domingo, 27 de diciembre de 2015

Mis demonios temen a la luz, igual que yo

Tengo ganas de verte y estar abrazados
en silencio,
sólo eso,
estar en silencio y abrazados
viendo el tiempo pasar ante nuestros ojos
mientras los dos seguimos igual
en silencio
y abrazados.

Protegiéndonos de nuestros demonios y fantasmas
en silencio, 
los dos ante la luz o la oscuridad
porque tanto da
ni yo temo a la oscuridad 
ni tú temes a la luz
pero a la inversa sí que es ya otro tema
y no quiero tener que enfrentarme sólo ante la luz,
porque temo desaparecer en ella
-ya sabes que la oscuridad con la luz se convierte en una sombra de lo que fue-
y yo no quiero ser una sombra, 
no quiero dejar de ser quien fue
o fui, mejor dicho,
y para eso te necesito a ti,
para protegerme de mí mismo y de ti,
de ambos,
para eso te necesito.

Te necesito porque mis demonios temen a la luz,
            igual que yo.
Y ante una luz cegadora
sólo la propia luz puede salvarme,
o mi propia oscuridad
si quiere,
si quiero,
si puedo,
si tal y conviene
o quizás no,
y ni mi propia letra me convence.

Por eso...

Necesito estar juntos
y abrazados,
en silencio,
sólo eso,
estar en silencio y abrazados,
en nuestro banco 
-no tenemos ningún banco
pero quedaba bien en el poema 
(puede que la explicación no tanto)-
viendo el tiempo pasar
y los problemas irse, 
o al menos pasar de largo durante un rato,
quizás después de acostumbrarme a tu luz,
pueda luego enfrentarme de nuevo yo sólo a mis problemas
como siempre he hecho hasta ahora,
o como por lo menos he intentado.

Ojalá estar juntos
y acurrucados
en silencio 
viendo las luces y sombras pasar de largo.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Ojalá no perderme

A veces me pierdo en la vida
y aunque corra
-o lo intente-
no doy alcanzado a la poesía.

A veces me pierdo en la vida
y aunque apueste
-sin miedo-
nunca doy ganado al amor.

A veces me pierdo en la vida
y aunque salte
-al vacío-
no doy atrapado el futuro.

A veces me pierdo en la vida
y aunque luche
-con fuerza-
nunca doy ganado a los sueños.

A veces me pierdo en la vida
-o quizás siempre-
y aunque la esquive
y me esfuerce
el pasado me alcanza
y quedo estancado en el presente.

Ojalá no perderme.

La (des)memoria de la poesía

La poesía es lluvia del alma
y eso es lo que hago
en mis noches de bajón,
dejarme llevar por los ríos de la memoria.

Aunque a veces simplemente me dejo llevar por las memorias de Escandar,
que a fin de cuentas,
las batallas perdidas
siempre pasan factura a todos.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Te he escrito tanto y me sigue pareciendo tan poco

He escrito mil versos
y mil más te escribiría
para decirte con mi estilo
de mierda
lo que solo sé decirte con poesía.

He escrito mil palabras
una tras otra cada día
para expresar este vacío
en la espera
hasta verte, y eso no me alivia.

He ordenado mil pensamientos
sabiendo lo que sentía
y a pesar de todo aun grito:
¡Berenjena!
sólo sueño con otra caricia.

He escrito mil versos
y un millón más te escribiría,
para plasmar este frío
que siento
por no poder ver tu sonrisa.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Ojalá una parada menos en nuestra distancia

Esa es la pena,
que no desaparezca

como un banco de niebla
en medio de la carretera,

y que los problemas volasen
como las hojas al viento,
pero hoy sólo se oye mi lamento
y aunque no lo esperase,
esta vez no consigo expresar lo que siento,

porque las miradas quedan lejos
y las palabras, tecleadas,
no me permiten besarte el alma por dentro
-ni por fuera-
y las caricias quedan a deber y facturadas

y mientras,
sigo esperando ese tren que me lleve a tu parada,
y bajarme,
para encontrarte,
(besarte, acariciarte y abrazarte,
sé que juntos haríamos arte)

pues la niebla ya no estará cuando te vea,
y es una pena,
que no desaparezca,
no quiero tener que soñar otra noche
junto a ti
esperando a que amanezca.

martes, 8 de diciembre de 2015

La magia de las casualidades

Es la magia de las casualidades
la que unió al verano
con el invierno
forjando el hechizo
de un otoño eterno.

