mío nunca fue la confianza;
me diste aspiraciones y sueños, fantasías y melodías
y me aseguraste que mi nombre era demasiado bonito como para que todos me llamasen Petauro,
y bueno, que Petauroak no está tan mal,
pero es que claro, a lado de alguien que es viento
pues no soy quien para perderme en un nuevo lienzo del mar,
porque te escribí que la Ría sin ti era menos alegre,
y bueno, aunque la autoría sea de Borja me permití la licencia de recitártela,
porque lo reconozco, las gaviotas maratonianas también son cosa suya,
y puestos a sincerarnos te diré que no pasa día en que no sueñe con volver a verte,
no es que esté loco,
simplemente quiero volver a sentir esa sensación de calidez en un frío paseo por Salamanca,
bajo las luces de una navidad para mí siempre presente.

Hoy hace un año que te conocí,
y tú estás más lejos que nunca para mí,
tampoco es que quiera volver a repetir la historia,
pero reconozco que me hiciste evolucionar más que años de vida.
Y bueno, no se que decirte que no te haya dicho en una carta o una postal,
sólo que tengo ganas de verte
aunque sea por caminar contigo de nuevo por esa ciudad sin mar.

Hoy hace un año que te conocí
y me ha entrado la melancolía,
ya sabes que siempre fui así
aunque por el camino me haya perdido,
quizás por eso me escribí en la piel lo que no debía olvidar.

Hoy hace un año que te conocí,
y escribo estas líneas,
que no expresan ni la mitad de lo que siento,
pero mi mente no puede concretar mejor mi armonía con el viento.

Hoy hace un año que te conocí,
y yo sólo aspiro a no olvidar lo que un día sentí.

Hoy hace un año que te conocí,
y aflora en mí el recuerdo de esa huella que dejaste aquel día en mí.

Hoy hace un año que te conocí...

Cuanto tiempo sin pasear un invierno por allí.

miércoles, 21 de octubre de 2015

No sé lo que siento

A veces no sé lo que siento,
mil palabras sin orden ni concierto se pierden por mi mente, se pierden por mi cuerpo
y no termino de comprender que pasa por mi cerebro
o por mi corazón,
no es que sea cosa de dos,
pero es que sin alma y mente no tiene sentido la existencia.
Ya lo dijeron hace mucho tiempo alguien,
no recuerdo quien y tampoco creo que importe demasiado ahora mismo
alguien dijo algo y punto
final no que no se acabó el párrafo ni este falso poema en clave menor.

A veces no sé lo que siento,
pero te veo y se me hincha la cantidad de dopamina en mi cuerpo,
las hormonas se disparan y sólo puedo balbucear "hola",
dice la ciencia que eso es amor,
no sé, no es que crea demasiado en las etiquetas,
así que me da un poco igual lo que sea eso que experimenta mi cuerpo,
yo lo que sé es que hay tensión sexual entre los dos y que nos gustamos,
y oye, eso me cunde mil, la verdad,
al menos a mí; no se a ti
tendré que preguntarte el próximo día que te vea
o quizás no haga falta y me lo digan tus labios.

A veces no sé lo que siento,
pero lo paso bien contigo y creo que me gustas,
que me estoy pillando, que me estoy enamorando,
que más da la palabra,
si total en francés se dirá diferente y en inglés de otra forma.

A veces no sé lo que siento,
pero en sólo una semana has despertado algo aquí dentro.
Son curiosos los paralelismos,
y no deja de recordarme este hecho a otra historia que tuve hace un mes,
pero bueh,
nadie dijo que las cosas claras fuesen siempre lo mejor,
a veces es mejor no entenderse ni uno mismo.

A veces no sé lo que siento,
pero sí sé lo que callo y que me gustaría gritarte ahora mismo.

A veces no sé porque siento más de lo que pensé.

lunes, 12 de octubre de 2015

Siempre nos quedará O Xurés

¿Sabes?
Hoy me olvidé de escribirte,
otra vez
y no hay día que no me arrepienta
de decirte que desde aquel día
eres lo único que me importa,
saber qué piensas,
qué haces,
a quién besas,
con quien intercambias placer como una vez hiciste conmigo
bajo esa ducha
en la que nos dejamos llevar
por temor a algún día arrepentirnos.

Y ha pasado tanto y tan poco
que si te viese no sabría que decirte
supongo que "hola"
y sonreírte de forma tímida,
aunque luego recordaría tu sonrisa
y en tus ojos leería que no me has entendido,
y yo como un tonto balbucearía
en francés o en inglés, cualquier tontería,
que más da,
si en el fondo lo importante es chapurrear,
porque ambos nos diríamos todo sin necesidad de hablar.

Yo te diría que el amor no va conmigo,
que me dedico a leer, escribir, pensar
y a intentar que la poesía no se haga añicos.
Te narraría mis epopeyas, mis fantasías y mis recuerdos,
de esas chicas que me quisieron, pero con las que nunca encajé,
de todos los besos que dí y todos los besos que olvidé.
Al final lo resumiría en que todo sigue igual:
un par de viajes, un par de sueños, y un par de conciertos,
pero que lo más importante: tú,
de mi mente nunca te has ido.

Tú me pondrías al día de tus sueños,
de tus viajes, tus rutas, y tu filosofía,
de literatura y de historia, de droga y conciertos;
me hablarías de ese chico francés que conociste algún día,
de como te hacía el amor, de como te entendía,
aunque me contarías que aquello no funcionó, pues él quería más
y ambos sabemos que eso no es tu estilo.
Después te emocionarías al rememorar a aquella chica
quizás de ojos azules con la que saliste un tiempo,
me dirías que era todo genial excepto que cada uno tuvo que tomar su propio sendero.
"Lo entiendo", te respondería y tú, con un poco de suerte, me darías un beso.

No por pena o deseo,
sino simplemente porque ambos fantasearíamos con rememorar viejos tiempos.
Y funcionaría,
ya lo creo que funcionaría,
y como una máquina del tiempo en esa noche de agosto nos perderíamos;
quizás pasaríamos a la cama, o directamente en el suelo,
poco importa teniendo en cuenta que sólo nos guiarían los sueños,
regalaríamos al otro nuestros cuerpos,
y de pensamientos nos empaparíamos,
y lo mejor sería en el post-sexo no tener que hablar
y con ello
matar el significado de palabras vacías que no llegarían para decirte lo que siento,
no por no comprender nuestro pésimo inglés
sino porque no vendrían a cuento.
Mejor,
sin duda,
que hablen nuestras miradas sobre lo que hasta unos minutos antes dijeron nuestros cuerpos.

