El camino de la salvación comienza descendiendo hasta el infierno.
Esto puede parecer ilógico, pero cuando tú mismo eres el verdadero peligro para tu persona debes huir de tu autodestrucción y tus debilidades sumergiéndote en tu propia oscuridad. Sólo allí, en la negrura de tu corazón y de tu mente, en el mismo infierno de tu alma, podrás encontrar el diestro camino de tu senda perdida y comenzar a encontrarte a ti mismo. Lo que te permitirá dejar de errar en tus decisiones y actuaciones y comenzar el ascenso al cielo, a la salvación. No en el sentido divino, sino en el humano, pues sólo con tu auto-conocimiento en el purgatorio de tus dudas podrás comprenderte a ti mismo y aceptarte a ti y a tu persona. Logrando una percepción más completa de tu ser.
Sólo el infierno te permitirá entenderte para auto-purgarte y estar en paz contigo mismo.
Tu paraíso personal.
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sábado, 25 de abril de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
soledad-oscuridad-libertad
La gente no entiende la soledad. Le temen. Le temen tanto como a la oscuridad.
La gente no entiende la oscuridad. Le temen. Le temen tanto como a la soledad.
No la comprenden; no entienden su poder, y por eso la evitan, la juzgan, la etiquetan de malo. No se dan cuenta de la libertad que proporcionan: Sin vínculos, sin dependencias, sin falsas relaciones humanas innecesarias, que solo son empleadas para llenar el vacío que deja el no poder cumplir con las expectativas que deposita en tu mente el sistema. Ya se sabe, si no has hecho nada con tu vida no eres nadie. Tanto tienes, tanto vales; dicen por ahí.
La verdadera libertad está en no tener que depender de nadie, no tener que preocuparte de nadie; poder hacer lo que quieras y cuando quieras porque solo importas tú. Sin nadie más con quien pararte y perder parte de tu libertad, poco a poco.
La verdadera libertad está en ser tu mismo sin preocuparte de nadie; tú sólo. Te llamarán frío; solitario; pero solo tú sabes que en un corazón inundado por la oscuridad es el único sitio donde es posible encontrar la felicidad.
Y no piensas desaprovecharlo.
La gente no entiende la oscuridad. Le temen. Le temen tanto como a la soledad.
No la comprenden; no entienden su poder, y por eso la evitan, la juzgan, la etiquetan de malo. No se dan cuenta de la libertad que proporcionan: Sin vínculos, sin dependencias, sin falsas relaciones humanas innecesarias, que solo son empleadas para llenar el vacío que deja el no poder cumplir con las expectativas que deposita en tu mente el sistema. Ya se sabe, si no has hecho nada con tu vida no eres nadie. Tanto tienes, tanto vales; dicen por ahí.
La verdadera libertad está en no tener que depender de nadie, no tener que preocuparte de nadie; poder hacer lo que quieras y cuando quieras porque solo importas tú. Sin nadie más con quien pararte y perder parte de tu libertad, poco a poco.
La verdadera libertad está en ser tu mismo sin preocuparte de nadie; tú sólo. Te llamarán frío; solitario; pero solo tú sabes que en un corazón inundado por la oscuridad es el único sitio donde es posible encontrar la felicidad.
Y no piensas desaprovecharlo.
martes, 17 de febrero de 2015
Retazos de palabras: A veces me gusta dar suelta rienda a las que escribo cosas y saltarme las juego del reglas
Las palabras del tiempo son como las velas que bailan al son
del viento. Son los senderos embaldosados que te llevan por caminos amarillos.
Son simples y llanos juegos de palabras sin ton ni son, sin respeto a los
signos de puntuación, la sonoridad o cualquier otra regla escrita o por
escribir.
Las palabras son armas, susurros, lamentos. Son todo lo que
quieras o te permitan expresar lo que sientes, porque a veces quieres
simplemente liberarte sin que nadie entienda nada de lo que pones.
Las palabras son idas de ollas, presiones a golpe de sístole
y diástole que te permiten gritar lo que la gente no te permite gritar, sea por
el motivo que sea, sea la causa que sea. Sea que no sea, que no se ni que digo
ni entiendo al que crea. Porque decidió huir para dejarnos abandonados en
nuestras fútiles luchas internas mientras él se entretiene observando el
hormiguero que creó y que se cree el centro del mundo, mientras que no somos
más que otra palabra que se lleva el viento, un pacto no escrito con el diablo.
Un pacto no sellado, pero que prefieres susurrar, un pacto para salvar un alma
en pena destinada a caminar sin rumbo por toda la eternidad, como una Santa
Compaña que escribe su propia leyenda.
A veces prefieres saltarte el guion y comerte las fichas que
encuentras a tu paso, hasta que caes al pozo y tienes que esperar 2 turnos para
volver a jugar. ¿Quién sabe? Quizás solo tenías que haber cogido una oca que
supiese usar “vuelo” y así te permitiese saltar distancias sin preocupaciones,
aunque a veces Oak te dice que no es un buen momento de usar la bici, puede que
sea que no haya que ir con prisas. ¿Quién sabe? Creo que nadie entiende las
reglas del juego y nadie las entenderá, porque nadie entiende cuando puedes
decir lo que sientes y cuando no. ¿Quizás apostaste demasiados tazos? Puede
ser, hay que jugar más despacio y sin impulsos, porque todo son palabras en la
orilla, escritos con el trazo de un palo que trae el mar en Punta Cangrejo.
