Con la gracilidad de la maraña de pasos, la tenue luz se cuela por todos los resquicios que adornan la pureza de Poesía, como una bella ilustración que, dibujada con el vapor del aire, susurra las palabras que todos han olvidado y pocos logran ver, mirar y leer.
Los nombres revolotean por sus habitaciones en una cálida espiral de chisporroteantes y juguetonas notas musicales de destellos iriscentes; componiendo una sinfonía de paz con un olor dulzón, como el pan recién horneado.
En su mirada se refleja la luna que brilla diariamente en su pecho, con el sumo cuidado de hacer las cosas de la forma correcta,
en el momento correcto
y sin perder de vista el equilibrio
de todo.
Corretea haciendo repiquetear en el embaldosado suelo sus ligeros pasos que dejan tras de sí la magia de la ilusión y la inocencia, a su alrededor el aire huele a chocolate, otoño y frutos secos, y su pelo ondea en el aire como el más pulcro algodón de azucar que se haya visto.
Cada lugar está en su sitio,
y cada sitio sabe que todo está en su lugar;
si no fuese así todo sería erróneamente incorrecto y eso sería algo terriblemente indebido. Se puede ser indecoroso e incluso simplón, pero indebido no;
todo debe estar en su medida justa y debida como el fluir de las palabras en una melodía sin música.
Observa todo cómo se debe hacer en Poesía, detenidamente, grabando en sus retinas cada pequeño detalle el tiempo necesario que piden; ni más, ni menos. Existe una gran diferencia entre mirar y observar y solo los maleducados se olvidan de la importancia que tienen las pequeñas cosas, y ella no es una maleducada.
Mira hacia arriba y sonríe, el viento hoy está muy dicharachero y le ha contado un chiste sobre dos lobeznos, luego le ha recitado dos versos y una canción, le ha dado los buenos días y le ha silbado el instante que es en el ciclo lunar de la Realidad. Ella ha sido cortés y ha asentido suavemente, y tras darle las gracias le ha regalado un mechón de su pelo que ha ascendido revoloteando con la misma gracilidad con que ella se desplaza sobre su mundo.
Sabe que hay mucho que hacer y queda poco tiempo para que él venga a verla cómo hace siempre cada 5 días. Ninguno de los dos falla en ese hermoso ritual no escrito.
Ella sonríe, vuelve a mirar hacia dónde antes estaba el viento, y sale corriendo, como si volase en ese universo tan suyo; debe encontrar algo que sea tan mágico como lo es un martes 13, que es equilibrado y correcto.
miércoles, 4 de enero de 2017
martes, 3 de enero de 2017
Cuando entras por la ventana de mi habitación sin previo aviso
Buenos días amor,
hoy has entrado en mi habitación de forma abierta y sin punto de sutura,
como una sonrisa que transmite calidez al corazón que la recibe;
yo estaba en cama
y tú,
supongo que en tu casa,
pero decidiste hacerme una visita express
de estas que tan bien se te dan,
y llegaste en forma de poesía
y con la fuerza del sol que entra por la ventana
me dijiste:
"buenos días",
solo eso, así de sencillo y contundente,
bueno, también añadiste:
"te quiero mucho mamor"
y yo,
tumbado,
no pude hacer otra cosa que sonreir y quedarme viendo la luz que bañaba toda la habitación
como uno de esos abrazos que me das y en los que tanto adoro perderme.
Luego desayuné,
mientras tú me observabas, con la risa en los labios y la felicidad en tu mirada,
volvimos a la habitación y nos sentamos en cama,
bueno tú,
yo me senté en el portátil y empecé a deslizarme por las teclas
intentando transmitirte todas estas experiencias.
Me detuviste suavemente,
con un gesto,
y mientras te miraba,
me plantaste un beso
en la nariz,
y yo
no pude parar de sonreir,
como me pasa siempre durante estos 448 días desde que te conozco.
Gracias por dar luz a mi vida.
hoy has entrado en mi habitación de forma abierta y sin punto de sutura,
como una sonrisa que transmite calidez al corazón que la recibe;
yo estaba en cama
y tú,
supongo que en tu casa,
pero decidiste hacerme una visita express
de estas que tan bien se te dan,
y llegaste en forma de poesía
y con la fuerza del sol que entra por la ventana
me dijiste:
"buenos días",
solo eso, así de sencillo y contundente,
bueno, también añadiste:
"te quiero mucho mamor"
y yo,
tumbado,
no pude hacer otra cosa que sonreir y quedarme viendo la luz que bañaba toda la habitación
como uno de esos abrazos que me das y en los que tanto adoro perderme.