Todo eso pasaría,
o quizás no,
soy muy de montarme películas en mi mente,
novelas no guionizadas en las que no hay suficiente presupuesto
para tantas fantasías y sueños.

Puede que en el fondo nunca más nos encontremos
y no lloraría por ello,
los mejores momentos son los que quedan en el recuerdo
y aquel día
ya nos dijimos todo lo que podían expresar los cuerpos.

Ahora sólo queda
pensarnos a través de los quilómetros
de distancia,
y en mi muñeca
llevar tu aroma
impregnando mis recuerdos.










sábado, 10 de octubre de 2015

Libre, amor

El paisaje se desvanece fugazmente ante sus ojos, sin darle tiempo de asimilar lo que se abría ante él.

La misma historia de siempre.

Nunca ha sido capaz de aprovechar lo que tenía entre sus manos hasta que se le escapaba como la brisa entre los dedos. Quizás si fuese capaz de percibir lo que tenía ante él, entonces la historia hubiese sido distinta.

La historia…

La misma historia de siempre.

Chico conoce a chico, se enamoran, se saltan las normas establecidas de antemano y se embarcan en una aventura en la que él no llegó a ser consciente de lo que podía llegar a ser.

Quizás si le hubiesen educado diferente…

Quizás si no le hubiesen bombardeado continuamente con todos esos anuncios y series en las que sólo existe el binarismo, el chica se enamora de chico, ambos muy enamorados hasta que entra en escena un tercero, un tercero que encaja en todos los patrones de belleza que nos dicen que debemos buscar. Todo iba bien hasta que ese individuo aparece en sus vidas. A partir de ese momento celos, discusiones… hasta que uno de los dos decide aceptar su amor por el nuevo sujeto de la película y llevar esa relación al terreno afectivo/sexual. Es entonces cuando todo se va al carajo, la pareja se rompe; ruptura dolorosa, no saben afrontarla, ya no tienen a su media naranja, ya no son nadie ante los ojos del mundo pues se han rendido y han fracasado ante el más noble sentimiento que es el amor.

El paisaje se desvanece fugazmente ante sus ojos, aunque ahora los árboles comienzan a tomar forma.

Es normal, ¿no? Es decir, se nos ha educado siempre así. Salirse de las normas está mal. Romper el binarismo está mal. Enamorarse de más de una persona está mal, eres un fresco (sobre todo si eres tía). Es imposible una relación de más de dos; tu pareja es tuya y de nadie más, nadie más tiene derecho a tener relaciones sexual-afectivas con dicha persona. Los celos y las discusiones son buenos, eso significa que buscamos lo mejor para la otra persona, ¿o es sólo lo mejor para nosotros? ¿Tendría que irse todo al carajo? ¿Debería romperse la pareja? O quizás hubiese sido mejor que la persona que me amaba pudiese amar y disfrutar también con ese tercero? ¿De verdad tendría que ser dolorosa la ruptura? ¿Por qué no nos han enseñado a afrontarlas como personas maduras (emocionalmente hablando)? ¿Qué es eso de la media naranja? ¿Tengo tan poco amor propio que necesito a alguien para que me complete y me haga sentir mejor persona? ¿No puedo autocompletarme yo solo? ¿Es el amor el sentimiento más noble? ¿Fracasar ante él es de perdedores? ¿De débiles?


El paisaje se define ahora nítido a pesar de la gran velocidad a la que avanzan. Los árboles se alzan imponentes mientras dan paso a largas praderas que se pierden hasta regar las laderas de las montañas que se funden con el horizonte.

¿Está mal salirse de las normas? No, no lo creo. No puede estar mal ser lo suficientemente libre e independiente como para decidir por mí mismo si quiero romper con el binarismo, si quiero amar a más de una persona o si quiero tener sexo con cualquier desconocido o persona con la que quiera compartir un poco de intimismo. No puede estar mal decidir por mí mismo. Y sobre todo no soy una fresca si elijo compartir mi cuerpo con quien me da la gana.

El sol se va poniendo poco a poco, abriendo ante él una sinfonía de colores que impregna el cielo con una lúcida acuarela de brillos y estelas rojizas y naranjas que se abren paso entre las nubes. El paisaje sigue avanzando rápido, pero no por ello deja de mostrarse como un murmullo de pinceladas impresionistas.

No tiene sentido que en una relación sólo pueda haber dos. No, definitivamente no tiene razón de ser ¿cuál es su lógica? ¿Qué es lo que define o deja de definir que alguien tenga que amar y compartir su vida únicamente con una sola persona? No le veo sentido ninguno. Si yo no quiero compartir mi vida con nadie más estoy en todo mi derecho, pero debería respetar los sentimientos de aquel que consideré hasta hace poco mi compañero; si él quiere compartir su vida con alguien más y yo, en cambio, no estoy dispuesto a ello, entonces tendré que atenerme a lo que hay y cortar una relación que sólo me va a provocar malestar, pero siempre respetando la libre elección de la persona a la que he querido. ¿Por qué es todo tan difícil? ¿Por qué es tan difícil sacar conclusiones de este tipo? ¿Por qué es tan difícil encajar? ¿Por qué es tan difícil que me acepten? ¿Por qué es tan difícil que respeten mis sentimientos y mis deseos? ¿Por qué es tan difícil que alguien pueda ser libre? ¿Por qué no me habré dado cuenta de todo esto antes? ¿Por qué?

Quizás si hubiese leído más…

Quizás si hubiese conocido a más gente en la misma situación que yo…

Quizás si no me hubiesen bombardeado tanto con las mismas series y películas…

Quizás si no me hubiese criado en una sociedad tan poco abierta…

Quizás si yo hubiese aprendido a deconstruirme…

Quizás…

Tantos quizás, pero la historia al final ha sido la de siempre…

Al final se impuso la mentalidad de un mundo que considera incorrecto el libre-pensamiento…

Quizás…

Quizás si nos hubiesen educado diferente…

Quizás…

Quizás si nos enseñasen a destruirnos para luego reconstruirnos…

Quizás entonces la historia podría ser diferente.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Destruirse-reconstruirse

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Que fácil es decir esas 11 palabras una y otra vez, y que difícil es llevarlas a cabo.

