los recuerdos de cuando vivía en Coruña
y todo era más bonito
más fácil
más feliz.
Quizás sea que han pasado ya 10 años de esa época
y el vértigo de la década me desequilibra,
me hace trastabillar y perder suelo firme y echar a volar la memoria,
pero la nostalgia hoy me envuelve,
me atrapa,
me quita el sueño
y trasnochar
perdiéndome entre recuerdos
me parece la forma más bonita de volar
y sentir que todavía estoy allí
con la Yaya,
que el amor no tenía grietas ni fisuras,
que mis amistades eran de fiesta
y que tenía tiempo para no tener que sentir que el tiempo aprieta
y toda la libertad del mundo para ser libre,
en el más amplio sentido de la palabra.
Y todo iba bien y todo funcionaba.
No es que ahora las cosas fallen,
pero estoy mucho más solo en ciertos sentidos
y en otros igual de perdido,
con un puñado de sueños que todavía no he alcanzado
y la esperanza de llegar a algún lado que me hubiese propuesto todavía haciendo que la sangre bombee por mi pecho.
Y es que al final
solo quiero
sentirme bien,
sentirme como un incorpóreo con corazón y cuerpo
disfrutando de la libertad
de dejar el tiempo pasar
viendo el atardecer
en lo alto de la torre del reloj
o a los pies de un embalse
sin que importe nada más
que ser feliz
y con eso ya no importa nada más.
Ser feliz.
Solo eso.
Nada más.
- Recuerdo que fui feliz
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