Surco los instantes como una ola que se pierde en la playa,
las miradas cálidas guardan más luz que cualquier palabra
que pueda decir en forma de verso,
pero yo lo intento
por ser el pedazo de instante en el que valga la pena perder la eternidad
y contemplar
el infinito en el más profundo bienestar.
¿Qué será que tienes que no puedo cesar en admirar las casualidades?
Toparnos sin esperarlo,
construir futuro y pasado,
recorrer nuestros pasos
y mochila al hombro llegar a dónde nunca nadie ha llegado.
Surco la vida como la brisa que levanta salitre
y me asomo a la ventana al sentir tu aroma en la mañana,
la palabra libertad se escribe muy bien con tus labios
como esas filigranas que destejen tus dedos en mi piel,
no sé muy bien explicar el por qué,
pero siento paz en tu regazo, refugio y hogar.
¿Qué será que tienes que no puedo pensar en otra cosa que el mundo de tu mano?
Kilómetros y kilómetros que llevarnos a la espalda
y pisa el acelerador para llegar bien lejos,
arte es todo lo que explicas enamorada
y lo demás son tonterías,
cosas de niños,
como la pureza con la que sonríes al despedirte en la madrugada.
Surco la luz como la marea trae dulzura a tu pecho
y recojo todos los recuerdos para hacer un álbum de fotos
que mirar cuando estamos lejos el uno del otro,
que da igual todo si escucho tu voz
y el destino es lo de menos en el viaje,
lo que me importa es tener un mapa de carreteras y pecas para inmortalizarlo.
¿Qué será que tienes que sabes cómo meter todo un mundo en tus besos?
Recorrer senderos,
versar sueños,
rimar encuentros,
regar regueros con la estela de nuestros itinerarios de anhelos.
Paz,
Luz,
Libertad,
calma al calor de tu pecho.
miércoles, 13 de febrero de 2019
domingo, 10 de febrero de 2019
Ecos del mar vacío
Perseguimos fantasmas por buscarnos a nosotros mismos
y no fuimos conscientes de que ya no estábamos donde estuvimos,
huimos
hacia donde quiera que el tiempo nos lleva
y sin darnos cuenta
tropezamos con la realidad
y supimos que ya no habría margen para mucho más.
Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.
Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.
Zafamos el camino
por no saber elegir la bifurcación
y la tormenta ya llega cubriendo todo,
el cielo está más negro que el fondo de un pozo
y todo mi arrojo se fue
sin saber ya cómo volver.
Traté de saltar por encima de todos los obstáculos
y las vallas no te derriban cuando lo intentas,
solo los vasos vacíos pueden supurar destinos
y mientras tanto existen respuestas que el hombre no es capaz de encontrar,
que no es capaz de encontrar.
Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.
Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.
Las tumbas sin nombre solo son lápidas esperándonos,
cenizas que se lleva el viento,
sonrisas de tristeza que atrapar con los dedos
para escribirlas en libretas que dejamos en algún rincón olvidado.
Podríamos fingir que nunca caímos,
y no hay paz para los malvados,
podríamos atinar a vivir,
pero las llamas ya se están apagando,
solo quedan las cálidas brasas
que nos ahogarán durmiendo las madrugadas.
No tengo miedo a las ruinas,
pero los cementerios se caen a pedazos
entre negros nubarrones que cubren nuestros ciegos
punto de fuga hacia ninguna parte.
Perdidos no hay a dónde ir.
Podría haber controlado los pasos,
sin saber muy bien el por qué.
Podría haber tropezado demasiado,
sin lograr comprender dónde perdí las ganas de beber de este vaso.
Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.
Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.
Podría haber tropezado demasiado,
y aún así sin saber muy bien por qué,
no haber controlado mis pasos.
Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.
Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.
Perseguimos fantasmas para encontrarnos a nosotros mismos.
En este negro vacío
mientras el Orzán brama bien lejos,
y el vendaval ya se ha levantado.
Perseguimos fantasmas para encontrarnos a nosotros mismos.
No quiero caer
en el mismo lugar otra vez
¿Cómo hallar la calma
sin volverme a perder?
y no fuimos conscientes de que ya no estábamos donde estuvimos,
huimos
hacia donde quiera que el tiempo nos lleva
y sin darnos cuenta
tropezamos con la realidad
y supimos que ya no habría margen para mucho más.
Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.
Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.
