saliendo de la basura,
del contenedor;
me entretengo escuchando como suenan
mil palomas volando;
viajeros seremos,
y ahora sabemos
como late el corazón.
¿Adivinas el camino?
¿Adivinas mis notas?
Al final estamos en París,
caminando entre ecos vacíos...
que gritan joder,
joder en esta sacrosanta noche
tocando todas las piedades
que perdimos en sueños.
Te confieso que veo en gris
todo lo que toca la luz y mis brazos
ya no soportan este peso,
este peso que me condena,
dando vueltas entre las maravillas entreví el futuro
así,
sin precipitarme
al apocalipsis infanticida.
En lo más hondo de mi corazón sabía encontrar todas las respuestas a mis cuestiones.
Ahora permanece tranquila
bajo los techos estrellados de la noche,
reina el silencio,
el silencio de los ojos que no nos miran,
hay poemas, hay poesías,
que no nos caben entre los dedos,
y la ciudad está tranquila mientras los metros pasan.
Asfixia este canto
este canto que me cubre el pasado.
Somos cadáveres locos nocturnos
deambulando por callejones perdidos
y yo estaba bien contigo Alicia,
pero no entendía tus maravillas.
No entendía tus maravillas.
Alicia,
no entendía tus maravillas.
Y gritaba en la noche
Alicia
no entendía tus maravillas.
Y por eso todo se rompió.
- Y por eso todo se rompió
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