domingo, 1 de febrero de 2026

Cahors, al calor de la fresca noche que allí habita

Si acaso el tiempo supo qué buscaba
yo no lo sé,
pero en mi lento discurrir descendiendo el país del hexágono
los kilómetros se difuminaban sin ser yo capaz de atraparlos,
el instante se diluía entre mis dedos
y los paisajes se sucedían
terminando el día paseando entrada la noche al calor fresco del río Lot,
Cahors susurraba sus secretos
mientras estorninos y vencejos filigraneaban el cielo
tejiendo telares de estrellas entre mantos de constelaciones perdidas en el recuerdo.

Y ahí
en ese paisaje
se erguía su puente medieval
como un guardián de su presencia
sabedor
de que nadie podría saber todo lo vivido
desgranando solo margaritas en el dilatado espacio de tiempo que es el infinito del universo en el soliloquio de los soñadores que se fugaron lejos.

Y yo
descendiendo el país del hexágono
traté de pulir mis aristas por si así lograba hallar respuestas a las preguntas que quizás nunca más me haría.



- Cahors, al calor de la fresca noche que allí habita

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