Zafamos el camino
por no saber elegir la bifurcación
y la tormenta ya llega cubriendo todo,
el cielo está más negro que el fondo de un pozo
y todo mi arrojo se fue
sin saber ya cómo volver.
Traté de saltar por encima de todos los obstáculos
y las vallas no te derriban cuando lo intentas,
solo los vasos vacíos pueden supurar destinos
y mientras tanto existen respuestas que el hombre no es capaz de encontrar,
que no es capaz de encontrar.
Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.
Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.
Las tumbas sin nombre solo son lápidas esperándonos,
cenizas que se lleva el viento,
sonrisas de tristeza que atrapar con los dedos
para escribirlas en libretas que dejamos en algún rincón olvidado.
Podríamos fingir que nunca caímos,
y no hay paz para los malvados,
podríamos atinar a vivir,
pero las llamas ya se están apagando,
solo quedan las cálidas brasas
que nos ahogarán durmiendo las madrugadas.
No tengo miedo a las ruinas,
pero los cementerios se caen a pedazos
entre negros nubarrones que cubren nuestros ciegos
punto de fuga hacia ninguna parte.
Perdidos no hay a dónde ir.
Podría haber controlado los pasos,
sin saber muy bien el por qué.
Podría haber tropezado demasiado,
sin lograr comprender dónde perdí las ganas de beber de este vaso.
Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.
Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.
Podría haber tropezado demasiado,
y aún así sin saber muy bien por qué,
no haber controlado mis pasos.
Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.
Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.
Perseguimos fantasmas para encontrarnos a nosotros mismos.
En este negro vacío
mientras el Orzán brama bien lejos,
y el vendaval ya se ha levantado.
Perseguimos fantasmas para encontrarnos a nosotros mismos.
No quiero caer
en el mismo lugar otra vez
¿Cómo hallar la calma
sin volverme a perder?
Le echamos una guerra al tiempo
y todo se fue entornando,
la vida como un folio en blanco
y la tinta como toda la oscuridad que nos traga.
Le echamos una guerra al miedo
y todo se fue borrando,
la vida como un lienzo que rasgamos
y la desidia como toda las prisas que escupimos al soñar.
lunes, 4 de febrero de 2019
Justicia y libertad: No a la guerra
Estamos cansados de pagar los platos rotos,
de poner la otra mejilla,
de mirar hacia otro lado.
Estamos hartos de bajar la cabeza,
de tragarnos las palabras,
de creernos vuestra selectiva defensa democrática.
Estamos cansados de soportar lo insoportable,
de sufrir vuestra riqueza,
de devorar nuestra hambre.
Estamos hartos de respetar vuestro juego,
de callarnos en silencio,
de ver distintos collares en el mismo perro.
Estamos cansados y estamos hartos,
por eso hemos decidido levantarnos
y gritarlo bien claro:
NO.
Basta de golpes.
NO.
Basta de guerras.
Nunca más robar la libertad a ningún pueblo bajo falsas banderas.
Basta de golpismos e intervenciones extranjeras,
decimos firmemente NO a la guerra.
de poner la otra mejilla,
de mirar hacia otro lado.
Estamos hartos de bajar la cabeza,
de tragarnos las palabras,
de creernos vuestra selectiva defensa democrática.
Estamos cansados de soportar lo insoportable,
de sufrir vuestra riqueza,
de devorar nuestra hambre.
Estamos hartos de respetar vuestro juego,
de callarnos en silencio,
de ver distintos collares en el mismo perro.
Estamos cansados y estamos hartos,
por eso hemos decidido levantarnos
y gritarlo bien claro:
NO.
Basta de golpes.
NO.
Basta de guerras.
Nunca más robar la libertad a ningún pueblo bajo falsas banderas.
Basta de golpismos e intervenciones extranjeras,
decimos firmemente NO a la guerra.
sábado, 2 de febrero de 2019
Ángeles cayendo
¿Qué tiene la poesía
que vino para irse?
¿Dónde estaremos cuando solo quede polvo
y la noche se haya difuminado entre el humo del cigarro
a medio consumir tras las cenizas de nuestras hogueras?
¿Qué habrá
cuando el miedo nos invada todos y cada uno de nuestros poros?
¿Qué quedará
cuando no haya nada por lo que caminar?
Cientos de caminos que se apagan
como faros heridos
en las noches sin luna,
senderos aborrecibles e idiotas
en los que perderse sin encontrar ningún tipo de suerte
que nos permita una tirada de dados decente.