Puede que a veces el apuntador no sepa cuál es la siguiente
jugada y tengas que improvisar, a veces se triunfa y a veces se fracasa, y en
otras ocasiones solo quedan palabras.
Palabras.
Palabras.
Palabras.
¿Sería muy redundante llamar a un león Leónidas?
A mí me da igual la redundancia.
Palabras.
Palabras.
Palabras escritas en la arena.
Palabras que se lleva el viento.
EL OREDN DE LAS PABRALAS NO ALTREA EL SINGICIFADO
El sol de septiembre se cuela entre los árboles, como un
fantasma que se lleva las almas del tiempo más allá de las orillas del río
surcado por Caronte. Las penas en ánima recorren el sendero mientras cientos
de patos echan a volar, huyendo a tierras dominadas por ocas en defensa de una
reconquista olvidada en la memoria del ser humano.
El caballo blanco cabalga las campiñas castellanas a lomos
de la espada justiciera, perpetuando una dicotomía entre religiones más allá de
ideologías.
Nada es lo que parece y nada parece lo que es, solo las
palabras se las lleva el viento como la noche volando por las estrellas y el
manto blanco de la vía láctea. La barca de piedra llega a la costa y asciende
por el río, llegando a un descampado estrellado que alerta a quien quiere ver
un milagro. Quizás solo sea cuestión de fe y no de esperanza, quizás la
esperanza solo sirva para los amores robados en la fugacidad del romance.
Quizás todavía haya que leer entre líneas para entender el significado oculto
de los párrafos.
Quizás la llave se perdió a lo largo de las décadas en un
viaje por terminar.
lunes, 9 de febrero de 2015
Heridas del alma
La vida te pasa, te pesa y te pisa; poco a poco; como las manecillas estancadas en ninguna parte, como si una parca hubiese detenido el tiempo, obligándote a no poder huir nunca de ese instante. Ese instante, esa bifurcación en el camino, ese momento en que tuviste que saltar al vacío y decidir que camino seguir, apostar por un cuento u otro, seguir escribiendo esta historia a medias o inventarte un nuevo futuro con la tinta que sangra el corazón herido. Un corazón dañado, con cicatrices que supuran relatos sin narrar, leyendas sublimes y legendarias de noches en las que resultaba fácil desaparecer entre los litros de cerveza de los locales y sus gentes. Noches en las que acabar perdido en las piernas de cualquiera; sin falsas promesas, sin nombres; solo viviendo ambos el presente y el colchón. Un colchón relleno de sudor y saliva de desconocidas; un colchón hecho de sangre del pecho y noches fugaces; un colchón vacío como el alma del que entrega su vida al diablo tras descubrir que "no hay futuro".
La vida te pasa, te pesa y te pisa; y en esos momentos te preguntas cuantas cosas has perdido por no soñar; cuantas cosas has perdido por dejar de creer; cuantas cosas has perdido por dejar de tener fe en el mundo. Cómo un Carax que ha decidido borrar cualquier rastro de su existencia. Cómo una sombra que se pierde entre los fantasmas que habitan las callejuelas de la ciudad. Cómo un cuerpo muerto que olvidó lo que significa amar.
La vida te pasa, te pesa y te pisa; y en esos momentos te preguntas cuantas cosas has perdido por no soñar; cuantas cosas has perdido por dejar de creer; cuantas cosas has perdido por dejar de tener fe en el mundo. Cómo un Carax que ha decidido borrar cualquier rastro de su existencia. Cómo una sombra que se pierde entre los fantasmas que habitan las callejuelas de la ciudad. Cómo un cuerpo muerto que olvidó lo que significa amar.
domingo, 1 de febrero de 2015
Las serpientes también tuvieron sueños
Dicen que las palabras son como ríos que el tiempo se lleva, escapándose entre los dedos. Cosas bonitas que se dicen en momentos poco bonitos. Momentos en los que la suerte te abandonó y las probabilidades de un dado no son de una entre seis.
Dicen que el tiempo lo borra todo. "¡INK! ¡Error!" Exclama una voz de hojalata y robotizada. Los sentimientos solo se vendan y se encierran en algún lugar profundo y oscuro, una gruta salvaje que los aprisiona con cadenas de dolor y sufrimiento. Mejor. El hades no está hecho para los vivos.
Dicen que un clavo saca otro clavo. ¿Por qué no un parche que cura una herida? Suena igualmente mal, pero ¿acaso existe una forma bonita de decir sustituta? No creo. Las cosas claras y directas, a la cara y sin miedo; quizás así el mundo sea cada vez un poco más sincero; un poco más libre; un poco mejor... En definitiva, un poco más humano.
El código no opina igual. Más = mejor. Eso dice el bro. No se. Pero a veces eso es... tan poco; tan solitario.
Quisiera ser un lamento al viento; polvo de estrellas; fractales sin clasificar.
Pero en el fondo solo soy un puñado de palabras escritas en la arena.
Vigo mientras suena la sinfonía de la primavera.
Un otoño que se desespera y quiso ser reflejo.
Un chupito de tu sudor añejo.
Un susurro, un espejo,
de lo que fui
y se perdió
de alguien que no se encontró.
Solo soy una serpiente que soñó
con ser dragón.
Dicen que el tiempo lo borra todo. "¡INK! ¡Error!" Exclama una voz de hojalata y robotizada. Los sentimientos solo se vendan y se encierran en algún lugar profundo y oscuro, una gruta salvaje que los aprisiona con cadenas de dolor y sufrimiento. Mejor. El hades no está hecho para los vivos.