Es la magia de las casualidades
la que cruzó nuestros caminos,
sin siquiera pedirlo,
haciendo que el miedo
al futuro fuese un sinsentido.

Es la magia de las casualidades
la que nos acercó
rápido y directos
-como los mejores besos-
y que sin comernos ni bebernos
(en exceso)
hizo del amor libre
la cura de nuestra libertad,
las alas para alcanzar nuestros sueños.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Contigo el caos es poesía

Te quiero,
un montonazo,
quiero
tus mimos, tus miradas, y tus sonrisas;
tu forma de juguetear con el piercing, tu forma de mirarme y de taparte la cara;
tu olor, tus apretones de mano y nuestros silencios;
te quiero 
por tus borderías, por tus insultos y por lo especial que haces que me sienta con ellos;
te quiero 
por tu risa, por la risa que me sacas y por cómo logras que contenga el aliento;
te quiero 
de buenas y de malas,
todos los días de la mala suerte 
y todos los días que no son martes ni 13;

pero te quiero,
                      porque la poesía, 
                                                a tu lado, 
                siempre parece mucho más bonita.

Oscura noche del alma

Y en esta oscura noche,
desgarradora mirada del alma,
siento que la prosa no viene
y la poesía me falta,
el titiritero me abandonó
y sin hilos ni danza
no sé qué camino seguir,
no sé como mi destino avanza.

Y en esta noche oscura,
desgarradora mirada del alma,
la sinfonía del violinista
toca una fuga in sonata,
un miserere que como Becquer
arrulla a las ánimas que vagan
en medio de la oscuridad,
en medio de la falsa esperanza.

Y en esta noche oscura,
desgarradora mirada del alma,
cuando mi corazón deje de latir,
cuando mi sangre ya sea escarcha,
no sabré que pensar
sobre por qué la muerte descansa,
no sabré que decir
sobre que hoy ya no habrá mañana.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Estado amoroso actual: mi cupido se droga.

Hoy ha vuelto a sonar el contestador,
supongo que no quieres hablar conmigo,
y mientras me quedaba en silencio
al otro lado del hilo
unas palabras han resonado en mi cerebro
mientras escuchaba de tu voz que ya no quieres estar conmigo:

"Estado amoroso actual: mi cupido se droga."

No sé como reaccionar a esto,
así que me he ido al balcón
y con las vistas de Monte Alto y el cielo
me he sentado, con las piernas colgando,
mientras el humo del hachís se lo lleva el viento.

Hoy Coruña brilla más de lo normal,
supongo que es cosa del rocío;
incluso el frío se ha puesto a llorar,
y la escarcha inunda mi ventana
antes incluso de que llegue la madrugada,
mientras de fondo llega a mis oídos el rumor del Orzán.

Hoy ha vuelto a sonar tu contestador
mientras un amago de lágrima brilla en mi cara
al saber que tú estás harta de dirigirme la palabra
y yo estoy harto de sentir como el amor me ahoga;
esta ha sido mi última llamada,
espero que en el futuro nos vaya mejor que ahora,
no quiero volver a lamentarme
por descubrir que el estado actual del amor
es que Cupido se droga.



miércoles, 18 de noviembre de 2015

Defíneme amor

¿Quién puede definir el amor?

Me río del valiente que lo intente
pues está abocado al fracaso.

¿Me pides que defina el amor?

Y supongo que luego querrás que defina la existencia,
la felicidad y melancolía,
quizás el origen del universo o de la vida,
aunque puede que te conformes con que te defina los sueños, el dolor y la esperanza.

¿Me pides que defina el amor?

Y yo te digo que lo intentaré,
empezaré diciendo que es un sentimiento,
un puñado de hormonas que segrega el cuerpo,
una cosa de dios
o de la filosofía,
que nacimos para la belleza
o al menos eso decía Platón.

¿Me pides que defina el amor?

Y yo continuaré explicando la cuestión de género,
porque sin pararnos en el patriarcado
no comprenderemos lo que hoy en día
llamamos amor, aunque no sea cierto.

¿Me pides que defina el amor?

Y te respondo
que ¿cómo quieres que explique algo
que ni yo mismo entiendo?

¿Me pides que defina el amor?

Simplemente te diré que es lo que
ahora mismo creo que siento.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Tras de mí

Tras de mí dejé los recuerdos de una vida,
memorias que guardo en pequeñas cajas de tesoros
en el arcón que hay en el cabezal de mi cama.
Ahí, dentro de una de esas cajitas,
junto al azulejo de piscina y la castaña de la suerte
-de esas que no sirven para comer-
escondo un puñado de textos y fotos sobre lo que dejé al vivir.