Luego desayuné,
mientras tú me observabas, con la risa en los labios y la felicidad en tu mirada,
volvimos a la habitación y nos sentamos en cama,
bueno tú,
yo me senté en el portátil y empecé a deslizarme por las teclas
intentando transmitirte todas estas experiencias.
Me detuviste suavemente,
con un gesto,
y mientras te miraba,
me plantaste un beso
en la nariz,
y yo
no pude parar de sonreir,
como me pasa siempre durante estos 448 días desde que te conozco.
Gracias por dar luz a mi vida.
sábado, 31 de diciembre de 2016
El síndrome de viaje
Soñé
en cada piedra del camino por el que he pasado y fantaseé con perderme para no volver.
Imaginé
que encontraba el
siguiente paso a dar y la ruta se convertía en mi hogar.
Amé
en la distancia
en mil paisajes diferentes
y ahora relaciono luces, olores y temperaturas con personas que no
llegaba a tener a mi lado más del tiempo que se fugaba en cada segundo que
disfrutaba en cada lugar.
Deambulé
por ciudades que
desconocían mi nombre,
orillas de ríos
que se llevaban mis miedos,
playas que
confundían mis huellas con la eternidad
y noches infinitas
en las que respirar libertad.
Escribí
con todo lo que
tengo de cada lugar porque sé que no soy más que una estela que ya no está
cuando echas la vista atrás;
puede que así al menos logre recordar esos intensos instantes.
Me enamoré
menos veces de las
que recuerdo,
pero un Martes 13
quedó grabado en mi mente,
desde ese día ya
no camino solo y tengo compañera en este viaje que nunca sabes a dónde
terminará por llevarte.
Soñamos
con perdernos en
playas,
respirar el aire frío de montañas
y saltar de país en país como quien tiene en sus manos un
mapamundi que finge teletransportarte con solo pensarlo.
Imaginamos
que vamos de la
mano
a donde queramos,
con la mochila en
la espalda y el viento de nuestro lado.
Deambulamos
por mil calles
empedradas
con esperanzas por
cumplir sin necesidad de mirar atrás.
Escribimos
porque el mundo es
demasiado grande como para plasmarlo en una sola foto sin nada más que la
acompañe;
-nunca me ha convencido eso de que una imagen vale más que mil
palabras.-
Nos enamoramos
de nuestras
miradas reflejadas en diferentes atardeceres
y los
coleccionamos como quien guarda postales en su pequeña caja de tesoros.
Hice e hicimos
todo eso y más
pero el futuro se abre camino
y el horizonte es
solo la siguiente parada del viaje
no el final.
viernes, 30 de diciembre de 2016
En la villa de los crepúsculos vimos durante 358 días el atardecer mientras comíamos helados
A veces solo nos queda sentarnos en la línea del horizonte y asumir quienes somos, con nuestras luces y sombras, como un mero individuo más que busca su lugar en este efímero mundo en el que pesan más las palabras que mil imágenes, con la idea de volver a ser uno con uno mismo mientras se pierde la luz del atardecer entre los resquicios de los sueños, formando volutas de humo que juegan a confundirse con los sueños, tal vez así sean más volátiles pero intensos
y puedan fugarse hasta ese sitio en el que escribir la palabra esperanza en un muro no sea delito fuera de las fronteras de nuestro corazón.
En tiempos de guerra la piedad es la mayor de las virtudes a las que se puede aspirar; supongo que por eso me observo hacia dentro y solo veo un campo en ruinas al que da miedo mirar, no vayamos a toparnos de nuevo con los horrores de Siria y los Balcanes, pero en nuestro propio interior. A veces nos olvidamos de tener piedad de nosotros mismos y nos perdemos en espirales de desastres que no podemos controlar
por más que queramos parar el tiempo antes de que todo suceda.
Creo que el zumbido del viento no intenta hacer otra cosa que susurrarnos el nombre de las cosas; de ahí mi teoría de que los escalofríos son el miedo que sentimos ante el sobrecogedor abismo que es todo lo que desconocemos en este universo de magia y saltos al vacío
aspirando a ser unos ciegos dementes que construimos nuestra realidad con los reflejos del mar y el cielo.