Dicen que un clavo saca otro clavo. ¿Por qué no un parche que cura una herida? Suena igualmente mal, pero ¿acaso existe una forma bonita de decir sustituta? No creo. Las cosas claras y directas, a la cara y sin miedo; quizás así el mundo sea cada vez un poco más sincero; un poco más libre; un poco mejor... En definitiva, un poco más humano.
El código no opina igual. Más = mejor. Eso dice el bro. No se. Pero a veces eso es... tan poco; tan solitario.
Quisiera ser un lamento al viento; polvo de estrellas; fractales sin clasificar.
Pero en el fondo solo soy un puñado de palabras escritas en la arena.
Vigo mientras suena la sinfonía de la primavera.
Un otoño que se desespera y quiso ser reflejo.
Un chupito de tu sudor añejo.
Un susurro, un espejo,
de lo que fui
y se perdió
de alguien que no se encontró.
Solo soy una serpiente que soñó
con ser dragón.
viernes, 23 de enero de 2015
Desarraigo
Vigo se desangra, poco a poco, arrastrando ríos de nostalgia por sus calles. Mientras la Gran Vía llora, el Castro se desgrana poco a poco, como los pétalos que dicen "me quiere, no me quiere".
La melancolía se viste de gala y encharca las avenidas grises convirtiendo a la ciudad olívica en un lienzo en blanco y negro.
Es extraño, el sol brilla y hace días que el cielo no estaba tan azul, pero todo me resulta ajeno, como la melodía de un fado lejano cantando a la patria querida. Es como si el espejo se rompiese en mil añicos, rompiendo la ilusión de que nada ha cambiado, cuando lo ha hecho todo; como las memorias de una guerra que deshumaniza el corazón saboreando todas y cada una de las almas rotas.
Y es ahí, cuando hasta la puesta de sol me resulta indiferente e insípida, como el delirio del que Borja hablaba.
Porque algo se ha roto, un salto en el tiempo palpable, aunque los posters y fotos de la habitación digan lo contrario.
Quien sabe, quizás sea verdad eso que decían de que nunca volverás realmente a casa una vez te has ido.
Quizás la mente mutada tenga prohibido el paso, como un espíritu condenado a vagar por siempre.
Quizás recuerdos y mente se rompan y ya nada vuelva a ser igual.
Quizás el tiempo ha vuelto a hacer de las suyas.
Quizás...
Yo solo se que Vigo se desangra, desgajándose en miles de gotas que gritan: "te condenamos a vivir desarraigado a todo lo que considerabas tu hogar".
La melancolía se viste de gala y encharca las avenidas grises convirtiendo a la ciudad olívica en un lienzo en blanco y negro.
Es extraño, el sol brilla y hace días que el cielo no estaba tan azul, pero todo me resulta ajeno, como la melodía de un fado lejano cantando a la patria querida. Es como si el espejo se rompiese en mil añicos, rompiendo la ilusión de que nada ha cambiado, cuando lo ha hecho todo; como las memorias de una guerra que deshumaniza el corazón saboreando todas y cada una de las almas rotas.
Y es ahí, cuando hasta la puesta de sol me resulta indiferente e insípida, como el delirio del que Borja hablaba.
Porque algo se ha roto, un salto en el tiempo palpable, aunque los posters y fotos de la habitación digan lo contrario.
Quien sabe, quizás sea verdad eso que decían de que nunca volverás realmente a casa una vez te has ido.
Quizás la mente mutada tenga prohibido el paso, como un espíritu condenado a vagar por siempre.
Quizás recuerdos y mente se rompan y ya nada vuelva a ser igual.
Quizás el tiempo ha vuelto a hacer de las suyas.
Quizás...
Yo solo se que Vigo se desangra, desgajándose en miles de gotas que gritan: "te condenamos a vivir desarraigado a todo lo que considerabas tu hogar".
jueves, 15 de enero de 2015
Hay veces
Hay veces que sueñas y te recreas en la fantasía que te creas, aunque eres plenamente consciente de que la realidad se escurre entre los dedos, como el viento atravesando las grietas del tiempo.
Hay veces que sueñas, aunque sabes que no puedes controlar un futuro condicionado por un presente ajeno a ti y un pasado impuesto contra tu voluntad.
Hay veces que sueñas, y en momentos como ese te dibujas un mundo de felicidad en el que no existen los amores imposibles. En donde la distancia es solo una exhalación y el tiempo un suspiro.
Hay veces que sueñas, y sabes que el tiempo te llevará a un futuro romántico de solidaridad y aventuras, de viajes y lucha, y un amor al compás de la brújula que os guía a un tiempo en el que solo os pertenecéis el uno al otro.
Hay veces que sueñas y te das cuenta de que los relojes de arena no están ahí para avisarte del tiempo que te queda, sino para recordarte todas las oportunidades que te quedan por vivir.
Hay veces que sueñas, y en esas fantasías te recreas hasta creerte tu propio cuento, sabiendo que nadie va a vivir tu vida.
Hay veces que sueñas, y te das cuenta de que es la hora de cumplir tu propia historia no escrita.
Hay veces que sueñas...
Y hay veces que vives
Hay veces que sueñas, aunque sabes que no puedes controlar un futuro condicionado por un presente ajeno a ti y un pasado impuesto contra tu voluntad.
Hay veces que sueñas, y en momentos como ese te dibujas un mundo de felicidad en el que no existen los amores imposibles. En donde la distancia es solo una exhalación y el tiempo un suspiro.
