lunes, 4 de enero de 2016

Desalojando(me) el alma

En noches de desalojo
del alma,
en noches de destrozo
y esbozo
de las arrugas de la cara,
en noches de filosofía,
historias y heridas,
escribo sonetos
que sin serlo
someten mi espíritu
al lento porvenir del tiempo
a la purga del tormento a fuego lento.

En noches de desalojo,
me agacho y recojo
los pedazos de cristales de mi espejo
como si con eso
lograse callar al silencio
que corre a raudales
por los ríos vacíos de mis sueños.

En noches de desalojo
prefiero esconderme
sin atreverme
a despertar al alba
por miedo a que me fusilen
o maten mis palabras.

En noches de desalojo
la tinta seca se olvida del poeta
y este sofoco
se lleva a la vida, que se queda hueca,
huérfana de una poesía más nueva
y sincera.

En noches así
de melancolía
y desalojo del alma
me recuerdo a mí
y pienso que algo me falta.

Los sueños                                                             
o la esperanza.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Mis demonios temen a la luz, igual que yo

Tengo ganas de verte y estar abrazados
en silencio,
sólo eso,
estar en silencio y abrazados
viendo el tiempo pasar ante nuestros ojos
mientras los dos seguimos igual
en silencio
y abrazados.

Protegiéndonos de nuestros demonios y fantasmas
en silencio, 
los dos ante la luz o la oscuridad
porque tanto da
ni yo temo a la oscuridad 
ni tú temes a la luz
pero a la inversa sí que es ya otro tema
y no quiero tener que enfrentarme sólo ante la luz,
porque temo desaparecer en ella
-ya sabes que la oscuridad con la luz se convierte en una sombra de lo que fue-
y yo no quiero ser una sombra, 
no quiero dejar de ser quien fue
o fui, mejor dicho,
y para eso te necesito a ti,
para protegerme de mí mismo y de ti,
de ambos,
para eso te necesito.

Te necesito porque mis demonios temen a la luz,
            igual que yo.
Y ante una luz cegadora
sólo la propia luz puede salvarme,
o mi propia oscuridad
si quiere,
si quiero,
si puedo,
si tal y conviene
o quizás no,
y ni mi propia letra me convence.

Por eso...

Necesito estar juntos
y abrazados,
en silencio,
sólo eso,
estar en silencio y abrazados,
en nuestro banco 
-no tenemos ningún banco
pero quedaba bien en el poema 
(puede que la explicación no tanto)-
viendo el tiempo pasar
y los problemas irse, 
o al menos pasar de largo durante un rato,
quizás después de acostumbrarme a tu luz,
pueda luego enfrentarme de nuevo yo sólo a mis problemas
como siempre he hecho hasta ahora,
o como por lo menos he intentado.

Ojalá estar juntos
y acurrucados
en silencio 
viendo las luces y sombras pasar de largo.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Ojalá no perderme

A veces me pierdo en la vida
y aunque corra
-o lo intente-
no doy alcanzado a la poesía.

A veces me pierdo en la vida
y aunque apueste
-sin miedo-
nunca doy ganado al amor.

A veces me pierdo en la vida
y aunque salte
-al vacío-
no doy atrapado el futuro.

A veces me pierdo en la vida
y aunque luche
-con fuerza-
nunca doy ganado a los sueños.

A veces me pierdo en la vida
-o quizás siempre-
y aunque la esquive
y me esfuerce
el pasado me alcanza
y quedo estancado en el presente.

Ojalá no perderme.

La (des)memoria de la poesía

La poesía es lluvia del alma
y eso es lo que hago
en mis noches de bajón,
dejarme llevar por los ríos de la memoria.

Aunque a veces simplemente me dejo llevar por las memorias de Escandar,
que a fin de cuentas,
las batallas perdidas
siempre pasan factura a todos.

No pasa nada bueno después de las 2 de la mañana

No pasa nada bueno después de las dos de la mañana
o quizás sí
quizás siempre he vivido engañada
por una vida
que no sabía
jugar bien a las cartas.

A las dos de la mañana
nunca pasa nada
o quizás sí,
los besos,
los amores,
las borracheras, las declaraciones,
todo ocurre después de las 2 AM.

Nunca pasa nada bueno
y no pasando nada
pues bueno
que me enamoré
de ti
a las dos de la mañana,
en una conversación banal
sobre tu sonrisa,
tu poesía,
o de tus notas de voz con tu risa.

Nunca pasa nada
bueno
o quizás nada malo pasa,
pero sigo creyendo
que como dice el tiempo:
"No pasa nada bueno
después de las dos de la mañana".

sábado, 19 de diciembre de 2015

Te he escrito tanto y me sigue pareciendo tan poco

He escrito mil versos
y mil más te escribiría
para decirte con mi estilo
de mierda
lo que solo sé decirte con poesía.

He escrito mil palabras
una tras otra cada día
para expresar este vacío
en la espera
hasta verte, y eso no me alivia.

He ordenado mil pensamientos
sabiendo lo que sentía
y a pesar de todo aun grito:
¡Berenjena!
sólo sueño con otra caricia.

He escrito mil versos
y un millón más te escribiría,
para plasmar este frío
que siento
por no poder ver tu sonrisa.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Esto del poliamor no es fácil

A veces me pierdo en varias miradas
y eso duele,
sobretodo si la fastidias a la vez,
3 veces,
y joder,
ya estoy aquí lamentándome otra vez
por no ser quien de deconstruirme,
por no ser quien de volver a ser quien seré
sin dejar de ser yo.

Estoy fumándome el último pitillo del día,
o el primero de la mañana,
quien sabe,
pero Vigo queda lejos,
Madrid más
y Coruña a 3 paradas de metro,
si hubiese, claro está.

Y escribo esta mierda con el corazón en un puño,
igual que cuando me corro
aburrido,
y el boli ya no es capaz de escupir,
que sin ti estoy perdido,
y que el poliamor,
intentando ser deconstruído,
a veces duele tanto
como los celos de cuando era un crío.

Ojalá en un mundo más feminista
haber crecido.