El tiempo se fuga
mientras los recuerdos se aderezan
con la agridulce certeza de la melancolía.
Los ríos se llevan las salidas
y el frío apelmaza el alma
entre inviernos de escarcha y soledad.
Todo lo que fuimos sucumbió tras nosotros
y nos sumergimos en nuestro dolor
para encontrar sentido entre la sinrazón
y solo resta desesperación
y apática desidia del corazón
patético vacío de la mirada rota.
Que idiota
llegué a ser al creer
que habría oportunidad de salvación
entre el frenético ritmo de competición
por sobrevivir.
Que absurdo el hecho de existir
sin saber distinguir
el próximo paso a dar
sin tropezar
más de dos veces con la misma piedra.
Levantamos muros para protegernos de nosotros mismos
y nos quedamos solos contra nuestros demonios.
Una vez más.
Por favor.
Una vez más.
que vino para irse?
¿Dónde estaremos cuando solo quede polvo
y la noche se haya difuminado entre el humo del cigarro
a medio consumir tras las cenizas de nuestras hogueras?
¿Qué habrá
cuando el miedo nos invada todos y cada uno de nuestros poros?
¿Qué quedará
cuando no haya nada por lo que caminar?
Cientos de caminos que se apagan
como faros heridos
en las noches sin luna,
senderos aborrecibles e idiotas
en los que perderse sin encontrar ningún tipo de suerte
que nos permita una tirada de dados decente.
El tiempo se fuga
mientras los recuerdos se aderezan
con la agridulce certeza de la melancolía.
Los ríos se llevan las salidas
y el frío apelmaza el alma
entre inviernos de escarcha y soledad.
Todo lo que fuimos sucumbió tras nosotros
y nos sumergimos en nuestro dolor
para encontrar sentido entre la sinrazón
y solo resta desesperación
y apática desidia del corazón
patético vacío de la mirada rota.
Que idiota
llegué a ser al creer
que habría oportunidad de salvación
entre el frenético ritmo de competición
por sobrevivir.
Que absurdo el hecho de existir
sin saber distinguir
el próximo paso a dar
sin tropezar
más de dos veces con la misma piedra.
Levantamos muros para protegernos de nosotros mismos
y nos quedamos solos contra nuestros demonios.
Una vez más.
Por favor.
Una vez más.
domingo, 27 de enero de 2019
Renacer
El mundo brilla por sí mismo
y todo da vueltas sin sentido,
pero a pesar de ello encuentro mi camino
y abro senderos a donde quiero hacer destino;
podría soñar con todo lo que no tendría,
pero prefiero dejarme atrapar por lo que tengo
y disfrutar,
quizás ahí está la clave para la paz
y andar
y andar
hasta que no pueda más.
Disfrutando de lo vivido
saboreando el momento construido,
forjando con brío todo lo habido
y por haber,
qué será lo que tiene el ver
por delante a tres pasos de mí
que el horizonte brilla
y hasta allí queda un trecho,
rumbo derecho al acecho
de todas las utopías que tengo
entre los dedos, mientras tanto
salto y bailo bajo el sol,
la música me sostiene entre su calor
y creo poderme salvar
a base de versos sobre los que surfeo
pisando a fondo y viviendo el momento.
Supongo, que de hecho,
todo está hecho y echo
la vista atrás
y no me olvido de caminar.
Rumbo firme, luz diurna,
atardecer en penumbra cálida y filtro
todos los cuentos vividos
para elaborar el relato que nos lleve hasta el final
y poder volar
desplegando las alas,
pequeño gigante salta todos los muros que se le presenten,
y sonrío
al viaje que siempre me guía más y más allá.
Paz y libertad
de la mano,
sin miedo ni cuidado más del necesario,
no me dejo atrapar por el pasado,
abro senderos entre el punto final
y logro saltar
cualquier muro que se me interponga,
no me asombra
ni la noche sin luna
ni la locura del hombre sabio,
podría saborearlo
una y otra vez
y nunca me resultaría demasiado
el calor de una tarde de mayo.
Yo que nunca he sido sherpa...
hablamos de caminos, de vidas inconfundibles,
y salgo a la calle en tirantes con las llaves en la mano sueltas,
como si pudiera
tener entre los dedos todo el azaroso destino y controlarlo
a mí antojo
aceptando lo que venga y superándolo
una
y otra vez
hasta vencer.
Siempre hasta vencer.