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Ya te digo que es difícil.

¿Cómo puede uno destruirse a si mismo sin perderse luego por el camino?

¿Cómo puede uno adentrarse en la oscuridad, en su propio infierno y lograr salir de nuevo sin perder su esencia?

¿Cómo puede uno sumergirse en las tinieblas del corazón sin extraviarse en las profundidades de estas?

Poca gente es capaz de realizar esa ardua tarea: Perderse en la propia oscuridad del individuo para luego renacer de entre las tinieblas, brillando con una luz nueva y hasta entonces desaparecida.

Es el camino del héroe, ese que estudió Campbell, en el cual el héroe debe ir superando pruebas y adentrarse en su propia caverna para renacer más poderoso que nunca después de haberse enfrentado a sus miedos.

Es el camino del héroe, aunque no es sólo eso.

Es también el camino del aprendizaje, de la maduración personal y el autoconocimiento; irse perdiendo en uno mismo hasta no ser capaz ya de reconocerte, y en ese momento volver a buscarte con el objetivo de ser nuevamente esa persona que un día fuiste, pero mejor y con más conciencia de ti mismo y tu entorno.

Es el camino de la ruptura del corazón, de romper en mil fragmentos uno a uno todos los trozos de tu corazón, hasta que lo hagas añicos y dejes de sentir, y una vez dejes de sentir volver a pegar uno tras otro todos esos pedazos que un día fueron tu corazón.

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Qué difícil es llevar eso a cabo.

Qué difícil es descubrir la oscuridad que habita en tu propio corazón; que difícil es darle la mano y no sucumbir ante su poder; que difícil es adentrarte en tu propio infierno y no desaparecer en él.

Es difícil, ya lo creo. Pero más difícil es luego volver.

Más difícil es buscar la luz que está escondida entre tanta tiniebla; más difícil es dejar de darle la mano a la oscuridad para volver a dársela a la luz; más difícil es dejar el infierno y aventurarte en el viaje hacia el cielo, hacia la luz, hacia el renacer.

La gente teme a la oscuridad, no la comprende, no la entiende, no la abraza; pero al mismo tiempo la gente no es capaz de ir hacia la luz, tampoco la comprende, tampoco la entiende, tampoco sabe como abrazarla; y en esa situación, sin luz y sin oscuridad, la gente se pierde y queda atrapada en un estado de miseria moral, de miseria terrenal y de miseria espiritual; queda atrapada en un estado de duermevela del que no saben salir y en el que quedan condenados a vagar.

No se si es más difícil bajar hasta el infierno o salir de él. La entrada está protegida ante los cobardes, pero la salida está sellada contra los valientes; de modo que sin valentía ni cobardía no hay forma de entrar o salir.

No sé si es más difícil adentrarse en el propio infierno personal o escapar de él; lo que si sé es que deja marca en el cuerpo, deja marca en la piel. Un esfuerzo moral y espiritual tan fuerte deja huella en la piel, deja una marca que jamás desaparecerá, un sello que permanecerá como muestra de tu hazaña para recordarte por el resto de la eternidad que lograste entrar y salir del infierno sin olvidarte a ti mismo, sin perderte por el camino.

Quizás eso es lo más difícil, entrar y salir sin perderse, porque cuando los recuerdos que están dormidos en tu interior despierten, tal vez dejes de ser quien eres; porque cuando te destruyes a ti mismo existe el riesgo de que te olvides de reconstruir todas las piezas y pierdas alguna por el camino, quedando para siempre atrapado en esa zona intermedia que es el limbo, en ese purgatorio personal que es el estado de duermevela.

Quizás lo más difícil es entrar y luego querer salir, o quizás afrontar la marca que quedó grabada a fuego en tu pecho, como un sello que de ahora en adelante guardará y protegerá cada uno de los fragmentos de tu corazón reconstruido, como una marca protectora frente a tus propios demonios que un día te atemorizaron.

Quizás lo más difícil es bañarse en la oscuridad para luego aflorar en la luz, pero siempre es más reconfortante luchar que permanecer en la puerta del limbo por siempre jamás.

Quizás lo más difícil es habitar el infierno para luego subir al cielo, pero siempre será mejor que habitar en el purgatorio por toda la eternidad.

Quizás lo más difícil es replantearte todo para luego aprender, pero siempre es mejor eso que continuar viviendo engañado sin darte cuenta siquiera de ello.

Quizás lo más difícil sea respetarse y aceptarse a uno mismo después de tantos errores y heridas, pero siempre es más valiente eso que vivir con miedo de uno mismo.

Quizás lo más difícil de todo sea asumir el reto de vivir aprendiendo o quizás lo más difícil simplemente sea aprender a vivir, pero siempre será mejor que quedarse de brazos cruzados asumiendo un papel que no va contigo.

Quizás en el fondo todo es difícil.

Quizás al final no hay nada fácil.

Quizás...

No sé que es más fácil o el qué es más difícil, quizás todo dependa de ti mismo, pero...

Quizás lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.








En más de una noche la vida agobia

"La vida me agobia",
lo escribo con un rotulador rosa,
la primera nota de voz que encuentro a mano
como un grito del pasado
que me asfixia.

Poca cosa,
dirán,
pero yo estresado apago el whatsapp,
quien pudiera poner en modo avión
el corazón
para así olvidarnos de sentir por un rato.

Las cartas ya no llegan al buzón,
la mente se perdió sin remedio
no recuerdo
si fue entre el tercer o quinto polvo
o quizás en el cuarto porro.

Que más dará.

Total
el cigarrillo sigue en el cenicero
consumiéndose sólo,
con un murmullo
lento y pausado:
"¿Me has oído?
He dicho que la vida me agobia."

Apago el buzón de voz,
puede que mañana lo encienda,
pero hoy toca borrón y cuenta nueva.

Y mientras
en una pared
el susurro de una pintada:
"viva lo aleatorio".

Grita el viento mientras me recuerda
que la vida sin ti me agobia,
colega.

martes, 6 de octubre de 2015

Sul, azul e bacallau

Sopra un vento de nordés que pon os pelos como escarpias ó máis valente.

En días como o de hoxe só podo acurrucarme na miña póla agardando a que a tormenta escampe e poida de novo saír a dar os meus paseos habituais polo bosque.

Nestes días de tormenta o ceo cárgase de pensamentos pretos e a néboa invade todos e cada un dos recunchos do alma, até deixala completamente esnaquizada no que era.

