viernes, 4 de septiembre de 2026

Última carta del verano

Bienvenidos a esta última carta del verano, este último mensaje en botella lanzado al mar.

Solo quería escribiros para deciros que todo ha ido bien, que ha sido un buen verano, pese a los equilibrios, pese a las ausencias con los peques, pese a jugar a la cuerda floja tratando de encontrarme, de no caerme, de tropezarme.

El ritmo de los campas ha sido raro, diferente, con sus propios tiempos dentro de sus propios tiempos. Y pese a no ser ideal, no ha estado mal, he logrado en ocasiones conectar conmigo mismo y hallar preguntas que no sabía formularme y respuestas que no me atrevía a buscar.

Quizás en ese equilibrio encontré el desequilibrio necesario para reubicarme un poco.

He conectado por redes también con mucha gente nueva increíble con las que he construido vínculos preciosos, puentes interoceánicos que me han arropado en las noches, que me han acunado en los días. Estoy bien, no estoy mal, podría estar mejor, pero estoy bien ese aspecto. Creo que poco a poco logro compatibilizar trabajo y amistades y que estoy construyéndome una pequeñita red de apoyo.

Ha sido un verano muy diferente a otros veranos y si bien prefiero ser monitor, he logrado aprender a disfrutar siendo director, mal que bien, bien que mal. Pese a todo lo malo vivido, a pesar de encontrar pocos huecos para lo bueno, he podido trabajar de campamentos y aprender y crecer algo, supongo, no sé bien todavía que aprendizajes me llevo, pero es indudable que alguno me estoy llevando. Entiendo. Quiero pensar.

Yo me despido aquí, a último día de campamento, tras 6 quendas, tras 48 días de campamento. 2 quendas en Vilariño de Conso, 16 días. 4 quendas en San Simón, 32 días.

Me despido aquí a último día de campamento, a puntito de que los niños vuelvan al cole y queriendo marchar y queriendo permanecer. Las contradicciones constantes del verano. Es lo que hay, supongo, vivir en las contradicciones constantes.

Tengo ganas de volver para ver a mi gente y hacer otras cosas y quiero permanecer porque de campamento no hay problemas, no hay sufrimiento, no hay malestar.

Me despido aquí, a último día de campamento.

No miréis mucho hacia atrás porque hay mucho que seguir aprendiendo, mucho para seguir creciendo, pero tampoco olvidéis este verano, que como todos, es inolvidable, a su manera, a su propia manera, todos los veranos quedan en el recuerdo.

Nos leeremos el año que viene de campamentos de nuevo si la vida y la suerte acompaña!

Y recordad siempre vivir y disfrutar!

Adiós verano, desde esta última carta lanzada al mar.

jueves, 3 de septiembre de 2026

¿Cómo conectamos?

¿Cómo disfrutamos?

¿Qué es lo que nos transmite conectar?

¿Cómo se es feliz?

martes, 1 de septiembre de 2026

Cantigas de amigos: Ondas de San Simón

San Simón, San Simón,

que fermoso é San Simón.

San Simón, San Simón,

vivo o día a día en San Simón.

 

Alí onde as ondas veñen do mar,

alí onde bate o tempo na orilla,

aquí onde brilla o sol, que maravilla,

aquí onde a brisa nos fai soñar.

 

San Simón, San Simón,

que fermoso é San Simón,

San Simón, San Simón,

vivo o día a día en San Simón.

 

Somos moitos, somos poucos,

pouco importa se somos felices e estamos tolos

somos tantos, non somos tantos,

mais estamos eiquí e á vos e á Illa vos canto.

 

San Simón, San Simón,

que fermoso é San Simón,

San Simón, San Simón,

vivo o día a día en San Simón.

Te quiero libre (y yo las quiero libres para verlas volar)

Quizás no nos damos cuenta de cómo pasa el tiempo, quizás no nos damos 



Quizás no nos damos cuenta de cómo pasa el tiempo, quizás no nos damos cuenta hasta que es tarde, o quizás no, no lo sé. Solo sé que hoy, de campamento, como todo el verano, he conectado con emociones, con recuerdos, con sensaciones, que me han catapultado al pasado y me han mostrado como pasa el tiempo. Y es que quizás la verdadera magia de los campamentos es la de crear este universo paralelo en el que todo discurre diferente, con otras percepciones de la realidad, con el tiempo suspendiéndose, casi deteniéndose, y todo viviéndose intensamente, mucho más intensamente, muy intensamente.

Quizás ahí reside esa magia

Que no las respuestas,

Pero a veces

En ese caos, en esa intensidad, en esas emociones,

Sí hallamos preguntas

Que no éramos capaces de formular

O por lo menos senderos que transitar.

 

No lo sé,

Lo que sí sé es que a lo largo de este verano, no sé si mal que bien o bien que mal, he transitado por mil sensaciones y con frecuencia con un exceso de desconexión de mí mismo. Me ha costado conectar, con los demás, con mis emociones, conmigo mismo. Pero sí he podido tener mucho tiempo para reflexionar sobre lo que en este tiempo presente que ahora mismo vivo sí quiero y no quiero, sobre lo que sí necesito y no necesito, y sobre la vida con la que quiero compartir mi camino y con quien no.

 

He conectado también con muchos niños, con poquitos, con las disidencias, con los habitantes de los márgenes, con las voces bajitas, y he encontrado conexsiones bonitas ahí, personitas a las que brindarles todas las herramientas a las que mí me costó llegar con sudor, lágrimas y paciencia; y mucho mucho trabajo. He conectado, pese a lo complicado que ha sido conectar, he conectado,

Y también un poquito conmigo mismo,

He de decirlo,

Y ha estado bien.

 

Y hoy quería agradecer a través de este poema a toda esa gente que me ha acompañado a lo largo de mi vida, a toda esa gente que me sigue acompañando, a todas esas personas y amistades, cercanas o lejanas, próximas o distantes, que me invitan siempre a soñar. A Clem, a Maite, a Silvia,

A Sara, a Sabela, a Laura,

A Ner(black), a Ana y Kosti de Murcia,

A Luis, a Mireia, a Alejandra,

Y a Lura, por supuesto que a Lura,

Por todo lo que me han brindado a lo largo de esta vida, a lo largo de estos años, a lo largo de este tiempo,

Porque sin toda esa gente yo no sería quien soy, no habría llegado a dónde estoy.

 

Y no tengo las respuestas casi para ninguna pregunta,

Pero sí sé que solo me quiero rodear de gente a la que puedo cuidar, a la que se deja querer, que me permiten darles la mano e invitarles a volar,

Igual que ellas

Me quieren a mí,

Porque la libertad

A fin de cuentas

Es una forma de abrazar, de proteger, de acariciar,

Y yo soy con ellas frágil y vulnerable y valiente y soñador

Y libre

Es como quiero y me quieren

Porque te quiero libre,

Es el tatuaje que llevo en la sonrisa de mi alma mientras me pierdo en la inmensidad amarilla del mar.

 

 

-            Te quiero libre (y yo las quiero libres para verlas volar)

-            01/09/26 14:18