La inutilidad del sufrimiento;
en eso consiste todo
y caminar
y caminar
saltando cualquier muro,
abriendo senderos donde nunca los hubo,
sonriendo al mal tiempo
y llenando de soles el espejo,
podrá así brillar por si mismo el mundo bajo el mismo techo
y versos para largo
y tinta en los brazos,
saltaría hasta el final,
pero aún me queda cuerda para rato
y sin saber lo que viene ni haberlo planeado
disfrutaré del calor en una soleada tarde de mayo.
Huele a verano
y yo ya habré saltado.
Paz y libertad en las manos.
Queda vida sonriendo para rato.
y todo da vueltas sin sentido,
pero a pesar de ello encuentro mi camino
y abro senderos a donde quiero hacer destino;
podría soñar con todo lo que no tendría,
pero prefiero dejarme atrapar por lo que tengo
y disfrutar,
quizás ahí está la clave para la paz
y andar
y andar
hasta que no pueda más.
Disfrutando de lo vivido
saboreando el momento construido,
forjando con brío todo lo habido
y por haber,
qué será lo que tiene el ver
por delante a tres pasos de mí
que el horizonte brilla
y hasta allí queda un trecho,
rumbo derecho al acecho
de todas las utopías que tengo
entre los dedos, mientras tanto
salto y bailo bajo el sol,
la música me sostiene entre su calor
y creo poderme salvar
a base de versos sobre los que surfeo
pisando a fondo y viviendo el momento.
Supongo, que de hecho,
todo está hecho y echo
la vista atrás
y no me olvido de caminar.
Rumbo firme, luz diurna,
atardecer en penumbra cálida y filtro
todos los cuentos vividos
para elaborar el relato que nos lleve hasta el final
y poder volar
desplegando las alas,
pequeño gigante salta todos los muros que se le presenten,
y sonrío
al viaje que siempre me guía más y más allá.
Paz y libertad
de la mano,
sin miedo ni cuidado más del necesario,
no me dejo atrapar por el pasado,
abro senderos entre el punto final
y logro saltar
cualquier muro que se me interponga,
no me asombra
ni la noche sin luna
ni la locura del hombre sabio,
podría saborearlo
una y otra vez
y nunca me resultaría demasiado
el calor de una tarde de mayo.
Yo que nunca he sido sherpa...
hablamos de caminos, de vidas inconfundibles,
y salgo a la calle en tirantes con las llaves en la mano sueltas,
como si pudiera
tener entre los dedos todo el azaroso destino y controlarlo
a mí antojo
aceptando lo que venga y superándolo
una
y otra vez
hasta vencer.
Siempre hasta vencer.
La inutilidad del sufrimiento;
en eso consiste todo
y caminar
y caminar
saltando cualquier muro,
abriendo senderos donde nunca los hubo,
sonriendo al mal tiempo
y llenando de soles el espejo,
podrá así brillar por si mismo el mundo bajo el mismo techo
y versos para largo
y tinta en los brazos,
saltaría hasta el final,
pero aún me queda cuerda para rato
y sin saber lo que viene ni haberlo planeado
disfrutaré del calor en una soleada tarde de mayo.
Huele a verano
y yo ya habré saltado.
Paz y libertad en las manos.
Queda vida sonriendo para rato.
sábado, 26 de enero de 2019
Rutina en las venas
Y todo sabe a despedidas
y mis labios saben a alcohol
voy de paso por la suerte
nunca me ha asustado la muerte
solo quedan los escombros de soñar con poder verme
y mientras el tiempo acecha en mis talones
piso el acelerador a fondo
y me topo con los senderos sin rumbo
y los túneles oscuros
de tinieblas en la frente
vigila firmemente
trataré de comprenderme
y cuando ya no quede cuerda para tanto loco
trataré de asirme al fatal destino
a veces abro la puerta y veo pasar gente
cierro de un portazo
y no hay ya miedo para tanto cobarde,
que las cajas de papel ardan en medio de la noche
para quitarme el frío
pido camino para el azar del sino
no hay sentido
de ida ni de vuelta
me mata el tiempo en la noche
me salvan los versos en la noche
perdí la voz cantando
juré que no
gritando
Y todo sabe a despedidas
y mis labios saben a alcohol
voy de paso por la suerte
nunca me ha asustado la muerte
solo quedan los escombros de soñar con poder verme
las caricias de la primavera
son el calor en las jornadas enteras
tatuajes en el pecho
sangre firme, sentimiento certero
atino por hallar mi camino
las caricias de la primavera
son el calor en las jornadas enteras
tatuajes en el brazo
otoño firme, sueños eternos
sonrío por hallar el horizonte
Y todo sabe a despedidas
y mis labios saben a alcohol
voy de paso por la suerte
nunca me ha asustado la muerte
solo quedan los escombros de soñar con poder verme
solo quedan los escombros de soñar con poder verme
solo quedan los escombros de soñar con poder verme
solo quedan los escombros de soñar con poder verme a mí mismo en mis propias victorias de vida.
