miércoles, 14 de enero de 2026

Huir de la pareja, amar la amistad

Huir del parejocentrismo,
que tu pareja no sea tu pareja
que sea tu amiga, tu compañera,
tu impulso en las batallas cotidianas,
un hilo más de tu red de apoyo,
una tesela de tus mosaicos,
la luz de tus vidrieras.

Que tu amiga sea con quien construir vida,
levantar proyectos,
soñar juntas,
afrontar los desafíos
aprendiendo, creciendo, 
respetando los tiempos y espacios de cada una.

Comprender
que en esta vida,
en este sistema,
solas caemos,
y unidas...
unidas rompemos las reglas
y superamos cualquier obstáculo y traba,
pues juntas nada nos frena.



- Huir de la pareja, amar la amistad

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Mi 2025

Mi 2025 ha sido un viaje constante,
una aventura sin precipicios, pero sin final,
un avanzar y descubrir,
un aprender y caminar.

Viajes por la Bretaña,
horizonte atlántico en la piel,
salitre en la mirada
y brisa constante en el alma
para nunca detenerme.

Risas con Clementine,
sentirme volar,
comprender que el hogar
es allí donde haces del instante algo infinito
con tus amistades.

Excursiones por la Sarthe,
perderme por la Normandía,
aventurarme hasta la Borgoña
y sentirme libre en mis campos de trigo de Bernay,
donde cuidarme
es cuidar mi camino, mis sueños, mis aspiraciones, mis descansos y alivios.

Viajar por Mallorca
bañarnos en la luz mediterránea flotando en el mar,
y 50 días de campamentos,
las noches de estrellas, los descansos en la playa,
los tes matchas y el no dejar de crecer, inspirarme y aprender.

Y guiados, y viajes, y conciertos despedida.

Surcando la historia en Egipto
en sus doradas miradas de arena del desierto
reluciendo las paredes de sus templos,
haciendo nuestro milenios en el presente momento.


Y es que mi año 2025 ha sido el año de cumplir esperanzas y sueños.

¿Cómo ha sido tu año?

Este año
no tuvo manual de instrucciones,
pero nos enseñó igual.

Hubo días de playa
con sal en la piel
y problemas que parecían más pequeños
desde la orilla.
Atardeceres que prometían que todo iba a ir bien,
aunque no supiéramos cómo.

Viajamos sin saber exactamente qué buscábamos más allá de a nosotros mismos
e hicimos planes que cambiaron sobre la marcha
descubriendo que perderse
a veces también es llegar a algún destino.

Aprendimos a base de intentarlo,
caer, fallar, repetir
y entender
que no todo depende de nosotros
(y eso también es un descanso).

Reímos mucho,
de verdad.
Risas que salieron sin permiso,
momentos cotidianos, simples,
que ahora son imprescindibles para cuando nos asalta la tristeza o la soledad,
recuerdos de esos que dan calor en la tempestad.

Y es que las amistades pasaron de puntillas algunos días
y en otros vinieron para sostener el año.
Personas que fueron hogar,
otras que fueron lección.
Las que estaban en los buenos planes
y en los días raros.
Las que saben que algo pasa,
pero no preguntaron demasiado,
porque acompañar también es cuidar, sosteniendo, dando alas.
Y las que por mucho que lo intentaras, 
te permitieron comprender
que querer
no siempre significa quedarse,
pero que siempre deja algo a su paso.

Este año fue un buen año,
no de esos perfectos de reel de instagram,
pero fue un año real.
Fue un año de aprender, de caer, de insistir,
de avanzar,
de celebrar lo pequeño
y agradecer nuestras pequeñas victorias.

Y ahora que se va,
nos deja eso que no se pierde nunca:
los recuerdos,
las personas,
y la certeza
de que, a nuestra manera,
lo hicimos bien.

Y eso hace que haya valido la pena todo lo demás.

jueves, 6 de noviembre de 2025

Comiéndole la espalda a la luna

Miro al pasado dando vueltas como en un bucle, como en un pozo,
la música se repite, una y otra vez, sin ningún tipo de final
y yo
ya no sé entrever el tejido del tiempo entre las miradas que se escapan alrededor.

Creí desenterrar mis piernas,
pero me caí en un pozo...

mis alas se lanzaban rutas.

Tu cuerpo seducía hermoso
envuelto en golondrinas
y se formaban rayos con la luz.

El cielo se partía en trozos...

dejando ver las nubes bajo el sur.


El jueves embriagué mis penas,
el viernes misterioso...

Estoy recuperando la bruma
y no sé muy bien cómo la boca se me quedó helada
incapaz de dejar de sangrar barro y pus
en el pozo más profundo y rojo,
promesas de un planeta
que sigue sosteniéndose en la cruz...

Creí poder salir de este pozo,
pero me engañó la niebla

y ahora solo tecleo sin mucho sentido

consciente de que vivo en un bucle eterno
del que resulta imposible salir.

miércoles, 29 de octubre de 2025

Fóllame hasta que sangre

Fóllame hasta que sangre,
hasta que ya no quede nada,
y que el tiempo y el placer se confundan
como rojas huellas en la sangre.

No pido mucho, ¿no?

sábado, 25 de octubre de 2025

Nocturnidad paseando en Caldas da Rainha

Las calles empedradas de Caldas me llevan a lugares habitados hace ya más de 10 años
y no hay reposo para el apego ansioso que experimento ante la necesidad del viaje sin retorno
del regreso que nunca termina
del continuo marchar
para encontrarme
una vez
y otra
y otra más

sin nunca terminar
pero tratando de acercarme un poco más a ese final que es la libertad.

lunes, 13 de octubre de 2025

Cuando saltaban chispas entre nosotros nada más importaba

Hay pocas cosas tan 2015 para nosotros como la poesía de lo aleatorio y Sharif.

Y es que en fechas como esta no puedo más que pensar en ese otoño mágico en el que nos encontramos uniendo el invierno y el verano.

Yo andaba aporreando el teclado del ordenador en busca de poesía sucia, urbana, de noches de desvelos y ceniza en el cenicero del alma. Leía comics de Kingdom Hearts y veía Sobrenatural, mientras asomaba el infierno en mi poesía. Mi mundo venía de cambiar después del campo de voluntariado de Muiños y trataba de encontrarme en el nuevo rumbo que necesitaba darle a mi vida.

En ese contexto apareciste tú con tu risa y el brillo de tus ojos, con tus palabras de cariño y tus vaciles, con tus bromas y tu devoción. Y no sé bien cómo, pero a base de hablar cada noche nuestros caminos se cruzaron y comenzaron a ser un sendero que recorríamos paralelos escondiéndonos del frío de ese otoño de hojas volando al entrelazar nuestros dedos y nuestras manos. Nos perdíamos el uno en el otro en cualquier rincón y era en noches robadas al calendario que nos escondíamos en casa de tu abuelo para descubrirnos entre las sensaciones que nos producíamos al erizarnos la piel a base de versos y caricias. Y se nos daba bien. Se nos daba muy bien.

Otoño siempre ha sido una estación de transiciones
de conexiones
y fue así
de forma tan sencilla
que mis demonios salieron a bailar contigo de la mano
mientras sonreíamos
con la ilusión
de quién tiene el hechizo del fuego entre los centímetros de las manos.


Y todo lo demás no importaba.