lunes, 21 de noviembre de 2016

El silencio de la nocturnidad

Cada noche, cuando me acuesto
solo veo fragmentos de oscuridad que construyen
mi propio infierno,
y entre pincelada y pincelada de espejos negros
distingo una chispa cálida entre el frío,
un pedazo de futuro entre mudos gritos,
un suave destello que me guía en el camino.

Cada noche, entre la soledad
solo siento cuchillos en mi fuero interno,
chillidos que rompen el cielo,
estallidos que fragmentan el alma en mil tormentos;
       y mientras me arrastro por el suelo
       sigo buscando el sendero al ascenso
       pues creo,
                 que mi caída aún no tocó techo
       y en mi lecho
                 no llorará nadie
                         y sólo habrá un inerte muerto.

Cada noche, entre la libertad
solo escribo líneas y líneas de versos inciertos,
que como un fatuo fuego
me orienta entre bosques y mundos cargados de milenarios conocimientos,
       y el mar,
                       frágil y hueco
                                                brama enfurecido al saberse eterno.

Cada noche, cuando me acuesto
solo encuentro los susurros de los vientos,
de la nocturnidad y de los textos presos,
y mientras,
en algún lugar
está mi reflejo
caminando entre el mar y la ciudad
deambulando con rumbo certero,
y es que a pesar de todo hay una luz
que me guía para que mis sueños sean recuerdos,
y está en algún lugar,
                siempre en lo alto
                                    siempre a lo lejos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario