jueves, 13 de enero de 2022

Cuando todo se ha resquebrajado

Cuando no encuentras motivos,
ni personas,
ni razones...

Cuando todo te deja atrás,
levantarte
cuesta esfuerzos,
cuidarte
pesa días,
comer
es la peor de las rutinas...

Cuando no sabes ya
cómo encontrar la salida,
cómo gritar que querrías
auxilio para sobrevivir a la vida,

Cuando no sabes ya
cuál es la próxima oportunidad
que tendrías...


Quizás
es que es ya demasiado tarde
para poner soluciones
a los descalabros
que suponen
tus caídas.

Quizás
el lodo, el fango, la arena,
las sonrisas... 
ya no pueden soportar
el peso de tus ruinas.

Quizás
va siendo hora
de hundirse
para calmar tus cicatrices,
tus sufrimientos, tus heridas.



Solo así,
quizás,
quede espacio
para resucitar tu poesía.

Desorientada tristeza que todo lo embarga

Invasora soledad que todo lo llevas contigo,
como el viento en la noche
levantando polvaredas y frío,
solo busco cobijo
en esta suerte de triste existencia,
caminando sin final
el ciclo se torna y no termina el camino.

Una vuelta y otra y otra
en un círculo sin salida
¿dónde quedan las esperanzas
en esta fatigosa vida?
¿dónde quedan los sueños
en esta lastimera rutina?

Escapar,
saltar,
huir,
solo saber
por fin
cómo sobrevivir.

Y así
y así
no hay plan para sobrevivir.

Y así
y así
escribo mi dolor
para que alguien se apiade de mí.

Rompiente de olas en Etretat A orillas de Etretat Olas rompiendo en Etretat

Miro el instante como frente a una pantalla,
un reflejo,
un pedazo que no me pertenece en la inmensidad del tiempo.

Solo respiro
tratando de encontrar
camino
en el destierro de mi cuerpo.

Inerte incorpóreo
que sucumbe
en el infinito desierto.

Un trozo, un fragmento,
un alma a rotos
que se agrieta en los espejos.

Miro al instante
y no me reconozco en este desaliento,
el mar se ha olvidado
arañando al viento
y yo,
ajeno, inerte y deshabitado,
miro al frente
como si hubiese salida
en los cementerios que resquebrajan mis cimientos.

No hay tiempo en las ruinas
solo el vacío que devuelve mi reflejo.

sábado, 8 de enero de 2022

Cálmate con las manos en los bolsillos

No te inquietes
en mi cabeza estamos llenos.

No te preocupes
en mis ganas quedan esperanzas.

No me mires
no me mires
ya solo tengo ristras de palabras.

Y salta
y salta
podrás encontrar la poesía que me salva.

No te inquietes
en mi cabeza estamos llenos
y llena está mi alma
cuando nada ni nadie me para. 

No te inquietes
todavía hay mañanas en las que saltar sin alas.

Malade

Tú me recuerdas a mis sueños
a esos pedazos que se caen,
ya lo sé,
ya lo sé,
es cosa mía,
yo ya lo sé,
y el tiempo avanza
y no pasa nada
y todo cambia
y me levanto de la vida
y cada mañana
pienso en por qué no me quedaría en cama
y yo lo sé,
yo lo sé,
que al momento encuentro algún motivo para ser
y querer
y tener
todo lo que me proponga
en las noches
que la luna
me revela los restos de poesías
que quedaron en las esquinas
cuando todo lo demás fueron ruinas
y yo solo creía
que tú me salvarías
en lugar de dejarme caer.

Tú me recuerdas en mis sueños
que el daño ya está hecho
que solo yo puedo creer
en que puedo sanar sin perecer
y no sé,
y no sé,
cómo lo haré,
solo sé,
solo sé,
que lo intento una y otra vez.

Tú me recuerdas a mis sueños
cuando me sonreía por tenernos,
cuando me reía de los obstáculos de la vida
y ahora me siento a escribir
buscando respuestas,
buscando palabras
que me curen el alma,
buscando plasmar el reflejo que devuelve mi mirada
cuando la poesía de la salvación me salva;
y son mis palabras
y son mis amigas
y son mis esperanzas
y son mis ganas de vivir a prisas,
de comerme la vida,
de disfrutarme en esta sonrisa
que me arrancan las victorias de mis días.

Solo mira,
solo mira,
yo me recuerdo a mis sueños
en que la poesía me da alas
y echo a volar como si nada ni nadie me parara.

Solo salta,
solo salta,
y deja que el horizonte atesore mis ganas.

viernes, 7 de enero de 2022

Recordarme a mí mismo que debo ser feliz

Hay días en los que brilla mucho el sol que entra por mi ventana. En esos días lo que me apetece es relajarme. Ordenar la habitación primero mientras escucho música y luego tumbarme en cama a leer disfrutando de la luz natural. Quizás después estudio un rato, o escribo, o ando simplemente por internet. En días como estos me pongo a fantasear y soñar y proyecto ilusiones sobre la luz que entra en la habitación. Hoy por ejemplo me he puesto a dibujar viajes en mi cabeza, pequeñas excursiones que llevar a cabo: Chaves, Bragança, Sanabria, Salamanca... Con la idea de llevar a cabo alguna de estas excursiones durante esta semana. También he leído a Aniko, escribiendo ella en Islandia y me han entrado ganas de ir hasta el país del hielo a disfrutar de su tranquilidad, su soledad y su frío.

Por mi mente se filtran también recuerdos de la Bretaña y me he puesto a escribir el prólogo del libro que voy a hacer sobre la historia de la Bretaña. Podría decir que hoy lo comencé, veremos si es el resultado de un largo proceso o de una escritura mecánica, acelerada y casi febril con el que vomitar el libro entero en unas semanas.

Otro gran proyecto para este año es terminar de reunir los poemas para mi libro A la sombra de los robles. Quiero que vea la luz pronto, como una forma de mantenerme alegre y feliz y poder reencontrarme conmigo mismo siempre que lo necesite.

Quiero viajar, aunque sea solo. No quiero arrastrarme en la apatía y el no hacer nada. Si la gente de mi entorno se deja caer en la apatía no es culpa mía, no es problema mío, no tengo que caerme yo también en esa apatía de no hacer nada satisfactorio nunca. Tengo derecho a viajar. Tengo derecho a ser feliz. Y tengo derecho a permitirme ser libre. 

Quiero viajar. 
Así que voy a viajar. 
A dónde me apetezca y me lleve mi alma para sentir en mi pecho el viaje y su libertad.

sábado, 1 de enero de 2022

Liberando emociones de viaje

Estoy impaciente por el viaje a Azores. Dentro de 10 días volveré a estar recorriendo el archipiélago y tengo unas ganas increíbles de un roadtrip por esos paisajes salvajes y verdes con Laura. Hace dos años, por esas mismas fechas, estuvimos en la isla de Sao Miguel, esta vez, dos años después, estaremos en Terceira. No sé nada de la isla y eso le da todavía más emoción a la cosa porque no sé con qué me voy a topar, no sé cómo serán los bosques, las montañas, los volcanes, la costa, los prados... No sé qué veré así que todo es un gran misterio por resolver, toda una isla por explorar en más de 3 días de viaje.

Estoy impaciente por viajar.