Hay veces que sueñas, y sabes que el tiempo te llevará a un futuro romántico de solidaridad y aventuras, de viajes y lucha, y un amor al compás de la brújula que os guía a un tiempo en el que solo os pertenecéis el uno al otro.
Hay veces que sueñas y te das cuenta de que los relojes de arena no están ahí para avisarte del tiempo que te queda, sino para recordarte todas las oportunidades que te quedan por vivir.
Hay veces que sueñas, y en esas fantasías te recreas hasta creerte tu propio cuento, sabiendo que nadie va a vivir tu vida.
Hay veces que sueñas, y te das cuenta de que es la hora de cumplir tu propia historia no escrita.
Hay veces que sueñas...
Y hay veces que vives
martes, 16 de diciembre de 2014
Amores de otoño
Hasta ahora solo había escuchado sobre la existencia de los amores de verano; romances protegidos por la arena y las olas, a la velocidad de las fiestas y los festivales continuos, entre besos con fecha de caducidad.
Pero nadie me había hablado de los amores de otoño, forjados entre las hojas caídas y la fugacidad de un invierno que se acerca. Nadie me había dicho que amar en esta estación era lo más melancólico que existe, quizás porque nadie es tan loco como para intentar soñar en los meses de la lluvia, de las castañas y las setas, cuando la naturaleza se prepara para el duro invierno.
Y como nadie me había advertido; de golpe, descubrí que estos romances son incapaces de soportar el frío, pues sin preparación veraniega sucede lo mismo que en el cuento de la zigarra y la hormiga. Solo que esta vez no hay nadie para salvarte; condenando, de esta forma, tu corazón a la oscuridad del equinoccio de navidad.
El viento sopla y se lleva todo a su paso, dejando tu alma tan vacía como las ramas de los árboles o como las noches sin la melodía de los grillos.
Y lo peor es que lo sabías, sabías que pasaría. Pero tú, como un auténtico iluso quisiste soñar en la estación equivocada, dejando en evidencia toda tu ingenuidad. Y no podrás decir que no te advirtieron, porque la razón te lo repitió una y mil veces, aunque tu corazón la callase con un salto al vacío, una sencilla y destructiva orden: <<Quiero amar.>>
Y lo hiciste. Lo llevaste a cabo con todas las consecuencias de tus actos. Y perdiste.
Porque el cuento de la lechera en otoño no funciona.
Porque solo me habían hablado de los amores de verano.
Pero nadie me había hablado de los amores de otoño, forjados entre las hojas caídas y la fugacidad de un invierno que se acerca. Nadie me había dicho que amar en esta estación era lo más melancólico que existe, quizás porque nadie es tan loco como para intentar soñar en los meses de la lluvia, de las castañas y las setas, cuando la naturaleza se prepara para el duro invierno.
Y como nadie me había advertido; de golpe, descubrí que estos romances son incapaces de soportar el frío, pues sin preparación veraniega sucede lo mismo que en el cuento de la zigarra y la hormiga. Solo que esta vez no hay nadie para salvarte; condenando, de esta forma, tu corazón a la oscuridad del equinoccio de navidad.
El viento sopla y se lleva todo a su paso, dejando tu alma tan vacía como las ramas de los árboles o como las noches sin la melodía de los grillos.
Y lo peor es que lo sabías, sabías que pasaría. Pero tú, como un auténtico iluso quisiste soñar en la estación equivocada, dejando en evidencia toda tu ingenuidad. Y no podrás decir que no te advirtieron, porque la razón te lo repitió una y mil veces, aunque tu corazón la callase con un salto al vacío, una sencilla y destructiva orden: <<Quiero amar.>>
Y lo hiciste. Lo llevaste a cabo con todas las consecuencias de tus actos. Y perdiste.
Porque el cuento de la lechera en otoño no funciona.
Porque solo me habían hablado de los amores de verano.
lunes, 1 de diciembre de 2014
En la memoria
El tiempo.
El tiempo se lo lleva todo,
como un millar de hojas de calendario volando al viento.
Se cuela entre las grietas y
va borrando los recuerdos de los que un día vivió alguien.
Sin pausa.
Sin prisa.
Solo poco a poco, pero de
manera constante. Como las agujas de un reloj inagotable.
Tik.
Tak.
Tik.
Tak.
El tiempo es relativo.
Para mucha gente el tiempo
es solo una medición, una herramienta que nos recuerda que somos criaturas
temporales.
Pero para toda la gente que
vivió aquí, el tiempo era su verdadera cárcel. El tiempo era el recordatorio de
cuanto llevaban aquí y cuanto les quedaba entre estas paredes.
Cuanto les faltaba para
perder la razón o cuanto más podrían resistir.
El tiempo.
Ese ritmo constante que nos
acerca al futuro y nos trae los gritos del pasado en forma de susurros.
Recordándonos que entre estas paredes hubo una época en la que se destruía a
los presos. Poco a poco, sin prisa; pues quienes estaban en el poder se creían
eternos.
El tiempo.
El mayor enemigo de estos
héroes. Cada minuto aquí los desgastaba. Y a pesar de esto, el tiempo variaba. En el “segredo”, aislado
del resto de la humanidad, el tiempo se distorsionaba hasta el punto de
convertirse en cuatro paredes inmutables que semejaban perpetuas.
Tik.
Tak.
Tik.
Tak.
El tiempo.
