domingo, 4 de octubre de 2020

Pesadillas meridianas

Cuando llegues al final
a donde la tierra se traga los ríos
como una madre devorando a su hijo
después de haberle dado a luz,
significará que todo se ha acabado:
ya no habrá vuelta atrás
ni lugar al que ir.

La meta largamente perseguida del último viaje
habrá llegado a su fin.

Cenizas consumidas

La mirada abrasada en un desierto de asfixiante hielo que todo lo arrasa, mientras la arena convierte el onírico infierno de hirviente tierra quemada en una tierra yerma en la que solo habita el silencio.
Seguir, solo seguir, para no vivir el día de después a la calma, para no vivir la estabilidad, esa estabilidad que ya hemos olvidado incapaces de comprender cómo vivir sin ir siempre más y más allá. ¿Cómo vivir sino? Si no queda otra cosa ¿Cómo vivir? 
Sencillamente ¿Cómo vivir
en este infierno en tierra que es el infinito desierto de la mirada ardiente que todo lo consume a su paso.

Morir
Morir
Morir para seguir.

Morir
Morir
Morir para seguir.

Entre estertores, demonios y fantasmas que devoran nuestras noches, que desgarran nuestros sueños.

Ya no hay cura para los dolores que me atenazan.
Ya no hay cura

Solo esperanza de seguir siempre más allá
Hasta el límite mismo del alma.

sábado, 3 de octubre de 2020

Más allá de todo lo inimaginable

¿Dónde está el límite?
¿Hasta dónde podemos llegar 
antes de tirar por tierra todo lo que hemos intentado conseguir?

No lo sé.
Puede que nadie lo sepa.
Simplemente dejarse llevar
como la marea
que llega a ninguna parte
en un desierto de tinieblas y fantasmas
donde el viento glaciar
me devora por dentro
hasta volverme loco,
hasta volverme simple y llanamente loco
y no pueda ya mirar atrás.

La patria perdida ya jamás regresará
y ahora solo resta continuar,
siempre más allá, siempre más allá,
hasta llegar a ese final que nunca podremos alcanzar,
hasta llegar donde nadie llegó antes,
hasta el límite,
hasta el mismo límite,
siempre un poco más allá
hasta sucumbir
en el fuego
de esta efímera existencia
que arde intensamente antes de apagarse.

Y ya no hay vuelta atrás.

Ya no hay vuelta atrás.

Todo lo que fuimos
lo perdí
por llegar hasta aquí.

Y poder,
finalmente,
seguir.

Solo seguir.

Hasta el límite.

Hasta el fin.

viernes, 2 de octubre de 2020

No te reconozco

Tinieblas de muerte,
destrucción en la mirada,
no preguntes,
no preguntes,
no querrás saber nada.
¿Qué sucede?
¿Qué hay?
Solo un rastro inerte,
solo un rastro de sangre y dolor.

Es solo un sueño

Todo perece
¿es posible la inmortalidad?
Hasta la esperanza se pierde
ante la mínima piedra en el camino
¿por qué no iba a ser igual la vida?

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Le pregunté a la luna

Le escribo a la luna y las respuestas no hayan salida entre la bruma del silencio que nadie me ha recitado nunca, que nadie me ha recitado nunca. ¿De qué te ríes? Tú, que nada tienes. ¿A dónde has ido? No lo sé. ¿A dónde has ido? Donde sea que sea estaré.

Rayo de luna en la mañana, me he perdido en una suerte de broma infinita. No hay suerte, no hay oportunidad. Que pena, que desidia. Quizás lo mejor sea sufrir, para saber que estamos vivos. Quizás, lo mejor sea sufrir, para saber por qué hay que vivir.

Y ya no le escribo a la luna, cuando se ha ido para no dar jamás respuesta a mis preguntas. Yo se lo dije: no te dejes llevar por la costumbre, no te dejes llevar por ello. Y alguna vez comprendí todo, pero ahora ya no tengo cartas en la mano, ya no tengo baraja en los sueños, ya no tengo solitarios que construir entre el frío yermo del infinito vacío.

Sombra eterna, que todo deja, que todo se lleva, que nada deja, que nada lleva. El silencio me habla. El silencio me habla. Busca entre la bruma, porque el silencio me habla. Y así, tal como hago, ya no hay camino que recorrer. Adiós fortuna por dejarme estar.

Le escribo a la luna y la costumbre es ya un monólogo ausente que no recibe respuesta. ¿De qué te ríes? Si nunca has comprendido nada. ¿De qué te ríes? Si no tienes preguntas. Nunca he recitado nada que no tuviese razón de ser. Nunca he recitado nunca y ya jamás sabré donde estaré. Jamás sabré donde estaré. Jamás sabré la suerte que tuve de volverte a ver.

domingo, 27 de septiembre de 2020

Al salir la luz

Suena la mañana atiborrada de tus pasos.
El Drogas



Suena la mañana atiborrada de tus pasos
y camino muy despacio
sabiendo que tu vida me deshace del revés
luciendo sonrisas entre la brisa del invierno
estamos de acuerdo en que este camino
es un lento sueño vívido que alzar el sol,
saquemos la luz para vivir
y podremos ver donde hemos sido,
donde seremos abrigo y cobijo.

Píntame atardeceres en la espalda
y que tu mirada reluzca llena de calor
alrededor de este sendero de sed
que saciar con los kilómetros que hacemos
y ya nuestras sombras intentarán perseguirnos
pero hoy volamos demasiado rápido
para que todo lo malo jamás nos alcance
para que nada pueda tirarnos
en este mar de salitre y paz
que es nuestra libertad.

Corramos como siluetas recortadas
entre dibujos de niños pequeños,
corazones en papel
surcando las ventanas
de esta linda mañana de arena
que son las sonrisas en la playa,
jugando a ser estrellas en el firmamento
sueños ciertos que convertir en aciertos
conscientes de que podemos,
conscientes de que seremos lo que queremos.

Hagamos balance de lo que tenemos
y sabremos que valdrá la pena
la lluvia tras el cristal
para limpiar nuestra risa enlatada
y quitarle las legañas a la risa
que me arrancas cuando el ritmo lo marca 
esta liviana canción.

Saca la cuenta de lo que haces
y después
vivamos para nosotros
y después
vivamos para nosotros
porque es la manera de vivir
en esta ruta de somos
el otoño entre nosotros,
sueños rojos para pintarnos los rostros
y sonreír.

Y sonreír.

Y después
volamos hasta mí.
Y después
volamos hasta ti.

Y después
volamos hasta mí.
Y después
volamos hasta ti.

Y después
volamos hasta aquí...

hasta aquí...

hasta aquí...

hasta la luz que nos lleve siempre a vivir.