Es un poco como decía Bauman. La vida líquida. Creo que es como mejor se definen los campas: como vida líquida. 2 meses de pura intensidad.
Llega hasta el punto de convertirse en pura necesidad.
Obsesos de vivir a toda velocidad.
De no parar.
De intentar atrapar el instante por toda la eternidad.
Locos aferrados a la frase de si paras mueres.
Salvando de los destrozos
como buenamente se puede
la salud mental.
Sonreír para aguantar un día más.
Llorar por exceso de felicidad.
Sufrir por mínimo de bienestar.
Las dos caras del campa,
jugando a ver cual impera más.
Al final quedará solo eso:
Los recuerdos
y la libertad.
- Campamentos para sembrar no desconocimiento
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