Tras de mí dejé 5 amores,
uno de ellos, el más frustrado, fue el primero.
Dejé también una decena de besos sin dar,
varios de ellos de los que me arrepiento.

Tras de mí dejé varias amistades,
unas veces fue culpa mía,
otras tantas,
simplemente fue el tiempo.

Por el camino viví varios veranos de idilio,
aunque si soy sincero,
nunca tuve un verano típico de niño de pueblo,
y la verdad es que lo echo de menos.

Tras de mí dejé cicatrices a varias personas,
unas intencionadas, y otras experimentos,
a veces sobreviví tanto a costa de los demás
que ahora quedé a deber hasta el aliento.

Di pocos abrazos,
y demasiadas veces dos besos,
pero los escasos que di,
reconozco que fueron verdaderos.

Tras de mí dejé cientos de fotos,
casi 100 viajes,
y un puñado de cartas en castellano y francés
sobre un amor que creo que aun siento.

Me emborraché con colegas,
y con el hachís cumplimos el tópico
de disertar sobre la existencia,
y darlo todo en conciertos.

Tras de mí dejé 200 poemas,
y 300 canciones,
24 capítulos de una serie,
y un puñao de cortos por lo menos.

Cumplí un par de sueños,
aunque más de una docena están por cumplir.
Me perdí en veinte miradas,
y con la mitad sentí miedo.

Tras de mí dejé oportunidades perdidas,
fantasías sin cumplir
y alguna que otra borrachera 
en la que hice el amor sin apenas conocernos.

Por el camino leí cientos de libros, 
y la mitad me marcaron y sorprendieron,
varias películas para pensar
y dos guitarras que soportaron mis desafinamientos.

Tras de mí dejé medallas,
victorias y derrotas, 
y algún que otro talismán 
que sigo llevando al cuello.

Tras de mí dejé las memorias de una vida
que escribiré algún día en besos impresos,
mientras tanto quedan aquí,
por si alguien logra soñar junto a mis recuerdos.

A mi paso

¿Sabes?

Tengo reservado un pasado oscuro
de estos que no quieres mostrar,
no porque me avergüence de ello,
sino porque nadie lo entendería.

Un pasado de tinieblas
y de comprobar hasta dónde podía llegar,
e hice daño,
sí,
hice daño a gente que me importaba,
o quizás no lo suficiente y por eso me permití el derecho de hacerles daño;
no lo sé.

Tengo reservada una plaza en el infierno por un pasado oscuro,
pero no siempre fue así,
no todo fueron tinieblas y sombras,
aunque nunca supe discernir demasiado dónde estuvo la frontera,
dónde aun era yo y dónde comencé a destruirme a mí mismo,
supongo que ya no importa,
ocurrió                    porque tenía que ocurrir,
y descendí hasta mi propio infierno y aprendí a sobrevivir,
caí, sí,
pero me levanté y me reconstruí; 
no sé muy bien porque te cuento todo esto,
me imagino que porque ahora que soy todo oscuridad
las pocas luces que entran en mi vida brillan todavía más.

Es mi forma de decirte que me iluminas, creo,
aunque necesito recordarte que no tengas miedo
que mi plaza en el infierno es porque yo quiero,
porque dejé tras de mí un pasado oscuro,
sí,
pero sincero.  

sábado, 14 de noviembre de 2015

La danza de la melancolía en las tinieblas

En el último círculo,
en el pozo de mi oscuridad,
en la memoria de un grito del pasado que nunca pude olvidar,
se encuentra un sendero
que guía a la libertad
al libre albedrío de lo que jamás llegue a imaginar y soñar.

Camino por valles tranquilos
en los que me paro a repostar,
aunque allí no está Dios,
porque ni quiso,
ni querrá estar.

Y mientras soy yo el que toma las decisiones,
el que avanza en la oscuridad.

Y mientras soy yo el que guía mis pasiones,
el que entona la melodía sin escrito final.

Anhelo un tiempo en el que no tenía que pensar,
en el que seguía un camino marcado por los demás.

Anhelo un tiempo que quedó atrás,
en el que toda esperanza naufragó para nunca volver a flotar.

En el último infierno,
en la celda de oscuridad,
en la memoria de un grito del pasado del que nadie logró escapar,
se encuentra una vía
que ilumina la senda de la verdad.

