domingo, 12 de julio de 2026

No me sueltes en la cama, no nos dejaré caer

Susurros en la noche,
secretos piel con piel,
arquerías de espaldas, músculos tensados que no se ven,
escríbeme tus labios
sobre cada centímetro de mi ser,

sé mi lienzo, hazlo lento, solo déjame perder
el tiempo en tus manos en verano como poetas desesperados
que sucumben, que confunden, que se escapan como balas en la espalda,
somos locos, estamos solos, somos pocos los que descubrirán
este baile, esta danza, esta sensación de libertad.


A veces me pregunto qué me hiciste,
que ya no vivo, ya no siento, solo echo de menos las noches que me diste.

A veces me pregunto cómo hiciste,
que desde ti el sexo es algo que me descubriste.


Y mientras tanto yo me agarro a este poema desesperado sin papel,
intentando, haciendo algo, por tratar de comprender,
y si nos vamos, a otro lado, solo podremos entrever,
que ya no es vacuo, este abrazo, que lo único que quiero es volverte a tener.


Acicalo sensaciones entre mis miradas,
reluciendo balas plateadas para tu espalda estelada,
rompamos el guion y déjemonos ser, en esta noche que se nos escapa
y juguemos a ser Cas y Meg.

Y si algo me falta, yo lo sabré entender,
poniendo alas
a mis palabras,
con versos entre dedos y sonrisas cortantes y afiladas que conjugan dolor y placer.

Iriscente, renaciente, como ave fénix dispuesta a arder,
eres llama, eres alma, eres todo mi deseo que nunca sin ti sacié.

Reluciente, reincidente, como preso en tus versos yo seré,
eres calma, eres metralla, eres la tormenta que siempre contigo navegué.

Y en esta hora, que viene ahora, solo nosotros podremos comprender
que mientras haya ganas, haya batallas, estamos listos/pronto para ganar y perder.


Aprendiendo eso sí,
a ser música y poesía
en este nuevo amanecer.



No me sueltes, no nos dejaré caer.