lunes, 26 de febrero de 2018

Bajo el rayo que cesa

Escribo con cuidado
atesoro mil momentos
y acumulo entre el polvo las ganas de vivir.

Almaceno hojas sueltas
fragmentos de mi alma rotos a puñados
entre las hojas del calendario.

Saboreo las derrotas
entre las sonrisas que perdí bajo la lluvia del tiempo
de la última vez que fui

Yo.

Adorno las paredes
con fotos que se resquebrajan
como las migajas de mi cara bajo las lágrimas.

Colecciono abandonos
de las fuerzas que acechan
para impedirme seguir.

Recompongo pedazos de cielos
como esa sonrisa que decías que te gustaba ver
y no sé por qué ya no sé dónde ser

Yo.


Soporto demonios que se llevan mis instintos primarios que me hacían ser
Yo.
Yo
resisto sin existir,
existo sin resistir,
Yo.
Yo
Soporto sueños rotos que se van a dónde nunca quise ser.


Yo,
podía tener tanto
hasta que me rendí.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Yo quiero ser eterno recuerdo

Quiero ser tus amaneceres
luz de los ojos en tu sonrisa.

Quiero ser el agua tibia
duchas de paz cuando te quieres.

Quiero ser brisa
y erizarte la piel
entre el sudor que se filtra
por el cabecero de tu cama.

Quiero ser alimento
de tu alma
por las horas relajantes
entre el tabaco perdido en la ventana.

Quiero que sientas
mis buenos días
en las noches más oscuras,
quiero ser la poesía
que la luna
al sol
le susurra.

Quiero que toques
el firmamento
estrellas en las madrugadas,
quiero ser la rutina
que las horas
a besos
le dan color a la vida.

Quiero ser tus tatuajes
fuerza y calma de recuerdos.

Quiero ser el año perfecto
mar perlado en tu silueta salvaje.

Quiero ser invierno
y agitarte el vaho
entre gemidos y versos
de tu mirada entrecortada.

Quiero ser reflejo
de tu espalda
por los poros inimaginables
entre los que sucumbir a la esperanza.

Quiero que sientas
mis buenas noches
en los días más luminosos,
quiero ser la alegría
que abre
la llave
de tus caricias.

Quiero que roces
el cielo
aromas en la almohada,
quiero ser el arte
que tus libros
desbordan
para que me estudies en detalle.

Dime que sientes y te diré en dónde te has caído

La eternidad de un instante a testaferro
la inmensidad del espacio en un fragmento de tiempo
relojes de arena paralizados en este mismo momento
espirales doradas que sucumben a oscuros mecanicismos inciertos.

El dolor del cuerpo en el intersticio de los segundos
el constante latir de un estómago que se cierra
síntomas sólidos de físicos percances estructurales
líquidos desmanes de una mente que se sublima sobre sí misma.

La soledad del multitudinario aislamiento
la ineficaz falacia de creerse digno sueño
el constante y merecido autoflagelamiento
axiomáticos sentimientos ardiendo en el cicatrizado pecho.

La ineficacia del autoconvencimiento a rebufo
el consciente caminar a ninguna parte sin esperas
desesperadas desesperanzas de conductuales mensajes mentales
plasmáticos percances de ansiosas miradas taquicárdicas que apresan a prisas.

La parálisis de felicidad en este destierro
la plenitud del pozo de cristales de hielo
ataviados altares de tétricos miedos
remolinos salvajes que descubren tus más profundos desmanes de infiernos.


* * *


Rebrota el desasosiego del infinitesimal fragmento del origen del universo.

Cuando tú mismo te conviertes en tu peor enemigo

La tela de araña se desteje lentamente sobre mi mente,
atrapándome entre sus finas hebras de seda,
recluyéndome en una hermosa cárcel de resplandores y brillos
con el rocío de la mañana en la frente perlada.

El mundo palpita acelerado
borboteando bajo sus venas de sangre
todo el dolor de una existencia que nos obliga a vivir
aunque no queramos [ bajo tanto desaire ].

La presión
del estómago
hace escombros todo el temple
que algún día pudo forjar los pensamientos
que ahora yacen inertes
bajo horas y horas de ansiedad.

El frío manto de oscuridad
repele la luz en un tétrico baile de sombras
y la muerte acecha a cada instante
sabiéndose poderosa e inmutable.

La tristeza adorna las horas
y el dolor susurra pesadillas,
los sentimientos entran en bucle
y la tortura destila su pérfido aliento.

La inexpugnable fortaleza
a asaltar
por decenas de tropas
en minoría numérica
mantiene erguida toda su decadencia
sucumbiendo la vida a la eternidad de la desesperanza.

Y ya no hay templanza ni seguridad
ante la desidia de la derrota;
la parca se vuelve graznido y alas
y en agorera tempestad infundada cobra forma.


Caída balanza del corazón inestable.

Asumimos su discurso y puede que sea tarde

Hoy España se vuelve a pintar la cara de vergüenza,
se ha escondido entre la tierra yerma
en aquellas profundidades de huesos y cunetas
y ha sacado a relucir sus fantasmas,
esas miradas muertas que disfrutan desgarrando almas,
encerrando ganas de libertad,
asesinando esperanzas y sueños sin dejarnos olvidar
todo nuestro dolor.

