Supongo que eso es ser un campamento, un espacio de caos constante donde el orden nunca impera y domina todo la imprevisibilidad y la capacidad para adaptarse a cualquier situación que se presente. Pues el margen de respuesta muchas veces es muy breve.
martes, 11 de agosto de 2026
Agosto se mece en San Simón (II)
Está tranquilo el día en el exterior, allá afuera, al otro lado de esta ventana desde la que observo el mundo desde mi oficina, el mundo sigue discurriendo a un ritmo cadencioso, calmado, suave, tranquilo. Le digo oficina, pero en realidad no es tal, pues este espacio de trabajo no resulta ser más que una mesa con otras dos mesas pegadas, mi ordenador y muchos papeles sueltos y desperdigados por toda la superficie de madera tratando de mantener yo el orden en mi propio caos. Una especie de universo en miniatura tendente a la entropía pero que se mantiene unido y cohesionado por fuerzas físicas que tiran de todas direcciones para que el desorden no reine por encima de todas las cosas. Y pese a ello, reina.
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