Disque é cousa do clima e que os mandrís non servimos para bosques tan chuviosos. Non sei, a min no me preguntedes que é a primeira vez que estou tan lonxe da miña sabana.

Había veces que fóramos ó sul de España, a unha praíña na que todos os rapaces cando andaban na bicicleta silbaban unha melodía extraña e dicíanme: -Non ves que azul está o verán?

E eu non comprendía nada, porque azul é o outono coa súa melancolía; o verán é cálido, non azul. Pero quen sabe, quizais os humanos son daltónicos e non entenden destas cousas das cores.

A cuestión da que estaba a falar é: cando chegas ó super e queres comprar unhas bananas... pagas con peniques ou con pedriñas? Porque o outro día dixen que quería un prátano e déronme unha mazá, e pensei eu: Aínda vai ser cousa do idioma e por iso non me entenden cando pido de cear un pouco de bacallau.

Se es que andan as cabezas moi toulas. Estou de seguro que iso é porque a xente reflexiona pouco sobre o universo.


22-01-2015

Disque os mandrís non servimos para rimar

As veces simplemente déixome levar,
como un río descendendo até o mar.

As veces só permanezo inquedo,
inquedo permanezo as veces,
por sentir o tempo na miña pel
cando me di "marcho, que teño que marchar".

E logo? Agora eu que fago?
Na miña póla ó lonxe
inúndame a saudade
e só podo esfumarme nos tragos
mesturados con fumes de cores.

Fumándome a distancia
e esperando que o tempo me leve,
contando as paredes da estancia
a golpes de folerpas de neve.

As veces só me deizo levar
e é o vento o meu guiar.
As veces só podo pensar
e na miña póla ver todo pasar.


22-01-2015

jueves, 1 de octubre de 2015

Te arrepientes

Y te arrepientes de cada ficha jugada, de cada partida inacabada, de cada riesgo que corriste en algo que no llegó a nada.

Y te arrepientes de abrirte, lo temes, le temes; a lo que pueda decir, a lo que pueda contar, a lo que pueda saber quien un día te supo interpretar.

Y te arrepientes de haber dicho lo que sentías, de haber demostrado quien eras, de haberte hecho vulnerable, de ser vulnerable, de poder ser vulnerable.

Y te arrepientes; te arrepientes de tantas cosas que sólo queda tirarlas a la basura e intentar olvidarlas para que nadie nunca las desentierre de esa fosa común que es la caja de los sueños.

Y te arrepientes, y te seguirás arrepintiendo, y normalmente podrás con ello y sonreir a la vida como si no pasase nada, ignorando al resto mientras intentan sepultarte. Pero hay días que no, hay días que no puedes y que sólo querrías quedarte en casa a llorar, pero eso no va contigo, así que sólo te queda pulsar estas teclas de forma mecánica como estoy haciendo yo ahora.

Y te arrepientes, y lo seguirás haciendo aunque no quieras. Porque un día mostraste tus sueños a alguien en quien ya no confías, en quien ya no te atreves a confiar por miedo a ser vulnerable.

Y te arrepientes, y no te quedará otra que seguir, a pesar de las heridas, a pesar de los puñales.

Y te arrepientes, aunque siempre te quedará el recuerdo de esos labios con los que compartiste esperanzas y sueños íntimos en el lenguaje de los besos mientras te olvidabas de todo de lo que te arrepentías.

Y te arrepientes, aunque eres consciente de que no siempre será así, quizás algún día puedas largarte y dejar atrás a todos los que un día quisieron herirte.

Y te arrepientes, y todos lo haremos, porque ese es nuestro papel en esto que llaman sueños.

Y te arrepientes, aunque siempre te sigan quedando el regusto de esos labios con sabor a libertad.

Y te arrepientes.

Y te arrepentirás.

Pero...

¿De verdad te arrepientes?

Amarga soledad

No dejo de pensar en ti
y en ese polvo que echamos,
puede que la despedida fuese fría,
pero follándote me calenté demasiado.

Y hoy te dedico esta paja,
la de ayer, y la de pasado,
igual que todas estas noches
en las que odiándote no te doy olvidado.

Sucio vacío

I

Y te sientes como un muñeco,
tirado en cualquier lado
y hastiado.

Y sabes que se repetirá el cuento 
porque callado 
irás detrás de ella con el rabo levantado.


II

Y te sientes sucio,
aburrido y hastiado,
lleno de semen en la mano
y sin ganas ni de limpiarlo.

Y te sientes cansado, 
cínico y engañado,
porque ni una paja
sirve para revivir el recuerdo del que anclo.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Que le jodan al destino

¿Sabes qué te digo?
Que le jodan al destino.
¡Reescribamos la historia!
Hagámoslo a nuestro estilo:
Luchando hasta el final o cayendo por el camino.

¿Por qué no?
Hágamoslo con estilo
mientras jodemos al destino
y nos cargamos el guion,
porque esto es cosa de dos,
caemos juntos o superamos el listón
que nos impuso un dios
en el que ya no creemos, que nunca existió.

¿Te atreves?
Ya perdimos nuestras alas
ya del cielo se nos expulsó,
sólo nos queda otra batalla
en la que no te pienso decir adiós.

¡Saltemos los dos!
Ante nosotros el vacío,
por detrás destrucción,
por delante una luz al final del túnel,
hacia atrás sólo caos y dolor.
Ya lo dijo Dean a su amigo:
sólo nos tenemos los dos,
hagámoslo a nuestro estilo,
luchemos sin temor.
¡Que le jodan al destino!
Esta noche saldrá con vida el amor.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Así habló Zaratustra

Sólo soy una palabra perdida en el viento,
una nueva circunferencia que gira alrededor de la vida,
otro ciclo, otro día,
otra espiral perdida en la oscilación de cristal,
suena mal,
¿plausible? Quizás, pero esta noche oscura ya no deja de tejer telarañas de lágrimas cayendo por los cristales como vidrios en las piedras.

Puede que te hayas perdido en cada vuelta,
no temas,
el fuego marca el camino en la estrella de cinco puntas,
y apuntas
frases perdidas en líneas de papel
que te fumas sin entender nada demasiado bien.

Sigo sentado al fondo de la clase
porque sólo allí puedo entender lo que se cuece en el barrio como si cada palabra fuese un fonema sin su tecla.

