martes, 10 de marzo de 2020

Elegía para caer de pie

En la noche del olvido
que todo se lo lleva
vimos oscuridad
y el vacío a tu vera.

Creímos irrealidad,
pesadilla, sucio destino,
confundimos la paz
con el ay, de desaparecidos.

¿Dónde están
los tiempos perdidos?
¿Dónde están
la vida y sus maullidos?

Buscamos sin cesar,
topamos silencio;
miramos más allá
y ahora ya no nos tenemos.

III dC

Ya arden las fronteras
bajo toneladas de tiempo,
perdemos la noción de la existencia
y desorientados
nos refugiamos tratando
de encontrar un sendero
a todo el caos de un mundo que se acaba
y en el que comienza algo nuevo
que no sabemos bien qué será.

Tocan las campanas
del fin.

Todo,
volátil,
existencia
sin fin.

Incruenta noche
que todo lo apaga.

Ya arden las fronteras,
ya la vida descansa.

Aprieta el vacío

Me atenaza el dolor
en este mundo de sombras
y nada queda tras la difusa cortina de humo
que se escapa tras las lágrimas del cielo.

La soledad me devora por momentos
y creo,
solo creo,
que encuentro campos de muerte entre el vacío
que se escurre lentamente entre mis dedos,
como si no quedara nada ya
tras tanto vaho esquivo.

Suena la noche en la lejanía,
reverberante,
como un eco distante

que todo lo arrasa a su paso,

y yo,
triste insensato
trato de aferrarme a algo
cuando ya nada quede
tras tanto inútil dolor.


Fantasmas y ausencias me llevan a ninguna parte

ojalá ahí, por toda la eternidad,
para al fin,
finalmente,
por fin,
descansar

y dejar de sufrir de una vez y para siempre.


Venas sangrantes que todo se llevan como ríos de soledad.

lunes, 9 de marzo de 2020

A las puertas de Blanchernas

Alejado de todo cuanto encuentras
sutil y efímero en esta vida,
decide abrir caminos, senderos, agonías
por perecer en este valle de lágrimas
que es el olvido nuestro.

Y mantén serena tu mente
certera
pues cuando finalicen el paso de los siglos
no seremos más que polvo volátil,
lívido,
en este desierto de blanquecinas arenas
que es el imperio del sueño.

domingo, 8 de marzo de 2020

Podemos volar más alto

Llévame a través del tiempo
donde no haya realidad,
donde sueño y vida se confundan
hasta crear un refugio de ilusión,
dame las manos para volar:
quiero llegar más alto,
quiero llegar más allá.

Recorremos senderos de Atlántico
bravos, indomables, reflejos del viento,
verano en las manos y atardecer libertad.

Recreemos poemas con los dedos,
crucemos el mundo, engañemos al tiempo,
seamos sombras de otoño que sueñan sin cesar.

Dibújame estelas en el cielo
como estrellas fugaces de felicidad,
escríbeme playas y senderos
como inmensidades a orillas del mar.

Sorpréndeme con paraísos de enero
como islas flotantes en un océano de paz,
transpórtame a viajes por cientos
como mapas y rutas que no tienen final.

Somos llamas ardiendo
somos refugio
somos hogar.

Llévame a través del tiempo,
donde no haya nada más,
donde sueño y vida se confundan
ábreme las manos para volar,
solo volar,
siempre más y más alto
siempre más y más allá.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Yo os llevaré hasta el extremo del mundo. ¿Estáis dispuestos a seguirme?

Llegaremos más lejos que nadie
donde no se nos pueda parar,
no hay límites para nosotros
solo el viento nos puede igualar.

Alcanzaremos altas cimas,
seremos la eternidad del silencio,
veremos inimaginables prodigios,
lograremos domar al tiempo.

Cruzaremos ríos, montañas, desiertos,
levantaremos imperios imposibles de imaginar,
tomaremos el mar, el futuro, el cielo,
doblegaremos el mundo, la moral, la paz.

Cabalgaremos donde nadie haya llegado
imparables, incansables; tormenta, huracán;
azuzaremos las olas, los campos, el más allá,
y cuando todo finalice, 
                                      seremos eternos,
                                      seremos leyenda,
                                      seremos libertad.

lunes, 2 de marzo de 2020

A las orillas del tiempo

Todo se balancea en un mar de Sorolla
y los colores tiznan
este cielo incandescente
que baña el horizonte
tras las siluetas de altas montañas
que se desploman
abruptamente
sobre la línea de costa
que contornea esta ciudad de historia.

Las arenas de Túnez arden
bajo huellas itálicas
y ocaso y apogeo tardío
bajo la púrpura oriental
y la lengua del desierto
y los salmos de iglesia;
en una ciudad cantonal,
último bastión militar
de la libertad
que pereció ante la barbarie del retraso del tiempo.

Todo se balancea
en este mar de cobijo,
y el cielo me arropa al viento
y el horizonte abriga con su luz los sueños.

Escríbeme,
cuando te llegue este beso
de salitre
al mar que era nuestro.