Con paso tembloroso el tiempo nos lleva a todos, ahí, en medio de ese túnel que sopla ráfagas de envejecimiento a pasos agigantados, precipitándonos hacia la muerte, creo ver el universo detenerse y percibir tu voz entre el silbido acuciante del viento. Me miras y me sonríes, dándome a entender que todo irá bien, tras eso te giras y echas a caminar y yo
te sigo,
sin saber muy bien a dónde.
En esos instantes escucho tus expresiones, tu risa y tus gestos, y mientras te alejas de mí yo me quedo ahí quieto, consciente de que a dónde tú vas yo no te puedo seguir.
Sonrío, sigo ahí en medio, de pie, plantado, esperando a la vida, por ver si logro subirme a ella sin ver el tren pasar de largo.
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