En el último cielo,
en el falso más allá,
sólo reside un sitio en tu memoria,
una parcela en la que bailar,
hasta que amanezca tu oscuridad.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Hijo de Caín

En la oscura noche del alma te he encontrado y te perdí,
mientras me buscaba.
Como un incorpóreo sin sombra ni luz, sólo tinieblas, tinieblas que desconfiguran y desgarran el alma a medida que te acercas.
Y Caín ya no llora,
pues nadie escapa al destino fatal que marca un reloj de arena fantasmal.
Y la luna ya no suspira,
pues en el mar se dejó reflejar; y vió que su cara oculta dominaba ahora sobre lo que un día fue todo verdad.
Y llora,
llora por no poder olvidar todo el daño que un día hizo
a los demás, pero sobre todo
a sí misma,
y llora,
porque su reflejo ahora es oscuridad.
Y los hombres temen a lo desconocido,
¿y qué mayor desconocido que la oscuridad, las tinieblas?
nadie sabe la verdad,
¿qué verdad?
tú verdad,
"ya mandaré a alguien irla a buscar",
todos los humanos son igual
mejor que les traigan las respuestas antes que buscarlas ellos.
Y temen a la oscuridad. Ya lo creo que temen a la oscuridad. La temen, como temen a la noche, como temen a la sombra, como temen al lobo, como temen al tiburón;
y la temen. Ya lo creo que la temen. La temen como se teme a lo desconocido, como se teme a lo poderoso, como se teme al destino.
Y la temen
porque no se atreven a abrazarla.
Y mientras Caín llora,
llora porque uno de sus hijos ya la abrazó,
pero no por miedo ni orgullo, simplemente por sorpresa,
porque su hijo no sucumbió,
sino que ahora viaja por las tinieblas como un ser sin vínculos que no teme dejar atrás el pasado y el futuro; como un ser solitario que ha aceptado la soledad como su principal aliada en la búsqueda de su verdad.

Y Caín llora,
porque por fin un hijo suyo ha alcanzado la libertad.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Lluvia del alma

Ojalá sacarte los colores con susurros que te acaricien el alma.
Me estás derritiendo el corazón y lo estás teniendo en tus manos.
Eres la sonrisa que me acuna por las noches e ilumina las mañanas;
mi sonrisa es producida por el calor de tu dedos en mi espalda
mientras me transportas con tu mirada a lugares imposibles de atrapar con adjetivos.
Eres la alegría de mi corazón, eres ese brindis de fin de año lleno de propositos, pero esta vez, se cumplen,
eres la chispa que brilla, el calor de un atardecer, eres ese ultimo rayo que te llena de ganas para volver a creer;
eres el sol que me da vida cada día, eres esa lluvia que me inspira, eres mi noche favorita;
eres la brisa de la esperanza, eres el sueño de una noche de verano, eres la intensidad de un amor a las orillas del Atlántico.


A dos bandas (Luriales y Petauroak)

jueves, 5 de noviembre de 2015

Oscuridad

Arrastro otra nota de solfeo
como un alma desgarrada perdida en las arenas del tiempo.
Salto al vacío como un siervo
como un loco enajenado alimentado por el miedo.
Soy suicidio sincero
canto fúnebre de ánimas al viento.
Soy acorde de cristal,
vaho frío sin camino hacia la libertad.
Soy infierno sin salida, soy sendero al más allá,
soy llanto de ultratumba sumido en la oscuridad.
Soy todo eso y mucho más,
soy todo lo que anhelaste soñando soñar,
imaginando un futuro de cinismo que me permita avanzar
eligiendo mi propio destino, eligiendo con mi código moral.
Soy infierno, soy oscuridad,
soy tinieblas, soy demonio para los demás.

martes, 27 de octubre de 2015

A veces

A veces no entiendo,
me callo,
no entiendo el mundo,
no entiendo a la gente,
no entiendo la necesidad de entender
sin curiosidad.

A veces me canso
de no
poder
decir lo que pienso,
de no poder expresar lo que siento,
de tener
miedo
a hacer daño.

A veces cogería
y me largaría,
no a veces
sino siempre,
pero luego recuerdo que soy un cobarde
y se me pasa.

A veces
me escondería
de ti,
de mí,
de la gente,
de todo.

A veces...
me estresa pensar,
a veces.

Libertad, amor

A mí mientras me des mimos...

Era una noche fría de octubre, pero a su lado el calor humano se hacía mucho más intenso, como una fogata en medio de la estancia que caldease todo el cuarto. Hacía frío, sí, pero a su lado todo se pasaba mucho mejor, abrazándonos, hablando, diciéndonos cuánto nos queríamos, pero también hablando de amores platónicos y fantasías... ¿Debían seguir siendo fantasías?