Quien controla el tiempo puede
controlar la mente humana. La PIDE, heredera de las técnicas de la Gestapo, lo
sabía bien. Sabía que la mente solo podía ser destruida cuando cortas cualquier
enlace con el mundo real, cuando obligas al individuo a buscar refugio en su
propia mente. Y así hacían. Aislaban al preso al entrar en Peniche, con el
objetivo de debilitarlo. Pero resistían. Gracias a sus recuerdos resistían.
El tiempo.
Ese avanzar constante que
deja todo atrás a su paso.
Inexorablemente.
Ajeno a todo lo que
destruye.
Sin importarle si eso es
bueno o malo.
El tiempo.
Una de las pocas cosas que
el ser humano todavía no ha podido controlar.
El tiempo avanza. Nos
supera. Y la única forma que tenemos de hacerle frente es con los recuerdos, la
memoria.
Los recuerdos tienen la
capacidad de perpetuarse, de impregnar todas y cada una de las cosas que hay en
nuestro entorno, para así formar parte de nuestra memoria.
La memoria pervive y se
reafirma ante el paso del tiempo, transmitiéndose de unos a otros. Por eso el
Estado Novo no pudo destruir completamente a los presos. Por eso su historia ha
llegado hasta nosotros.
El tiempo puede con todo,
excepto con la memoria, pues esta tiene la capacidad de fluir y transmitirse.
Por eso estos ladrillos que ahora no son nada representan tanto, porque sabemos
todo lo que ocurrió aquí para que estas paredes no engullesen la memoria de los
presos y los condenase al olvido.
Porque la memoria es la base
de la sociedad. Y un pueblo que olvida es un pueblo derrotado. Un pueblo
condenado a repetir sus mismos errores una y otra vez.
Por eso se hace
imprescindible ganarle la batalla al olvido. Y poder recordar así, el pasado de
lucha y resistencia del que el pueblo se siente orgulloso.
El tiempo.
El tiempo se lo lleva todo,
como un millar de hojas de calendario volando al viento.
El tiempo se lo lleva todo.
Excepto una cosa:
La memoria de un pueblo.
viernes, 21 de noviembre de 2014
De la mano
"Si em dius adéu,
vull que el dia sigui net i clar.
I si l´atzar et porta lluny,
que els déus et guardin el camí,
que t´acompanyin els ocells,
que t´acaronin els estels."
El sendero entre el bosque era suave, paso por paso y siempre bajo la sombra constante de los árboles que impregnaban el aire con su olor y mezclado con el aroma de la humedad.
De repente, notó que le cogía la mano, con suavidad.
-¿Sabes? La vida son los pasos que damos mientras intentamos llegar a algún lado. A veces tropezar es inevitable, pero hay que levantarse, y lo hacemos. Lo hacemos porque es nuestro instinto. Seguir siempre y a pesar de todo. Somos supervivientes.
La miré extrañado. La verdad, no se en que momento había llegado a mi vida, pero ahí estaba, siguiendo este camino conmigo. Por algún motivo. Supongo que me consideraría alguien importante, alguien con quien vale la pena ir de la mano. Yo por lo menos lo veía así. Ella era importante. Me daba fuerzas para seguir. ¿Por qué no ir de la mano con ella por el camino?
-Tienes razón-. Asentí, sonriendo de corazón.
Ella me miró y sonrió. Cerró los ojos es inclinó la cabeza hacia atrás. Relajó el rostro. Inspiró. Expiró. Volvió a mirarme sonriendo y exclamó -¡Venga! ¡Corré!¡Que aun nos queda mucho camino!
Y echaron a correr, de la mano. Sin pararse a pensar quienes eran y porque avanzaban juntos por ese camino.
vull que el dia sigui net i clar.
I si l´atzar et porta lluny,
que els déus et guardin el camí,
que t´acompanyin els ocells,
que t´acaronin els estels."
El sendero entre el bosque era suave, paso por paso y siempre bajo la sombra constante de los árboles que impregnaban el aire con su olor y mezclado con el aroma de la humedad.
De repente, notó que le cogía la mano, con suavidad.
-¿Sabes? La vida son los pasos que damos mientras intentamos llegar a algún lado. A veces tropezar es inevitable, pero hay que levantarse, y lo hacemos. Lo hacemos porque es nuestro instinto. Seguir siempre y a pesar de todo. Somos supervivientes.
La miré extrañado. La verdad, no se en que momento había llegado a mi vida, pero ahí estaba, siguiendo este camino conmigo. Por algún motivo. Supongo que me consideraría alguien importante, alguien con quien vale la pena ir de la mano. Yo por lo menos lo veía así. Ella era importante. Me daba fuerzas para seguir. ¿Por qué no ir de la mano con ella por el camino?
-Tienes razón-. Asentí, sonriendo de corazón.
Ella me miró y sonrió. Cerró los ojos es inclinó la cabeza hacia atrás. Relajó el rostro. Inspiró. Expiró. Volvió a mirarme sonriendo y exclamó -¡Venga! ¡Corré!¡Que aun nos queda mucho camino!
Y echaron a correr, de la mano. Sin pararse a pensar quienes eran y porque avanzaban juntos por ese camino.
Solo pensaban en vivir.
sábado, 5 de julio de 2014
Fractales de sueños
Hay días en los que sabes que vale la pena luchar por tus sueños.
Son días con un sabor diferente y un olor característico; días en que percibes nada más levantarte de cama que hay algo nuevo, algo fresco que te recuerda lejanamente al pasado y que al mismo tiempo se respira futuro en las notas musicales que trae el viento. Cómo si la última gota del rocío esperase a deslizarse entre los pétalos de las margaritas, susurrándote indecisiones y lágrimas que el corazón parecía incapaz de olvidar.