Solo nos queda sentarnos a ver el tiempo girar en un laberinto constante sin final;
todos;;
menos nosotros,
en esta torre del reloj;;
escuchamos el tik tak, pero ya supimos que aquí la caída no nos indicaba el lugar; solo nos difuminaba que el holograma de la vida empezaba a fallar, y no nos dimos cuenta hasta que el helado, una vez más,
y puedan fugarse hasta ese sitio en el que escribir la palabra esperanza en un muro no sea delito fuera de las fronteras de nuestro corazón.
En tiempos de guerra la piedad es la mayor de las virtudes a las que se puede aspirar; supongo que por eso me observo hacia dentro y solo veo un campo en ruinas al que da miedo mirar, no vayamos a toparnos de nuevo con los horrores de Siria y los Balcanes, pero en nuestro propio interior. A veces nos olvidamos de tener piedad de nosotros mismos y nos perdemos en espirales de desastres que no podemos controlar
por más que queramos parar el tiempo antes de que todo suceda.
Creo que el zumbido del viento no intenta hacer otra cosa que susurrarnos el nombre de las cosas; de ahí mi teoría de que los escalofríos son el miedo que sentimos ante el sobrecogedor abismo que es todo lo que desconocemos en este universo de magia y saltos al vacío
aspirando a ser unos ciegos dementes que construimos nuestra realidad con los reflejos del mar y el cielo.
Solo nos queda sentarnos a ver el tiempo girar en un laberinto constante sin final;
todos;;
menos nosotros,
en esta torre del reloj;;
escuchamos el tik tak, pero ya supimos que aquí la caída no nos indicaba el lugar; solo nos difuminaba que el holograma de la vida empezaba a fallar, y no nos dimos cuenta hasta que el helado, una vez más,
volvía a gotear.
domingo, 18 de diciembre de 2016
Expláyase todo lo que quiera, que todo está abocado al inevitable Sino
Me perdí entre todos los surcos del tiempo
y mientras el frío entraba por todos los poros de mi cuerpo
me embargaba la soledad que quedaba a deber
como un dardo de hielo punzante en mi ser.
Solapo páginas y páginas en blanco
como un banco sin fondos
que corrompe el mundo en miles de pútridas falsas esperanzas
de palabras, sueños y miradas.
Sucumbo al hilarante sentido inverso
de la estallada estela estrellada
que zozobra en pequeñas y fútiles luchas apagadas
como mil lámparas sin combustible que mantuviese viva la llama.
Ausculto la nebulosa niebla
y lamento los caminos sempiternos del fuego,
como si un insondable amuleto de niquelado latón sin valor ni precio
no sirviese para otra cosa que libre-cambiarlo por un puñado de vacuos y difusos intentos.
Sondeo el mar de rotos espejos,
en una ruta infinitesimal hacia algo que brille en mi fuero interno,
mientras espero que la lacerante y cáustica herida
supure en miles de pusilánimes pulsiones decididas a precipitar el final.
y mientras el frío entraba por todos los poros de mi cuerpo
me embargaba la soledad que quedaba a deber
como un dardo de hielo punzante en mi ser.
Solapo páginas y páginas en blanco
como un banco sin fondos
que corrompe el mundo en miles de pútridas falsas esperanzas
de palabras, sueños y miradas.
Sucumbo al hilarante sentido inverso
de la estallada estela estrellada
que zozobra en pequeñas y fútiles luchas apagadas
como mil lámparas sin combustible que mantuviese viva la llama.
Ausculto la nebulosa niebla
y lamento los caminos sempiternos del fuego,
como si un insondable amuleto de niquelado latón sin valor ni precio
no sirviese para otra cosa que libre-cambiarlo por un puñado de vacuos y difusos intentos.
Sondeo el mar de rotos espejos,
en una ruta infinitesimal hacia algo que brille en mi fuero interno,
mientras espero que la lacerante y cáustica herida
supure en miles de pusilánimes pulsiones decididas a precipitar el final.
* * *
No sea que dure demasiado el ínfimo instante de capturar el momento del cuadro que tenemos delante.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Nada nuevo bajo el sol, pero siempre viene bien recordarlo
Estudia,
trabaja,
encaja como una pieza más que no falla,
olvida quien eres,
olvida su mirada,
no pienses más,
no es rentable para la gran estafada.
Da otro paso,
soporta otro golpe,
solo puedes seguir,
no mires atrás,
o te saldrás de la manada
y nunca encajarás en nada.
