jueves, 23 de abril de 2026

Y por eso todo se rompió

Creí ver en la noche el sol
saliendo de la basura,
del contenedor;
me entretengo escuchando como suenan
mil palomas volando;
viajeros seremos,
y ahora sabemos
como late el corazón.

¿Adivinas el camino?

¿Adivinas mis notas?

Al final estamos en París,
caminando entre ecos vacíos...
que gritan joder,
joder en esta sacrosanta noche
tocando todas las piedades
que perdimos en sueños.

Te confieso que veo en gris
todo lo que toca la luz y mis brazos
ya no soportan este peso,
este peso que me condena,
dando vueltas entre las maravillas entreví el futuro
así,
sin precipitarme
al apocalipsis infanticida.

En lo más hondo de mi corazón sabía encontrar todas las respuestas a mis cuestiones.



Ahora permanece tranquila
bajo los techos estrellados de la noche,
reina el silencio,
el silencio de los ojos que no nos miran,
hay poemas, hay poesías,
que no nos caben entre los dedos,
y la ciudad está tranquila mientras los metros pasan.

Asfixia este canto
este canto que me cubre el pasado.


Somos cadáveres locos nocturnos
deambulando por callejones perdidos
y yo estaba bien contigo Alicia,
pero no entendía tus maravillas.

No entendía tus maravillas.

Alicia,
no entendía tus maravillas.

Y gritaba en la noche

Alicia
no entendía tus maravillas.





Y por eso todo se rompió.



- Y por eso todo se rompió

viernes, 17 de abril de 2026

Vibrato del frágil hilo que me conecta con el mundo

Hace tiempo que no escribo, quizás es que no tenga nada que decir. ¿Estaré vacío? ¿Me habré perdido?

Si no tengo palabras que broten de los dedos, ¿cómo sobrellevo la existencia?

¿Tiene acaso sentido?

No sé de dónde sale este incierto sentido poético que con frecuencia me atenaza, me acompaña, me protege, me sugiere, me suplica que de salida y rienda suelta a lo que me conmueve.

Y yo

incapaz

de escuchar

esa voz en verso

me desconecto
poco a poco
de mí mismo, de mi cuerpo

y no sé hallar la razón
para calmar el desconsuelo
de esta música literata
que sopla e imbuye el diacrónico palpitar de mi corazón.

lunes, 13 de abril de 2026

El laberinto del tiempo, el laberinto de los recuerdos

Hace un año estaba en Francia y hoy
yo
estoy desempolvando todos los folletos y mapas que me traje de allí,
ordenándolos,
quitándoles el polvo,
como se cuidan a los recuerdos
de quienes un día fuimos,
de quienes éramos,
de quienes queríamos ser,
mirándonos
frente al paso del tiempo
como un espejo
cuyo reflejo
nos devuelve la perspectiva de todo lo vivido, de todo lo ocurrido, de todo lo explorado.

Temo perderme,
no volver a ser el chico viajero,
ese chaval que era feliz recorriendo cualquier lugar por descubrir.

Sigo siendo ese,
pero cada vez puedo viajar menos,
y no cumplir mis sueños me aterra,
me aterra de una forma que jamás nadie será capaz de comprender.

Y hoy,
frente a mi yo de Francia,
junto a mis recuerdos
de aquellos instantes
en que era feliz,
temo
no volver a recuperar el pasado,
disolverme en el futuro
y perder
por el camino
las pocas ganas que me quedan de vivir.

¿Podré salir de este laberinto sin volver a sufrir?

sábado, 11 de abril de 2026

Somos de horizontes

¿Qué es el horizonte?

¿Es un concepto equivalente para todos?

¿Significa lo mismo para alguien del Mediterráneo que para una mirada atlántica?

¿Y el mesetario? ¿Cuál es su horizonte? ¿Hacia dónde camina?

¿Qué nos guía? ¿Son iguales todos los horizontes?

¿O acaso moldea nuestra forma de mirar esa realidad que habitamos,
esa fina línea que separa cielo y mar,
sueños y realismo,
vida y esperanza de llegar más allá?

Somos de horizontes,
pero quizás donde vivamos
determina que nos atrevamos a sortearlos,
a alcanzarlos,
a llegar siempre más allá.

Somos de horizontes y eso nunca se podrá cambiar.