Es entonces cuando el reloj del tiempo vuelve a deslizarse y despierta del letargo de años en los que la vida parecía una pausa indefinida sin rumbo ni sentido.
Hay días en que las filigranas de las golondrinas mañaneras destilan acordes nuevos y los rayos del sol dibujan fractales esperanzadores que insuflan destellos de vida en el alma.
Porque hay días en los que sabes que los sueños se cumplen.
Son días con un sabor diferente y un olor característico; días en que percibes nada más levantarte de cama que hay algo nuevo, algo fresco que te recuerda lejanamente al pasado y que al mismo tiempo se respira futuro en las notas musicales que trae el viento. Cómo si la última gota del rocío esperase a deslizarse entre los pétalos de las margaritas, susurrándote indecisiones y lágrimas que el corazón parecía incapaz de olvidar.
Es entonces cuando el reloj del tiempo vuelve a deslizarse y despierta del letargo de años en los que la vida parecía una pausa indefinida sin rumbo ni sentido.
Hay días en que las filigranas de las golondrinas mañaneras destilan acordes nuevos y los rayos del sol dibujan fractales esperanzadores que insuflan destellos de vida en el alma.
Porque hay días en los que sabes que los sueños se cumplen.
viernes, 27 de junio de 2014
Solo otro poco más de mi
Melancólico, difícil de entender, romántico...
Definirse a uno mismo no es fácil, supone un ejercicio complicado, pues la búsqueda de la palabra idónea es el arte de la dialéctica.
Viajero incansable y fotógrafo por necesidad de recordar. Soy un pobre chico que da tumbos por la vida mientras camina buscando a su amor perfecto.
Recordar el pasado es imprescindible y la sensación de vacío y gusto se llama saudade.
Ideas claras y escala de valores forjada con los años, luchar es no rendirse nunca y ser fiel a uno mismo.
Definirse a uno mismo no es fácil, pero es el mejor ejercicio para conocerse a uno mismo.
Definirse a uno mismo no es fácil, supone un ejercicio complicado, pues la búsqueda de la palabra idónea es el arte de la dialéctica.
Viajero incansable y fotógrafo por necesidad de recordar. Soy un pobre chico que da tumbos por la vida mientras camina buscando a su amor perfecto.
Recordar el pasado es imprescindible y la sensación de vacío y gusto se llama saudade.
Ideas claras y escala de valores forjada con los años, luchar es no rendirse nunca y ser fiel a uno mismo.
Definirse a uno mismo no es fácil, pero es el mejor ejercicio para conocerse a uno mismo.
miércoles, 18 de junio de 2014
Saudades del alma
"Curioseando en la Ría desde una vida de saudade. La vida está hecha de palabras escritas en la arena que marcan compases que solo recuerdan lo que nunca sucedió".
A veces el tiempo marca su propio ritmo y por mucho que te empeñes no podrás controlarlo sin resultar dañado. En esos momentos lo mejor que puedes hacer es coger la bici y pedalear fuerte para intentar ganarle la batalla al olvido. Es en esos paseos cuando acabo a orillas del mar o en un punto alto desde el que se abarca toda la Ria con la visión. El mar, valiente cuando quiere y calmado cuando da tregua, es el único que sobrevive a los relojes de arena.
Es en esos momentos de calma, con la sinfonía del viento arrullada por el silencio de la Nada, cuando puedes disfrutar de la melancolía y saborear sin miedo la saudade. Porque como dijo Manuel Bello en la patria lusitana allá por el 1660, la saudade es ese "bem que se padece e mal de que se gosta" (bien que se padece y mal que se disfruta). Pues cuando la sientes sufres pensando en todo lo que tenías y jamás volverás a tener, pero al mismo tiempo no puedes dejar de sentir ese estado de ánimo, pues es una droga que cuando su miel toca los labios de tu alma no podrás nunca más volver a dejar de saborearla con el corazón.
Porque aunque el pasado duele, cuando tienes miedo a lo desconocido como me ocurre a mí, siempre es mejor refugiarte en lo que tuviste y soñar con recuperarlo algún día.
Y es que el espíritu humano es una luz en busca continua de respuestas, su combustible, mientras te conjugas con otras llamas por algún tiempo para intentar ver más lejos en la oscuridad; por eso buscamos relaciones y amistades, por eso estamos vivos. Hasta que al final, los caminos se separan y solo queda el recuerdo de lo que no fue y pudo llegar a ser.
Porque la vida está hecha de palabras escritas en la arena que marcan compases que solo recuerdan lo que nunca sucedió.
A veces el tiempo marca su propio ritmo y por mucho que te empeñes no podrás controlarlo sin resultar dañado. En esos momentos lo mejor que puedes hacer es coger la bici y pedalear fuerte para intentar ganarle la batalla al olvido. Es en esos paseos cuando acabo a orillas del mar o en un punto alto desde el que se abarca toda la Ria con la visión. El mar, valiente cuando quiere y calmado cuando da tregua, es el único que sobrevive a los relojes de arena.
Es en esos momentos de calma, con la sinfonía del viento arrullada por el silencio de la Nada, cuando puedes disfrutar de la melancolía y saborear sin miedo la saudade. Porque como dijo Manuel Bello en la patria lusitana allá por el 1660, la saudade es ese "bem que se padece e mal de que se gosta" (bien que se padece y mal que se disfruta). Pues cuando la sientes sufres pensando en todo lo que tenías y jamás volverás a tener, pero al mismo tiempo no puedes dejar de sentir ese estado de ánimo, pues es una droga que cuando su miel toca los labios de tu alma no podrás nunca más volver a dejar de saborearla con el corazón.
