miércoles, 22 de marzo de 2017

A la luz de una sonrisa

Despierto con pocas ganas
como viviendo a contratiempo,
soy un ladrón que vive en el viento,
un bohemio que traspasa los relojes y sus recuentos.

Como expulsado del cielo
he deslizado los momentos
a través de los granos de arena que se escapan
en todos los instantes que se pierden entre los sueños.

Y crujiéndome los dedos
he hecho balance entre el porvenir y lo que tengo,
me han quedado un puñado de recuerdos,
varias canciones, y olores que siento en el pecho.

He empezado a escribir
y a los versos les ha dado por salir,
reconozco que no supe nunca bien cómo seguir,
pero si he llegado hasta aquí supongo que no me puedo rendir.


Despunto el lapicero
entre los ríos que espero
que sigan vivos y cuerdos,
pues alguien debió darles cuerda mientras yo no fui eterno.

A la vez que el desconsuelo,
yo me zambullía para huir,
y en las tardes que te vi
siempre me imaginé que yo acabaría estando por aquí.

Pero reconozco la fecha
y no puedo sino sonreir,
pues las palabras nunca fueron lo nuestro
y solo tengo un puñado de textos para escrirte a mí.

Hoy es 22 de abril
y el mundo sigue girando aunque yo permanezca quieto,
solo queda esperar a mañana
y que la estrella comunera me arda a fuego lento en el lado izquierdo.


Siempre tengo algo que decir
aunque el silencio y las tinieblas sean mi cortina para ser feliz,
a ratos me giro hacia atrás
y veo en mi reflejo que tengo un futuro abierto hecho para mí.

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