callejones con demasiados caminos
como para lograr sentir que hay una salida,
entre la vorágine de elecciones
elegimos no hacer nada
y así
ante las bifurcaciones, las decisiones, las injusticias,
la vida,
nos quedamos sentados
esperando
a que pase de largo el tren
y ya no sea culpa nuestra el no haber elegido ninguna opción.
Como si así
el resultado no fuese otro
que un negro y hondo pozo
en el que quedarnos a vivir de forma indefinida.
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