miércoles, 22 de julio de 2026

No porque no quisiéramos, sino porque no supimos

El pasado nos pasa por encima muchas veces
incapaces de detener el paso del tiempo,
a destiempo, solapando
los instantes que perdimos
que intentamos arriesgarnos
sin saber si habría salida
o solo era todo una infinita caída.

Y ahora que todos los relojes han pasado
solo nos queda un reguero de manecillas rotas, agujas que no apuntan
y cristales rotos
con los que cortarnos     si
no tenemos cuidado con los destrozos.

A trozos,
a trozos que nos faltan,
a trozos que somos,
pedazos, añicos, fragmentos,
de sueños no vividos,
de vidas no vividas,
de caminos que se bifurcaban y no nos atrevimos a seguir
pensando que era demasiado amplia la salida

y nosotros somos de callejones, de remotos rincones angostos
donde no hay espacio más que para respirar
tratando de no pasar demasiado por encima de la vida,
desapercibidos
así
con cuidado de no hacer demasiado ruido.


¿Podrían haber sido las cosas diferentes?


Podríamos habernos arriesgado saltando de trenes
en marcha
como si el ritmo del baile,
del juego,
del sin sentido,
lo marcásemos nosotros
y no una vida
que nos pasa por encima
sin haberla nosotros construido.


No porque no quisiéramos,
sino porque no supimos.

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