Y me pierdo en tu mirada fraccionada en sílabas que generan ideas
y me pierdo en tu recuerdo de cristal,
como un espejo que refleja sólo lo que nunca sucedió;
puede ser,
quien sabe, quizás me perdí en cada beso que te di,
en cada caricia, en cada mirada, en cada sonrisa a escondidas
como un secreto inconfesable oculto entre sentimientos a flor de piel
para que nadie pudiese entrever lo que las cartas se negaban a ocultar.

Y me pierdo en tu mirada,
en tus cartas,
en tus palabras,
en tus sueños y esperanzas.

Y me pierdo en mi cárcel de Peniche,
tú tan Coimbra, yo tan San Pedro de Moel.

Y nos perdemos,
yo tan lejos
y tu tan cerca,
puede que no haya mezcla para esta llama que espera a que amanezca un nuevo día en la arena
de una duna que semeja azulejo que refleja ese momento que caminamos de la mano por esta senda que ahora nos aleja, quizás algún día nos volvamos a encontrar, mientras tanto soñaremos intentando crear nuestra propia estela, puede que algún día sonriamos al descubrirnos como dos amigos sin pudor ni vergüenzas.

Puede que algún día sonriamos al ver que hemos logrado cumplir por separado nuestras metas.

Puede que algún día sonriamos al descubrir que pudimos cumplir nuestros sueños.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Días de verano

El verano. Días de largas horas al sol, de carreras hasta el agua y zambullidas de cabeza a la vida.

El verano. Días de fiestas continuas, de pachangas constantes y sueños perennes en los que perderse a orillas de un atardecer.

El verano. Días de romances fugaces, de caricias y abrazos ajenos al mundo. Días de miradas cómplices, de secretos susurrados al oído y besos callados bajo el ruido de una ducha siempre caliente.

El verano. Días de pandillas bajo el sol del solpor, de bailes, de borracheras y de amistades en pantalón corto y sandalias.

El verano. Días de latas de cerveza en mano, de helados compartidos en las plazas de los pueblos y de mantos permanentes de cáscaras de pipas sobre los que sentarse.

El verano. Días de ritmos acelerados, de sensaciones a flor de piel y sentimientos en constante ebullición. Días de desenfreno, desenfado y desinhibición. Días de alegrías, risas y carcajadas. Días de evasión, fantasías y sueños. Días de una vida perfecta lejos de las rutinas, los horarios y calendarios.

El verano. Días de vivir al límite, alcanzarlo y superarlo con estilo; riéndose, si es necesario, hasta de tu propia sombra y con la máxima de mirar la vida por encima del hombro. 

Porque siempre habrá inviernos para llorar los posibles errores cometidos en verano; porque siempre habrá tardes de lluvia en los que lamentarse de las caídas bajo el sol; y porque ya habrá días en los que rallarse por los patinazos en la arena.

Pero hoy no es uno de esos días, porque estamos en verano y venimos a plantar cara a la felicidad, a saborearla y reinventarla.

Porque estamos en verano y hoy toca saltar de cabeza a la vida.


miércoles, 12 de agosto de 2015

Morriña da saudade

Caminaba. Caminaba, simplemente, sin rumbo, sin objetivo a donde ir, sencillamente caminaba para sentir el aire frío del otoño portugués y la noche de finales de noviembre en una pequeña ciudad del centro del país lusitano.

Caminaba, simplemente caminaba, y en ese caminar las baldosas me iban guiando a donde quiera que me llevasen mientras mi mente volaba a cientos de metros de altura y me observaba a mí mismo en la insignificancia de una existencia que nadie termina de entender pero ante la que nadie parece pararse a intentar resolver su razón de ser.

Caminaba, y en mi camino recorría los rincones de una ciudad que durante esos meses eran mi hogar, bajo la atenta vigilancia de los escaparates vacíos que me observaban en mi lento peregrinaje por mi mente humana.

Caminaba, simplemente caminaba, y en ese caminar mis pulmones se encharcaban del característico olor portugués que recorría el aire mientras la saudade invadía mi pecho para no abandonarme nunca más y aflorar siempre y cuando la necesitase.

Caminaba... y ahora me gustaría poder volver a caminar por esa ciudad que ya siempre vivirá en mi corazón.

martes, 28 de julio de 2015

El camino al infierno

"En la noche oscura del alma, el individuo deambula solo por la ciudad gótica, callejeando hasta que llega a algún lugar entre la línea de sombra y luz."

¿Es pecar de soberbia el citarse a uno mismo? Puede, ¿pero acaso importa la soberbia o el pecado cuándo uno ya está condenado? ¿Sigue importando, cuándo el camino al infierno ha sido abierto por uno mismo a través de las distintas decisiones que ha ido tomando a lo largo de su vida?

Una vez escuché que la vida se mide en las distintas bifurcaciones que hemos tomado a lo largo de este camino; en las distintas opciones escogidas.

Las opciones.

Las opciones, en eso consiste todo; en las distintas decisiones que tomamos cada vez que se nos presenta la posibilidad de elegir.

Pero las decisiones son un arma de doble filo y tienen su reverso oscuro e inevitable: las consecuencias. Las consecuencias; todas las decisiones tienen sus consecuencias; consecuencias que determinarán nuestra vida, nuestro futuro, nuestro propio mundo; como una conexión neuronal que interrelaciona todos y cada uno de los elementos de nuestro entorno, y en el centro de esta tela de araña estamos nosotros: nuestras decisiones.

En eso consiste todo, en las distintas decisiones que tomamos cada vez que se nos presenta la posibilidad de elegir. Pero hay que preguntarse en las consecuencias que tendrán y como será nuestro mundo después de haber tomado dicha decisión, porque puede que nuestra propia historia cambie. Para bien o para mal. Y ese es el problema, en el camino que he ido forjando en torno a mí. En un camino construido sobre brasas que conducen directamente a un infierno en el que no existe vía de escape ni hacia el purgatorio ni hacia el cielo. Un camino que sólo lleva a las profundidades de nuestros pensamientos y miedos, como los nueve círculos del infierno sobre los que se asienta, en el centro, un diablo de tres cabezas dispuesto a devorarnos hasta el último suspiro de nuestro aliento.

¿Es pecar de soberbia escribir sobre uno mismo después de citarse para definir su fuero interno?

Puede.

¿Pero acaso importa la soberbia cuando uno ya está condenado? ¿Acaso importa el pecado cuando uno va camino de estar muerto?