A mi mientras te sigas liando conmigo...

Era una noche fría de octubre, pero en sus labios se almacenaba toda la energía del universo, el calor de toda una vida contenida en un cálido y reconfortante beso, fundiéndonos como si no hubiese mañana, como si sólo nos quedase la otra persona para llegar vivos al día siguiente. Nos susurrábamos sueños, alegrías y victorias, nos arrullábamos con pesadillas, penas y derrotas; pero nos teníamos la una a la otra, siempre la una a la otra; pero ¿si discutíamos? Si algo de nuestra relación nos preocupaba... ¿con quién compartirlo? Sí, tenemos amistades, pero aun así... quizás en otros brazos los problemas también se ahuyentasen, quizás en otros labios el calor humano también se pudiese transmitir con esa facilidad pasmosa que ocurre entre personas químicamente afines. ¿Por qué sólo poder evadirme con mi pareja?

A mí mientras follemos...

Era una noche fría de octubre, pero en su cuerpo todo era muy diferente... No voy a relatar lo que ocurrió porque todos hemos visto películas para adultos, sólo diré que era algo hermoso e intenso porque ambos se querían, aunque a veces uno de los dos pensaba en otras personas, no siempre el mismo, se alternaban, pero no de forma premeditada, como es obvio. Se querían, sí, pero... ¿por qué limitar el placer de sus cuerpos a su pareja? ¿por qué no poder compartir su intimidad con terceros?

Algo no funcionaba, estaba claro, y ambos eran conscientes: No eran libres. Estaban restringidas por la persona a la que más querían, y esa restricción les estaba asfixiando lentamente.

Era una fría noche de octubre cuando lograron por fin abrir las alas.

Era una fría noche de octubre...

pero a partir de ese momento todo fue mucho más cálido.


"A mí mientras me des mimos, te sigas liando conmigo y follemos...
fóllate a quien te de la gana.
Bases de una relación abierta."

domingo, 25 de octubre de 2015

Orgasmos de oscuridad

Orgasmos de oscuridad,
momentos en los que las tinieblas inundan tu corazón
dotándote de una sensación de fuerza,
encharcándote en un baño de poder y cinismo.

Orgasmos de oscuridad
que te convierten en otro ser,
una sombra de quien fuiste,
el reflejo de los recuerdos de quien eras.

Orgasmos de oscuridad
que te llenan de retazos de sueños,
de memorias olvidadas
al calor del fuego negro.

Orgasmos de oscuridad
sellados en una estrella de cinco puntas,
porque no todos pueden luchar contra la moral del oprimido.

Orgasmos de oscuridad
al calor de un anticristo.

Orgasmos de oscuridad
a la luz de las tinieblas.

Orgasmos de oscuridad
que llenan tu corazón de fe.

Canción de cuna para un bohemio

Hoy te echo de menos
en mi cama,
estás lejos
y no puedo dormir.

Me levanto y cojo un abrigo
- siempre me advirtió mi madre
de los peligros de los catarros,
las gripes y pulmonías;
por este orden y cada día -
cojo las llaves y salgo a la calle
hace frío,
es martes y Madrid está desierto.

Los pies me llevan por bulevares sin tráfico,
sin coches
y acabo
entrando
en un bar,
no es feo, non es ostentoso,
no destaca,
ni saldrá en fotos de facebook con amigos.

Es la clase de bar al que va quien no logra conciliar el sueño.

Pido una cerveza y me siento,
miro a la gente
y pronto el camarero me sirve
y le pregunto por el baño,
voy y me miro al espejo,
la soledad me demacra
y resignado
me lavo la cara
y pienso:
¿Quizás debería volver a casa?
Las gotas resbalan por mi rostro
y me voy.

Nadie dijo que mi vida fuese interesante.
Teníais demasiadas expectativas en este poeta
y ya bastante tiene con su vida
como para preocuparse por otros.

miércoles, 21 de octubre de 2015

No sé lo que siento

A veces no sé lo que siento,
mil palabras sin orden ni concierto se pierden por mi mente, se pierden por mi cuerpo
y no termino de comprender que pasa por mi cerebro
o por mi corazón,
no es que sea cosa de dos,
pero es que sin alma y mente no tiene sentido la existencia.
Ya lo dijeron hace mucho tiempo alguien,
no recuerdo quien y tampoco creo que importe demasiado ahora mismo
alguien dijo algo y punto
final no que no se acabó el párrafo ni este falso poema en clave menor.