Porque aunque el pasado duele, cuando tienes miedo a lo desconocido como me ocurre a mí, siempre es mejor refugiarte en lo que tuviste y soñar con recuperarlo algún día.
Y es que el espíritu humano es una luz en busca continua de respuestas, su combustible, mientras te conjugas con otras llamas por algún tiempo para intentar ver más lejos en la oscuridad; por eso buscamos relaciones y amistades, por eso estamos vivos. Hasta que al final, los caminos se separan y solo queda el recuerdo de lo que no fue y pudo llegar a ser.
Porque la vida está hecha de palabras escritas en la arena que marcan compases que solo recuerdan lo que nunca sucedió.
sábado, 24 de mayo de 2014
Inercia
¿Qué haces cuando no hay camino? ¿Cuándo todos los senderos
llevan a ninguna parte y hacia delante no hay nada y hacia atrás simple vacío?
¿Qué haces cuando seguir y dejar de luchar son sinónimos y te transmiten la
misma sensación gélida que la soledad?
Cuando el tiempo pasa por pasar, cuando vives por la mera
inercia de vivir, cuando simplemente sigues porque sabes que es la única opción
que tienes…
Estoy harto de luchar, estoy harto de intentarlo, estoy
harto…
Solo quiero parar, detenerme y descansar. Quedarme mirando
la vida mientras esta pasa por la ventana y simplemente verla desde el ángulo en el que solo
sea un espectador.
Quiero sentarme y sentir la vida, sentirme vivo. No tomar
decisiones, no luchar, no sufrir. Solo ser un muerto en vida.
¿Qué hacer cuando no hay camino?
viernes, 23 de mayo de 2014
BirdBoy
Volar.
Sentirse libre.
Huir de esta realidad asfixiante que no deja de convertirte
en un instrumento más.
Otra raya.
Abre las alas, déjate llevar y libérate de todo lo que te
aprisiona.
El tiempo corre, hacia adelante, hacia atrás, se detiene y
vuelve a fluir.
No pienses, no temas, deja tus miedos a un lado o solo serás
prisionero de ellos.
Sueña.
Puede que algún día vuelvas a ser quien eras y llegues a ser
quien esperabas ser.
Otra calada.
Sabes que no hay forma de huir, sabes que no hay forma de
correr, sabes que solo escapa tu mente mientras tu cuerpo no deja de ser otra
marioneta más.
Fractales de tiempo que vuelan en direcciones contrapuestas
mientras la arena marca las manecillas de un reloj escrito de antemano.
Simplemente otra y otra, y otro polvo que te permita
sentirte amado; mientras cada mañana te despiertas solo en tu cama, pensando en
quien será la siguiente persona que libere tu mente durante unas horas.
Porque la realidad es alienante, porque la realidad ahoga, y
porque sabes que no hay otra forma de huir de ella.
Simplemente otra, y otra, y una lista infinita de
rayas para huir y volar a tu isla en medio del mar, donde nadie se ahoga.
Porque solo eres un chico pájaro que nunca despegará.
jueves, 8 de mayo de 2014
A toda velocidad
Soñaba con ser libre, tocar las nubes del cielo y oler el
rumor de las olas.
Soñaba con volar de nuevo, ser un alma libre sin rumbo ni
responsabilidades.
Cada año era una sucesión de hojas arrancadas del calendario
que marcaban los tiempos para la llegada del verano, su estación mental.
Amaba el verano, sentir la libertad en los pulmones y el
calor en el alma. Amaba la sensación de no parar quieto ni un solo instante,
sin horarios, sin rutina. Levantarse a la hora que el cuerpo lo pidiese, leer cuando la mente lo pidiese, saltar y correr cuando el cuerpo le llamase, comer
cuando fuese necesario, y besar cada vez que se lo suplicase el corazón.
No era una persona de promesas de amor, no es que nunca se
hubiese enamorado, pero esa época había quedado atrás. Él era una persona libre
y como tal así vivía, tampoco le mentía a nadie ni le hacía daño, ambos sabían
lo que esas relaciones suponían y cuál era la línea que no se podía rebasar.
Sin promesas, sin sueños rotos, sin corazones dañados; solo ellos dos, el
momento y las ganas.
Como buen vividor de la vida sabía apreciar sus pequeños
momentos: el cabalgar las olas, los rayos de sol secando su piel e iluminando
su mirada, las hogueras al anochecer, las cervezas en la playa, y el viento
jugueteando con su pelo.
Soñaba con soñar. Hay quien sueña con lo que nunca llegará y
hay quien vive en un sueño. Él vivía simplemente, recordando el pasado, soñando
el futuro y viviendo a tope el presente. La velocidad era una constante en su
ritmo diario, y en esas situaciones no te puedes permitir perder ni un solo
instante en pensar en lo que nunca sucedió y anhelar lo que nunca ocurrirá. Lo
que él soñaba era para cumplirlo, las esperanzas rotas eran para los perdedores
y él tenía bien claro que era un ganador. No significa que hubiese nacido con
una estrella y que todo le saliese bien, al contrario, era una persona en
muchas cosas mediocre, pero esa falta de cualidades era suplida por una
incansable fuerza de voluntad que le llevaba siempre a triunfar. Una vez le
llamaron negado, un mes después había superado con creces el nivel de esa
persona.