No, ¿verdad?

Pues eso. Dejad a este escritor agonizante que prosiga con sus últimas voluntades antes de terminar su camino hasta el infierno.

miércoles, 15 de julio de 2015

Dicen que quien no arriesga no gana

Dicen que quien no arriesga no gana. No se. La verdad es que nunca me he fiado de ese lema, supongo que tantas derrotas seguidas hacen a uno volverse desconfiado y replantearse las cosas.

Dicen que quien no arriesga no gana. Nunca he confiado demasiado en esa frase, y a pesar de ello una y otra vez me he lanzado con los ojos vendados al vacío, en un acto suicida que al final resulta más doloroso que un planchazo desde un trampolín.

Dicen que quien no arriesga no gana. No estoy seguro de que esto sea cierto. Es verdad que la suerte sólo existe para quien crea su propio futuro a base de aumentar el índice de probabilidades, pero es que a veces es tan difícil confiar en el azar y la suerte...

Dicen que quien no arriesga no gana. Puede ser. No se. Ya no se que pensar. Tantas veces he arriesgado y tantas veces ha salido mi corazón herido que ahora las cicatrices no han hecho otra cosa que recubrirlo con una costra infectada, que supura intentando confiar, cuando el cerebro le grita: "¡No lo intentes más! ¡Detente! ¡¿No ves que sólo vas a seguir sufriendo?!

Dicen que quien no arriesga no gana. No acabo de estar seguro de que sean ciertas esas palabras, pero el corazón intenta por todos los medios imponerse a la razón y volver a jugar una nueva partida. Pobre iluso.

Dicen que quien no arriesga no gana. Puede ser. Pero bueno, tampoco pierde quien no arriesga, así que puede que vaya siendo hora de volver al combate y jugarse el randori al minuto de oro. Puede que esta vez gane por Ippon.

Dicen que quien no arriesga no gana. Pero ya me conoces, "Beam me up, Scotty", como diría Rockhound en Armageddom. Me gusta tropezar más de dos veces con la misma piedra.

Dicen que quien no arriesga no gana. Y aquí estoy yo, dispuesto a caer luchando.

Dicen que quien no arriesga no gana. Puede. Pero esta vez salgo a ganar.

Dicen... que más dará lo que digan si sé que puedo ganar.

sábado, 4 de julio de 2015

Porque a veces una simple chispa es capaz de iluminar el día más oscuro

A veces los días son oscuros. Días negros y cubiertos que no hacen otra cosa que ralentizar las manecillas del reloj, creando una espiral de negrura que encharca todo el corazón sumergiendo el cuerpo en una autotortura mental.

Hay días que son oscuros, y en esos días oscuros sólo te queda perderte en el laberinto que es tu mente autoflagelada. Tomando una y otra vez un rumbo errado, y subiendo hacia abajo y bajando hacia arriba buscando las piezas de tu propio puzle mental. El problema es que a veces esas piezas se pierden, y en un pozo de negrura sin luz resulta imposible hallarlas sin ayuda. Por eso a veces necesitas un hechizo externo que te permita avivar la llama de tu esperanza; por eso, a veces, necesitas un fósforo que reviva la hoguera de tu corazón en pos de acabar con tu vida en el limbo de la muerte y dejar de vivir como un muerto en vida.

Porque aunque aprendas a caer, a veces cuesta levantarte para un nuevo combate y porque a veces el golpe es más fuerte que tus ganas de luchar; por todo eso, a veces, necesitas una mano que te levante; porque a veces basta un pequeño empujón para volver a entrar en esta guerra que es la vida.

Porque a veces tu energía no es suficiente y necesitas de la voluntad y del fuego de otros.

Porque a veces una simple chispa es capaz de iluminar el día más oscuro.

viernes, 26 de junio de 2015

A veces

A veces me gustaría correr y perderme en el tiempo, cruel lamento, no sé ni que digo ni que siento, porque el cuento se reescribió y ahora está firmado por alguien ajeno al que no entiendo.

Y escribo estas líneas en papel, espero que donde estés el correo llegue bien. Pero miento, porque ni la frase es mía, ni las líneas están escritas en papel, ni siquiera en un mísero billete de bus que contenga un pareado breve, pero conciso, que contenga todos mis sentimientos hacia ti. Pero no. Ni es un ticket, ni son líneas de papel, ni hay correo que enviar para que el correo llegue bien. Porque por más que pase el tiempo, mi nombre seguirá sonando melodioso, porque por más que pasa el tiempo, mi mente sigue encerrada a orillas de ese río castellano, como una cárcel de Lucifer siempre a punto de volverme loco. Aunque de eso va esto, ¿no? De rellenar con letras la vida de un loco; como un diario que pierde hojas por todos lados.

A veces me gustaría hacerme sólido y difuso, como un ligero copo de nieve que adquiere forma a medida que la nube lo trabaja, poco a poco, delicadamente, hasta que el cielo ya no puede seguir sosteniéndolo y cae por su propio peso hacia la tierra. Surcando así el aire como una estela con forma de obelisco que llega hasta el techo del inframundo. Y allí se derrite y se hace agua, porque evoluciona, como un susurro al oído que te hace crecer, “poc a poc”, hasta convertirte en lo que eres. Porque aunque la gente rehuya el Infierno, todos sabemos que en la oscuridad no se esconde nada más que tus propios demonios, y a esos no hay porque temerlos, sino convivir con ellos y sacarlos a relucir cuando la adrenalina lo dicte.

Y escribo líneas sin dosel. Líneas sin dosel y sin argumento, porque todo son palabras sueltas sin ton ni son, sin pulso de reloj que marque un simple y llana nota de sol. Porque todo son símbolos e imágenes que nadie entiende, porque todo son palabras que se lleva la marea para dar paso a una nueva historia, una nueva leyenda. Quizás las palabras escritas en la arena no sean una mera idea, quizás simplemente sean todo metáforas que ocultan lo que el corazón de hielo no quiere o no sabe susurrar, como una caricia al oído, como un murmullo del mar.

A veces me gustaría correr y encontrarme en el tiempo, porque quien fui ya no está y quien seré no volverá, y aquí, en este preciso instante, no hay nadie más que la sombra de un ser que duda sobre su propia existencialidad en la realidad.

A veces me gustaría correr y a veces perderme en el tiempo, pero el que no sabe lo que busca nunca lo encuentra.