A veces no sé lo que siento,
pero te veo y se me hincha la cantidad de dopamina en mi cuerpo,
las hormonas se disparan y sólo puedo balbucear "hola",
dice la ciencia que eso es amor,
no sé, no es que crea demasiado en las etiquetas,
así que me da un poco igual lo que sea eso que experimenta mi cuerpo,
yo lo que sé es que hay tensión sexual entre los dos y que nos gustamos,
y oye, eso me cunde mil, la verdad,
al menos a mí; no se a ti
tendré que preguntarte el próximo día que te vea
o quizás no haga falta y me lo digan tus labios.

A veces no sé lo que siento,
pero lo paso bien contigo y creo que me gustas,
que me estoy pillando, que me estoy enamorando,
que más da la palabra,
si total en francés se dirá diferente y en inglés de otra forma.

A veces no sé lo que siento,
pero en sólo una semana has despertado algo aquí dentro.
Son curiosos los paralelismos,
y no deja de recordarme este hecho a otra historia que tuve hace un mes,
pero bueh,
nadie dijo que las cosas claras fuesen siempre lo mejor,
a veces es mejor no entenderse ni uno mismo.

A veces no sé lo que siento,
pero sí sé lo que callo y que me gustaría gritarte ahora mismo.

A veces no sé porque siento más de lo que pensé.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Destruirse-reconstruirse

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Que fácil es decir esas 11 palabras una y otra vez, y que difícil es llevarlas a cabo.

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Ya te digo que es difícil.

¿Cómo puede uno destruirse a si mismo sin perderse luego por el camino?

¿Cómo puede uno adentrarse en la oscuridad, en su propio infierno y lograr salir de nuevo sin perder su esencia?

¿Cómo puede uno sumergirse en las tinieblas del corazón sin extraviarse en las profundidades de estas?

Poca gente es capaz de realizar esa ardua tarea: Perderse en la propia oscuridad del individuo para luego renacer de entre las tinieblas, brillando con una luz nueva y hasta entonces desaparecida.

Es el camino del héroe, ese que estudió Campbell, en el cual el héroe debe ir superando pruebas y adentrarse en su propia caverna para renacer más poderoso que nunca después de haberse enfrentado a sus miedos.

Es el camino del héroe, aunque no es sólo eso.

Es también el camino del aprendizaje, de la maduración personal y el autoconocimiento; irse perdiendo en uno mismo hasta no ser capaz ya de reconocerte, y en ese momento volver a buscarte con el objetivo de ser nuevamente esa persona que un día fuiste, pero mejor y con más conciencia de ti mismo y tu entorno.

Es el camino de la ruptura del corazón, de romper en mil fragmentos uno a uno todos los trozos de tu corazón, hasta que lo hagas añicos y dejes de sentir, y una vez dejes de sentir volver a pegar uno tras otro todos esos pedazos que un día fueron tu corazón.

Lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.

Qué difícil es llevar eso a cabo.

Qué difícil es descubrir la oscuridad que habita en tu propio corazón; que difícil es darle la mano y no sucumbir ante su poder; que difícil es adentrarte en tu propio infierno y no desaparecer en él.

Es difícil, ya lo creo. Pero más difícil es luego volver.

Más difícil es buscar la luz que está escondida entre tanta tiniebla; más difícil es dejar de darle la mano a la oscuridad para volver a dársela a la luz; más difícil es dejar el infierno y aventurarte en el viaje hacia el cielo, hacia la luz, hacia el renacer.

La gente teme a la oscuridad, no la comprende, no la entiende, no la abraza; pero al mismo tiempo la gente no es capaz de ir hacia la luz, tampoco la comprende, tampoco la entiende, tampoco sabe como abrazarla; y en esa situación, sin luz y sin oscuridad, la gente se pierde y queda atrapada en un estado de miseria moral, de miseria terrenal y de miseria espiritual; queda atrapada en un estado de duermevela del que no saben salir y en el que quedan condenados a vagar.

No se si es más difícil bajar hasta el infierno o salir de él. La entrada está protegida ante los cobardes, pero la salida está sellada contra los valientes; de modo que sin valentía ni cobardía no hay forma de entrar o salir.

No sé si es más difícil adentrarse en el propio infierno personal o escapar de él; lo que si sé es que deja marca en el cuerpo, deja marca en la piel. Un esfuerzo moral y espiritual tan fuerte deja huella en la piel, deja una marca que jamás desaparecerá, un sello que permanecerá como muestra de tu hazaña para recordarte por el resto de la eternidad que lograste entrar y salir del infierno sin olvidarte a ti mismo, sin perderte por el camino.

