domingo, 22 de febrero de 2026

Cuando el ideal era posible

Como todos los jóvenes, creía firmemente que mi presencia en el tiempo y en el espacio corregiría, de alguna manera, el mundo.
Sharif - El triunfo mate



Yo también añoro como Sharif esa época en la que sentía de forma limpia y profunda la firme convicción de que el ideal era posible, que la utopía era alcanzable. 
Todavía lo creo. Muchas veces. No siempre. Muchas veces no.
Pero todavía lo creo.

Todavía creo en que el mundo puede ser mejor. Todavía creo que podemos luchar contra la desidia y la indiferencia y marcar con nuestra voluntad y trabajo la diferencia.

Todavía creo. En nosotros.

Y sin embargo creo que en quien menos creo es en mí mismo. En lo que puedo ser. En lo que me he convertido. Temo al tío que puede hacer daño, al tío que se pierde en sus demonios, al tío que olvida el niño que fue... Temo. Me temo.

Y sin embargo, pese a ello, a veces, como una chispa de esperanza, se prende una llama, una luz, que me invita a mirarme con mi propia mirada, de forma más luminosa, y creo ver que entre todo el daño, todavía puedo hacer mucho bien.

Si aprendo a dominarme
y a decir no

puedo convertir en síes todos los quizás que quiera alcanzar soñando.


Porque lo único que jamás olvidé, de esa época en que era niño y sentía la firme convicción de que el ideal era posible,
fue a soñar
por encima de mis posibilidades
así
quizás
la probabilidad me concediese ganarme conquistar los sueños por los que nunca he dejado de mirar al cielo con los pies en el suelo.

Y al fin volar en libertad.



- Cuando el ideal era posible

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