La lluvia cubre de gris los rostros,
la madera se ha podrido como hacía tiempo que no pasaba
y la calma
ante las injusticias
ha tomado los bares, las calles, las rutinas;
todos callan en este juego de malabares y equilibrios
donde el azar determina quien es el siguiente elegido
para ser ejemplo y verdugo del pueblo.

Que casualidad que el inocente siempre resulte siendo culpable a ojos de la televisión y los medios.

Y a cada ataque a nuestra libertad
seguimos sin responder
hasta que ya no quede nada,
por desgracia,
que defender.

Y a cada ataque a nuestros derechos
seguimos sumisos y en silencio
deseando que pasen de largo
y por suerte
sea nuestro vecino el próximo preso.

Y que casualidad que denunciar la injusticia
sea hoy
el acto más revolucionario
y menos cobarde.

Terrorista somos todos por solidarizarnos.

Héroes la Guardia Civil,
Héroes la Audiencia Nacional,
Héroes quienes nos roban a cambio de mantener la unidad
de este país de lodo y olvido,
de dolor, sufrimiento e himnos que nos incitan a estar orgullosos de ser oprimidos.

Terroristas nosotros
por señalar con el dedo al gobernante,
al banquero
a todos esos oligarcas que juegan con nuestro futuro sin pudor ni miedo.

Y a cada ataque a nuestros derechos
seguimos sin responder,
así nos lo han enseñado,
así es cómo nos dicen que tiene que ser.

Y a cada injusticia
seguimos sin mirar
y el tiempo se acaba
porque a veces tantas ostias   pueden terminar por matar nuestra esperanza.



Y las oportunidades en esta batalla
poco a poco se escapan:
Ganarán cuando creamos que no podemos vencer.


#RapearNoEsDelito

Revolución es seguir en pie.

domingo, 18 de febrero de 2018

ekisdé

El dolor acecha en cada esquina con la lasciva sonrisa de quien tiene todo bajo control. Se sabe poderoso, invencible, esperpéntico, un jugoso camino labrado de espinas con el que arañarse las piernas a cada paso mientras los fantasmas se encargan de aniquilar lentamente la mente.

Me sorprendería si algún día aprendiésemos a superarlo, pues toda una vida me ha permitido comprender que no hay mucho más que hacer que huir o mirarle de frente, abriendo los brazos al tiempo que nos mentalizamos con la idea de morir por dentro en el intento. Puede que una vez que seamos pura carcasa podamos seguir en el día a día sin temor a dar un paso en falso que nos aniquile el corazón. Porque ya no tendremos.

Estoy muerto.
Por dentro y por fuera
como una marioneta
que juega a saberse oscuro reflejo
de todos los espejos
que empaño con mi tétrico aliento.

Estoy muerto.
Y no hay vuelta atrás
ni futuro,
ni pasado,
ni oportunidad
que me permita resarcirme y continuar.
Mejor dejar de aspirar a soñar.

El decadente soporte de un inerte incorpóreo sin alma y sin entrañas, sin alegría ni demás patrañas.

Y el corazón ya no bombea, ni siquiera el ponzoñoso veneno que antaño supuraban mis arterias.

Esta noche no hay mañana, y el sol ya no saldrá y la luna no iluminará,
y el ángel de la guadaña acecha en cada rincón.
Así,
yo
soportaré la perdición:
el fracaso del amor:

El patético existir sin ninguna razón.

viernes, 16 de febrero de 2018

Cierzo de Poniente (desquite segundo)

Hoy se ha levantado un viento de estos que quitan las ganas de andar por la calle. Arranca la vida de los árboles y levanta remolinos de hojarasca que molestan a la vista y hace que se te meta el frío en el cuerpo. Por lo demás, cuanto atina en amainar, el calor reconforta la piel y se te pone carne de gallina con tanto ir y venir de temperatura. A ver si acierta a aclararse el tiempo que no hay quien pueda hacer planes con este rifi-rafe de vientos.

* * *

La tarde se ha perdido entre amagos de ordenar papeles y ratos en los que ver a través de la ventana la lluvia que le ha dado por colarse con la galerna. Si es que estaba visto. Mucho había durado esta semana de calor sin que se formase tormenta. Y ahora no hay mucho más que hacer que observar la lluvia resbalar por los cristales de la ventana.

La Trufa anda mustia. Se ve que este tiempo no va con ella y procura salir lo mínimo para echar esa meadilla que necesita tres veces al día, como un escritor que suelta lo que guardaba durante horas hasta tener la tinta a punto y el papel blanco embadurnado con los garabatazos que le salen como le petan.

No parece que vaya a cesar de diluviar. Ni que anduviese Noé con su arca por ahí recogiendo animalillos. Así no hay quien salga a la calle ni haga mayor actividad que tumbarse en cama a escuchar los trenes ir y venir entre la cortina de agua. Mañana ya veremos si hay mejor oportunidad de salir de este encierro. Mientras tanto poco hay por hacer.

De los demás ni palabra. Andan más desaparecidos que la nieve en los meses de verano.

* * *