Quizás eso es lo más difícil, entrar y salir sin perderse, porque cuando los recuerdos que están dormidos en tu interior despierten, tal vez dejes de ser quien eres; porque cuando te destruyes a ti mismo existe el riesgo de que te olvides de reconstruir todas las piezas y pierdas alguna por el camino, quedando para siempre atrapado en esa zona intermedia que es el limbo, en ese purgatorio personal que es el estado de duermevela.

Quizás lo más difícil es entrar y luego querer salir, o quizás afrontar la marca que quedó grabada a fuego en tu pecho, como un sello que de ahora en adelante guardará y protegerá cada uno de los fragmentos de tu corazón reconstruido, como una marca protectora frente a tus propios demonios que un día te atemorizaron.

Quizás lo más difícil es bañarse en la oscuridad para luego aflorar en la luz, pero siempre es más reconfortante luchar que permanecer en la puerta del limbo por siempre jamás.

Quizás lo más difícil es habitar el infierno para luego subir al cielo, pero siempre será mejor que habitar en el purgatorio por toda la eternidad.

Quizás lo más difícil es replantearte todo para luego aprender, pero siempre es mejor eso que continuar viviendo engañado sin darte cuenta siquiera de ello.

Quizás lo más difícil sea respetarse y aceptarse a uno mismo después de tantos errores y heridas, pero siempre es más valiente eso que vivir con miedo de uno mismo.

Quizás lo más difícil de todo sea asumir el reto de vivir aprendiendo o quizás lo más difícil simplemente sea aprender a vivir, pero siempre será mejor que quedarse de brazos cruzados asumiendo un papel que no va contigo.

Quizás en el fondo todo es difícil.

Quizás al final no hay nada fácil.

Quizás...

No sé que es más fácil o el qué es más difícil, quizás todo dependa de ti mismo, pero...

Quizás lo difícil es destruirse a uno mismo para reconstruirse de nuevo.








miércoles, 30 de septiembre de 2015

Que le jodan al destino

¿Sabes qué te digo?
Que le jodan al destino.
¡Reescribamos la historia!
Hagámoslo a nuestro estilo:
Luchando hasta el final o cayendo por el camino.

¿Por qué no?
Hágamoslo con estilo
mientras jodemos al destino
y nos cargamos el guion,
porque esto es cosa de dos,
caemos juntos o superamos el listón
que nos impuso un dios
en el que ya no creemos, que nunca existió.

¿Te atreves?
Ya perdimos nuestras alas
ya del cielo se nos expulsó,
sólo nos queda otra batalla
en la que no te pienso decir adiós.

¡Saltemos los dos!
Ante nosotros el vacío,
por detrás destrucción,
por delante una luz al final del túnel,
hacia atrás sólo caos y dolor.
Ya lo dijo Dean a su amigo:
sólo nos tenemos los dos,
hagámoslo a nuestro estilo,
luchemos sin temor.
¡Que le jodan al destino!
Esta noche saldrá con vida el amor.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Morriña da saudade

Caminaba. Caminaba, simplemente, sin rumbo, sin objetivo a donde ir, sencillamente caminaba para sentir el aire frío del otoño portugués y la noche de finales de noviembre en una pequeña ciudad del centro del país lusitano.

Caminaba, simplemente caminaba, y en ese caminar las baldosas me iban guiando a donde quiera que me llevasen mientras mi mente volaba a cientos de metros de altura y me observaba a mí mismo en la insignificancia de una existencia que nadie termina de entender pero ante la que nadie parece pararse a intentar resolver su razón de ser.

Caminaba, y en mi camino recorría los rincones de una ciudad que durante esos meses eran mi hogar, bajo la atenta vigilancia de los escaparates vacíos que me observaban en mi lento peregrinaje por mi mente humana.

Caminaba, simplemente caminaba, y en ese caminar mis pulmones se encharcaban del característico olor portugués que recorría el aire mientras la saudade invadía mi pecho para no abandonarme nunca más y aflorar siempre y cuando la necesitase.

Caminaba... y ahora me gustaría poder volver a caminar por esa ciudad que ya siempre vivirá en mi corazón.

domingo, 10 de mayo de 2015

Acuarela de la Ría

El mar golpea suavemente la orilla, haciendo saltar la espuma de forma intermitente con el vaivén de las olas.

Sentado en la proa, Maxi admira el paisaje a través de sus gafas de sol. De espaldas a Rande, Pedro pone a punto su guitarra y Diego hace fotos a las Cíes. El cielo está limpio y la brisa es suave, así que aprovecho para escribir estas líneas durante el viaje a Cangas.