A veces me gustaría dejarme llevar en la orilla del tiempo y que lo inexistente me guiase en su viaje iniciático esotérico.

A veces…

A veces ni se lo que pienso, así que escribo estas líneas en el tiempo; impregnándolas con lo que siento.


domingo, 10 de mayo de 2015

Acuarela de la Ría

El mar golpea suavemente la orilla, haciendo saltar la espuma de forma intermitente con el vaivén de las olas.

Sentado en la proa, Maxi admira el paisaje a través de sus gafas de sol. De espaldas a Rande, Pedro pone a punto su guitarra y Diego hace fotos a las Cíes. El cielo está limpio y la brisa es suave, así que aprovecho para escribir estas líneas durante el viaje a Cangas.

La Ría es un océano de tranquilidad en un mar de bateas que la atraviesas como si fuesen islotes flotantes. Las gaviotas, con sus chillidos, añaden un toque característico a la banda sonora del estival ambiente.

El barco surca veloz el agua y en menos de media hora estamos pedaleando por el Morrazo en dirección a Menduíña. Cuando llegamos dejamos todo en la arena y corremos con los bañadores a darnos un chapuzón. En verano puedes morirte de calor, pero por alguna extraña razón el agua siempre estará helada.

Cuando el sol comienza a ponerse en Cíes, encendemos una hoguera, sacamos los bocatas y Pedro saca la guitarra y los acordes comienzan a desfilar por sus manos, mientras el resto, tumbados mirando al cielo, nos perdemos entre las estrellas con la sensación de que en ningún sitio podríamos estar mejor.


domingo, 3 de mayo de 2015

Llamando a las puertas del infierno

Habito en cada pliegue de piel
dulce melodía escrita en papel,
cruel delito que no supe ver
que perdía al verte crecer.

Llamo a las puertas del infierno
y no me abren
me dicen que no hay pases
que vaya más tarde.

Timbro en las puertas del cielo
y me ignoran
cruel demora
de un dios que no perdona.

Me pierdo en cada runa de cristal
vapor de humo del perro infernal.
Me desoriento en cada locura
cruel ángel que sólo dejó una pluma.

Nadie me guía,
nadie me ata,
expulsado de arriba
y de abajo a patadas.

Habito en cada pliegue de piel
cruel melodía sin papel,
vacuo destino que no pude ver
que ganaría la partida de ajedrez.

sábado, 25 de abril de 2015

Inferno-Purgatorio-Paradiso

El camino de la salvación comienza descendiendo hasta el infierno.

Esto puede parecer ilógico, pero cuando tú mismo eres el verdadero peligro para tu persona debes huir de tu autodestrucción y tus debilidades sumergiéndote en tu propia oscuridad. Sólo allí, en la negrura de tu corazón y de tu mente, en el mismo infierno de tu alma, podrás encontrar el diestro camino de tu senda perdida y comenzar a encontrarte a ti mismo. Lo que te permitirá dejar de errar en tus decisiones y actuaciones y comenzar el ascenso al cielo, a la salvación. No en el sentido divino, sino en el humano, pues sólo con tu auto-conocimiento en el purgatorio de tus dudas podrás comprenderte a ti mismo y aceptarte a ti y a tu persona. Logrando una percepción más completa de tu ser.

Sólo el infierno te permitirá entenderte para auto-purgarte y estar en paz contigo mismo.

Tu paraíso personal.

viernes, 24 de abril de 2015

¿Y qué fue Portugal?

¿Y qué fueron esos meses
más que mirar al futuro
buscando siempre el mar?

¿Y qué fueron al pensar,
si no que la flor de un amor
y el clavel de la libertad?

¿Y qué otra cosa fueron
más que un recuerdo castellano
anacrónico en Portugal?

¿Y qué fueron
si al mirar atrás
sólo hay melancolía y un querer regresar?

¿Y qué fue Portugal?
Otra huella en la memoria,
otra línea en el alma,
otra historia que recordar.

lunes, 16 de marzo de 2015

soledad-oscuridad-libertad

La gente no entiende la soledad. Le temen. Le temen tanto como a la oscuridad.

La gente no entiende la oscuridad. Le temen. Le temen tanto como a la soledad.

No la comprenden; no entienden su poder, y por eso la evitan, la juzgan, la etiquetan de malo. No se dan cuenta de la libertad que proporcionan: Sin vínculos, sin dependencias, sin falsas relaciones humanas innecesarias, que solo son empleadas para llenar el vacío que deja el no poder cumplir con las expectativas que deposita en tu mente el sistema. Ya se sabe, si no has hecho nada con tu vida no eres nadie. Tanto tienes, tanto vales; dicen por ahí.

La verdadera libertad está en no tener que depender de nadie, no tener que preocuparte de nadie; poder hacer lo que quieras y cuando quieras porque solo importas tú. Sin nadie más con quien pararte y perder parte de tu libertad, poco a poco.

La verdadera libertad está en ser tu mismo sin preocuparte de nadie; tú sólo. Te llamarán frío; solitario; pero solo tú sabes que en un corazón inundado por la oscuridad es el único sitio donde es posible encontrar la felicidad.

Y no piensas desaprovecharlo.

lunes, 9 de marzo de 2015

Todas las primaveras florecen

Me gusta perderme entre las palabras y sentimientos de la gente. Descubrir las pistas que dejan sobre ellos mismos como una alfombra de hojas en medio del sendero.

Me gusta perderme entre las palabras y sentimientos de la gente. Respirar la atmósfera que se desprende mientras otean el mundo como la primavera en lo alto de un mirador perdido en cualquier cañón de un río sin nombre, como la memoria que trae la corriente con sus reflexiones y profundas intimidades.

Me gusta perderme entre las palabras y sentimientos de la gente. Zambullirme en su personalidad, como entre las líneas de un blog por escribir, como los brotes de un árbol antes de florecer.

Me gusta perderme entre las palabras y sentimientos de la gente. Navegar a la deriva admirando un mundo por reinterpretar, una acuarela impresionista que redibujar, como un lienzo de versos y párrafos con los que soñar, como el alma de una persona a la que sentir y con la que empatizar.

Me gusta perderme entre las palabras y sentimientos de la gente. Me gusta sentarme en la hierba y esperar para encontrar a alguien con quien el corazón y el alma florezcan de verdad.

