yo
estoy desempolvando todos los folletos y mapas que me traje de allí,
ordenándolos,
quitándoles el polvo,
como se cuidan a los recuerdos
de quienes un día fuimos,
de quienes éramos,
de quienes queríamos ser,
mirándonos
frente al paso del tiempo
como un espejo
cuyo reflejo
nos devuelve la perspectiva de todo lo vivido, de todo lo ocurrido, de todo lo explorado.
Temo perderme,
no volver a ser el chico viajero,
ese chaval que era feliz recorriendo cualquier lugar por descubrir.
Sigo siendo ese,
pero cada vez puedo viajar menos,
y no cumplir mis sueños me aterra,
me aterra de una forma que jamás nadie será capaz de comprender.
Y hoy,
frente a mi yo de Francia,
junto a mis recuerdos
de aquellos instantes
en que era feliz,
temo
no volver a recuperar el pasado,
disolverme en el futuro
y perder
por el camino
las pocas ganas que me quedan de vivir.
¿Podré salir de este laberinto sin volver a sufrir?
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