Reviviría una y otra vez
y alcanzaría cada día la libertad que me baña cuando sonría.
y mis labios saben a alcohol
voy de paso por la suerte
nunca me ha asustado la muerte
solo quedan los escombros de soñar con poder verme
y mientras el tiempo acecha en mis talones
piso el acelerador a fondo
y me topo con los senderos sin rumbo
y los túneles oscuros
de tinieblas en la frente
vigila firmemente
trataré de comprenderme
y cuando ya no quede cuerda para tanto loco
trataré de asirme al fatal destino
a veces abro la puerta y veo pasar gente
cierro de un portazo
y no hay ya miedo para tanto cobarde,
que las cajas de papel ardan en medio de la noche
para quitarme el frío
pido camino para el azar del sino
no hay sentido
de ida ni de vuelta
me mata el tiempo en la noche
me salvan los versos en la noche
perdí la voz cantando
juré que no
gritando
Y todo sabe a despedidas
y mis labios saben a alcohol
voy de paso por la suerte
nunca me ha asustado la muerte
solo quedan los escombros de soñar con poder verme
las caricias de la primavera
son el calor en las jornadas enteras
tatuajes en el pecho
sangre firme, sentimiento certero
atino por hallar mi camino
las caricias de la primavera
son el calor en las jornadas enteras
tatuajes en el brazo
otoño firme, sueños eternos
sonrío por hallar el horizonte
Y todo sabe a despedidas
y mis labios saben a alcohol
voy de paso por la suerte
nunca me ha asustado la muerte
solo quedan los escombros de soñar con poder verme
solo quedan los escombros de soñar con poder verme
solo quedan los escombros de soñar con poder verme
solo quedan los escombros de soñar con poder verme a mí mismo en mis propias victorias de vida.
Reviviría una y otra vez
y alcanzaría cada día la libertad que me baña cuando sonría.
miércoles, 23 de enero de 2019
Busco salidas donde sé que no las hay
En este pozo de miseria
buscamos las salidas para no hundirnos
y solo encontramos el vacío
ante el vacuo sendero sin destino.
Hoy estás aquí oscuridad
cuando yo más te necesitaba
tendiéndome tu mano sibilina
y hundiendo tus garras hasta lo más hondo mío.
¿Cómo harás?
Que siempre estás
cuando pido auxilio.
¿Cómo harás?
Para guiar mis pasos
por tu tenebroso camino.
Yo que tantas veces me bañé en ti
para crecer y volverme fuerte
hoy solo me veo patético,
triste
y débil,
una tétrica marioneta en tu contrarreloj de destrucción,
un sucio baile sin salvación,
el grito de socorro para tanto dolor.
¿Por qué
Perdón.
¿Por qué
Me culpo yo.
Una
buscamos las salidas para no hundirnos
y solo encontramos el vacío
ante el vacuo sendero sin destino.
Hoy estás aquí oscuridad
cuando yo más te necesitaba
tendiéndome tu mano sibilina
y hundiendo tus garras hasta lo más hondo mío.
¿Cómo harás?
Que siempre estás
cuando pido auxilio.
¿Cómo harás?
Para guiar mis pasos
por tu tenebroso camino.
Yo que tantas veces me bañé en ti
para crecer y volverme fuerte
hoy solo me veo patético,
triste
y débil,
una tétrica marioneta en tu contrarreloj de destrucción,
un sucio baile sin salvación,
el grito de socorro para tanto dolor.
¿Por qué
Perdón.
¿Por qué
Me culpo yo.
Una
y otra
y otra vez.
Hasta llevarme yo solo al paredón
e implorar a mí mismo mi bendición.
Mientras tanto...
1,
2,
3...
Salto al vacío.
Solo queda
caer
Hasta el fin. Hasta morir.
Por fin.
Y calmarme yo solo a mí mismo mis propias heridas.
Adiós.
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