Me gusta (porque es bonito descubrir el alma humana).

domingo, 22 de febrero de 2015

Árbol castellano

Árbol castellano
que vive en soledad,
el tiempo no te marchita
aunque sufres la estacionalidad.

Tus hojas caen
como un millar de gorriones
en bandada, tiñendo
el suelo de mil colores.

Tus ramas desnudas
resisten el invierno
con la firmeza
de conocer tu futuro incierto.

Árbol castellano
que vive para soñar,
el tiempo no te apaga
tus ganas de volar.

Tus hojas brotan
ante los olores
que propagan, sin cesar,
todas tus flores.

Tus ramas se acicalan
para los nuevos vientos
con la seguridad
de conocer tus deseos.

Árbol castellano
que vive en libertad,
el tiempo solo estimula
tus ansias de disfrutar.

martes, 17 de febrero de 2015

Retazos de palabras: A veces me gusta dar suelta rienda a las que escribo cosas y saltarme las juego del reglas

Las palabras del tiempo son como las velas que bailan al son del viento. Son los senderos embaldosados que te llevan por caminos amarillos. Son simples y llanos juegos de palabras sin ton ni son, sin respeto a los signos de puntuación, la sonoridad o cualquier otra regla escrita o por escribir.

Las palabras son armas, susurros, lamentos. Son todo lo que quieras o te permitan expresar lo que sientes, porque a veces quieres simplemente liberarte sin que nadie entienda nada de lo que pones.
Las palabras son idas de ollas, presiones a golpe de sístole y diástole que te permiten gritar lo que la gente no te permite gritar, sea por el motivo que sea, sea la causa que sea. Sea que no sea, que no se ni que digo ni entiendo al que crea. Porque decidió huir para dejarnos abandonados en nuestras fútiles luchas internas mientras él se entretiene observando el hormiguero que creó y que se cree el centro del mundo, mientras que no somos más que otra palabra que se lleva el viento, un pacto no escrito con el diablo. Un pacto no sellado, pero que prefieres susurrar, un pacto para salvar un alma en pena destinada a caminar sin rumbo por toda la eternidad, como una Santa Compaña que escribe su propia leyenda.

A veces prefieres saltarte el guion y comerte las fichas que encuentras a tu paso, hasta que caes al pozo y tienes que esperar 2 turnos para volver a jugar. ¿Quién sabe? Quizás solo tenías que haber cogido una oca que supiese usar “vuelo” y así te permitiese saltar distancias sin preocupaciones, aunque a veces Oak te dice que no es un buen momento de usar la bici, puede que sea que no haya que ir con prisas. ¿Quién sabe? Creo que nadie entiende las reglas del juego y nadie las entenderá, porque nadie entiende cuando puedes decir lo que sientes y cuando no. ¿Quizás apostaste demasiados tazos? Puede ser, hay que jugar más despacio y sin impulsos, porque todo son palabras en la orilla, escritos con el trazo de un palo que trae el mar en Punta Cangrejo.

Puede que a veces el apuntador no sepa cuál es la siguiente jugada y tengas que improvisar, a veces se triunfa y a veces se fracasa, y en otras ocasiones solo quedan palabras.

Palabras.

Palabras.

Palabras.

¿Sería muy redundante llamar a un león Leónidas?

A mí me da igual la redundancia.

Palabras.

Palabras.

Palabras escritas en la arena.

Palabras que se lleva el viento.

EL OREDN DE LAS PABRALAS NO ALTREA EL SINGICIFADO

El sol de septiembre se cuela entre los árboles, como un fantasma que se lleva las almas del tiempo más allá de las orillas del río surcado por Caronte. Las penas en ánima recorren el sendero mientras cientos de patos echan a volar, huyendo a tierras dominadas por ocas en defensa de una reconquista olvidada en la memoria del ser humano.

El caballo blanco cabalga las campiñas castellanas a lomos de la espada justiciera, perpetuando una dicotomía entre religiones más allá de ideologías.

Nada es lo que parece y nada parece lo que es, solo las palabras se las lleva el viento como la noche volando por las estrellas y el manto blanco de la vía láctea. La barca de piedra llega a la costa y asciende por el río, llegando a un descampado estrellado que alerta a quien quiere ver un milagro. Quizás solo sea cuestión de fe y no de esperanza, quizás la esperanza solo sirva para los amores robados en la fugacidad del romance.

Quizás todavía haya que leer entre líneas para entender el significado oculto de los párrafos.

Quizás la llave se perdió a lo largo de las décadas en un viaje por terminar.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Más en el pozo

A veces pacto con el diablo y me pierdo en el tiempo. Me pierdo en las palabras lanzadas como armas, como un puñar arrojadizo que se clava en el corazón.

A veces juego al ajedrez con Dios y pierdo; gana la batalla y como un Leviatán, encierra mi espíritu en el infierno.

A veces nada vale la pena y prefieres sumergirte en esos oscuros sentimientos, hundirte en un pozo de tristeza y acurrucarte en la miseria.

lunes, 9 de febrero de 2015

Heridas del alma

La vida te pasa, te pesa y te pisa; poco a poco; como las manecillas estancadas en ninguna parte, como si una parca hubiese detenido el tiempo, obligándote a no poder huir nunca de ese instante. Ese instante, esa bifurcación en el camino, ese momento en que tuviste que saltar al vacío y decidir que camino seguir, apostar por un cuento u otro, seguir escribiendo esta historia a medias o inventarte un nuevo futuro con la tinta que sangra el corazón herido. Un corazón dañado, con cicatrices que supuran relatos sin narrar, leyendas sublimes y legendarias de noches en las que resultaba fácil desaparecer entre los litros de cerveza de los locales y sus gentes. Noches en las que acabar perdido en las piernas de cualquiera; sin falsas promesas, sin nombres; solo viviendo ambos el presente y el colchón. Un colchón relleno de sudor y saliva de desconocidas; un colchón hecho de sangre del pecho y noches fugaces; un colchón vacío como el alma del que entrega su vida al diablo tras descubrir que "no hay futuro".

La vida te pasa, te pesa y te pisa; y en esos momentos te preguntas cuantas cosas has perdido por no soñar; cuantas cosas has perdido por dejar de creer; cuantas cosas has perdido por dejar de tener fe en el mundo. Cómo un Carax que ha decidido borrar cualquier rastro de su existencia. Cómo una sombra que se pierde entre los fantasmas que habitan las callejuelas de la ciudad. Cómo un cuerpo muerto que olvidó lo que significa amar.