Sigue,
sigue,
solo te queda seguir,
no hay otra ruta para el que aspira a ser feliz.
Repite,
perpetúa,
sigue los modelos impuestos por los que antes te precedieron,
no eres nadie,
no sobresalgas,
pero intenta no ser un fracaso,
aspira a volar cada día más alto,
porque si no sueñas con sueños acabados
no soportarás el día a día rutinario.
Redobla tus fuerzas para malgastarlas en la vida que te ha tocado,
sigue sigue sigue
acelera el proceso
de nuevo,
otra vez,
no hay elección para el que no puede escoger elegir.
Estudia,
trabaja,
muere solo y sin nada,
y mientras
por el camino
no te olvides de poner la cara
para cientos de miles de continuas bofetadas,
producir produce demanda,
vivir no aporta más que pérdidas en las ganancias.
trabaja,
encaja como una pieza más que no falla,
olvida quien eres,
olvida su mirada,
no pienses más,
no es rentable para la gran estafada.
Da otro paso,
soporta otro golpe,
solo puedes seguir,
no mires atrás,
o te saldrás de la manada
y nunca encajarás en nada.
Sigue,
sigue,
solo te queda seguir,
no hay otra ruta para el que aspira a ser feliz.
Repite,
perpetúa,
sigue los modelos impuestos por los que antes te precedieron,
no eres nadie,
no sobresalgas,
pero intenta no ser un fracaso,
aspira a volar cada día más alto,
porque si no sueñas con sueños acabados
no soportarás el día a día rutinario.
Redobla tus fuerzas para malgastarlas en la vida que te ha tocado,
sigue sigue sigue
acelera el proceso
de nuevo,
otra vez,
no hay elección para el que no puede escoger elegir.
Estudia,
trabaja,
muere solo y sin nada,
y mientras
por el camino
no te olvides de poner la cara
para cientos de miles de continuas bofetadas,
producir produce demanda,
vivir no aporta más que pérdidas en las ganancias.
jueves, 1 de diciembre de 2016
Seguirem pels que som, vam ser i serem
Destapa
la ràbia
que creix a les nostres mans,
estreny els punys
cap amunt
perquè ja va sent hora que ens escoltin,
ja és hora de fer-nos respectar.
Escric aquestes línies posant una part de mi,
escric aquestes línies perquè vull viure,
perquè vull seguir,
perquè vull reivindicar que hem de lluitar per ser feliços aquí.
La terra taca els nostres peus,
i el nostre front la banya la suor,
som la història que no ens va vèncer,
els milers de relats de resistència que el poble va crear.
Som mil paraules cridades al futur,
per no oblidar d'on venim,
a on anem,
sense oblidar-nos
de qui som
i als qui ens han cuitat.
Escric aquestes línies
pensant en aquesta terra que té un trosset de mi,
en tots els cants que pronunciem junts
i davant teu ho dic:
no anem a rendir-nos,
perquè serem
l'experiència de tenir
alguna cosa que recordar;
irribarrea dugulako dugu irabaziko du.
Destapa
la ràbia
que creix a les nostres mans,
estreny els punys
cap amunt
perquè ja va sent hora que ens escoltin,
ja és hora de fer-nos respectar.
la ràbia
que creix a les nostres mans,
estreny els punys
cap amunt
perquè ja va sent hora que ens escoltin,
ja és hora de fer-nos respectar.
Escric aquestes línies posant una part de mi,
escric aquestes línies perquè vull viure,
perquè vull seguir,
perquè vull reivindicar que hem de lluitar per ser feliços aquí.
La terra taca els nostres peus,
i el nostre front la banya la suor,
som la història que no ens va vèncer,
els milers de relats de resistència que el poble va crear.
Som mil paraules cridades al futur,
per no oblidar d'on venim,
a on anem,
sense oblidar-nos
de qui som
i als qui ens han cuitat.
Escric aquestes línies
pensant en aquesta terra que té un trosset de mi,
en tots els cants que pronunciem junts
i davant teu ho dic:
no anem a rendir-nos,
perquè serem
l'experiència de tenir
alguna cosa que recordar;
irribarrea dugulako dugu irabaziko du.
Destapa
la ràbia
que creix a les nostres mans,
estreny els punys
cap amunt
perquè ja va sent hora que ens escoltin,
ja és hora de fer-nos respectar.
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