Vive al límite, lo alcanza y lo supera con estilo, riéndose
de él por el camino y alcanzando las metas que se propone. Su máxima es mirar
la vida por encima del hombro. Si algo le supera, lo esquiva y le planta cara
desde otro ángulo. Se dio cuenta de que todo depende del punto de vista, y los
problemas que parecen insuperables se convierten en nimios cuando sabes
apreciarlos de la forma correcta.
Adora el verano, lo saborea y lo reinventa; es su estado de
ánimo, su estación y su ritmo vital; quizás por eso solo aflora su verdadero ser
en esa época del año. Y cuando eso ocurre el resto solo puede intentar
acercarse a él y admirarlo, mientras aspiran a cruzarse en su vida durante un breve período de tiempo.
miércoles, 23 de abril de 2014
Destino, vida, esperanza
Supongo que el destino no
se puede controlar.
No me refiero a que el
destino está fijado ya desde el momento en que naces, sino que habló del
destino como futuro, y el futuro en si mismo es incontrolable. Es cierto que tu
puedes intentar guiarlo y fijar un rumbo, pero este camino va a ir
inevitablemente marcado por el azar, el azar de la vida.
Los pasos que damos día a
día, minuto a minuto, forjan las acciones inmediatas, y estas a su vez las
siguientes, generando un efecto
dominó que alza sus alas volando hacia
el futuro como una mariposa.
Los granos de arena que
caen lentamente en el reloj lo hacen sin dirección fija aparente, marcados por
el metrónomo incesante del orden en el caos.
Supongo que el destino no
se puede controlar, y eso es frustrante. La cantidad de errores, caídas y
fracasos que cometes a lo largo de tu vida son incontables, nadie puede llevar
la numeración de ellos, pero al mismo tiempo son la infinitesimal parte de los
minutos que suponen vivir.
Supongo que el destino no
se puede controlar, pero quizás ahí resida parte del chiste de vivir, en que
nunca sabrás cual es el siguiente paso y si este es hacia arriba o hacia abajo,
como unas escaleras que te llevan hacia el triunfo o el fracaso, cielo o infierno,
arriba o abajo, dualidades y polaridades que rigen el mundo y su constante
cambio.
Supongo que el destino no
se puede controlar, supongo que solo queda vivir, vivir con la esperanza de que
lo que te depare el porvenir sea algo bueno.
Supongo que solo queda
vivir con esperanza en el destino.
Supongo que solo queda la
esperanza.
domingo, 6 de abril de 2014
La serpiente que muda de piel hasta llegar a ser un dragón
No soy nadie.
No se quién soy.
Solo se una cosa:
Cuando no sabes quién
eres puedes aspirar a adquirir conocimientos e irlos incorporando a los tuyos.
Si tienes el conocimiento universal por fuerza tendrás que saber quién eres. Si
todo lo ocurrido hasta ahora no te convence puedes encontrar sustitutos a esos
elementos e irlos incorporando. Así, hasta que logres ser la persona que
quieres llegar a ser.domingo, 30 de marzo de 2014
"Crecer"
La primera vez…
La primera calada, tos y
ojos llorosos. Todo son risas, relax y tranquilidad. Tonterías, chorradas,
chistes. Tranquilidad, irrealidad, sueño. No hay nada de que arrepentirse ¿no?
La primera borrachera,
euforia y alegría. Eres el dios del mundo, todo puedes hacerlo y no hay nadie
que pueda detenerte. Noches épicas. Lagunas. Mañanas en las que el mundo da
vueltas y no sabes ni que ha pasado ni si la has cagado. ¿Le habrás dicho a
alguien alguna estupidez? ¿Puede que debiera arrepentirme de algo de lo que
hice?
Los primeros
alucinógenos, fracciones de tiempo y fractales de colores. Tu mente razona más
rápido que el segundero del reloj. Tus problemas e ideas se intensifican, pero
no hay nada que impida encontrar una solución. Los colores cambian y los
objetos se mueven. La realidad es diferente ¿Qué podría pasar para algo fuese
mal?
El primer tripi,
plenitud, el mundo está en mis manos. La realidad está en tu palma y el mundo
en sintonía contigo. La felicidad se mide en la cantidad de ácido que hayas
tomado. ¿Existe algo mejor? O ¿me he salvado de milagro de un mal viaje?
La primera pastilla, la
primera vez que pruebas MD, la primera vez que descubres el cristal…
Experiencias inolvidables, increíbles, supremas. La propia droga se define a sí
misma: éxtasis. Y como ella todas las demás. ¿Acaso hay algo mejor que estar
bajo sus efectos? ¿Me puede dar la mala o es un mito?
El primer pico, paz,
evadirse. Por fin sientes lo que muchos antes que tú han vivido. No hay sensación
más placentera. Huyes de la realidad, de los problemas, pero estos siguen ahí.
Paro, explotación, drogas, sida. Toda una generación ha sido exterminada por lo
que ahora corre por tus venas, la miseria humana en su máxima expresión. El
viento trae notas de tristeza y silencio sepulcral. Familias enteras destruidas
por sus efectos. Tu vida pende de un hilo en el vacío. Ahora eres feliz, ¿pero
luego? ¿Qué hay después?
Vivencias, sensaciones,
sueños y deseos de huir. Todo parece mejor con ellas, pero ¿de verdad es todo
perfecto? ¿Hasta cuándo?
Yo pregunto:
¿Valió la pena?
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