La Ría es un océano de tranquilidad en un mar de bateas que la atraviesas como si fuesen islotes flotantes. Las gaviotas, con sus chillidos, añaden un toque característico a la banda sonora del estival ambiente.

El barco surca veloz el agua y en menos de media hora estamos pedaleando por el Morrazo en dirección a Menduíña. Cuando llegamos dejamos todo en la arena y corremos con los bañadores a darnos un chapuzón. En verano puedes morirte de calor, pero por alguna extraña razón el agua siempre estará helada.

Cuando el sol comienza a ponerse en Cíes, encendemos una hoguera, sacamos los bocatas y Pedro saca la guitarra y los acordes comienzan a desfilar por sus manos, mientras el resto, tumbados mirando al cielo, nos perdemos entre las estrellas con la sensación de que en ningún sitio podríamos estar mejor.


domingo, 3 de mayo de 2015

Llamando a las puertas del infierno

Habito en cada pliegue de piel
dulce melodía escrita en papel,
cruel delito que no supe ver
que perdía al verte crecer.

Llamo a las puertas del infierno
y no me abren
me dicen que no hay pases
que vaya más tarde.

Timbro en las puertas del cielo
y me ignoran
cruel demora
de un dios que no perdona.

Me pierdo en cada runa de cristal
vapor de humo del perro infernal.
Me desoriento en cada locura
cruel ángel que sólo dejó una pluma.

Nadie me guía,
nadie me ata,
expulsado de arriba
y de abajo a patadas.

Habito en cada pliegue de piel
cruel melodía sin papel,
vacuo destino que no pude ver
que ganaría la partida de ajedrez.

lunes, 9 de marzo de 2015

Todas las primaveras florecen

Me gusta perderme entre las palabras y sentimientos de la gente. Descubrir las pistas que dejan sobre ellos mismos como una alfombra de hojas en medio del sendero.

Me gusta perderme entre las palabras y sentimientos de la gente. Respirar la atmósfera que se desprende mientras otean el mundo como la primavera en lo alto de un mirador perdido en cualquier cañón de un río sin nombre, como la memoria que trae la corriente con sus reflexiones y profundas intimidades.

Me gusta perderme entre las palabras y sentimientos de la gente. Zambullirme en su personalidad, como entre las líneas de un blog por escribir, como los brotes de un árbol antes de florecer.

Me gusta perderme entre las palabras y sentimientos de la gente. Navegar a la deriva admirando un mundo por reinterpretar, una acuarela impresionista que redibujar, como un lienzo de versos y párrafos con los que soñar, como el alma de una persona a la que sentir y con la que empatizar.

Me gusta perderme entre las palabras y sentimientos de la gente. Me gusta sentarme en la hierba y esperar para encontrar a alguien con quien el corazón y el alma florezcan de verdad.

Me gusta (porque es bonito descubrir el alma humana).

viernes, 23 de enero de 2015

Desarraigo

Vigo se desangra, poco a poco, arrastrando ríos de nostalgia por sus calles. Mientras la Gran Vía llora, el Castro se desgrana poco a poco, como los pétalos que dicen "me quiere, no me quiere".

La melancolía se viste de gala y encharca las avenidas grises convirtiendo a la ciudad olívica en un lienzo en blanco y negro.

Es extraño, el sol brilla y hace días que el cielo no estaba tan azul, pero todo me resulta ajeno, como la melodía de un fado lejano cantando a la patria querida. Es como si el espejo se rompiese en mil añicos, rompiendo la ilusión de que nada ha cambiado, cuando lo ha hecho todo; como las memorias de una guerra que deshumaniza el corazón saboreando todas y cada una de las almas rotas.

Y es ahí, cuando hasta la puesta de sol me resulta indiferente e insípida, como el delirio del que Borja hablaba.

Porque algo se ha roto, un salto en el tiempo palpable, aunque los posters y fotos de la habitación digan lo contrario.

Quien sabe, quizás sea verdad eso que decían de que nunca volverás realmente a casa una vez te has ido.

Quizás la mente mutada tenga prohibido el paso, como un espíritu condenado a vagar por siempre.

Quizás recuerdos y mente se rompan y ya nada vuelva a ser igual.

Quizás el tiempo ha vuelto a hacer de las suyas.

Quizás...

Yo solo se que Vigo se desangra, desgajándose en miles de gotas que gritan: "te condenamos a vivir desarraigado a todo lo que considerabas tu hogar".